7 pares de katiuskas: la maravillosa aventura de ser madre

Paloma Blanc

Fragmento

cap-1

INTRODUCCIÓN

Te invito a un café

 

 

 

Al habla Palu.

¿Quién? Palu, la de las Katiuskas. 7 pares de katiuskas.

¿Por qué «7 pares de katiuskas»? Porque en Asturias, mi tierra, todo el mundo tiene sus katiuskas, sus botas de agua. Nuestro amigo Lorenzo sabe que Asturias es el paraíso natural y que no se debe estropear su tierra verde, así que pasea por allí lo justo para supervisar que todo está bien y marcharse rápidamente.

En casa de mis padres, antes había muchos pares de katiuskas en la puerta, que iban desde la talla 22 a la 44. Cuando llovía y salíamos de casa, cada uno cogía las que le cabían y nos íbamos a jugar al jardín, todo embarrado. Al nacer mis hijos, siete de aquellos pares pasaron a ser suyos, y de ahí viene este nombre, que me trae tantos recuerdos y me hace pensar en mis padres y en mi Asturias. Mi pequeña Morti, la octava, nació cuando ya habíamos bautizado el blog, y así se quedó. Aunque su par de katiuskas ocupa el mismo espacio en su balda y en mi corazón, como el de todos los demás.

Este es mi currículum, pero el de la vitae de verdad:

Paloma Blanc, o Palu para los amigos.

Hija y hermana orgullosa. Presidenta del club de fans de mi marido. Intento de MADRE de cuatro niñas y cuatro niños, los tesoros de mi vida. Agradecida de tener a Dios en mi camino.

De profesión, licenciada en Comunicación Audiovisual. Trabajadora fuera y, sobre todo, dentro de casa.

Amante del Cola Cao con magdalenas.

Cantante en la ducha. Y también en la cocina, en el pasillo, en el coche, en la calle… Mi vida tiene banda sonora, en mi cabeza suena siempre música y eso me hace vivir intensamente todos los días.

Bailarina en las escaleras mecánicas de los centros comerciales, ante la vergüenza de mis hijos.

Superviviente, como todo el mundo en esta época de la Historia.

Visto un disfraz de señora organizada (chica, ¡¡por favor!!). Pero dentro de este cuerpo —serrano, dicho sea de paso— se encierra una persona perezosa, caótica y desastrosa, que lucha por salir cada día. No se preocupen, la tengo encerrada.

Llevo 38 años pasándolo en grande y, sobre todo, soy feliz, MUY FELIZ.

No siempre fue así. Hubo épocas duras en las que no notaba tanto esa felicidad. Hubo un tiempo en el que estaba demasiado sobrepasada, terriblemente mal organizada, agotada, un poco deprimida.

Un día me di cuenta de que no podía seguir así, de que me estaba convirtiendo en una madre gritona y estresada, y que eso no es lo que yo había imaginado. Y no hizo falta nada más, solo eso, tomar la decisión de cambiar y organizarme mejor, de convertirme en la madre que siempre había querido ser y de inyectar un chute de actitud a la vida.

Muchas veces me encuentro con madres que me dicen que están agobiadas, estresadas, que no pueden con la situación, que no son felices… me dicen que no se explican cómo puedo sacar adelante a los ocho con alegría, y yo las miro y pienso que son unas cracks, que se organizan mucho mejor que yo. Me gustaría hacer un viaje en el tiempo y enseñarles que lo que ven es una evolución y que yo era un auténtico desastre, muchísimo más que ellas.

Pues este libro va a ser ese viaje en el tiempo. Para contaros cómo empezó todo, cómo con solo un hijo estaba mucho más agobiada que con ocho y cuáles han sido las claves de ese cambio. Por el camino he aprendido a organizarme mejor, a gestionar mejor mi casa y a educar mejor a mis hijos. Un poco de todo eso se recoge aquí, por si pudiera ayudarle a alguien. Eso es lo que más me gustaría, aportar algo. Con que ayude a una sola persona, todo el tiempo dedicado ya me habría compensado.

Para escribir estas páginas me he abierto en canal, me he hurgado entre los higadillos para sacar todo lo que tengo dentro. He llorado, recordando momentos en los que no lo pasé bien, he reído reviviendo algunas anécdotas que había olvidado y me he dado cuenta de que tengo mucho que valorar y que agradecer.

Hablo desde mi experiencia, no soy experta en nada, ni médico, ni cocinera, ni profesional de la educación, pero tengo una experiencia de vida de la que he podido extraer algunas ideas. Y lo hago en primera persona, aunque en todo SOMOS DOS, sin mi Muju todo esto sería imposible.

Si tienes este libro en tus manos, vamos a pasar un tiempo juntos. Yo necesito seguir aprendiendo, así que ojalá que esto no sea un monólogo, sino un diálogo. Aprendamos juntos, compartamos, y así será mucho más enriquecedor para ti y para mí. Vamos a hacer una cosa: nos tomamos un café, yo te cuento, y luego tú me cuentas. En <7paresdekatiuskas@gmail.com>.

He dejado al final de cada capítulo unas hojas en blanco para que puedas tomar nota de aquello que quieres resaltar especialmente entre lo que has leído, o tenerlo para recordar, aquello que puedes contarme, o donde me puedes ayudar. Me gustaría mucho que me contaras tus aciertos y también tus errores, si quieres, y así podré seguir aprendiendo.

Yo te voy a contar los míos. Mis novatadas, mis anécdotas más divertidas o más terribles, mi evolución, y los tips que he ido incorporando a mi vida para hacérmela más fácil. Porque de eso se trata, de facilitarnos las cosas a nosotros mismos, para luego poder hacerlo nosotros con los demás. Hemos venido a jugar. A reírnos, a disfrutar, a ser felices… porque, qué razón tenía Azúcar Moreno: ¡¡solo se vive una vez!!

Queridos padres del mundo, lo estamos haciendo bien, ¡¡estamos haciendo algo grande!!, démonos tiempo, bajemos el listón, disfrutemos en el camino.

Venga, vamos a por ese café. Yo lo tomo en taza grande, muy cortito de café y con leche templada. Voy a por el mío, ve a por el tuyo y empezamos. Este libro va a acabar oliendo a ristretto lungo. 😊

Me hace mucha ilusión este rato que nos vamos a hacer compañía. ¡¡Vamos!!

cap-2

Katiuskario

APARATOS (o aparatus): conjunto de móviles, tablets, libros electrónicos, ordenadores, consolas, etcétera, que suelen tener conexión a wifi y ofrecen cientos de posibilidades al usuario. Mal usados pueden traer complicaciones familiares.

Otras acepciones: pantallas, dispositivos electrónicos, «cerebros», según mi suegra, y «chatarra» en casa de mi amigo Fernando.

BABYVACHES: conjunto de trona, maxi cosi, sillita de paseo, sillita de coche, isofix, bibe, polaina, pololo, pelele, hamaca, cuna, minicuna, capazo, cuna de viaje, babero, chupetes, portachupetes, cuco, neceser, cuchara de silicona, lámpara quita miedo, portabebé, adaptador para bañera, cojín de lactancia, mantita, humidificador, esterilizador, cambiador, calentador de biberones portátil, contenedor de pañales, sacaleches, vigilabebés, toalla de baño con capucha, saco de dormir para bebé, pijamamanta, sonajero, manta personalizada, bolsa acolchada, gimnasio y muselina. Todos aquellos CACHIVACHES que se relacionan con el bebé, y que hay que aprender a encajar todos juntos, con el mismo nivel de urgencia, en el maletero de un coche de tres plazas.

Observaciones: los babyvaches están destinados a ocupar el trastero y a tener una vida bastante corta, ya que a partir del segundo hijo, la lista suele verse reducida a: cuna (y a esta se la usa poco, de hecho 😊).

BRAZO BINGUERO: nombre común utilizado para denominar al colgajo de piel que queda depositado con los años bajo el brazo izquierdo y brazo derecho indistintamente. Su nombre hace honor a aquellas personas de avanzada edad que, habiendo salido con los amigos al bingo, completan cartón y, tarjeta en mano, mueven el brazo de un lado a otro cantando bingo, con el consiguiente bamboleo de la piel, que a su vez, sirve de abanico a allegados. Copyright: mi amigo Jesús.

BURRUÑO: forma en la que llegan los calcetines al cesto de la ropa sucia. Dícese del calcetín, quitado tirando de arriba abajo, y echado a lavar en la forma que resultó de quitárselo. Normalmente el burruño siempre es del revés.

Nota a pie de palabra: burruño y desparejado, son dos palabras que suelen ir intrínsecamente unidas en Casa Katiuska.

CENA DE TRAJE: no es un concepto inventado en Casa Katiuska, pero lo usamos mucho. Aquella cena organizada con cierta premura en la que cada participante trae algo. Así cuando ya están todos comiendo se puede decir: «Yo traje tortilla», «Yo traje croquetas», «Yo traje jamón serrano del bueno» (realmente esto último no lo dice nunca nadie 😊).

CERIENDA: término utilizado para cambiar el orden de las comidas en Casa Katiuska. Al llegar a casa por la tarde, primero se cena y luego se merienda.

Este término data del año 2014, cuando una madre, menda lerenda, se dio cuenta de que recogía a sus hijos en el colegio con tal hambre que por el camino se comían el brazo de su hermano.

Cuando llegaban a casa merendaban como si no hubiera un mañana, de tal forma que a la hora de cenar, ahí no cenaba ni el tato. Y esa madre, que llegaba a la cena con el depósito de gasolina en modo «reserva apurada al máximo, pare urgente a repostar», después de haber asado un pollo y haber hecho puré de patata con las de verdad, no de polvitos, le entraban serias ganas de dimitir.

Como la dimisión no estaba contemplada en el contrato inicial, la otra opción era reinventar el asunto, y así fue.

Ahora primero se cena, sobre las 18.45 horas y luego se merienda, alrededor de las 21.00 horas. Porque para la leche con cereales o galletas siempre hay hueco. 😊

CUARENTAÑERAS: dícese de la nueva forma de llamar a las personas que entran en la década de los cuarenta. Nunca he entendido por qué se pasa de decir treintAÑERA, imaginándose uno en los adentros a una chica delgada, estilosa, con coletón pendulero, con gafas de sol bailando Súbeme la radio, de Enrique Iglesias, a decir cuarentONA, donde ya se visualiza a una señora «pelo-de-mierder», katiuskario, a la que los cabellos que se le han caído de la cabeza se le pegan en los bajos de la barbilla, con faja color carne, con rulos bailando Mi carro me lo robaron, de Manolo Escobar, y moviendo de un lado a otro el «brazo binguero», katiuskario. (Véase «brazo binguero» en este mismo katiuskario).

Cuarentañeras, pónganse en pie, estén donde estén, y griten:

«SOMOS CUARENTAÑERAS,

Y MOLAMOS AUNQUE DE LAS DE DIECIOCHO SEAMOS NIÑERAS».

Derivados: esta palabra se usa de la misma manera para las de cincuenta, sesenta, setenta, ochenta… cincuentañeras, sesentañeras, y así sucesivamente.

DEMA DEMA: diadema en idioma Morti, y ahora acuñado ya por todos en la familia.

DOMINGOS OFF: invento familiar que designa algunos domingos del año, cuantos más mejor, en los que todos los miembros de la familia apagan y aparcan los aparatos para hablar y mirarse a los ojos.

Observaciones: la designación de los domingos off suele formar parte de las consecuencias de un enfado por abuso, y no todos los miembros de la familia lo acogen con el mismo grado de ilusión. 😊

DORMIDERA PROFUNDA: el momento en el que la Palu considera que el bebé o niño está dormido del todo. Esto ocurre cuando, después de moverse y removerse en la cuna o cama, cual rabo de lagartija, por fin coge el sueño. Si el adulto canta victoria y se va, es muy posible que el niño, con el detector de adultos que lleva incorporado de serie, se dé cuenta de que el padre o madre ha huido. La manera de no errar, y no tener que levantarte otra vez cuando ya estás viendo Netflix en el sofá (o haciendo como que lo ves, pero en realidad estás frito, con el cuello torcido y la baba a la altura del hombro), es CONTAR 15 RESPIRACIONES DEL BEBÉ, en las que no haya ningún tipo de movimiento o ruido del niño. 15 respiraciones iguales, profundas, sin alteración. En ese momento está ya en dormidera profunda y te puedes levantar sin mirar atrás. 😊

ENCIERROS: copyright: mi padre. Emulando los encierros de San Fermín, este es el juego más divertido y con más adrenalina que recuerdo de toda mi infancia.

Mi padre era el toro, y nosotros los que corríamos delante. Él se situaba en el pasillo, que estaba oscuro, se metía ahí, y aunque la puerta estaba abierta, no lo veíamos.

Los más valientes se acercaban a la puerta a dar golpes para que saliera, y él emitía ruidos desde dentro para ponernos supernerviosos. Y de repente salía corriendo para cogernos. Nosotros corríamos despavoridos con esa cara que se les pone a los niños entre risa y nervios, buscando el burladero, que eran los sofás. Cuando te subías a un sofá, entonces él ya no podía hacerte nada y el juego volvía a empezar. Hay días que sueño con volver a vivir por un momento aquello que sentíamos mis ocho hermanos y yo jugando con mi padre a los encierros.

FLUS FLUS: pulverizador, esparcidor de líquido.

Usos: puede formar parte del kit de peinado rápido, que contiene: un flus flus y un cepillo del pelo con las gomas enrolladas en el mango.

FUS FUS: de fonética parecida a la palabra anterior, término utilizado para decir a los niños de manera agradable, polite, cariñosa, que se alejen de mí. Lo que viene siendo en idioma Lola Flores: «Si me queréi, irse».

Nota a pie de palabra: este término suele venir acompañado de un movimiento hecho con el brazo, tipo «aléjate», donde entra en juego el «brazo binguero», katiuskario.

MADIATRA: título obtenido por las madres que llevan años atendiendo los hospitales de campaña, sitos en sus casas. Incluyen los trabajos de médico, enfermero, celador, practicante y auxiliar de enfermería. Este título no tiene convalidaciones, ya que no está reconocido oficialmente, pero es la puritita realidad resultante de la vida y la experiencia. Digamos que hemos firmado un contrato como interinos de por vida.

Derivados: Padiatra, referido al padre de la criatura.

MERMELADA DE ALVAROYCOQUE: el tipo de mermelada que más nos gusta en Casa Katiuska. Aquella que está compuesta por albaricoques y azúcar. Históricamente llamada así por mi quinta hija, que mezcla el nombre de su hermano con el de su vecino, y piensa que ellos han inventado tan rico manjar.

PALOS DE ESQUÍ DESENFRENADOS: dícese del paso de baile característico de las personas que pisan poco la pista de baile. El bailarín llega a la pista copa en mano, empieza a mover el pie al ritmo de la música, y cuando ponen «explota explótame expló», de la Gran Raffaella, se viene arriba, suelta la copa, cierra los puños a cámara lenta y en un sube y baja rápido de hombros, brazos bien separados del cuerpo, se acaba adueñando de la pista.

Observaciones: este baile está muy extendido en las bodas y en una media de edad entre los 40 y los 60 años.

PELO-DE-MIERDER: dícese de los tres pelos que tengo. Excesivamente fino, y con un rizo parecido al del Rey León, es decir, ni liso, ni rizado, ni buclosón, ni fosco, ni seco, ni graso, ni brilloso, ni afro, ni ondulado, ni lacio, ni ná de ná. Ese es mi pelo. Suerte que todavía me quedan tres y de momento me da para trenza. Cuando se me caiga uno ya solo me dará para coleta de dos pelos, y con uno ya solo para «pelo» suelto.

Observaciones: si usted tiene este tipo de pelo, cierre los ojos por la calle, especialmente si se cruza a esa clase de mujeres que van andando y mueven el coletón de un lado al otro. Sus instintos más envidiosos podrían hacer mella en usted, y no, una pelo-de-mierder poseída no responde.

Nota a pie de palabra: cuando se tiene pelo-de-mierder se recomienda no quemarse el pelo en la Primera Comunión de una hija. Preferiblemente, vaya, por aquello de seguir pareciendo un humano y no un minion.

PEGAPATADAS: copyright: mi padre. Juego organizado por él los sábados y domingos por la mañana. Es un juego que hay que practicar cuando hay bastantes niños, mínimo ocho. El adulto organizador coge al niño más pequeño por debajo de los hombros y lo levanta hasta que quede colgando. Detrás de él se forma una fila de niños agarrados todos por la cintura, como si de una auténtica conga de boda se tratase. Entonces empiezan todos a dar pasos para adelante, dirigidos por el adulto, y todos van haciendo un grito de guerra a ritmo de los pasos. (Del tipo: ué, ué, ué, ué.)

En un momento dado el mayor coge impulso y, con el niño pequeño Y SIN QUE NINGÚN NIÑO SE SUELTE DE LA FILA (porque quedará eliminado si ocurre), tiene que tratar de dar a los otros. Lo gira de un lado a otro, o lo mete entre sus piernas con impulso, para intentar tocar a algunos. La fila se mueve de un costado a otro, huyendo del niño pequeño (y llorando de risa), hasta que se toca a uno que queda eliminado. La cola se va reduciendo, hasta que queda solo uno.

Nota a pie de juego: este juego no es peligroso, lo hemos probado millones de veces, y es muuuuy divertido, sobre todo para los niños.

Consejo: en las reuniones familiares o de amigos, con una fila de muchos niños, es un éxito asegurado.

POST PARTY: resaca corporal que se produce en el cuerpo de la mujer que ha sido madre. A las secuelas de la lactancia y la episiotomía, y la espalda doblada, les acompaña un color de tez amarillo verdoso, llantos inexplicables, malos humores en pico. Para compensar, tenemos los labios de Angelina Jolie, mezclados con otra zona (o mejor dicho dos zonas) también en aumento, tipo Rocío Jurado.

Observaciones: se trata de una resaca durilla, pero con un poco de paciencia y mirando mucho al nuevo chiquitín mientras duerme, se pasa rápido, para convertirse en un estado continuo de felicidad e incredulidad por lo que ha ocurrido.

RUEDA DE HÁMSTER: la manera en que Palu llama a la rutina diaria en la que vivimos y que es una mezcla de huracán, con tornado y con tiovivo con looping. Esa rueda en la que el hámster corre y da vueltas y vueltas sin parar, y sin pensar.

Antónimo: slow life.

Modo de uso: «Tengo miedo de entrar en la rueda de hámster». Cuando has pasado una época más tranquila (tipo vacaciones, tipo baja maternal), y por ello te notas una persona equilibrada, pero la sensación enseguida se acaba. La sensación es de miedo porque tú estás quieto a 0 por ciento y tienes que entrar en una rueda que va a 200 por ciento y no se detiene por ti. Luego la realidad es que la rueda va al paso que tú le quieres dar, pero esta suele ir a mucha más velocidad de lo que uno querría.

SENSOR TOCAGLÚTEOS: Esto es la sensibilidad que tienen los bebés cuando notan que la persona que les sostiene en brazos no puede más y va a sentarse. En el momento en el que el glúteo roza, MÍNIMAMENTE, una superficie para apoyarse, se despiertan y empiezan de nuevo a llorar.

Nota para los listillos, entre los que me encuentro: da igual la inclinación que le des a los brazos para que el niño quede totalmente en volandas y no note que estás sentado, el sensor es extremadamente preciso, no se le puede engañar.

SOLECHO: unión de palabras formadas por «colecho» y por el prefijo «so», que responde a la manera en la que las pequeñas katiuskas visitan la cama de sus padres en horario de 12.00 a 8.00 horas. No es que vengan a la cama y se tumben, ellos vienen y se tumban encima de su madre, que es la almohada más cómoda y ergonómica del mercado. Además, es calefactable. Por lo tanto, en cama katiuska caben muchos niños, ya que se van sumando en vertical, no en horizontal. Como diría mi abuela, la gran Chaviri, «unos metidinos por otros».

Nota a pie de palabra: la máxima expresión de solecho vivida en esta casa fue una vez que cinco decidieron abandonar sus camastros para compartir el de sus padres, y uno de ellos debió de soñar que hacía aguas menores en algún sitio, y del sueño pasó a la realidad. Así que acabamos durmiendo siete personas en una cama, todos bordeando el charco formado en el centro, que no era pequeño.

Expresión resultante: «El solechar se va a acabar». Poco a poco ya solo colechamos sin el so, de manera que cuando vienen muchos, acabamos todos durmiendo de canto, y parece que a determinadas horas nos ponemos todos de acuerdo para cambiar de lado.

Aclaración: nací exagerada y sigo siéndolo, así que esto no es tan así como parece. Siempre viene alguno/s y la situación del orín es real, pero tampoco aquello parece el metro en hora punta.

SONREÍD Y SALUDAD: dicho utilizado en esta, mi familia, para definir ese estado en el que todo el mundo te está mirando y tú te tienes que morder la lengua. En la película Madagascar, era una frase que utilizaba el pingüino jefe a los demás pingüinos cuando les miraba la gente en el zoo.

Ejemplo de uso: A veces nos pasa que vamos los 10 por la calle y sufrimos el efecto zoo. Personas que nos miran y comentan como si estuvieran en el cine, les faltan las palomitas. Pero es que hablan de nosotros en nuestra cara, comentando la jugada: «Esos tres son trillizos seguro», «Ese no es del mismo padre porque no se parece nada», «Esos nos van a pagar la jubilación»… A mí me hace muchísima gracia ver los codazos que se pegan para avisarse de que estamos ahí y hay que comentar. En ese momento, alguno de mis hijos dice: «Sonreíd y saludad», y todos nos partimos de risa.

TIRAR DE FARSA: término mayormente utilizado por El Muju. Tirar

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