En Los Ángeles, el fuego no solo devora colinas y mansiones: también consagra mitologías. Eve Babitz fue una de ellas. Musa, cronista, artista y presencia magnética de una ciudad que aprendió a narrarse a sí misma entre fiestas interminables y resacas culturales, Babitz escribió como vivía: con descaro, inteligencia y una ligereza engañosa que escondía una mirada afilada. «Yo era un encanto» (Random House, enero de 2026), el volumen que por fin reúne en español sus mejores crónicas, devuelve al primer plano a una autora que entendió antes que nadie que la alta cultura también podía llevar tacones y fumar sin pedir perdón. Entre 1975 y 1997 -año del accidente que marcaría el abrupto apagón de su vida pública- Babitz dejó un mapa íntimo del Hollywood que no salía en los folletos: el de las noches largas, los amantes célebres, las amistades peligrosas y las obsesiones privadas. Por estas páginas cruzan Francis Ford Coppola, Jim Morrison o Charles Manson, pero también el yoga, la acupuntura, el amor libre y esa sensación permanente de estar bailando al borde del abismo. Publicadas originalmente en revistas como «Rolling Stone», «Vogue» o «Esquire», estas piezas confirman a Babitz como una narradora total, capaz de convertir la experiencia en literatura sin perder frescura ni ironía. En LENGUA, acompañamos este rescate editorial con la publicación íntegra y exclusiva del prólogo de Rodrigo Fresán: una invitación a leer a Eve Babitz como lo que fue y sigue siendo, una mujer en llamas.