Historias de sicarios en Uruguay

Gustavo Leal

Fragmento

PRÓLOGO

Este es un libro difícil de leer. Les pido disculpas. Hay historias de sangre y confesiones increíbles. Hay dolor de víctimas y familias. Me consta la crudeza, pero quise reflejar lo que verdaderamente sucede. No soy escritor ni novelista, soy sociólogo y he actuado en el servicio público. Mi interés es comprender para transformar, y para eso la honestidad sobre el pasado y el presente es clave. Ningún mentiroso o negador cambió nunca la realidad. Prefiero asumir lo que sucede a regodearme con la mentira.

Es un texto que habla de la muerte, de la desidia y del desamor. Procura ahondar en la condición humana desde un lugar poco frecuente y a la vez que nos ilumina sobre lo peor de la sociedad; también intenta dar pistas para entender a sus protagonistas, sin que eso implique justificar, aceptar o defender las atrocidades que cometieron. Sobre eso que no queremos pronunciar y ni siquiera queremos decir que existe, hablan estos testimonios directos que desearíamos no fueran reales.

Un sicario es un asesino de alquiler: por un precio dispone de un tiempo de su vida y sus habilidades criminales para darle un servicio al contratante. Una asistencia paga que, por cierto, debe ser con discreción, celeridad y efectiva.

Entrevistar a sicarios y autores intelectuales de homicidios es poner en juego la palabra y el cuerpo como un mecanismo de comunicación determinante. Estremece escuchar, duele preguntar y conocer, genera estupor transcribir y uno siente bronca al escribir estas historias. Este libro refleja solo una parte de eso, porque en los silencios, los gestos, las miradas, los énfasis, las risas y las lágrimas, también hay mucho para desentrañar del mundo sicario.

Seleccioné casos emblemáticos de sicariato en el Uruguay donde pudiera hablar cara a cara con los involucrados. Fue así que durante un buen tiempo recorrí diversas cárceles del país y también barrios con gente adinerada y asentamientos precarios, dialogando con decenas de involucrados. Más de cuarenta y cinco horas de entrevistas, junto al análisis de los expedientes judiciales, terminaron de conformar este libro que solo relata las primeras seis historias de muchas otras existentes. En cada una de ellas hay una descripción inicial de lo sucedido, identificando a todos los actores de cada caso. Luego se encuentran entrevistas en profundidad a sicarios que actuaron en calidad de ejecutores, ideólogos e intermediarios, para construir desde su relato una aproximación rigurosa y muchas veces repugnante sobre lo sucedido.

No hay antecedentes en el país de un trabajo similar, razón por la cual el formato es una innovación total. Tampoco encontré a nivel internacional trabajos de estas características, aunque existe una reflexión latinoamericana sobre el fenómeno social y político del sicariato que reflejo en la introducción.

Durante mi trabajo en el Ministerio del Interior, la unidad que dirigía tuvo intervención directa en algunos casos porque la información posterior al homicidio llegaba a través de los mecanismos de monitoreo barrial y ciudadano que se implementaron en esa época.

Entre los años 2017 y 2018 existió un enfrentamiento declarado en el barrio Casavalle de Montevideo entre dos bandas criminales, y hubo un intento de homicidio a una de las referentes de la familia de “Los Chingas” por parte del grupo “Los Camalas”. El sicario fue apresado luego de un intenso trabajo de vinculación en el entorno del barrio que permitió obtener información para que en 48 horas la Policía Nacional lo detuviera. El joven que se iniciaba como sicario falló en su intento, pero su disparo impactó en el pecho de un niño de 12 años que estaba en la puerta de una escuela. Al actuar en ese episodio, inicialmente tuve bronca y conmoción y luego pasé a la reflexión para formular cuatro preguntas iniciales que fueron la columna vertebral inicial de la entrevista al asesino que fue detenido. ¿Qué es lo que mueve a una persona para convertirse en sicario? ¿Cómo se encuentra la oferta y la demanda en este mercado invisible y discreto? ¿Cuál es el proceso de toma de decisiones de estas personas? ¿Cuál es la historia de vida de estos protagonistas?

Así nació Historias de sicarios en Uruguay. A partir de la práctica concreta y de la reflexión sistemática. Luego de eso, identifiqué más de una docena de casos y comencé una investigación que llevó dos años.

Cada entrevista realizada me generó la convicción del valor de lo dicho junto a la precaución de divulgarlo. El cara a cara con un sicario es una experiencia absoluta, desestructurante y devastadora, en ocasiones con ribetes surrealistas. Es entrevistar en vida al enviado de la muerte. Les aseguro que remueve.

Desde adentro y desde la intimidad, quiero contarles algunas Historias de sicarios en Uruguay que ojalá nunca hubieran sido reales, pero lo fueron y por eso hablé mano a mano con los responsables de tanto dolor y muerte.

Conozco en profundidad sobre lo que escribo y confieso que me duele demasiado. Estas historias casi no salen a la luz. Pero personas que respeto me hicieron ver que era testigo y a la vez protagonista de una esfera de la sociedad pocas veces visibilizada.

No sería honesto omitir que he dudado mucho en publicar este libro, por lo que dice, por el presente y por el futuro. Pero el fracaso es no jugársela. Y en todo caso, si algo sucediera, podremos tener elementos para entender.

INTRODUCCIÓN

El origen de la palabra sicario se remonta a la antigua Roma; en latín se denominaba sica a una pequeña y afilada daga que algunas personas escondían en las mangas de la toga y utilizaban para dar muerte a enemigos políticos por orden o contrato. Esa arma blanca dio lugar a llamar sicarius al oficio y sicarium al encargado de asesinar a otra persona.

En el siglo XIV el término sicario es acuñado en la lengua italiana y en la mitad del siglo XX es incorporado al castellano, extendiéndose su uso en la década del 80 con el auge de los cárteles de Medellín y de Cali en Colombia. Hoy el término sicario es una palabra que la Real Academia Española reconoce y define como equivalente a un asesino asalariado.

En rigor, el sicario es un homicida que asesina por encargo a cambio de un pago determinado, generalmente retribuido en dinero u otros bienes materiales, y en donde se establece una relación contractual que ubica al sicario como el autor material de un crimen ordenado y pago por un auto

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