INTRODUCCIÓN
Por qué su banquero no le pide
su boleta de calificaciones
La educación es más importante hoy en día que en cualquier otra época de la historia. Conforme dejamos atrás la era industrial y entramos a la era de la información, el valor de la educación continúa incrementándose. La pregunta en la actualidad es la siguiente: ¿Es adecuada la educación que usted o su hijo reciben en la escuela para enfrentar los desafíos de este nuevo mundo al que estamos ingresando?
En la era industrial usted podía asistir a la escuela, graduarse y comenzar su carrera. Generalmente usted no necesitaba educación adicional para tener éxito, simplemente porque las cosas no cambiaban tan rápidamente. En otras palabras, la educación que usted aprendía en la escuela era todo lo que necesitaba a lo largo de su vida.
Hoy en día, mientras millones de personas que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial se preparan para el retiro, muchos se dan cuenta de que no han sido educados adecuadamente para el nuevo mundo que enfrentan. Por primera vez en la historia, muchas personas bien educadas están encarando las mismas dificultades económicas que enfrentan personas con menor educación. Esas personas tienen frecuentemente que obtener educación y capacitación adicionales con el fin de satisfacer los requisitos de trabajo actuales.
¿Cuándo mide usted el éxito de su educación?
¿Cuándo mide usted el éxito de su educación? ¿Se trata de la última boleta de calificaciones del día en que usted se graduó de la escuela, digamos a los veinticinco años de edad, o se mide la eficacia de su educación cuando se retira, digamos a los 65 años de edad?
En la edición del domingo 16 de julio del año 2000 de mi periódico local, el Arizona Republic, un artículo incluyó la siguiente estadística: “Cerca de 700 000 ancianos serán eliminados de las organizaciones para la conservación de la salud (HMO, por sus siglas en inglés) de los servicios públicos de salud Medicare, de acuerdo con un estudio dado a conocer a principios de este mes por la Asociación Americana de Planes de Salud”.
El artículo señalaba que proporcionar servicios de salud para ciudadanos de edad avanzada era demasiado caro y no redituable para las compañías de seguros, por lo que los ancianos estaban siendo privados de la protección suplementaria de cuidados de la salud. El problema de los servicios de salud para los ancianos sólo empeorará en el futuro, cuando 75 millones de personas nacidas después de la Segunda Guerra Mundial alcancen ese rango de edad en los próximos 10 años.
Estadísticas de salud, educación y bienestar
Con base en un estudio realizado por el Departamento de Salud, Educación y Bienestar, una de cada 100 personas de 65 años de edad es rica, cuatro viven cómodamente, cinco todavía trabajan, 56 necesitan apoyo de sus familias o del gobierno y el resto han muerto.
Este libro no trata sobre la manera de convertirse en esa persona rica. Los otros 56 que todavía necesitan que alguien más los mantenga son quienes me preocupan. No quiero que usted o su hijo terminen formando parte de esa gran estadística.
La gente me dice frecuentemente: “Yo no necesitaré mucho dinero cuando me retire, porque mis gastos se reducirán.” Aunque es verdad que sus gastos pueden reducirse después de que usted se retire, hay uno que con frecuencia se incrementa de manera dramática, y ese es el de la salud. Y esa es la razón por la que las organizaciones para la conservación de la salud (HMO) mencionadas en el artículo citado previamente están eliminando a los ancianos de la cobertura médica suplementaria. La cobertura de los ciudadanos de edad avanzada es demasiado cara. En los próximos años quedará claro que la atención de la salud será literalmente un asunto de vida o muerte para millones de personas de edad avanzada. Para decirlo de manera franca, si tiene dinero, usted podría vivir; y si no tiene dinero, usted podría morir.
La pregunta es: ¿la educación que recibieron esos ciudadanos de edad avanzada los preparó para enfrentar este desafío financiero al final de sus vidas?
La siguiente pregunta es: ¿qué tienen que ver los problemas de estos ancianos con la educación de su hijo?
Existen dos respuestas para esas dos preguntas.
La primera es que su hijo será quien en última instancia tendrá que pagar los servicios de salud de esos millones de ancianos que no pueden pagar por sí mismos.
La segunda respuesta es otra pregunta: ¿la educación que reciben sus hijos los preparará para tener la suficiente seguridad financiera con el fin de no necesitar el apoyo financiero y médico del gobierno al final de su vida laboral?
Las reglas han cambiado
En la era industrial las reglas consistían en asistir a la escuela, obtener buenas calificaciones, encontrar un empleo seguro con beneficios y permanecer en él durante el resto de su vida. Después de aproximadamente veinte años usted se retiraba, y la compañía y el gobierno se encargaban de usted por el resto de su vida.
En la era de la información las reglas han cambiado. Las reglas ahora consisten en ir a la escuela, obtener buenas calificaciones, encontrar un empleo y luego volver a capacitarse usted mismo para ese trabajo. Encontrar una nueva compañía y un nuevo empleo y volver a capacitarse. Encontrar una nueva compañía y un nuevo empleo y volver a capacitarse, y esperar y rezar para que tenga suficiente dinero ahorrado que dure mucho después de que usted cumpla 65 años de edad, porque usted vivirá mucho más allá de los 65 años.
En la era industrial, la teoría que definía esa etapa fue la enunciada por Einstein: E=mc2. En la era de la información, la teoría que define esta etapa es la ley de Moore, que difundió la ideología en boga de que la cantidad de información se duplica cada dieciocho meses. En otras palabras, para mantener el paso del cambio usted necesita prácticamente volver a aprenderlo todo cada dieciocho meses.
En la era industrial el cambio era más lento. Aquello que usted aprendió en la escuela era valioso por un período más largo. En la era de la información, lo que usted aprende se vuelve obsoleto muy rápidamente. Lo que usted aprendió es importante, pero no tanto la rapidez con la que puede usted aprender, cambiar y adaptarse a la nueva información.
Mis dos padres crecieron durante la Gran Depresión. Para ellos la seguridad en el empleo lo era todo, y esa es la razón por la que siempre había un poco de pánico en su voz cuando decían: “Debes ir a la escuela para que puedas obtener un trabajo seguro”. En caso de que no lo haya notado, hoy en día hay abundancia de empleos. El reto consiste en no quedarse rezagado debido a que usted se vuelve obsoleto al trabajar en su empleo actual.
Otros cambios sutiles, pero significativos, entre las eras, son los siguientes:
En la era industrial el empleador era responsable del plan de retiro del empleado.
En la era de la información, el empleado es responsable. Si a usted se le agota el dinero después de cumplir 65 años, es su problema, no un problema de la compañía.
En la era industrial usted era más valioso conforme se hacía más viejo.
En la era de la información, usted es menos valioso conforme se hace más viejo.
En la era industrial, las personas eran empleados de por vida.
En la era de la información, más personas son actualmente agentes libres.
En la era industrial, los chicos inteligentes se convertían en doctores y abogados. Ganaban mucho dinero.
En la era de la información, la gente que gana mucho dinero son los atletas, los actores y los músicos. Muchos de los doctores y otros profesionistas ganan en realidad menos dinero de lo que ganaban en la era industrial.
En la era industrial, podía contar con que el gobierno lo rescataría si usted y su familia se metían en problemas financieros.
Conforme comienza la era de la información, escuchamos a cada vez más políticos que prometen salvar la seguridad social y otros programas de red de protección del gobierno. Usted y yo somos lo suficientemente inteligentes para saber que cuando los políticos comienzan a hacer promesas de salvar algo, lo más probable es que aquello que proponen salvar se ha perdido de antemano.
Cuando tienen lugar los cambios suele haber generalmente resistencia. En los últimos años hay muchos ejemplos de personas que reconocen las oportunidades que se presentan durante un período de cambio.
1. Bill Gates se convirtió en el hombre más rico del mundo porque los más viejos de la empresa IBM no advirtieron que el mercado y las reglas estaban cambiando. Debido a la incapacidad de esos viejos ejecutivos para advertir los cambios, los inversionistas de IBM perdieron literalmente miles de millones de dólares.
2. Actualmente tenemos compañías de la era de la información, fundadas por veinteañeros, que adquieren corporaciones de la era industrial dirigidas por personas de 45 años de edad (AOL y Time Warner son dos ejemplos).
3. Hoy en día existen veinteañeros que se convierten en multimillonarios porque los ejecutivos de 45 años de edad no advierten las oportunidades que aquellos ven.
4. Actualmente tenemos veinteañeros multimillonarios que se han formado a sí mismos, quienes nunca han tenido un empleo, y al mismo tiempo tenemos personas de 45 años de edad que están volviendo a empezar, capacitándose nuevamente para obtener un nuevo empleo.
5. Se dice que en el futuro próximo los individuos acudirán a la internet y pujarán por los empleos, en vez de presentar solicitudes para obtenerlos. Se dice que las personas que deseen obtener empleos por más de un año (mayor seguridad) tendrán que aceptar menos dinero a cambio de esa seguridad.
6. En vez de esperar conseguir un buen empleo con una gran compañía, cada vez más estudiantes están comenzando sus propios negocios en sus residencias estudiantiles. La Universidad de Harvard cuenta incluso con una oficina especial que apoya a los estudiantes a desarrollar sus negocios “en la incubadora”, que ha sido presentado como una manera de ayudarlos a crear su empresa, pero que en realidad tiene la intención de servir como incentivo para mantenerlos en la escuela.
7. Y al mismo tiempo, la mitad de los empleados de una de las compañías más grandes de Estados Unidos ganan tan poco dinero que califican para obtener cupones de alimentos. ¿Qué ocurrirá a esos empleados cuando sean demasiado viejos para trabajar? ¿Fue su educación la adecuada?
8. La educación en el hogar ya no es una forma marginal de educación alternativa. Hoy en día el número de chicos educados en casa se incrementa en 15 por ciento al año.
9. Cada vez más padres de familia están procurando otros sistemas educativos, como el sistema católico, el Waldorf o el Montessori, tan sólo para retirar a sus hijos de un anticuado sistema educativo dirigido por el gobierno que no satisface las necesidades de sus hijos. Cada vez más madres de familia se dan cuenta de que la educación temprana de sus hijos es tan importante para el desarrollo de los mismos como lo es la educación universitaria. El denominado “Super Camp” es un ambiente de aprendizaje intensivo de corto plazo que utiliza las técnicas docentes más recientes para mejorar los resultados en las pruebas e incrementar la confianza del adolescente en sí mismo. Es patrocinado por el Foro de Aprendizaje (Learning Forum) y puede consultarse en la dirección electrónica: www.supercamp.com.
10. Para decirlo de manera sencilla, la era de la información traerá cambios económicos que incrementarán de forma dramática la brecha entre quienes tienen y quienes no tienen. Para algunas personas, esos cambios serán una bendición, para otras, los cambios por venir serán una maldición, y para algunos más, esos cambios no representarán diferencia alguna. Como decía mi padre rico: “Hay personas que hacen que las cosas sucedan; hay personas que observan mientras las cosas suceden; y hay personas que se preguntan: ¿Qué sucede?”
La educación es más importante que nunca
La educación es más importante que nunca porque las cosas están cambiando más rápidamente de lo que jamás habíamos visto. Por primera vez en la historia, aquellos que tienen buen desempeño escolar podrían encarar los mismos desafíos económicos que quienes no lo tienen. Todos necesitamos prestar atención cuando nuestros banqueros nos piden nuestros estados financieros en vez de nuestras boletas de calificaciones. Su banquero está tratando de decirle algo. Este libro trata de aquello que sus hijos necesitan aprender para obtener éxito personal y financiero en el mundo real.
La educación que reciben sus hijos, ¿los está preparando adecuadamente para el futuro que enfrentan?
¿Está satisfaciendo el sistema escolarizado las necesidades especiales de su hijo?
¿Qué hacen los padres si a su hijo no le gusta la escuela o tiene un mal desempeño escolar?
¿Aseguran las buenas calificaciones el éxito financiero y profesional de toda la vida?
¿Necesita su hijo acudir incluso a una escuela tradicional para recibir la educación que él o ella necesita?
¿Para quién es este libro?
Este libro fue escrito para los padres que se dan cuenta de que el mundo ha cambiado y sospechan que nuestro sistema de educación actual puede no estar satisfaciendo las necesidades especiales de sus hijos. Este libro ha sido escrito para los padres que están dispuestos a asumir un papel más activo en la educación de su hijo, en vez de dejar esa responsabilidad al sistema escolarizado.
Está escrito para ayudar a los padres de familia a preparar a sus hijos para el mundo real… el mundo que enfrentan al terminar la escuela. Está escrito específicamente para los padres que:
• Desean dar a sus hijos un buen inicio financiero en la vida sin que les cueste una fortuna.
• Desean asegurar que el talento natural de su hijo y su estilo de aprendizaje estén protegidos y de que su hijo abandonará la escuela con el entusiasmo por seguir aprendiendo a lo largo de su vida.
• Quizá tengan un hijo a quien no le gusta la escuela, o un hijo que está teniendo dificultades de aprendizaje en la escuela.
• Estén en todos los casos mencionados.
Cómo está organizado este libro
Este libro se divide en tres partes.
La primera parte es una visión general de la educación, tanto académica como financiera. Aquellos que hayan leído mis otros libros saben ya que yo tuve dos figuras paternas en mi vida. Un hombre a quien llamo mi padre rico, quien era el papá de mi mejor amigo, Mike; y otro a quien llamo mi padre pobre, que era mi verdadero padre. Yo tuve el beneficio de que ambos eran genios por derecho propio. El hombre a quien llamo mi padre pobre era, en mi opinión, un genio académico y un educador. Al cumplir los nueve años de edad yo comencé a tener graves problemas en la escuela. No me gustaba lo que estaba aprendiendo ni cómo me estaban enseñando. No veía la pertinencia entre aquello que me obligaban a aprender y la manera en que podría aplicarlo en el mundo real.
La primera parte de este libro trata sobre la forma en que mi padre pobre pero inteligente continuó guiándome a lo largo de esa difícil parte de mi vida. Si no hubiera sido por mi padre inteligente, yo hubiera abandonado la escuela o hubiera reprobado y nunca hubiera obtenido mi título universitario.
La primera parte de este libro también trata del proceso educativo al que me sometió mi otro padre, mi padre rico. Yo diría que mi padre rico era un genio financiero y también un gran maestro. En la primera parte de este libro explico cómo mi padre rico comenzó a preparar mi mente joven para pensar como una persona rica. Entre los nueve y doce años de edad y gracias a la guía de mi padre rico, yo tenía la certeza absoluta de que obtendría una gran riqueza, sin importar si tenía buenas calificaciones escolares o un empleo bien pagado. A los doce años de edad yo sabía que volverse rico tiene poco que ver con lo que yo estaba aprendiendo en la escuela. Saber que yo iba a ser rico, sin importar mi desempeño escolar, provocó algunos problemas de actitud únicos cuando todavía estaba en la escuela. La segunda parte de este libro trata sobre la manera en que mis dos padres trabajaron para controlar mi problema de actitud y me guiaron para completar mi educación universitaria.
La segunda parte de este libro incluye algunos pasos sencillos de acción, en materia académica y financiera, que los padres pueden dar para preparar a su hijo para el mundo real. Comienzo la segunda parte con una historia de cómo casi fracasé en la preparatoria debido a los cambios en mi actitud acerca de la escuela. En la segunda parte usted comenzará a comprender cómo mi padre inteligente y mi padre rico me mantuvieron en la escuela, y cómo mi padre rico utilizó mis fracasos académicos para prepararme para convertirme en rico.
En la segunda parte mi padre rico me explica por qué su banquero nunca le pidió su boleta de calificaciones. Mi padre rico continúa diciendo: “Mi banquero nunca me preguntó si obtuve buenas calificaciones. Todo lo que mi banquero quería ver eran mis estados financieros. El problema es que la mayoría de la gente abandona la escuela sin saber qué cosa son los estados financieros.” Mi padre rico también decía: “Comprender cómo funcionan los estados financieros es fundamental para cualquiera que desee construir una vida de seguridad financiera.” Y en el mundo de hoy, con cada vez menos seguridad laboral, es esencial que su hijo tenga las aptitudes para asegurarle una vida de seguridad financiera.
Cuando usted obtiene una visión general del actual sistema educativo, es obvio que éste se enfoca en dos áreas principales de educación:
La educación escolar: la capacidad de leer, escribir y hacer cuentas aritméticas.
La educación profesional: la educación para convertirse en doctor, abogado, plomero, secretaria, o cualquier cosa que usted quiera hacer para ganar dinero una vez que abandona la escuela.
Los Estados Unidos y muchas naciones occidentales han hecho un excelente trabajo en lo que se refiere a lograr que ambos tipos fundamentales de educación estén a disposición de sus ciudadanos. Esta educación ha contribuido en gran medida a la ventaja que Occidente tiene en el mundo actual. El problema es, como afirmé anteriormente, que las reglas han cambiado. En la era de la información necesitamos más educación novedosa, no más de la misma educación. Cada estudiante necesita ahora algo de la educación básica que mi padre rico me proporcionó:
La educación financiera: la educación requerida para convertir el dinero que usted gana de su profesión en una riqueza que dure toda la vida y le dé seguridad financiera. La educación financiera que esos 700 000 ciudadanos de edad avanzada no tuvieron. La educación financiera que le ayudará a asegurarse que su hijo no terminará con un fracaso financiero en una etapa avanzada de su vida, o en la pobreza y la soledad luego de una vida de trabajar duro y criar una familia.
La razón por la que su banquero no quiere ver su boleta de calificaciones de la escuela es porque desea ver qué tan inteligente ha sido usted desde que abandonó la escuela. Él o ella desean ver una medida de su inteligencia financiera, no de su inteligencia académica. Sus estados financieros son una medida mucho mejor de su inteligencia financiera que su boleta de calificaciones.
La segunda parte contiene algunos ejemplos sencillos y concretos de cosas que los padres pueden hacer para proporcionar a sus hijos un buen inicio financiero en el mundo real de los empleos y el dinero.
La tercera parte trata sobre los últimos adelantos tecnológicos en la educación que ampliarán la capacidad de los padres para descubrir las aptitudes naturales de aprendizaje de sus hijos y su talento natural. La tercera parte trata de la manera de darle a su hijo un buen inicio académico.
Hace muchos años uno de los maestros de Albert Einstein se burló de él y dijo: “Él nunca logrará nada.” Muchos maestros pensaban que Einstien era tonto debido a que no podía aprender por medio de la memorización.
Años después, cuando Einstein escuchó que un inventor destacado había dicho que el conocimiento de los hechos tenía una importancia fundamental, estuvo en desacuerdo. Einstein dijo: “Una persona no necesita ir a la universidad para aprender los hechos. Puede aprenderlos en los libros. El valor de la educación universitaria de las artes liberales es que entrena a la mente para pensar.” Einstein también afirmó: “La imaginación es más importante que el conocimiento.”
Cuando le interrogaba un grupo de reporteros, uno de ellos preguntó “cuál es la velocidad del sonido”, Einstein respondió: “No lo sé. No llevo información en mi mente que esté disponible en los libros.”
Casi todos los padres de familia que he conocido están seguros de que su hijo es inteligente y de que es un genio. Sin embargo, cuando el niño ingresa a la escuela, su talento natural es dejado a un lado o adopta un papel subordinado al talento y estilo de aprendizaje en que hace énfasis el sistema escolarizado como la manera correcta de aprender. Mi padre inteligente y muchos otros educadores se dieron cuenta de que el actual sistema escolarizado no es el adecuado para los distintos tipos de talento con que nacen los niños.
Desafortunadamente nuestro sistema educativo actual está empantanado en la controversia y las ideas anticuadas. Mientras nuestro sistema actual puede estar consciente de muchos de esos adelantos educativos, los políticos y la burocracia que rodean la profesión de la educación impiden que muchas de esas maneras innovadoras de evaluar el talento de su hijo se conviertan en parte del sistema.
Mi padre inteligente era el encargado del sistema educativo de Hawai. Él hizo su mejor esfuerzo por cambiar el sistema, pero en vez de ello fue aplastado por el sistema. Más tarde me dijo: “Existen tres tipos diferentes de maestros y administradores en el sistema. Hay un grupo que trabaja diligentemente para cambiar el sistema. Existe otro grupo que trabaja diligentemente contra cualquier clase de cambio. Y al tercer grupo no le importa si el sistema cambia o no, todo lo que este grupo desea es su seguridad laboral y su sueldo. Y esa es la razón por la que el sistema ha permanecido igual durante años.”
En conclusión
Fue mi padre inteligente quien a menudo decía: “Los maestros más importantes de un niño son sus padres. Muchos padres dicen a sus hijos: ‘Ve a la escuela y estudia mucho. Una buena educación es importante.’ El problema es que una gran cantidad padres de familia que dicen esas palabras no continúan su propia educación o sus estudios.” Mi padre inteligente también dijo: “Los padres son los maestros más importantes de sus hijos… pero los estudiantes aprenden más al observar que al escuchar. Los niños advierten las discrepancias entre las palabras y las acciones.” A los niños les gusta sorprender a los padres cuando estos dicen una cosa y hacen otra. Mi padre rico solía decir: “Tus acciones dicen más que tus palabras.” También dijo: “Si deseas ser un buen padre de familia, necesitas hacer lo que dices.”
Si usted tiene hijos, le agradezco que se interese por un libro sobre educación y en la educación de sus hijos. La mayoría de los padres dicen que la educación de sus hijos es importante, pero pocos de ellos leen libros sobre cómo educar a sus hijos.
Descarga el audio
Gratis
En cada uno de nuestros libros nos gusta proporcionar el audio de una entrevista como un elemento agregado con observaciones adicionales. Como una manera de agradecerle la lectura de este libro, puede usted acudir al sitio web en la dirección electrónica www.richdad.com/richkid y descargar un audio sobre mi conversación con Kathy Kolbe titulada “Find Out How Your Child Learns Best… Because All Children Learn Differently” (Descubra cómo aprende mejor su hijo… porque todos los niños aprenden de manera diferente.)
Gracias por su interés en la educación financiera de su hijo.
Primera parte
“El dinero es una idea”
Cuando yo era un niño pequeño, mi padre rico decía a menudo: “El dinero es una idea.” A continuación decía: “El dinero puede ser cualquier cosa que tú desees que sea. Si dices ‘Nunca seré rico’, entonces existen muchas posibilidades de que nunca seas rico. Si dices ‘No puedo comprarlo’, existen muchas posibilidades de que no puedas hacerlo.”
Mi padre inteligente decía lo mismo acerca de la educación.
¿Es posible que cada niño nazca con el potencial de ser rico e inteligente? Existen personas que piensan que es posible… y otras que piensan que no. La primera parte de este libro está dedicada a proteger esa posibilidad para su hijo.
CAPÍTULO 1
Todos los niños nacen ricos e inteligentes
Mis dos padres fueron grandes maestros. Ambos eran hombres inteligentes. Sin embargo, no eran inteligentes en lo que se refiere a lo mismos temas, y ellos no me enseñaron las mismas cosas. Sin embargo, tan diferentes como eran, ambos padres consideraban en las mismas cosas acerca de los niños. Ambos creían que todos los niños nacen inteligentes y ricos. Ambos creían que un niño aprende a ser pobre y aprende a creer que él es menos inteligente que otros niños. Ambos padres fueron grandes maestros porque tenían fe en sacar a la luz el talento con que nace cada niño. En otras palabras, ellos no creían en introducir conocimiento en el niño, sino en sacar a la luz su talento.
La palabra educación viene de la palabra latina educare, que significa “sacar”. Desafortunadamente para muchos de nosotros, nuestros recuerdos sobre la educación consisten en sesiones largas y dolorosas en que apretujaban pequeños fragmentos de información en nuestras cabezas, que teníamos que memorizar, presentar el examen y luego olvidar lo que habíamos aprendido recientemente. Mis dos padres fueron grandes maestros porque rara vez trataron de introducir por la fuerza las ideas en mi cabeza. A menudo decían pocas cosas, y esperaban a que yo preguntara cuando deseaba saber algo. O bien eran ellos quienes me hacían preguntas, tratando de averiguar lo que yo sabía, en vez de simplemente decirme lo que ellos sabían. Mis dos padres fueron grandes maestros, y yo los considero como dos de las bendiciones más importantes que he recibido en mi vida.
No debo olvidar a las madres. Mi madre era una gran maestra y también un modelo de conducta. Ella fue quien me enseñó el amor incondicional, la amabilidad y la importancia de cuidar de otras personas. Desafortunadamente mi madre murió joven, a los 48 años de edad. Ella había estado enferma la mayor parte de su vida, batallando con un corazón debilitado por la fiebre reumática que padeció en su infancia. Fue su capacidad de ser amable y amorosa con los demás, a pesar de su dolor personal, lo que me enseñó una lección vital. Muchas veces, cuando estoy lastimado y deseo herir a los demás, pienso en mi madre y recuerdo que debo ser más amable… y menos iracundo. En mi caso, esa es una lección importante que necesito recordar diariamente.
Alguna vez escuché que los jóvenes se casan con chicas que se parecen a sus madres, yo diría que eso es verdadero en mi caso. Mi esposa Kim también es una persona extremadamente amable y amorosa. Lamento que Kim y mi madre nunca llegaran a conocerse. Yo quería tener una esposa que también fuera mi socia en los negoc
