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PRÓLOGO
Hace cinco años, cuando Rafael Badziag se me acercó con su idea de entrevistar a más de 20 multimillonarios de todo el mundo y lograr que compartieran el secreto de su éxito, no me pareció que pudiera lograrlo. Piénsalo. ¿Cómo convences a más de 20 multimillonarios de que tomen una buena cantidad de tiempo de sus increíblemente apretadas agendas para trabajar de manera conjunta en el proyecto de un libro? Los millonarios, quizá, pero ¿los multimillonarios que dirigen enormes y multifacéticos imperios? Yo llevaba más de 40 años estudiando los principios y las prácticas de la gente exitosa, y sabía que nadie había intentado eso antes.
Continué reuniéndome y escribiéndome con Rafael varias veces en ese lapso de cinco años y, para mi sorpresa, descubrí que estaba salvajemente comprometido con el proyecto y que, gracias a que había estado aplicando los mismos principios y disciplina aprendidos de los multimillonarios a los que entrevistaba, en realidad lo estaba logrando. Lo hizo a nivel mundial y, además, no sólo logró tener acceso a 21 multimillonarios, también convenció a algunos de los mejores empresarios con este estatus de trabajar con él.
Desde 2003 los empresarios más exitosos de cada país se reúnen anualmente en Mónaco para elegir al empresario del año, es decir, a la persona que les parece que fue el mejor empresario en ese periodo. Y desde 2003, ocho de esas 15 personas nombradas World Entrepreneur of the Year han sido multimillonarios. De esos ocho, cinco decidieron participar en el libro y compartir su visión con Rafael, y ahora también contigo, querido lector.
En ninguna parte del mundo hay otro libro que contenga toda esta experiencia empresarial, todas estas reflexiones y sabiduría. A partir de las incontables horas de entrevista que tuvo con estos increíblemente connotados multimillonarios Rafael logró identificar 20 poderosos principios que los llevaron al éxito y que ahora están a tu disposición para ayudarte a alcanzar tus sueños empresariales y financieros.
Estás a punto de conocer íntimamente y a aprender de 21 héroes empresariales que no se anduvieron con rodeos y que, además de empezar de cero y lograr construir empresas increíblemente exitosas, contribuyeron de una manera importante a las comunidades locales y mundiales a través de actividades filantrópicas exhaustivas. Esos empresarios ahora están disponibles como verdaderos modelos a seguir, para cualquiera que tenga una visión convincente y que esté dispuesto a trabajar con ahínco e inteligencia para convertir esa visión en realidad.
Aquí descubrirás que Rafael tiene un don muy particular, y que es capaz de lograr que gente que comúnmente es muy reservada respecto a su trabajo y su riqueza abra su corazón y comparta sus pensamientos y sentimientos más íntimos respecto al viaje que realizó para alcanzar el éxito. Ahora que leerás este libro te convertirás en beneficiario de ese don y tendrás acceso privilegiado a las creencias y comportamientos necesarios para lograr la grandeza en el mundo de los negocios. Asimismo, debido a la manera en que Rafael estructuró el texto, tendrás la sensación de que estás sentado en la misma habitación donde se realizó cada entrevista. En un lenguaje sencillo y fácil de entender, los multimillonarios hablan de los desafíos que enfrentaron, de las lecciones que aprendieron, de la disciplina que desarrollaron, de las soluciones que crearon y descubrieron, y de los resultados que produjeron.
El producto final es el asombroso libro que ahora tienes entre tus manos. A medida que vayas pasando las páginas verás desvanecerse sutilmente las viejas ideas y conceptos erróneos respecto a los multimillonarios. Una de las cosas más importantes que descubrirás es que estos hombres no comenzaron sus carreras gracias a que heredaron una gran suma de dinero que luego pudieron incrementar porque tuvieron un poquito de suerte. De hecho, absolutamente todos los multimillonarios aquí entrevistados comenzaron de cero y amasaron sus propias fortunas. Algunos de ellos incluso venían de vivir en pobreza extrema y al comienzo parecían no tener esperanza alguna. Si los hubieras conocido de jóvenes seguramente los habrías considerado un caso perdido, sin embargo, nunca se rindieron y, gracias a su increíble tenacidad, con el tiempo lograron extraordinarias hazañas en los negocios.
A medida que conozcas el lado más humano de estos notables hombres y que vayas más allá de lo que normalmente lees de gente como ésta en las revistas Forbes o Fortune descubrirás que, en esencia, se trata de gente igual a ti y a mí. Lo que los hace distintos es que lograron dominar el arte de creer en sí mismos, y que se dieron cuenta de que los únicos límites que tenemos son los que nos imponemos nosotros mismos. Cuando leas sus historias y comprendas su mentalidad de multimillonarios verás que al eliminar estos límites psicológicos, el potencial de lograr cualquier cosa que desees se vuelve verdaderamente infinito.
Ahora tienes acceso a la inspiración, motivación e información de 21 multimillonarios que fungirán como tus mentores en las siguientes páginas, y si aplicas sus enseñanzas con compromiso, dedicación y perseverancia, descubrirás que tu potencial para la grandeza es tan infinito como el de ellos.
Usualmente terminaría esto diciendo: “Buena suerte”, pero lo que necesitas no es suerte, sólo te hace falta la decisión y el valor de poner en práctica las herramientas y los principios que estás a punto de descubrir en este libro y que te cambiarán la vida. Por eso, en lugar de desearte suerte, te diré: “¡Disfruta del viaje!”
JACK CANFIELD
Autor número 1 de The New York Times, autor de Los
principios del éxito: cómo llegar de donde está a donde
quiere ir, Atrévete a ganar, El poder de mantenerse
enfocado y de la serie Caldo de pollo para el alma.
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CÓMO SURGIÓ Y QUÉ ESPERAR
Si puedes contar tu dinero,
entonces no tienes 1 000 millones de dólares.
J. PAUL GETTY, el hombre más adinerado
del mundo en la década de los cincuenta
En 1908, cuando al periodista Napoleon Hill le asignaron una entrevista con Andrew Carnegie, el hombre más rico del mundo en aquel tiempo, no imaginó el viaje que le esperaba. Carnegie era un empresario extremadamente exitoso y estaba convencido de que debía existir algo parecido a una fórmula para triunfar, una fórmula que pudiera convertirse en un sistema infalible y que cualquiera pudiera seguir.
Impresionado por el ingenio de Hill, Carnegie le preguntó si estaba a la altura necesaria para formular ese sistema a través de un proceso de entrevistas con la gente más exitosa en Estados Unidos y su subsecuente análisis. Hill no dejó pasar la oportunidad. Carnegie le dio una carta de presentación dirigida a Henry Ford, el magnate de la industria automotriz. Éste lo presentó con Alexander Graham Bell, inventor del teléfono; Elmer R. Gates, inventor del extintor de incendios; Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica; y Luther Burbank, pionero de la agricultura.
Hill entrevistó a estos individuos y a muchos otros que también formaban parte del grupo de gente más adinerada y exitosa de su época. Tras 20 años de investigación, publicó su filosofía del logro como una fórmula para volverse rico comenzando de cero, en una obra monumental llamada La ley del éxito. Este conocimiento lo condensó en su famoso libro Piensa y vuélvete rico, el cual se convirtió en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos que, hasta la fecha, sigue vendiéndose en distintas versiones y formatos.
La publicación de Hill fue un suceso fundamental para el establecimiento de una filosofía universal del éxito. En los últimos 100 años la filosofía del periodista llegó a dominar la escuela de pensamiento occidental —o tal vez debamos decir particularmente estadounidense— sobre este tema.
Cómo surgió todo
Hace cinco años asistí a una conferencia sobre el éxito. Miles de personas chocaban las palmas entre sí y gritaban con entusiasmo: “¡Tienes una mente millonaria!” Asistí a la conferencia inspirado por el éxito de los libros que había leído, libros sobre el pensamiento millonario, y entre ellos, el libro de Hill. Sin embargo, por alguna razón me sentía incómodo. Había algo que no me parecía correcto y que me impedía vitorear como los otros. En la atmósfera había algo peculiar, una sensación, una percepción que no podía entender del todo. Y de pronto comprendí. ¡Por supuesto!
Claro que tengo una mente millonaria. En los noventa fui pionero del comercio electrónico en Europa. Fundé la primera tienda completamente operativa en línea y a través de ella vendí bicicletas para el mercado de lengua alemana. Después de haber desarrollado una empresa millonaria, yo también era millonario, pero ¿y qué? No me siento como un empresario extremadamente exitoso gracias a ello. Otras personas han desarrollado sus negocios más rápido y han crecido más sin esforzarse demasiado al parecer. En el mundo de los negocios, el hecho de solamente ser millonario es una mediocridad. Prefiero tener una mentalidad multimillonaria porque eso sí sería deseable para todo emprendedor, sin embargo es algo que no puedo aprender aquí, en esta conferencia llena de gente luchando por reunir su primer millón.
Salí de ahí desilusionado y decidido a encontrar la manera de aprender.
¿Alguna vez te has preguntado por qué, a pesar de tu esfuerzo cotidiano, todavía no estás donde quieres estar en la vida? ¿Cómo es posible que algunas personas logren, en una sola vida, construir organizaciones de cientos de miles de colaboradores y generar la cantidad de valor que a una persona promedio le tomaría cientos de miles de años? ¿Cuál es su secreto? ¿Es sólo cuestión de circunstancias afortunadas? ¿Es su medio ambiente? ¿Quizá su educación? ¿O acaso el secreto tendrá que ver con su personalidad? ¿Cuál es la clave de su fenomenal éxito? ¿En qué consiste su sistema de creencias? ¿Cómo llegaron adonde se encuentran ahora y cómo puedes tú embarcarte en ese mismo viaje hacia el éxito? ¿Cuál es la mentalidad y los rituales que estas influyentes personalidades han empleado para generar ese tipo de riqueza masiva? ¿Qué los impulsa? ¿Cuál es la fuente de su excepcional motivación? ¿Qué les da energía para tratar implacablemente de alcanzar metas tan extraordinarias? ¿Qué es eso en la personalidad de los multimillonarios que les permite lograr mucho más de lo que logra el emprendedor promedio y alcanzar un éxito extremo en los negocios?
El libro que tienes en tus manos, El secreto multimillonario, es resultado de una travesía de cinco años que me hizo viajar varias veces por el mundo para encontrar la respuesta a estas preguntas. Es una obra que revive la centenaria idea de Napoleon Hill, sin embargo, yo llevé la investigación un poco más allá y entrevisté a algunas de las personalidades de negocios más exitosas en la actualidad, multimillonarios que amasaron solos sus fortunas.
A diferencia de la labor de Napoleon Hill, yo abordé la tarea con un enfoque internacional y hablé no solamente con los gigantes empresariales estadounidenses, sino también con multimillonarios de otros lugares del mundo, representantes de distintas naciones, culturas y religiones. Asimismo, entrevisté a gente de diversos orígenes sociales, industrias y franjas de edades. Actualmente vivimos en una sociedad globalizada, Asia tiene una población de gente rica, mayor que las de Europa y Norteamérica. Varias culturas, religiones y mentalidades del mundo han desarrollado sus propios caminos a la riqueza.
Todos estos multimillonarios que empezaron con los bolsillos vacíos tienen personalidades muy diferentes, cada uno posee su propia área de fulgor, sus intereses personales y sus peculiaridades individuales. Sin embargo, a pesar de las diferencias hay denominadores comunes, es decir, una serie de principios de personalidad que todos tienen y que contribuyó a su éxito y los instó a llegar más allá de la cima. Es lo que los diferencia de todos los demás, se trata de principios con los que no nacieron, cualidades que se pueden aprender, desarrollar e internalizar.
A esta serie de principios la llamo El secreto multimillonario.
Una cosa es analizar la apariencia pública o seleccionar material de otras fuentes y sacar conclusiones a partir de eso, que es lo que la mayoría de los autores han hecho en el pasado. Pero tener enfrente a un individuo ultratriunfador y preguntarle respecto a su metodología para el éxito, su motivación y su forma de pensar, como lo hice en este libro, es algo completamente distinto. La información obtenida de primera mano ofrece un panorama genuino e íntimo de la mentalidad de estas extraordinarias personalidades; nos da acceso a sus verdaderos pensamientos y emociones; y nos ofrece una visión original de la manera en que comprenden los negocios y el mundo.
Este libro es el primer intento realizado para extraer los principios del éxito directamente de empresarios que lograron convertirse en multimillonarios por su propia cuenta.
¿Qué es un multimillonario?
La definición de multimillonario no será nada nuevo para ti: es una persona con un valor neto de por lo menos 1 000 millones de dólares. Lo que tal vez no sabes es que los multimillonarios son criaturas extremadamente escasas. Desde el punto de vista estadístico, sólo uno de cada cinco millones de ciudadanos del mundo —o uno de cada 10 000 millonarios— es un multimillonario.
A la mayoría de la gente le resulta difícil imaginar cuánto dinero es realmente 1 000 millones de dólares, pero digamos que necesitarías más de 10 toneladas de billetes de 100 para reunirlos.
A lo largo de su vida los 21 individuos entrevistados para este libro generaron un múltiplo de ese valor. No heredaron enorme riqueza ni corrieron con “suerte” de ninguna otra manera, al contrario, amasaron sus fortunas gracias a una labor ardua y concienzuda, y tuvieron que superar varias dificultades y tribulaciones para alcanzar su estatus actual.
En primer lugar, debo aclarar el malentendido más común respecto a los multimillonarios: no están sentados sobre montañas de dinero porque nadie tiene 1 000 millones de dólares en efectivo.
Muy rara vez tienen miles de millones de dólares en sus cuentas bancarias, y cuando es así, sólo es durante un tiempo limitado entre transacciones. Casi todos tienen su dinero invertido en empresas, acciones o bienes raíces porque sería muy irresponsable tener todo ese efectivo por ahí. Además, al dinero se lo comería la inflación y siempre existe el peligro de que un banco quiebre.
El artista Michael Marcovici realizó una obra llamada One Billion Dollar, la cual ofrece una representación física de esta cantidad en dinero impreso. Cuando se expuso la obra en Viena, Austria, le preguntaron por qué no había usado dinero real. ¿Cuál fue su respuesta? Nadie podría pagar la entrada para verla. Incluso si el artista le hubiera pedido dinero prestado a un banco a solamente 1% de interés anual, le costaría 200 000 dólares tener el dinero disponible para una exposición de una semana.
En general, un empresario o inversionista quiere obtener ganancias de su dinero, 5%, por ejemplo. En este caso, tener 1 000 millones de dólares en efectivo en casa significaría un costo de oportunidad de 135 000 dólares diariamente. Es más de lo que gana la mayoría de la gente en un año, por eso muy pocas personas harían algo así de manera voluntaria.
Muchos no alcanzan a distinguir la diferencia entre un millonario y un multimillonario, pero en realidad es monstruosa. Analiza los siguientes ejemplos tomados de varios de los entrevistados del libro:
Un millonario promedio puede ser propietario de un hotel. El multimillonario noruego Petter Stordalen tiene una cadena de casi 200 hoteles.
Un millonario muy adinerado podría tener una fábrica. El multimillonario canadiense Frank Stronach tiene 400.
Un millonario puede tener un restaurante o tal vez varios. Jack Cowin, multimillonario australiano, está involucrado en 3 000.
El millonario común y corriente puede ser dueño de un supermercado o dos. El multimillonario ruso Sergey Galitsky posee más de 17 000 supermercados y farmacias.
Tal vez esta anécdota hará más tangible la diferencia entre alguien que tiene varios millones y alguien que tiene varios miles de millones. Hace poco un amigo me dijo que estaba obteniendo ganancias de 500 000 dólares al año, lo que resulta bastante impresionante para la mayoría de la gente. Mi amigo lleva varios años obteniendo estas cantidades e invirtiéndolas. Su valor neto es de varios millones, así que sin duda es un millonario. Pero un día comprendí que para que lograra amasar 1 000 millones tendría que haber nacido antes que Jesucristo y habría necesitado ahorrar cada centavo sin pagar impuestos, y claro, eso sólo sería posible si no existiera la inflación. Ahora compara con esto la noción de que quienes ya tienen miles de millones, los generaron en solamente una vida.
La brecha entre millonarios y multimillonarios es colosal no sólo respecto a su riqueza, sino también en cuanto al poder e impacto que tienen. Los multimillonarios literalmente cambian el mundo.
El secreto multimillonario explica lo que distingue el proceso mental de un multimillonario del de cualquier otra persona y también responde a estas preguntas: ¿por qué algunas personas exitosas que se convierten en millonarios permanecen en ese nivel mientras que otros llegan a ser multimillonarios y logran cambiar el mundo? ¿Qué es lo que hace que estos últimos logren tanto?
No importa qué desees lograr, siempre debes aprender de los mejores en el mundo. ¿Por qué? Porque la cantidad de tiempo y esfuerzo que vas a invertir si aprendes de un jugador de tercera liga o de un campeón mundial será la misma, pero los resultados serán completamente distintos.
Si deseas convertirte en el mejor jugador de futbol, por ejemplo, no lo vas a lograr aprendiendo de forma autodidacta o de algún héroe o heroína local, independientemente de lo experimentado y talentoso que sea. En cambio, si te asesoraran los grandes de todos los tiempos como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Pelé y Mia Hamm, obtendrías instantáneamente conocimientos físicos y mentales que te darían la mayor oportunidad de lograr la grandeza en este deporte.
Si quieres ser exitoso en los negocios necesitas aprender de los mejores empresarios del mundo, ¿pero cómo puedes siquiera empezar a definir quiénes son?
En el caso del éxito empresarial existe una medida objetiva: el valor neto. Éste es la calificación universal para el desempeño en los negocios. Tal vez el éxito signifique distintas cosas para la gente, pero en los negocios es relativamente sencillo determinar quiénes son los empresarios más notables del mundo. Son las personas que han generado la mayor cantidad de dólares a lo largo de su carrera en los negocios, es decir, el mayor valor neto.
Por definición, los mejores empresarios son la gente más adinerada del mundo, lo que significa concretamente que tienen miles de millones, con énfasis en la M de multimillonarios.
Para el empresario realmente ambicioso no tiene sentido consultar a millonarios “promedio”, incluso si éstos tienen varios millones. En el mundo actual de los negocios esta gente está bastante alejada de quienes tienen el mejor desempeño. En Estados Unidos uno de cada 20 empresarios es un millonario, así que no aprendas de ellos porque lo que en realidad necesitas es aprender de los mejores, de quienes tienen miles de millones.
Entre los multimillonarios que compartieron su sabiduría para la creación de este libro podrás encontrar personalidades de alto nivel de los negocios:
Manny Stul, World Entrepreneur of the Year 2016
Mohed Altrad, World Entrepreneur of the Year 2015
Cho Tak Wong (Cao Dewang), World Entrepreneur of the Year 2009
Tony Tan Caktiong, World Entrepreneur of the Year 2004
N. R. Narayana Murthy, World Entrepreneur of the Year 2003
A medida que avances en el libro te preguntarás cómo obtuve acceso a estas ilustres personalidades y cómo las convencí de que participaran en este proyecto editorial mundial. Bien, esa historia bastaría para escribir otro libro que, tal vez, emprenda algún día. Sin embargo, basta decir que gracias a este proyecto viajé varias veces por el mundo y pude ver más allá de las murallas inaccesibles para otros.
Por último, aunque no menos importante, el libro me permitió conocer a las personalidades de negocios más extraordinarias de nuestros tiempos con el único propósito de que compartieran su sabiduría más íntima contigo, querido lector. No obstante, este libro no es sobre ellos, no es sobre los brillantes diamantes de nuestro mundo empresarial, sobre los disidentes, sobre el uno de cada cinco millones, ni sobre los “cisnes negros” en sí. Es sobre el secreto de su fenomenal éxito, contado por ellos mismos con sus propias palabras. Es sobre El secreto multimillonario.
Este libro te ofrece un mapa para que te embarques en un viaje hacia la obtención de resultados similares en tu vida y tu negocio.
Comencemos.
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ESTÁ EN TU INTERIOR
Las convicciones son enemigos más peligrosos
de la verdad que las mentiras.
FRIEDRICH NIETZSCHE
La profunda manera en que los estereotipos dominan la opinión pública sobre los multimillonarios es asombrosa. La persona promedio sabe muy poco sobre su realidad, sobre ese mundo que representa solamente 0.00002% de la sociedad.
Los medios de comunicación distorsionan esta deficiencia de conocimiento enfocándose en imágenes escandalosas e incidentes para generar y promulgar sentimientos de envidia. La imagen que los medios crean y que el público en general acepta como un hecho real está fuertemente sesgada y alejada de la realidad, al menos en lo que concierne a los multimillonarios que amasaron sus propias fortunas.
Comencemos por refutar algunas de las ideas equivocadas más comunes. La siguiente información te dará una idea del tipo de gente sobre la que estamos hablando y te permitirá entrar a su mundo.
Idea equivocada sobre los multimillonarios:
Los multimillonarios nacen en países ricos y desarrollados.
Si te parece necesario que una persona nazca en un país rico y desarrollado para convertirse en multimillonario estás equivocado. La historia de Narayana Murthy es un buen ejemplo de lo contrario.
N. R. Narayana Murthy nació en 1946 en India, uno de los países más pobres del mundo. Su familia no tenía muebles, todos tenían que sentarse y dormir en el suelo. Su padre le recomendó que eligiera sus pasatiempos con cuidado para que no drenaran su exiguo presupuesto. La lectura, escuchar música y hablar con sus amigos se convirtieron en sus pasatiempos, y como ni siquiera podía comprar el periódico iba a la biblioteca pública y ahí leía una copia.
A principios de los ochenta India no solamente era uno de los países más pobres del mundo, también era uno de los más hostiles para la libre empresa. India tenía un gobierno socialista que había desarrollado una serie de restricciones y regulaciones ridículas que hacían casi imposible hacer negocios. Esto condujo a la corrupción extrema, los funcionarios del gobierno tenían el poder de decidir cuáles empresas tendrían éxito y cuáles fracasarían, y como resultado, la economía del país permanecía estrangulada.
En 1981 Narayana Murthy y varios socios fundaron una empresa de informática llamada Infosys, y se enfrentaron a problemas que parecían infranqueables. La continua escasez de energía eléctrica fue una de las menores dificultades a las que se enfrentarían más adelante.
Piensa en esto: ¿te parece posible dirigir una empresa de software sin una computadora?
Bien, pues Infosys no tenía computadoras. ¿Por qué?
Porque para importar una computadora a India se necesitaba obtener un permiso del gobierno.
Narayana Murthy me dijo que le tomó tres años y 50 visitas a Delhi para obtener dicho permiso. Este periodo apenas nos da un indicio de lo que implicaba su proyecto. Infosys se ubicaba en Bangalore y Delhi estaba a más de 2 400 kilómetros de distancia, así que para ponerlo en perspectiva, piensa que son 321 kilómetros más que la distancia de la Ciudad de Nueva York a Miami, Florida. Como Narayana no podía darse el lujo de volar, tenía que viajar en tren dos días de ida y dos de vuelta. Como ya lo mencioné, la burocracia implicó 50 visitas a Delhi, y si haces las cuentas, ¡es el equivalente a 200 días en total de viaje en un periodo de tres años!
Ahora tal vez te preguntes, en esos tres años que no tuvieron computadora, ¿cómo lograron dirigir una empresa de informática? ¿Cómo programaban?
El equipo encontró un cliente en Estados Unidos que estuvo dispuesto a permitirles que programaran en su computadora. Seis de los cofundadores viajaron a Estados Unidos para trabajar en este proyecto, mientras Narayana permaneció en India para terminar con las formalidades y obtener el permiso para importar su propia computadora.
La comunicación fue otro problema. Narayana me informó que obtener una línea telefónica les tomaba entre cinco y siete años a las empresas indias promedio. Otra de las razones para esta espera, además de los retrasos tecnológicos, era que los funcionarios del gobierno retirados tenían prioridad para la obtención de las líneas.
La pregunta obvia aquí es: ¿cómo se comunicaba con sus cofundadores y clientes en Estados Unidos si no contaba con un teléfono y todo esto sucedió antes de que existiera el correo electrónico?
Narayana hacía visitas regulares a la oficina postal y ahí usaba una cabina telefónica pública para llamarlos.
Le pregunté qué pasaba si ellos necesitaban contactarlo, y él me sonrió y respondió: “Bien, pues no podían, simplemente no podían”.
Después de un año de batallar al fin lograron que les instalaran una línea telefónica, pero eso no significó necesariamente que también podrían conectarse, en especial con Estados Unidos. La mayoría del tiempo no había señal en la línea, y cuando había, por lo general estaba ocupada.
Como mencioné anteriormente, les tomó tres años obtener el permiso para importar una computadora, pero eso tampoco significó que pudieran comprarla. Para colmo, el software que estaban creando exigía una minicomputadora que costaba cientos de miles de dólares que los fundadores, sencillamente, no tenían. Infosys fue fundada con 250 dólares que lograron ahorrar. Narayana Murthy enfrentó entonces otro problema y realizó otro milagro del que hablaré más adelante.
Después de que compraron e instalaron la computadora los seis cofundadores regresaron a India para trabajar en ella, pero ése no fue el fin de los obstáculos burocráticos que tenían que sortear: ahora necesitaban encontrar la manera de hacerle llegar al cliente en Estados Unidos el código que habían producido. Todo esto sucedió antes del internet, así que no podían simplemente enviárselo por correo electrónico, la única manera de hacerlo en aquella época era grabar el programa en una cinta magnética y enviarla a través del servicio postal tradicional. En Estados Unidos el cliente cargaría la cinta en su computadora, pero desafortunadamente esta solución no funcionaba entre estos dos países.
¿Por qué no? Porque cualquier paquete enviado desde India a Estados Unidos tenía que pasar por la aduana india y a los funcionarios les tomaba dos semanas realizar el procedimiento, lo que significaba que tomaría tres semanas para que el código fuera enviado de Infosys en India y que el cliente lo recibiera en Estados Unidos. Cada vez que Infosys lo modificaba necesitaban esperar otras tres semanas antes de recibir retroalimentación del cliente. Como consecuencia, la duración del proyecto se extendió una eternidad. Además de ser inaceptable, este procedimiento era el equivalente a un harakiri empresarial. Para acelerar sus ciclos de producción los fundadores necesitaban acortar considerablemente el tiempo de envío.
¿Cómo resolvieron este problema? Al equipo se le ocurrió la idea de imprimir el código en papel y enviarlo por fax a Estados Unidos, y allá, otro empleado de Infosys lo mecanografiaba manualmente del fax a la computadora del cliente. Por supuesto esto exigía trabajo manual adicional que no estaba libre de errores, sin embargo el proceso aumentó de forma dramática la velocidad de los envíos de software.
No obstante ésos no fueron los únicos desafíos: imagina las condiciones en que tenían que trabajar y los obstáculos que necesitaron superar mientras construían la empresa en un país pobre y en vías de desarrollo.
Cuando realicé la entrevista con Narayana Murthy conocí de primera mano estas condiciones. Ese día en Delhi la temperatura ascendía a 45 grados centígrados (113 Fahrenheit). Este tipo de temperatura no es precisamente la mejor para realizar actividades físicas o intelectuales, pero la gente en India casi siempre tiene que trabajar bajo estas condiciones.
Actualmente Infosys es considerada una de las empresas con mayores recursos y más desarrolladas de India, además ofrece las mejores condiciones de trabajo disponibles para sus empleados. Y por supuesto, en la casa de huéspedes de Infosys en Delhi donde realizamos la entrevista había aire acondicionado.
A pesar de todo, durante la reunión hubo un corte de energía eléctrica y el sistema de aire acondicionado se apagó. Como no pudimos volver a encenderlo, en poco tiempo la temperatura nos hizo sentir incómodos. Narayana llamó a un equipo de mantenimiento que, tras 10 minutos de hurgar en el sistema pudo volver a encenderlo. Cinco minutos después hubo otro corte y el aire acondicionado volvió a apagarse. Decidimos dejarlo por la paz porque ya no queríamos perder más tiempo.
Sólo tuve un pequeño atisbo de lo que es la vida laboral en India actualmente, pero los lectores que nunca han tenido esa oportunidad, ¿pueden imaginar cómo habrá sido trabajar en un ambiente así hace 30 años cuando India e Infosys estaban mucho menos desarrollados?
Hoy en día Narayana Murthy es multimillonario. Infosys es la empresa más grande de software del mundo y tiene contratados a 200 000 programadores, es decir, más que Microsoft, Apple y Google juntos. En 2003 Narayana Murthy fue nombrado World Entrepreneur of the Year, lo que quiere decir que fue el mejor empresario del mundo, por decirlo de alguna forma.
Por todo lo anterior, la creencia de que sólo la gente nacida en países ricos y desarrollados puede llegar a ser multimillonaria es un mito. De hecho, Narayana no solamente se convirtió en multimillonario, también hizo que seis de sus cofundadores lo fueran, y convirtió en millonarios a por lo menos 4 000 de sus empleados.
Lo que mucha gente no alcanza a ver es que la riqueza en los países desarrollados crece con muchísima más rapidez que en los países industrializados. En 2016 el número de multimillonarios en Asia sobrepasó el total de los que hay en Norteamérica.
Durante mi investigación descubrí un fenómeno de inmigrantes multimillonarios. Así es, un porcentaje altísimo de empresarios que llegaron a ser multimillonarios por su cuenta la hicieron en grande fuera de sus países de origen. Vinieron de países pobres o destruidos por la guerra, llegaron con las manos vacías y, a pesar de todo, encontraron la manera de generar inmensa riqueza. Más adelante discutiremos este tema con mayor detalle.
Idea equivocada sobre los multimillonarios:
Los multimillonarios provienen de familias adineradas que los apoyaron.
Si piensas que una persona necesita nacer en una familia adinerada y alentadora para tener la oportunidad de convertirse en multimillonario, posiblemente no conoces la historia de Mohed Altrad.
Mohed Altrad nació en el desierto de Siria. Era nómada, pertenecía a una tribu beduina que vivía en carpas. La gente armaba un campamento en donde encontraba agua para sus animales, y se quedaba ahí mientras la vegetación bastara para mantener a sus rebaños. Luego doblaba sus carpas y se alejaba en busca de mejores tierras de pastoreo.
Cuando Mohed nació, su padre lo desconoció. Lo expulsó a él y a su madre de su hogar y golpeó a su hermano hasta matarlo. Mohed se vio forzado a vivir con su madre en la periferia de la tribu, su vida tenía tan poca importancia que nadie apuntó siquiera el día o el año de su nacimiento. Hasta la fecha no sabe cuándo nació. Me dijo que las fechas que usa ahora tuvieron que inventarlas porque sus hijos querían celebrar su cumpleaños con él.
Sin embargo, esta historia dickensiana apenas comienza. Cuando Mohed tenía cuatro de edad años su madre falleció. Su abuela se hizo cargo de él y lo crio haciéndole creer que su destino era convertirse en pastor. No quería que fuera a la escuela porque pensaba que la escuela era para los “buenos para nada”. A pesar de todo Mohed se escapaba todos los días de casa y caminaba descalzo distancias de muchos kilómetros para llegar al pueblo más cercano y asistir a la escuela.
El maestro le dio un cuaderno y un lápiz porque no tenía nada para apuntar. Llegó a la escuela descalzo y con las manos vacías. Lo único que poseía era un tipo de bata desgarrada llamada djellaba que muchos años atrás había dejado de quedarle.
En varias ocasiones Mohed trató de obtener la ayuda de su padre para cubrir sus necesidades más básicas, pero éste lo rechazó y humilló constantemente, a veces incluso le pegaba.
No obstante, cuando el chico estaba en tercer grado ocurrió un milagro. Su padre le regaló una vieja bicicleta. Fue el primer y único obsequio que le dio en su vida.
Gracias a esa bicicleta surgió el genio empresarial de Mohed por primera vez. Empezó a rentárselas a sus compañeros de clase por cierta cantidad y eso le permitió ganar un poco de dinero. No era mucho pero con eso compró útiles para la escuela.
Cuando se dio cuenta de que la escuela representaba su única oportunidad para salir de la situación de vida en la que estaba empezó a estudiar con mucho ahínco. En poco tiempo se convirtió en uno de los mejores estudiantes de su región y obtuvo una beca para estudiar en el extranjero.
Muchos años después, una vez que terminó su educación en Francia, Mohed compró una empresa de andamios que estaba en la quiebra y la desarrolló hasta convertirla en una empresa líder en su industria a nivel mundial. A lo largo de los siguientes 30 años añadió más de 200 empresas a su negocio, Altrad Group. Actualmente Mohed Altrad es multimillonario. En 2015 fue nombrado World Entrepreneur of the Year, lo que quiere decir que fue el mejor empresario del mundo, por decirlo de alguna forma.
Por todo lo anterior, si te parece que para convertirse en multimillonario se necesita nacer en una familia adinerada que te apoye, te equivocas. Mohed Altrad nació en una tribu beduina, al margen de la sociedad en un país pobre. Su familia lo desconoció y su abuela quería que se convirtiera en pastor, sin embargo nada de esto lo detuvo en su camino hacia el éxito desenfrenado, y al final demostró que puede lograrse.
Mis experiencias con los multimillonarios que se forjaron a sí mismos revelan que un porcentaje considerable de ellos enfrentó grandes dificultades y vivió desprotegido durante su infancia. Desde muy temprana edad las circunstancias los forzaron a responsabilizarse de su vida. Más adelante hablaremos de esto con mayor detalle.
Desde el punto de vista estadístico, más de 70% de los multimillonarios se forjó a sí mismo, es decir, no proviene de familias adineradas. En el lapso de una vida y con sus propios medios lograron generar el impresionante valor de por lo menos 1 000 millones de dólares, lo cual es algo verdaderamente asombroso.
Esto significa que menos de 30% de los multimillonarios heredó su riqueza. En este grupo hay una cantidad importante de gente que no nació siendo rica, pero que heredó su riqueza de su cónyuge.
Para resumir, el estereotipo del hombre rico nacido en una familia privilegiada, el hombre que disfruta de la opulencia toda su vida, sólo se puede aplicar a un cuarto de todos los multimillonarios.
Idea equivocada sobre los multimillonarios:
Estudiaron en las mejores universidades.
Sería bastante justo que argumentaras que, a pesar de los obstáculos que enfrentaron, Narayana Murthy y Mohed Altrad encontraron la manera de recibir una educación formal sólida que fue crucial para su éxito. ¿Pero qué hay de aquellos que no recibieron este tipo de educación a una edad temprana? ¿Todos los millonarios se graduaron de las mejores universidades?
Cao Dewang (o Cho Tak Wong, de acuerdo con la pronunciación oficial del mandarín) creció en la China desgarrada por la guerra durante la Revolución cultural, en un pequeño pueblo de la provincia de Fujian. Antes de que naciera, su padre abandonó a su familia y se fue a Shanghái sin siquiera elegir un nombre para el niño que venía en camino. Esto es de particular importancia en la cultura china porque se supone que el padre tiene que ponerle nombre a su hijo.
Así pues, el niño no tuvo un nombre y la gente lo llamó por su apodo hasta que cumplió nueve años. Su madre lo crio a él y a sus cinco hermanos en medio de la pobreza.
La ley exigía que los niños asistieran a la escuela, pero la familia no pudo pagarla durante varios años. Pudo asistir cuando tuvo nueve años, pero seguía sin tener un nombre, un detalle importante para inscribirse. Su tío lo pensó y lo meditó muchísimo, y finalmente le dio el nombre de Dewang.
Cuando pasó la emoción inicial de Dewang, la escuela se convirtió en un desafío para él. Se sentía inquieto e incómodo “como si hubiera clavos en su asiento”. Su naturaleza desafiante y el hecho de que se burlara de sus maestros a sus espaldas, no le ganó la simpatía de nadie. Los problemas del niño no tenían que ver con las calificaciones sino con su conducta. Lo etiquetaron como el “niño malo” desde muy temprana edad. Cada vez que su maestro o su maestra se daba la vuelta para escribir en el pizarrón, él se ponía de pie y lo imitaba para hacer reír a sus compañeros.
Cuando cumplió 12 años su padre regresó a casa. Todas las noches enviaba al chico a la licorería para que le comprara algo de beber. De regreso a casa Dewang empezó a tomar sorbos cada vez más grandes de las botellas. No pasó mucho tiempo antes de que desarrollara el hábito de la bebida.
Por las mañanas Dewang necesitaba despertarse temprano y reunir leña para el horno de la familia, esto lo hacía sentir cansado en la tarde y por eso un día se quedó dormido en clase. El director lo humilló frente a todo mundo pero Dewang no dejaría que se saliera con la suya. “Esperé a que fuera al baño, escalé hasta el techo y oriné en su cabeza con gran alegría”, me contó.
Sobra decir que esto no volvió a suceder. Dewang se vio obligado a dejar la escuela habiendo estudiado sólo cinco grados, y como su familia de todas formas no podía pagar por su educación, de cierta forma se sintió aliviada.
Cabe señalar que, como la escritura en China consiste en 90 000 caracteres de los cuales 5 000 se usan con regularidad, abandonar la escuela tras sólo haber estudiado cinco años básicamente significa ser analfabeta. De hecho, la gente china pasa su vida entera aprendiendo a escribir.
Con la limitada educación que tenía para cuando cumplió 14 años, Dewang se convirtió en el sirviente de su pueblo. Le encargaron la tarea de cuidar de la única vaca comunal. Su salario apenas le alcanzaba para sobrevivir, pero nadie estaba dispuesto a darle mayores responsabilidades a un chico alcohólico, analfabeta y granuja. Dewang tocó fondo y fue precisamente en ese momento que cambió su vida.
Ahí fue cuando se negó a renunciar a sí mismo y decidió que haría lo que fuera necesario para salir de la pobreza. Estaba resuelto a educarse a sí mismo, empezó leyendo libros de texto de su hermano mayor, los cuales llevaba consigo cuando tenía que cuidar a la vaca. Desafortunadamente había miles de caracteres que no entendía. Le pidió ayuda a su hermano, pero eran tantos que éste se impacientó.
¿La solución? Un diccionario. Sin embargo, necesitaba uno bueno como el Diccionario Xinhua que le costaría 0.8 yuanes, una gran suma de dinero en ese tiempo para alguien que cuidaba a una vaca. Ahí fue donde su espíritu dejó entrever las primeras señales de genialidad y una voluntad implacable.
Dewang despertaba temprano para cortar hierba en el río antes de ir a trabajar porque se la podía vender a los cuidadores de caballos del pueblo y así ahorrarles algo de trabajo. Le pagaban sólo algunos centavos, pero él los ahorraba con todo cuidado, y después de ahorrar por un año completo por fin pudo comprarse el Diccionario Xinhua y por lo menos comprender las palabras. Para lograrlo empezó a buscar carácter por carácter en el diccionario hasta que pudo entender todos.
A pesar de todo, Dewang seguía insatisfecho con lo que sabía. Para entender realmente los conceptos en los libros que quería leer, necesitaba una enciclopedia. Sobra decir que una enciclopedia cuesta aún más que un diccionario: tres yuanes. El chico tuvo que ahorrar durante tres años para poder comprarla.
Los años pasaron y él continuó trabajando en mejorarse a sí mismo paso a paso hasta que sus esfuerzos rindieron fruto. Durante años tuvo muchos empleos y puestos como verdulero, comerciante de tabaco, criador de hongos, trabajador en la construcción, reparador de motores, cocinero, vendedor, comprador y gerente de fábrica. Mucho tiempo después, ya siendo empresario, fundó Fuyao Glass, la empresa fabricante de vidrios para automóviles más grande del mundo.
En 2009, casi 50 años después de haber tocado fondo, Cao Dewang fue nombrado World Entrepreneur of the Year, lo que quiere decir que fue el mejor empresario del mundo, por decirlo de alguna forma. Ahora es multimillonario.
Cao Dewang nunca terminó sus estudios en ninguna escuela, nunca fue a la universidad. Nació en un país subdesarrollado y su pobre familia ni siquiera pudo pagar su educación básica. A pesar de todo, ahora es una de las personas más ricas de China.
Así que si piensas que para llegar a ser multimillonario necesitas nacer en un país rico y desarrollado, provenir de una familia adinerada que te apoye y graduarte de una universidad de alto nivel, tienes algunas ideas equivocadas y estás subestimando tu capacidad, y con esto sólo logras limitarte a ti mismo y lo que puedes lograr. La mayoría de los multimillonarios que se forjaron a sí mismos no cumple con una o varias de estas características. Al igual que Cao Dewang, muchos de ellos no cumplen con ninguna. Son mitos que la realidad no sustenta.
De hecho, lo primero que aprendí de los multimillonarios fue que los factores externos no determinan su éxito.
Pero entonces, ¿qué es lo que le permite a la gente superar inicios aparentemente desesperanzadores y lograr un éxito increíble mientras otras personas sólo viven vidas comunes y corrientes, y no logran nada notable a pesar de haber pasado la vida entera rodeadas de las mejores condiciones posibles?
Resulta que lo que determina el éxito extraordinario es la combinación correcta de factores internos que tienen todos los multimillonarios que se forjaron a sí mismos. Yo lo llamo El secreto multimillonario. El primer factor es el entendimiento de que puedes superar todas las condiciones desfavorables y volverte increíblemente exitoso en los negocios a pesar de esas condiciones o, incluso, debido a ellas. Lo que te hace triunfar en los negocios es tu funcionamiento interior, no las condiciones del exterior.
En las siguientes páginas descubrirás los otros 19 principios.
Los vagos creen que sólo pueden triunfar si las condiciones son perfectas, pero sin importar cuáles sean éstas, siempre hay algo que les impide lograr lo que quieren.
Los millonarios tienen la fuerza necesaria para tomar su vida en sus propias manos pero siguen creyendo que el éxito depende de condiciones favorables.
Los multimillonarios saben que hay algo en su interior e, independientemente de los factores externos, la hacen en grande en los negocios.
Para leer más historias sobre este tema, visita
http://TheBillionDollarSecret.com/resources
2
SI QUIERES VOLAR,
PRIMERO DEJA EL NIDO
No es que tengamos una vida corta,
Sino que desperdiciamos mucho de ella.
SÉNECA
En el capítulo anterior pudiste ver que la diferencia en los resultados de un empresario promedio y el asombroso éxito de los multimillonarios que se forjaron a sí mismos no se basa en factores externos. Entonces ¿qué es lo que hace la diferencia?
En cualquier industria los jugadores tienen más o menos el mismo modelo de negocios y usan los mismos métodos y trucos. ¿Pero por qué la mayoría fracasa y algunos logran muchísimo más que todos los demás?
Cuando le pregunté respecto a este tema, Mohed Altrad, el refugiado beduino nombrado World Entrepreneur of the Year, me dio la siguiente analogía:
Es una diferencia en la dimensión de la persona. Es como si te preguntara cuál es la diferencia entre un Porsche, que es un automóvil de alta línea, y un Ford. Con el Ford tal vez puedas manejar a cierta velocidad y luego pasar a otra, pero si vas a 200 km/h, por ejemplo, el automóvil no es estable y no corre de la manera correcta. Un Porsche, en cambio, no tiene esta limitación. ¿Por qué es el Porsche así? Porque lo diseñaron para no tener límites.
En un automóvil, el límite lo impone su construcción, en tu caso, como emprendedor, lo impone tu montaje interior: tu mentalidad, tu sistema de creencias, tus actitudes, tu visión del mundo, tus motivaciones, habilidades, hábitos, conocimiento y tu personalidad.
¿Qué me dices de ti? ¿Cuál es tu límite para operar de manera confiable en los negocios? ¿Te gustaría modificar ese límite dramáticamente para permitirte realizar proyectos verdaderamente GRANDES? ¿Proyectos sobre los que jamás te atreviste a soñar?
Este libro tiene las instrucciones para hacer eso precisamente.
Tienes que comprender que la empresa que construyas es un reflejo de quien eres, que tiene todas tus características y eso incluye tus limitaciones.
“A medida que cambies verás que tu estilo de negocios, tu estrategia en la empresa, todo cambia… Si quieres formar una empresa de 10 000 millones de dólares, necesitas resolver un problema de 100 000 millones. Significa que tienes que ayudar a 1 000 millones de personas”, dijo Naveen Jain, multimillonario estadounidense de software y empresario espacial.
Para alcanzar un éxito extraordinario en los negocios necesitas tener el montaje mental de la gente que es extraordinaria, de los mejores empresarios del mundo. Dicho de otra manera, tienes que pensar como multimillonario.
Este libro te mostrará cómo piensan y actúan los multimillonarios que se forjaron a sí mismos, y ellos te enseñarán también con sus propias palabras.
¿Quieres ser un Porsche o un Ford?
Este libro es para quienes desean ser un Porsche en los negocios, para los que están cansados de la mediocridad y quieren más de su vida.
Párate en tus propios pies
Para conseguir cualquier cosa en la vida primero necesitas ser independiente.
Todos los multimillonarios que entrevisté tuvieron que responsabilizarse de sí mismos a una edad muy temprana.
Algunos como Tim Draper, el legendario inversionista de Silicon Valley, o como Hüsnü Özyegin, el hombre más rico de Turquía por mérito propio, dejaron la escuela a los 14 y los 10 años respectivamente. Sin embargo, muchos multimillonarios nacieron siendo pobres y eso los forzó a crecer con mayor rapidez.
El relato de Ron Sim, el multimillonario de Singapur que construyó el imperio OSIM, podría cambiar tu visión respecto al trabajo infantil:
Siempre digo que tuve suerte de nacer pobre porque eso aviva tu hambre. Aviva la desesperación y el deseo de lograr que las cosas estén bien.
Vivíamos todos juntos, los siete niños, los padres, los abuelos maternos, un tío y una tía. Trece personas en un departamento con una sola recámara. Todos dormíamos en el suelo.
Empecé a trabajar a los nueve años.
Como en casa no había suficiente para comer, conseguí un empleo por las tardes en una tienda de venta de fideos. El dueño me dijo: “De acuerdo, puedes llevarte estas dos cajas de bambú, ve y toca en cada casa y consigue pedidos”.
Dependiendo del tamaño, Ron ganaba entre tres y ocho céntimos de dólar de comisión por cada bol de fideos.
En la tarde, entre la hora a la que acababan las clases y las 6:00 p.m., podía ganarme hasta 80 centavos y sólo tenía nueve años. Era mucho dinero. Hoy en día serían fácilmente… entre
