Índice
PAN
Introducción. La pasión por el pan
¿Qué me hace falta? Utensilios y elementos imprescindibles para hacer pan en la cocina de casa
El espacio. Convertimos la cocina en un obrador
¿Una harina para cada pan? No todas las harinas son iguales
¿Qué más le ponemos al pan?r
¿Te atreves con la masa madre?
Empecemos a hacer pan paso a paso
El hojaldrado
El mágico proceso de la fermentación: la masa crece y crece
El pan es saludable
Panes clásicos
Pan grande con masa madre natural
Pan para bocadillos en sistema directo
Pan rústico aromático
Panes con fibra
Pan integral de trigo, centeno y espelta con quinoa y semillas
Pan de molde integral
Barritas de cereales y mezcla de semillas
Rebanadas de pan de centeno con higos y avellanas tostadas
Panes muy aromáticos
Pan de verduras
Minichapatas de aceitunas, nueces y beicon
Pan de chocolate, pistachos y canela
Panecillos de castaña y naranja
Panecillos de albahaca, tomate seco y queso de cabra gratinado
Panes dulces
Panecillos de mantequilla tostada
Pan de aceite y comino
Pan de leche
Panecillos de miel y piñones caramelizados
Panes crujientes
Panes hojaldrados de olivada y pesto
Bretzels hojaldrados de sésamo
Lucchis
Tiras de 4 quesos
Crujientes con aceite de oliva y sal maldon
Panes de otros mundos
Pan de centeno, trigo sarraceno y avena (Alemania)
Pan de pita (Marruecos)
Tortitas americanas (América del Norte)
Focaccia de cebolla y emmental (Italia)
Figacitas (Argentina)
Fougasse de ajo (Francia)
Conchas mexicanas (México)
Caprichos que apetecen
Bolitas de sésamo y mijo
Bastoncitos de semillas
Tentaciones de chocolate y plátano
Minicocas de verduras al horno
Hoy les voy a sorprender
Corona de centeno y espelta
Pan de cerveza negra y avena
Pan de agua
Pan sorpresa para fiestas
Pan abracci (chocolate negro y blanco)
Los niños de la casa también hacen pan
Saltimbanquis
Pizzas infantiles
Panecillos rellenos de crema de chocolate
Piruletas de chocolate con leche
Piruletas crujientes de pan y kikos
Galletas de mantequilla
Panes de España
Empanada gallega
Francesillas
Torta de Aranda
Pan Dalí
Pan preñao
Fogatines: variedad y simplicidad a partir de masa base
Fogatines
Deportistas: el pan es energía
Pan de espelta integral con pasas, nueces y miel
Pan energético con muesli
Pan de centeno y trigo con frutos secos y miel
Los celíacos también se lo merecen
Pan sin gluten
Otras necesidades dietéticas
Pan sin levadura
Pan de espelta integral
¿A quién le amarga un dulce? Clásicos de la bollería
Minicroissants de desayuno
Brioche mediterráneo con crujiente de sésamo
Magdalenas clásicas de limón y canela
Hojaldre de mantequilla muy caramelizado
Financiers
Problemas con la masa. Trucos y soluciones efectivas
Congelación. ¿Es aconsejable?
Sobre este libro
Sobre Xavier Barriga
Créditos
A las personas humildes y sencillas,
a las personas sinceras y nobles,
a los que respetan a los demás,
a las personas buenas y
a las buenas personas.
Por ser todo esto y mucho más,
dedico este libro a la memoria de
mi padre, Ramón Barriga Morera


Agradecimientos
El autor y la editorial agradecen a La Cornue 
y Santa & Cole (Proyectos de cocina) su colaboración en este libro.
Así mismo damos las gracias a Paulina Arochi, por la receta de las conchas mexicanas, y a Yasmin Recht, por la receta de las figacitas.
Introducción. La pasión por el pan
Creo que ya desde muy pequeño estaba destinado a ser panadero; nací y crecí en una panadería, veía trabajar la masa a mi padre antes de ir a la escuela y llevo la harina en la sangre. Recuerdo perfectamente el aroma a pan caliente que ascendía desde el obrador hasta el comedor de casa e incluso hasta mi habitación. Era un olor que me despertaba agradablemente a las ocho de la mañana y activaba mis sentidos y mi curiosidad. De niño siempre me fascinó (y lo sigue haciendo hoy) ver cómo el pan se desarrolla en el horno durante los primeros cinco minutos de la cocción, cómo va cambiando de color a medida que se cuece y cómo cruje mientras se enfría en cuanto sale del horno.
La panadería de mis padres era tradicional; se amasaba por la noche, se cocía el pan antes del amanecer y se empezaba a vender a las seis de la mañana. Se hacían, sobre todo, hogazas grandes y barras, de medio y de un cuarto de kilo, pero también otras especialidades típicas de la panadería tradicional catalana. Tuve la gran suerte de pasar por todos los escalafones, desde el de amasador hasta el de hornero, no sin antes haber dedicado muchas de mis vacaciones escolares a las tareas de ayudante y aprendiz, barriendo y limpiando latas y colgando a secar las telas en las que el pan fermentaba.
Allí, compaginándolo con mis estudios, fui aprendiendo la base de la panadería, año tras año, hasta que hubo en mi vida profesional un punto y aparte y empecé a viajar, a ver otros panes muy distintos a los que me había enseñado mi padre y otras maneras de entender la panadería. Despegarme de la seguridad del negocio familiar e iniciar mi propia aventura profesional fue algo sorprendente que cambió radicalmente mi vida y que hizo que mi interés por la panadería aumentara día tras día.
Cuando desde la editorial Random House Mondadori me propusieron escribir un libro sobre cómo hacer pan pensado para no profesionales la idea me entusiasmó de inmediato. En este libro he querido expresar mis conocimientos de panadería desde un punto de vista diferente al que estoy acostumbrado y con el que habitualmente desarrollo mi trabajo, es decir, un punto de vista profesional y técnico. Se trata de poder hacer pan sin tener unos conocimientos de base y sin disponer de los utensilios y maquinaria que suele haber en un obrador de panadería.
Ese es el reto que tengo ante mí y que profesionalmente me obliga a cambiar la manera de enfocar las cosas, a decirlas con otras palabras y a simplificar procesos y sistemas para que puedan realizarlos tanto aquellas personas que ya tienen unos buenos conocimientos y práctica como aquellas que jamás han elaborado pan en casa.
En este libro expondremos los elementos y utensilios imprescindibles para hacer pan en la cocina de casa, y hablaremos de la harina, un ingrediente que debe conocerse bien porque de ello depende en parte el éxito del resultado. Asimismo, veremos la función que desempeñan otros ingredientes básicos del pan. Seguidamente, entraremos de lleno en la noción de la masa madre, y entonces la vida se instalará en nuestra cocina. Tendremos un «compañero de viaje» en forma de masa que quizá nos dará mucho trabajo al principio, durante su nacimiento, pero que también nos proporcionará muchas satisfacciones cuando veamos la calidad de los panes obtenidos.
Cuando ya sepamos qué necesitamos y con qué hacemos el pan, viene el momento de empezar a «ensuciarnos» las manos, de pasar a la acción. Aprenderemos a amasar a mano (como hacían los egipcios al borde del río Nilo) y también a amasar mecánicamente, con un robot de cocina a modo de amasadora. Este es un capítulo básico para obtener buenos resultados. Un buen pan sale de un buen amasado (he oído esta frase en numerosas ocasiones y la tengo muy grabada en mi pensamiento). Estudiaremos también de manera sencilla y clara por qué la masa aumenta de volumen, por qué «crece» y se hincha como un globo. En definitiva, por qué fermenta y cuáles son las mejores condiciones para que eso suceda.

Además, veremos lo importante que es comer pan para nuestra salud, qué aporta a la dieta diaria, y las principales virtudes de este alimento tan sencillo y complejo a la vez. Por otro lado, no olvidamos a los que por una u otra razón no pueden comer pan «normal», así que elaboraremos pan para celíacos y para personas con diferentes intolerancias al trigo o a la levadura.
Después repasaremos los principales problemas con los que puedes encontrarte en cualquier fase del proceso e intentaremos darte soluciones prácticas y efectivas.
Hacer pan en casa puede ser una experiencia maravillosa. La satisfacción de sacarlo del horno irá in crescendo a medida que vayas perfeccionando la técnica y los resultados sean cada vez mejores. La experiencia también debería ser divertida, por eso te animo a que crees tus propias recetas, buscando diferentes combinaciones de ingredientes o incluso aumentando o disminuyendo las proporciones de algunos de ellos. Verás que algunas veces aciertas y otras no tanto, pero lo cierto es que siempre obtendrás un pan bueno, apetecible y sano, muy sano.
No seas demasiado exigente contigo mismo, ten paciencia (piensa por un momento en la palabra paciencia, es una curiosa unión de pan y ciencia, por algo será) y sé persistente y riguroso con los tiempos señalados en cada receta. No quieras elaborar el pan demasiado rápido. Deja reposar la masa, tápala como taparías un bebé, dale forma con suavidad y cariño, deja que fermente sin prisas y finalmente cuécela en tu propio horno. Aspira el aroma que flota en tu cocina al sacar el pan del horno, escúchalo crujir mientras se enfría, y luego obsérvalo, córtalo con un cuchillo de sierra, huélelo y compártelo con los tuyos, sintiendo que es tu propia obra de arte, que ha nacido de tus propias manos.
¿No crees que puede llegar a ser apasionante?

