«Niños del pájaro azul», de Karina Pacheco: ¿Cómo gritar a través de la literatura?
Todo mapa es una representación del mundo que refleja la visión de quien lo dibuja, y el Mapa de las Lenguas no tiene fronteras ni capitales: nueve libros, un año y un territorio común para la literatura de veintiún países que comparten un idioma con tantas voces y lenguas como hablantes. Invitados por LENGUA, los autores de la edición de 2025 exponen su geografía literaria y explican cómo ésta encaja en esta colección panhispánica global que presenta la mejor literatura en español. Aquí, Karina Pacheco escribe sobre «Niños del pájaro azul» (Alfaguara).
Por Karina Pacheco
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Karina Pacheco. Crédito: Adriana Peralta.
Dos niños salen al mundo en busca de un pájaro azul. Su viaje es una odisea en la que descubren la muerte, la guerra, la mentira y el lujo con sus diferentes atuendos, también arriban al cielo de los niños por nacer. Vi esa película con siete u ocho años. Creo que incluso fue en el Cine Azul de mi ciudad, el Cusco, que entonces era coreado como rojo, rojo, rojo. Me hubiera encantado verla de nuevo. El pájaro azul era una promesa. Cuando me hice adulta pasé muchos años buscándola. Más que por nostalgia, creo que intentaba recordar cuál era esa promesa.
Mi infancia pronto se vio atravesada por el estallido de la violencia política en el Perú, por la visión de cuerpos destrozados en los telediarios, por la justificación del espanto proclamada por los actores de la guerra. Supongo que aquello me traumatizó, y así, buscando desentrañar los motivos de la violencia, las maneras de conjurarla, o de sobrevolarla inventando alguna forma de belleza, se fue configurando mi mapa personal y el territorio de mi literatura.
Tras la publicación de mi novela El año del viento en 2021, asomaban otras muchas historias de niños y jóvenes fagocitados por las múltiples violencias que asolan el continente latinoamericano; así como la estela que dejan sus vidas truncadas y la pregunta ¿de cuántas maneras nuestra modernidad sigue haciendo sacrificios humanos?, sin que nadie, o muy pocos, tomen consciencia, reclamen, actúen. ¿Cómo gritar a través de la literatura?, me cuestionaba, y mientras escribía bocetos, el canto de un pájaro azul aleteaba entre las teclas.
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Por las carreteras que unen el Cusco y Puno con la antigua ruta de la plata un desvío conduce hoy a la ruta del oro ilegal en la selva. Este camino es transitado por camiones cargados de gente, incluidos muchos niños, muchas mujeres. La mayoría acaba en los lavaderos de oro, con los pulmones inundados de mercurio; otros terminan en las cantinas y burdeles, prostituidos. Los desheredados de las ciudades y del campo siguen buscando un miserable Dorado en la selva. Mientras el precio del oro sube en los mercados internacionales y los viejos y nuevos ricos lo siguen prefiriendo como metal para sus joyas, la Amazonía se destruye, el candor y la inocencia también. Pocos niños vuelven. Rotos. Pocos son buscados.
Por esa misma ruta, siete décadas atrás, dos niños pastores, indígenas, fueron hallados gritando incoherencias. Los llevaron al pueblo más próximo. «No les dieron ni una aspirinita», me contó mi mamá, con una pena antigua, la de la niña que fue cuando observó todo eso. «¿Qué les habría ocurrido? Nadie sabía explicar». Nadie sabe de los habitantes de los márgenes cuando desaparecen, o cuando son colapsados por unas hierbas venenosas, cuando no son fagocitados por el veneno de la humanidad. ¿Dónde quedan sus voces? No sé qué responder, salvo hacer ecos a través de ficciones.
En paraderos y postes de la ciudad aparecen pegados carteles con los nombres y fotografías de innumerables niñas y niños perdidos. El viento, la lluvia, el tiempo, va despegando sus bordes; pero hay una goma que al medio mantiene sus rostros adheridos al poste. ¿De qué materia está hecha esa goma? Persistente como la memoria, hace ecos del pájaro azul que en medio de la noche interpela, sacude de la parálisis, del mismo miedo a no ser capaz de traducir con palabras ese territorio de ausencias.
Mapa de las Lenguas surge de la voluntad de querer pensar la literatura como un territorio común hecho de voces propias, fundamentada en el carácter universal del idioma que compartimos. En 2015 se inauguró en España con el fin de dar a conocer al lector español el enorme hervidero de talento latinoamericano. Entre 2016 y 2017, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay y México se sumaron a este proyecto, creando cada uno de ellos un catálogo local, en el que fueron incorporando voces literarias provenientes del resto de territorios, y posteriormente también se unieron Perú y Estados Unidos. Hoy, muchos de estos autores han tenido múltiples reconocimientos y traducciones a otros idiomas, y el Mapa de las Lenguas se ha constituido como una ventana a la que se asoma el panorama literario internacional para conocer la mejor literatura en español.
Mapa de las Lenguas se consolidó en 2021 como un proyecto panhispánico global muy ambicioso para que nuestros libros sigan viajando. En 2025, a partir de una lista única de 9 autores que han tenido recientemente la relevancia y el reconocimiento en sus países de origen, se establece una fecha de publicación simultánea, una estrategia y gráfica comunes, y un trabajo coordinado de promoción entre todas las casas, que suman fuerzas desde lo local para situar a estos autores en «el mapa»: en la conversación internacional.
La selección de autores de Mapa de las Lenguas de 2025 abarca desde voces emergentes, como las de Pedro Carlos Lemus, Uri Bleier o Karina Sosa, hasta autores consagrados con una larga trayectoria que han recibido premios prestigiosos en sus países o han sido reconocidos por la crítica, como Karina Pacheco, Premio Nacional de Literatura en Perú; Luciano Lamberti, Premio Clarín de Novela 2023; Sabina Urraca, «una de las más originales y dotadas escritoras españolas actuales» (Zenda); o Miqui Otero, Premio Ojo Crítico de Narrativa.
Si bien el género que predomina entre los títulos elegidos es la novela, este año también se ha incluido un libro de cuentos (Niños de pájaro azul, de Karina Pacheco) y otro de periodismo narrativo (El humo, la patria o la tumba, de Emiliano Zecca). Desde la ficción más pura hasta la autoficción, estos libros exploran temas tan diversos como el cuerpo, la violencia, la familia, el amor, la enfermedad o el paso del tiempo.
Gracias a todos ellos por seguir reinventando y transformando el mapa cultural del español, enriqueciendo así el patrimonio de todos sus hablantes.

