Hygge. La receta de la felicidad

Marie Tourell Soderberg

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Buenos y hyggelig días.

Bienvenido al hygge. Quizá no te suene la palabra, pero estoy segura de que la conoces por experiencia. Es, en resumidas cuentas, como se llama en danés buscar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida.

Dicen que el hygge forma parte intrínseca del carácter nacional danés, pero su esencia no es danesa, sino universal. El hygge es para cualquiera, en cualquier sitio.

Me llamo Marie Tourell Søderberg. Vivo en Copenhague y soy actriz. A veces, como casi todo el mundo en nuestros días, me siento prisionera del trabajo. A un ensayo en el teatro le sigue un casting para una serie de televisión, el cual deja paso a una sesión de doblaje en el estudio para una nueva película de Disney; y así me olvido de buscar tiempo para aparcarlo todo y ser, a secas.

En momentos así, para mí es fundamental el hygge. Ratos de hygge con mi familia y mis amigos, momentos de hygge a solas y una casa hyggelig.

El hygge tiene muchas formas. Cada cual lo presenta desde su perspectiva. A lo largo de este libro oirás explicar a muchos daneses qué es para ellos el hygge, y cómo lo practican. También encontrarás estímulos para crear en tu vida cotidiana un caldo de cultivo favorable al hygge.

Para muchos daneses, el hygge es una meta, una especie de brújula que nos conduce hacia los pequeños momentos que no se compran con dinero, descubriendo la magia en la normalidad.

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Para mí, el hygge es:

Quedar con mi hermana para dar un paseo por el parque, y hablar, reír y hacer el payaso como si volviéramos a ser pequeñas.

Oír la lluvia en el tejado, con una taza de té y mi novio al lado.

Beber vino en el jardín de mi madre.

Disfrutar con los amigos de una taza de café que se convierte en una cena, y la cena en una copa, porque nadie quiere que se acabe la velada.

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CÓMO HABLAR
EN HYGGE

Cuando los extranjeros se refieren al danés, suelen decir que es un idioma difícil de aprender. Si es peliaguda su gramática, aún lo es más su pronunciación. Por suerte no hace falta aprender danés para «hablar en hygge».

“Con mi novio hablo español, pero si tenemos planes de hacer algo hyggelig, siempre usamos la expresión compuesta “hygge-salir”. Ahora, cuando hablo con no daneses, me cuesta no usar la palabra. Uso cosy para referirme a lo mismo, pero no abarca todo el significado de hyggelig. No es que el concepto de hygge no esté presente en otras culturas, pero el hecho de que exista una palabra te hace tomar conciencia de ello. De golpe empiezas a darte cuenta de todo lo hyggelig que hay en tu día a día.”

Júlia Reig, catalana.

Vive con su novio en Copenhague.

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Expresiones útiles del hygge

La palabra danesa hygge es un verbo, un adjetivo y un sustantivo: estamos hyggeando (verbo); la casa es hyggelig (adjetivo); es la hora del hygge (sustantivo).

Hygger — Presente del verbo hygge, como en «estamos hyggeando». Se usa para referirse a una actividad hyggelig o un momento de hygge, como por ejemplo: «¿Qué hacéis?» «Estamos hyggeando».

Hyggliere/hyggeligste — Más/lo más hyggelig. «Es el sitio hyggeligste que he visto en mi vida.»

Hygge om — Hyggear, o crear hygge para alguien, por ejemplo sirviéndole un té o algo de picar, haciendo que esté a gusto, abrigándolo con unas mantas o charlando con él.

Hygge sig — Pasar un rato hyggelig.

Hygge sig med — Hyggear con algo, o pasar un rato hyggelig haciendo algo. Se usa para referirse a alguien que tiene una afición, como por ejemplo: «Está hyggeando con la guitarra»; «Estamos hyggeando con un proyecto de bricolaje».

Kant du hygge dig/hyg dig — Saludo muy usado en Dinamarca, o manera informal de despedirse (literalmente, «Puedes hyggearte»/«Hyggéate»).

También hay muchas palabras compuestas con hygge, como familiehygge (hygge familiar), hyggebajer (cerveza hygge) o hyggemad (comida hygge). Al4final del libro encontrarás un diccionario con muchas más expresiones.

Hygge es un estado que se experimenta cuando se está en paz con uno mismo, con la pareja, con Hacienda y con los órganos internos.”

Tove Ditlevsen, escritora y poeta danesa

Sin la palabra hygge, los daneses estarían perdidos. Se cuentan las ganas que tienen de hyggear juntos, subrayan lo hyggelig que es una situación mientras hyggean, y luego les gusta hablar de lo genial que ha sido el rato de hygge que acaban de compartir.

La palabra viene del protonórdico. Hyggja significa pensar y sentir con satisfacción, y está relacionado con encontrar abrigo, descanso y seguridad, y recuperar las fuerzas y el valor.

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La influencia de las palabras que usamos

“En la rama más nueva de la psicología, lo que se llama terapia narrativa, decimos que lo que crea nuestra identidad son las historias que nos contamos a nosotros mismos, y que contamos a los demás. Por eso el idioma y las palabras que usamos, y que tenemos a nuestra disposición, son determinantes para nuestro modo de ser y de entendernos.

En la cultura inuit, oriunda de Groenlandia, existen más de veinte palabras para referirse a la nieve. De ese modo los inuit no solo pueden transmitirse sus vivencias sobre los múltiples tipos de nieve, sino que se les aguza la atención a los matices del clima, y viven con más amplitud la riqueza y la diversidad del mundo natural.

Es lo que me gusta del hygge: que cuanto mejor podamos hablar de él y de todas sus formas y matices, mejor podremos reconocerlo, crearlo y compartirlo.

La palabra no es solo un significante pasivo, sino una afirmación performativa que influye en nosotros y establece unas determinadas condiciones. Cuando calificamos una experiencia de hyggelig, le asociamos —quizá inconscientemente— una gama de valores, y de esa manera el hygge se hace un lugar en las historias y las narraciones sobre quiénes somos y a qué damos valor.”

Torkild Fogh Vindelev,
psicólogo

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Si quieres empezar a incorporar el hygge a tu vocabulario cotidiano, no estará de más que sepas pronunciar correctamente la palabra.

Mucha gente, al verla por primera vez, cae en el error de pensar que se pronuncia algo así como «huga», pero si quieres parecer nativo, aquí tienes una pequeña guía.[1] Vayamos por partes.

El final de la palabra está bastante claro, así que empezaremos por ahí. La «gge» de hygge suena igual que la «gir» de girl en inglés. Es bastante fácil.

Lo más problemático de hygge, por lo tanto, es la i griega. Intenta hacer como si fuera el sonido «u» de you. El sonido vocálico de you es un diptongo (un sonido vocálico que contiene dos sonidos distintos): y-u. Mírate la boca en el espejo y verás que cambia de forma al pronunciarlo. En la primera parte, los labios casi no se mueven. En la segunda se redondean un poco. El sonido correspondiente a la i griega de hygge no es un diptongo, sino un solo sonido vocálico, así que tendremos que cortar la última parte, el sonido «u» que hace que se te redondee la boca. ¿Qué nos queda? El sonido «y» que necesitamos para pronunciar correctamente hygge. Añádele una hache aspirada al principio y ya lo tendrás: hygge.

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¿DE DÓNDE VIENE
EL HYGGE?

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Un vistazo a la cultura y la historia del hygge

Cada país tiene valores clave en los que basa su manera de entenderse y definirse a sí mismo. Los estadounidenses valoran mucho la libertad individual, los franceses tienen su gloire, y los alemanes son proclives al orden y la precisión. Por lo que respecta a los daneses, uno de los valores básicos sería indudablemente el hygge.

Según el profesor Jeppe Trolle Linnet, que ha estudiado las características del hygge, la evolución del concepto nos lleva a un crisol donde se funden el clima danés, la historia de una cultura pequeña y orientada a lo autóctono, el estado del bienestar y la igualdad.

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Viggo Johansen, Feliz Navidad, 1891

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El clima nórdico es un clima de grandes contrastes entre calor y frío, y entre luz y oscuridad. Tenemos noches de verano largas y claras, pero en invierno se desvanecen las horas de sol, y en los momentos más oscuros del año solo hay entre siete y ocho horas de luz diurna. «Gris y nublado», dicen a menudo los meteorólogos daneses en su previsión televisiva. Llueve aproximadamente 171 días al año. La temperatura media ronda los 17

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