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El arte de la guerra para las mujeres

Fragmento

Índice

Cubierta

El arte de la guerra para las mujeres

Prólogo. Trata del arte, no de la guerra

Introducción. Sun Tzu y su arte de la guerra

1. Ji (Cálculos): Los elementos de la estrategia

2. En la batalla: Victoria rápida

3. Estrategia: Conócete a ti misma y a los demás

4. Predisposición: Primero gana, luego lucha

5. Impulso: Usa el tempo para generar impulso

6. Real e irreal: La ilusión es la otra cara de la realidad

7. Conflicto: No muestres tu mano

8. Imaginación: Ve cosas que nadie ha visto

9. Dirigir las tropas: Los principios de la gestión

10. Terreno: Muévete de acuerdo con tu entorno

11. Nueve campos de batalla: Sé más competitiva haciendo menos

12. Ataque con fuego: Protégete del fuego

13. Espionaje

Nota final

Agradecimientos

Créditos

Notas

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PRÓLOGO

Trata del arte, no de la guerra

En Occidente, cuando pensamos en la guerra nos imaginamos a generales rivales dirigiendo sus tropas hacia la victoria. Una vez finalizada la batalla, el vencedor es aquel que conserva el mayor número de soldados. Así que, como es lógico, cuando oímos hablar de un libro titulado El arte de la guerra para las mujeres pensamos en contiendas, heridos y brutalidad.

Sin embargo, Sun Tzu (Sun es el apellido, Tzu significa maestro), el hombre que escribió El arte de la guerra hace unos dos mil quinientos años, era chino y ellos entienden la guerra de forma distinta a como la interpretamos en Occidente. Para los chinos la batalla no gira en torno a los enfrentamientos, sino a determinar cómo obtener la victoria con la mayor eficacia y el mínimo conflicto.

Es importante tener en cuenta la diferencia entre la filosofía de guerra oriental y occidental; de hecho, en ella radica la esencia misma de mi libro. Durante cientos de años, jefes militares, políticos y hombres de negocios de todo el mundo han estudiado El arte de la guerra de Sun Tzu. El libro no trata en absoluto sobre la guerra, sino que es un conjunto de técnicas de pensamiento estratégico diseñadas para conseguir tu objetivo de la manera más eficaz posible.

Este fin puede ser una victoria militar o un triunfo en los negocios; da igual si estás intentando ser más astuta que la competencia o si «solo» estás esforzándote para conseguir un ascenso en el trabajo.

No importa cuál sea tu intención, los principios y las estrategias del maestro Sun son los mismos: el propósito de sus consejos siempre es obtener el mejor resultado con el mínimo conflicto.

Este es el motivo por el que El arte de la guerra es tan apropiado para las mujeres. Seamos realistas: aunque seamos muy inteligentes y estemos muy preparadas, pocas son las mujeres que se sienten cómodas ante un enfrentamiento directo o ante situaciones en las que nuestro triunfo es el resultado de la derrota de alguien. Somos negociadoras por naturaleza y tenemos la habilidad de solucionar problemas; la mayoría preferimos situaciones en las que todas las partes ganan, a aquellas en las que la vencedora se queda con todo.

Pero existe otra razón por la que es ideal para nosotras. Aunque el libro de Sun Tzu versa sobre la aplicación de estrategias, cada una de ellas empieza con el conocimiento profundo del entorno y de las personas con quienes vamos a tratar. No obstante, y esto es lo más importante, también es necesario que nos conozcamos a nosotras mismas: las virtudes y los defectos, los objetivos y los temores. Es decir, este libro no intenta que se apliquen una serie de normas con frialdad y sin reflexión, sino que nos integremos en las estrategias que vayamos a utilizar, que trabajemos con naturalidad sobre quiénes somos y unamos nuestra personalidad y talento únicos para conseguir aquello que deseamos. Así como el maestro Sun admite que no puedes separar tus acciones de tu persona, este libro te enseñará a utilizar lo que tienes para obtener lo que deseas.

A menos que estés dispuesta a analizar tus problemas personales, filosóficos y emocionales, no podrás entender totalmente la aplicación de sus ideas puesto que el maestro no hace distinciones entre lo tangible y lo abstracto o lo emocional y lo racional. Este libro te enseñará a conocer tus puntos débiles y a idear estrategias para transformarlos en puntos fuertes. Asimismo, observarás que tus mayores virtudes pueden convertirse en puntos débiles.

Este no es un libro para sentirse bien (pero estoy segura de que te sentirás bien después de haberlo leído) ni es un libro de motivación (pero te prometo que leerlo te motivará para conseguir lo que anhelas). Por último, su objetivo es proporcionar a las mujeres las estrategias que necesitamos para superar los obstáculos que impiden que consigamos todo aquello a lo que aspiramos.

En las siguientes páginas aprenderás a:

  • Vencer sin luchar.
  • Integrar perfectamente tu ética y las necesidades prácticas de ganarte la vida (puedes conseguirlo sin sacrificar tu integridad).
  • Desarrollar la capacidad de tomar decisiones para tener una «visión general» y dominar el pensamiento estratégico en su totalidad.
  • Ser más innovadora y creativa, y adaptarte mejor integrando tu propio estilo y filosofía en las acciones que emprendas.

Y, tal vez lo más importante, aprenderás a:

  • Transformar las estrategias universalmente aplicables de El arte de la guerra en herramientas para triunfar en todo lo que te propongas.

Cuando domines las tácticas de Sun Tzu, verás lo que otras personas no pueden ver y escucharás los mensajes silenciosos que otros no alcanzan a escuchar.

Este libro está escrito para ti

Puedes llegar a ser una experta estratega, ya sea tu objetivo convertirte en directora general, empresaria, profesora, corredora de bolsa, productora de cine o astronauta. Incluso si tu deseo en la vida es ser una buena madre y una persona más feliz (lo que sin lugar a dudas es una meta muy respetable), estudiar El arte de la guerra para las mujeres te ayudará a convertir tus defectos en virtudes.

No importa si te sientes más cómoda con zapatos de cristal o con botas militares, puedes aprender a pensar como una estratega y una guerrera eficiente.

Todo es posible cuando dominas El arte de la guerra de Sun Tzu.

Un enfoque holístico para triunfar

Un último apunte antes de empezar.

Aunque este libro pretende fortalecer a las mujeres, no es un libro contra los hombres. Siento afecto por ellos, estoy en deuda con muchos hombres que me han proporcionado la ayuda que necesitaba a lo largo de mi carrera solo porque querían sinceramente que triunfase. Sin embargo, no debemos olvidar que las mujeres poseemos talentos únicos que, si los aceptamos, nos ayudarán a ponernos a la misma altura en el terreno de juego de los negocios. No tenemos que actuar como lo han hecho ellos, podemos hacer las cosas a nuestro estilo.

Los hombres han asumido los conceptos de guerra y combate como el aire que respiran. Durante miles de años han librado la batalla de la vida y se les ha entrenado para que piensen como guerreros, desde el campo de batalla hasta la oficina. A ellos este enfoque puede irles bien, pero no siempre es el apropiado para nosotras.

Mi intención es analizar estrategias que puedan ayudar a las mujeres a sentirse muy femeninas, al mismo tiempo que consiguen llegar personal y profesionalmente a su punto más álgido.

El arte de la guerra versa sobre la vida, la muerte, el miedo, la valentía, el subterfugio, la integridad, la victoria y la derrota, el honor y la vergüenza, el beneficio y la pérdida, la incertidumbre y la ingenuidad, el compromiso y la responsabilidad.

También trata de las relaciones y de la manera de comunicarse con aquellos a quienes consideras generales, compañeros soldados e incluso adversarios.

Pero sobre todo, el libro habla de cómo tienes que jugar las cartas que la vida te ha repartido, es un planteamiento holístico para alcanzar tus objetivos.

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INTRODUCCIÓN

Sun Tzu y su arte de la guerra

«Antes quería casarme con un millonario, ahora quiero ser millonaria.»

Esto decía el anuncio de una agencia de colocación que vi no hace mucho. Lo que me ha sorprendido es lo extendida que está esta idea; las mujeres norteamericanas no son las únicas que desean tener éxito en los negocios: las de Canadá, España, Alemania, Francia, China e Inglaterra anhelan lo mismo. Es un fenómeno internacional, un vínculo entre mujeres que no entiende de culturas ni de fronteras.

Durante la mayor parte del siglo xx se creía que era imposible que una mujer consiguiese todo lo que deseaba; nos decían que nuestros intentos de «quererlo todo» hacían que nos sintiéramos frustradas y angustiadas física y anímicamente, pero esto es absurdo.

Para competir en un mundo dominado por hombres, las mujeres siempre hemos tenido que ser mucho mejores en nuestros puestos de trabajo pero cobrando un sueldo inferior. A pesar de lo mucho que los hombres creen conocernos, solo nosotras sabemos lo difícil que es ser mujer. El economista británico Herbert Spencer podría haberse referido a la fuerza silenciosa de las mujeres cuando acuñó la frase «la supervivencia de los más aptos». Pero ahora que hemos sobrevivido miles de años como ciudadanas de segunda clase, es el momento de prosperar en los negocios y en nuestras vidas. Y este libro puede ayudarnos a conseguirlo.

Verdades antiguas (pero eternas)

La sabiduría de Sun Tzu puede ser antigua, pero es eterna. El arte de la guerra se fundamenta en la filosofía taoísta, basada en la observación de las reglas existentes en la naturaleza. Tras estudiarla durante más de cinco mil años, los filósofos taoístas han creado una serie de principios que consideran que rigen a todo ser viviente, incluidos los seres humanos.

Dado que el maestro Sun basó su libro en principios universales, no sorprende que sus ideas puedan aplicarse a diversos aspectos de la vida, también al profesional. De hecho, me sorprende que hasta la fecha no se haya escrito un libro que enseñe a las mujeres a poner en práctica en su vida profesional y personal las estrategias que aparecen en él. No en vano, Sun Tzu creía que la mejor estrategia era la de vencer sin luchar, así que, ¿cómo no va a interesarnos a las mujeres?

Las estrategias que leerás en estas páginas encajan perfectamente con la gran fortaleza natural de las mujeres. Al vivir en un mundo dominado por hombres durante miles de años, hemos comprendido el valor de parecer más sumisas de lo que somos en realidad. Hemos aprendido a hacerles creer que tienen el control y a salirnos con la nuestra fingiendo que estamos de acuerdo con ellos.

Intuitivamente, las mujeres siempre hemos utilizado alguna de las estrategias de guerra del arte chino al negociar con esposos, amantes, hijos, jefes, amigos y clientes. Lo que no sabía-mos es que, en realidad, éramos estrategas disfrazadas. Ya va siendo hora de que desarrollemos nuestras capacidades innatas y aprendamos a utilizar la gran variedad de estrategias y tácticas que aparecen en El arte de la guerra.

¿Por qué este libro en particular? Porque entre todos los tratados estratégicos antiguos (y muchos se escribieron en la antigua China) el de Sun Tzu, escrito en el año 512 a. C., es en la actualidad el más popular en el mundo de los negocios, y con razón: se puede adaptar perfectamente al medio laboral actual.

Puesto que estas lecciones tienen tanta fuerza, retrocedamos y veamos de dónde proviene esta sabiduría.

Conozcamos a Sun Tzu

Donde hay poder es probable que se encuentre Sun Tzu; en Wall Street, en el Capitolio, en las estanterías de los despachos más elegantes. Durante las sesiones del Congreso, los funcionarios (e incluso algún que otro congresista o senador) sacan la edición en rústica de El arte de la guerra y hojean las páginas preguntándose: «¿Qué estrategia voy a usar hoy?».

Pero aunque todas las afirmaciones de este libro parezcan pertinentes, pocos lectores encuentran la estrategia específica que cambie completamente la situación a su favor, y siempre acaban sintiéndose decepcionados.

Es una reacción normal. Un domingo por la mañana recibí una llamada telefónica desde Japón. Un coronel de los marines de Estados Unidos destinado allí me telefoneaba para decirme lo mucho que había disfrutado al leer Thick Face, Black Heart, uno de mis anteriores libros. De una cosa pasamos a otra y así fue sincerándose, abriéndose. Por fin, me confió: «Cuando eres oficial de los marines, estudiar a Sun Tzu forma parte de la formación. Si te digo la verdad, he leído El arte de la guerra muchas veces, pero sigo sin entenderlo del todo».

Esta es la queja que más he oído a clientes, amigos y lectores: no han sido capaces de asimilar, entender y aplicar El arte de la guerra, incluso después de haberlo leído muchas veces. Pero no se debe a una falta de intelecto, sino a que el maestro Sun no escribió El arte de la guerra para conseguir muchas ventas: lo hizo porque buscaba un empleo.

Cómo nace El arte de la guerra de Sun Tzu

Sun Tzu no era un militar cuando escribió su tratado. Aunque descendía de una familia china de tradición militar, era agricultor de profesión y filósofo autodidacta.

Dado que su abuelo fue un general militar, el maestro Sun disfrutaba del privilegio de tener pleno acceso a libros militares poco frecuentes. Lo que no es poca cosa puesto que antes de que existiesen el papel y la prensa, cada libro se realizaba a mano con bambú o tiras de madera. Como consecuencia, había pocos libros en circulación y los tratados militares (debido a su temática especializada) eran incluso más difíciles de encontrar. No resultaba extraño que quienes poseían un libro sobre el arte de la guerra (que es como se denominaban los libros sobre estrategia militar), salvaguardasen ese objeto casi sagrado con sus vidas.

La procedencia de Sun Tzu se puede ver claramente reflejada en El arte de la guerra. Sus tácticas surgen tanto de hazañas militares anteriores como del conocimiento de la naturaleza, algo muy comprensible en un agricultor. Sun dedicó mucho tiempo a buscar estrategias excepcionales en el mundo cotidiano que le rodeaba. Se fijó, por ejemplo, en cómo el agua cambia su curso cuando topa con un obstáculo y sin embargo todavía sigue teniendo la capacidad de erosionar con el tiempo lo que encuentra en su camino. O cómo un árbol de raíces profundas se quiebra bajo fuertes vientos, mientras que una frágil brizna de hierba solo se curva y

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