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Quiérete mucho

Raimon Gaja

Fragmento

I

TEORÍA SOBRE LA AUTOESTIMA

Muchos de nosotros hemos oído hablar de la autoestima alguna vez y, más o menos, tenemos una idea aproximada de lo que es. De hecho, muchas personas pueden creer que el término autoestima significa amor hacia uno mismo. Pero la autoestima no es sólo autoamor, autorrespeto o el concepto que tenemos de nosotros mismos (autoconcepto); tampoco es sólo una evaluación o un sentimiento hacia nosotros. La autoestima tiene mucho que ver con el entorno de las personas (sociedad, cultura, familia, amigos, marco socioeconómico y laboral, etc.) y sus logros (estudios, retos, aspiraciones, cultura, trabajo, posición social y económica, etc.) y, entre otras cosas, condiciona nuestra conducta. Así pues, es necesario saber en primer lugar qué es la autoestima para poder definir después cómo nos afecta su carencia en la vida y cómo podemos intentar incrementarla.

LA AUTOESTIMA NO ES SÓLO AUTOAMOR, AUTORRESPETO O AUTOCONCEPTO

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CONOCIMIENTO POPULAR

Las expresiones del tipo «Tengo la autoestima por los suelos» o «Es que no tienes autoestima» son frecuentes en el lenguaje popular y cotidiano. Las personas se refieren a la autoestima del mismo modo que hacen referencia al estrés o la depresión. La mayor accesibilidad de la psicología al público en general ha hecho que estos términos sean utilizados, en muchas ocasiones, de manera indiscriminada y a la ligera, sin conocer realmente su significado. Pero una cosa está clara: aunque la mayoría de las veces la gente utiliza estos términos de forma incorrecta, el sentido y el significado que les otorgan no se aleja demasiado del concedido por la psicología y la ciencia médica.

El problema no radica tanto en la falta de rigor y cientificidad propios del conocimiento popular como en el hecho de restar gravedad a trastornos que, como en el caso del estrés o la baja autoestima, constituyen graves factores de riesgo de enfermedades tales como la anorexia o la depresión. Las personas se refieren al estrés cuando viven una época de mucho trabajo y tensión; la depresión pasa a ser una época triste y carente de motivación, y la autoestima hace alusión al autoconcepto y al amor que siente uno hacia sí mismo, en algunos casos haciendo referencia, incluso, al orgullo.

Así pues, resulta más importante que las personas conozcan la gravedad de enfermedades tales como la depresión —para la que aún no existe un tratamiento efectivo y que, hoy en día, afecta a unas 200.000 personas en nuestro país— que insistir en su significado clínico, dado el uso frecuente e indiscriminado que se hace del término. Este se utiliza popularmente para designar todo período (o día) triste, cuando en realidad se trata de una grave enfermedad que supone la claudicación del ser humano y que afecta a todos los ámbitos de la persona (social, laboral y familiar).

Teoría sobre la autoestima

LA DEPRESIÓN AFECTA ACTUALMENTE A UNAS 200.000 PERSONAS EN NUESTRO PAÍS

En cuanto a la autoestima, esta es esencial para la supervivencia psicológica y emocional del individuo. Hasta tal punto es así que una baja autoestima puede afectar seriamente a la persona haciendo que su vida le resulte muy penosa, dada su incapacidad para satisfacer muchas de sus necesidades básicas. La trascendencia que los dos tipos de conocimiento (el popular y el profesional) dan a este trastorno es, de nuevo, muy diferente.

DIVERSIDAD DE TEORÍAS

Entre los psicólogos existe también mucha controversia, debido al hecho de que la autoestima es un fenómeno complejo que implica, a su vez, otros fenómenos. No obstante y a pesar de las muchas definiciones de autoestima que circulan (dependiendo de la teoría a la que uno se adscriba), lo fundamental es que se trata de un concepto básico que debe ser tratado, en caso de baja autoestima, con el máximo rigor posible a fin de garantizar el éxito en el tratamiento.

La autoestima, como hemos visto, es un fenómeno impuro, es decir, no es un fenómeno que pueda aislarse o definirse por sí mismo, ya que está muy relacionado con otros procesos que vive el ser humano. La autoestima se genera a partir de unos fenómenos y es, a su vez, causa de otros. Implica, además, el desarrollo de patrones, el establecimiento de comparaciones entre ellos y la comprensión de quién es uno basada en el resultado de dichas comparaciones. Hay que tener en cuenta dos cosas: primero, que los valores se adquieren muy temprano, y segundo, que todos los valores

28 Quiérete mucho se viven en el contexto de la cultura. Así pues, la autoestima es un fenómeno personal y psicológico, pero también es un fenómeno social.

LA AUTOESTIMA IMPLICA EL DESARROLLO DE PATRONES, EL ESTABLECIMIENTO DE COMPARACIONES ENTRE ELLOS

Y LA COMPRENSIÓN DE QUIÉN ES UNO BASADA EN EL RESULTADO DE DICHAS COMPARACIONES

A pesar de los muchos estudios e investigaciones que existen sobre la autoestima, todavía no existe una definición única y consensuada de la misma. Entre las muchas que hay, nosotros nos inclinamos por la que recoge los dos componentes esenciales de la autoestima: competencia y merecimiento. Ambos aparecen como los elementos más destacados de la misma y los mencionados con mayor frecuencia en las teorías más importantes investigadas por Chris Mruk en su estudio fenomenológico de las teorías sobre la autoestima.1

Nuestra definición, tomada de este autor norteamericano, nos parece rigurosa, científica y muy completa, ya que no sólo recoge los mencionados componentes básicos (competencia y merecimiento) sino que, como veremos, tiene en cuenta que la autoestima es un proceso vivido a lo largo del tiempo y que, como tal, puede modificarse. Este es uno de los factores fundamentales que dan sentido a esta obra, y por ello te alentaremos (en la parte práctica) para que trabajes con el fin de mejorar tu nivel de autoestima e incrementar, así, el bienestar en tu vida.

LA AUTOESTIMA PUEDE MODIFICARSE

1. Chris Mruk, Autoestima. Investigación, teoría y práctica, Biblioteca de Psicología, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998.

Teoría sobre la autoestima

DEFINICIÓN DE AUTOESTIMA

Creemos conveniente advertir que la definición de autoestima no debería ser muy diferente a la presentada o propuesta por las otras teorías, sino que más bien habría de recoger aquello que todas tienen de cierto. En este sentido, la definición de Mruk conjuga de manera sobresaliente este requisito indispensable. Para Mruk la autoestima es «El estatus vital de competencia y merecimiento de un individuo al hacer frente a los retos de la vida a lo largo del tiempo».2 Es decir, la autoestima sería el nivel de autosatisfacción (subjetiva) que tiene una persona de su competencia y su merecimiento cuando se enfrenta a los retos de la vida a lo largo del tiempo.

Es importante que el concepto de autoestima quede claro y para ello vamos a analizar, uno a uno, todos los términos empleados en la definición precedente. Empezaremos por el de estatus vital.

Estatus vital

¿Por qué la autoestima es un estatus vital? Porque la autoestima es vivida como un proceso que se va forjando y acumulando a la vez. La autoestima es dinámica y abierta, a pesar de mantener cierto nivel de estabilidad durante la edad adulta. A lo largo del tiempo vamos mostrando un patrón de respuesta que va creando un historial de alta o baja autoestima. Una situación temporal —encontrar un buen trabajo (o perderlo), por ejemplo— puede afectar al nivel de autosatisfacción subjetivo del propio merecimiento o competencia. La autoestima global (el historial estable) se ve

2. Chris Mruk, op. cit., p. 33.

30 Quiérete mucho afectada por la fluctuación de la autoestima situacional (una situación determinada) que puede influir para que varíe tanto positiva como negativamente.

LA AUTOESTIMA ES UN FENÓMENO ABIERTO Y ESTABLE A LA VEZ

A continuación definiremos los conceptos de competencia y merecimiento, que trataremos más ampliamente en posteriores apartados.

Competencia

La competencia, al igual que la autoestima y el merecimiento, es un fenómeno bastante complejo y está relacionado con las aspiraciones, el éxito y el control del mundo que nos rodea. Implica acción por parte del ser humano y la evaluación de los resultados derivados de dicha acción. La competencia tiene que ver con todo aquello que conseguimos por nosotros mismos y que valoramos con especial interés. Los trabajos y las labores que podemos desempeñar; los éxitos y las hazañas que podemos lograr; los retos, las pruebas y los problemas que podemos superar son el motor de la competencia, la cual determina, junto con el merecimiento, nuestra autoestima.

LA COMPETENCIA ESTÁ EN RELACIÓN CON LAS ASPIRACIONES, EL ÉXITO Y EL CONTROL

DEL MUNDO QUE NOS RODEA

Teoría sobre la autoestima

Merecimiento

El merecimiento, por su parte, implica un juicio de valor más vinculado con la persona que con sus acciones. Tiene más que ver con los otros que con nosotros mismos y se basa en valores como el ser aceptado por nuestra comunidad o entorno, o el ser aprobado o querido por los demás, sobre todo si estos son personas significativas de nuestra familia o de nuestro grupo de amigos; sin olvidar el amor o sentimiento de valía que podemos sentir con respecto a nosotros mismos. Por otro lado, factores como nuestro aspecto físico y habilidad social, rasgos de nuestro carácter como la simpatía (o antipatía) y el hecho de vivir de acuerdo con nuestros valores y normas morales determinan, en conjunto, nuestro sentido del merecimiento o valor como seres humanos.

UNA PERSONA TIENE AUTOESTIMA CUANDO ES COMPETENTE EN ALGO QUE VALE LA PENA Y TIENE UN VALOR POSITIVO PARA SÍ MISMA

O PARA LOS DEMÁS

A lo largo del tiempo

La autoestima no es algo estático, es un proceso y se va forjando a lo largo del tiempo. En la edad adulta, por ejemplo, ya existe un historial de respuestas ante ciertos conflictos y situaciones que son difíciles de modificar. Los hábitos se adquieren con el tiempo y la costumbre y, una vez consolidados, cambiarlos puede suponer un gran esfuerzo. Pero, por otro lado, una vez que se adquieren nuevos hábitos, los antiguos se pierden. No hay que olvidar tampoco que ciertas experiencias o situaciones vividas pueden modificar, en

32 Quiérete mucho términos de autoestima, una tendencia de mucho tiempo y pueden significar un incremento (o una pérdida) de la misma. Por ejemplo, encontrar un buen trabajo o conseguir el amor de la persona amada puede comportar un aumento significativo de nuestra propia autoestima.

LA AUTOESTIMA NO ES ALGO ESTÁTICO, ES UN PROCESO Y SE VA FORJANDO A LO LARGO DEL TIEMPO

LOS DOS PILARES DE LA AUTOESTIMA: COMPETENCIA Y MERECIMIENTO

En la definición de autoestima vimos cómo competencia y merecimiento conformaban los dos pilares de la misma. La competencia es el componente más conductual de la autoestima (atención al término conductual porque lo utilizaremos con posterioridad y le otorgaremos el mismo significado que aquí. Conducta = Acción). En cuanto al merecimiento, podríamos decir que es un elemento afectivo y engloba la actitud que mantiene la persona hacia sí misma. La interrelación de ambos componentes es vivida como una autoconciencia, pero también implica una reacción emocional del individuo. Es decir, la persona siente que es competente para la vida y que, por tanto, merece vivir; y a este sentimiento llega mediante su experiencia.

LA AUTOESTIMA ES EL CONVENCIMIENTO DE QUE UNO ES COMPETENTE PARA VIVIR Y QUE MERECE VIVIR

Teoría sobre la autoestima

Competencia

Como hemos visto, la competencia está relacionada con las aspiraciones, el éxito y el dominio del mundo; esto se traduce en resultados que implican un elevado grado de acción por nuestra parte. Si estos resultados son efectivos, nuestra autoestima puede aumentar; en cambio, si no lo son, puede reducirse (hay que tener en cuenta que el aumento o la reducción de la autoestima serán significativos dependiendo del éxito alcanzado y del grado de acción desarrollado). La competencia es más conductual y puede evaluarse más fácilmente en términos de eficacia e ineficacia, según los resultados que se obtengan. Esto ofrece un cierto grado de «autonomía e independencia» al individuo para poder aumentar su autoestima y, por ello, la competencia es el componente central de la misma.

Competencia: componente central de la autoestima

Además de depender básicamente de uno mismo, la competencia es también un componente central de la autoestima porque la acción supone una fuente de autoestima más autónoma que el merecimiento. Depende de uno mismo y ello implica que puede darse una variabilidad muy significativa. Como ya se explicará más adelante, la autoestima tiene una fuerte tendencia a la estabilidad porque es de naturaleza conservadora, y la competencia puede ser, mucho más que el merecimiento, el talón de Aquiles de dicha estabilidad. A una persona como Juan, en paro desde hace más de dos años y con una escasa autoestima, le bastó conseguir un buen empleo para que esta se incrementara de una manera muy positiva.

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LA COMPETENCIA ES EL COMPONENTE CENTRAL DE LA AUTOESTIMA PORQUE DEPENDE DE UNO MISMO Y SUPONE UNA FUENTE DE AUTOESTIMA MÁS

AUTÓNOMA QUE EL MERECIMIENTO

No queremos decir que conseguir un empleo o alcanzar una meta sea la solución para todos los problemas de autoestima, porque de ser así todo sería mucho más sencillo. Como ya hemos dicho, la autoestima es un proceso complejo en el cual se mezclan muchos factores de la vida de una persona, por lo que se necesita algo más que el logro de unos cuantos éxitos para que esta aumente. Nosotros nos referíamos a un caso concreto, el de Juan, y al hecho de que la competencia puede ser, con más facilidad que el merecimiento, el elemento que desequilibre la estabilidad de la autoestima. El grado con que una persona ejecuta algo, la manera en que resuelve sus problemas o cómo responde a un reto son factores decisivos para mejorar la autoestima, en el caso, claro está, de que estas acciones sean realizadas con éxito. Pero aun así, modificar la autoestima es una cuestión de trabajo, práctica y tiempo; este último para permitir el reaprendizaje de todos aquellos hábitos nocivos que nos han llevado a sentirnos desmerecedores e incompetentes.

Competencia interna versus competencia externa

Creemos conveniente diferenciar entre el sentido de la propia competencia (sentido interno de competencia), y el sentido de la competencia que poseen los demás de nosotros (sentido externo de competencia).

Una de nuestras pacientes con problemas de autoestima piensa de sí misma que no ha triunfado en la vida. Paula,

Teoría sobre la autoestima que así se llama, es una mujer con un puesto de trabajo de responsabilidad en una editorial, que ha finalizado dos carreras y diversos estudios de posgrado; su sueldo no es bajo y es respetada y admirada por los demás. Debido a su alto nivel de exigencia y a que ella hubiera preferido ser escritora, desmerece todo aquello que ha conseguido. Paula representa un ejemplo claro de competencia dual y enfrentada. Se siente incompetente, en oposición a los demás que la consideran muy competente. Parece evidente que pesa más el propio sentido de la competencia (incompetencia) que el ajeno, el cual pocas veces puede hacer variar el primero.

Merecimiento

El merecimiento implica un juicio de valor más vinculado con la persona que con sus acciones. Ya vimos que se basaba en valores tales como ser aceptado, aprobado o querido por uno mismo y por los demás. Esta aprobación suele medirse en términos de la afectividad que siente la persona hacia sí misma (a diferencia de la competencia, que se movía en términos de efectividad). La evaluación del merecimiento es más complicada cuantitativamente; es más experiencial, y hace referencia a fenómenos más subjetivos de los valores personales, familiares, del subgrupo (barrio, clan, clase social, etc.) y de la sociedad en general.

El merecimiento interno versus el merecimiento externo

Al igual que la competencia, el sentido del merecimiento puede experimentarse como algo psicológico y personal, pero también social. En el caso de la competencia, ambos

36 Quiérete mucho tipos (la externa y la interna) quedaban más delimitados, puesto que esta se caracteriza, básicamente, por depender de uno mismo. Esto no pasa, sin embargo, con el merecimiento, el cual tiene dos entradas de feedback bastante interrelacionadas (la externa y la interna) aunque independientes, y que pueden estar a diferentes niveles. Es decir, una persona puede resultar indiferente a su entorno, pero en cambio sentirse muy a gusto consigo misma y proporcionarse un feedback muy positivo, hasta el punto de poder prescindir de la falta de este feedback de su entorno; y a la inversa: puede recibir un feedback externo muy positivo pero ser incapaz de aceptarse a sí misma. No queremos generalizar porque en un tema tan individual como es la autoestima puede resultar un tanto peligroso, pero lo habitual es encontrar una lógica y razonable correlación entre el merecimiento que nos otorgan los demás y el que nos otorgamos nosotros mismos.

EL MERECIMIENTO IMPLICA UN JUICIO DE VALOR MÁS VINCULADO CON LA PERSONA QUE CON SUS

ACCIONES Y SE BASA EN VALORES

El sentido del merecimiento es anterior al de la competencia

El sentido del merecimiento se forma en la persona antes que el de la competencia. Un individuo comienza a mostrarse competente en la infancia, a partir más o menos de los seis años, cuando empieza a plantearse retos de una forma consciente y se mueve fuera del ámbito familiar. Es en el ámbito escolar cuando comienza a socializarse y a entrar en contacto con otras personas que no son de su círculo; esto le impulsará a realizar esfuerzos para ganarse la aprobación

Teoría sobre la autoestima de los demás. Las calificaciones académicas marcarán su incipiente sentido de la competencia, el cual no había manifestado hasta entonces porque sólo había podido percibir el sentido del merecimiento. La competencia depende del modo en que el niño responde ante el mundo y los otros; en cambio, el merecimiento depende de la manera en que los otros o el mundo responden ante el niño. Y todo esto ocurre antes de que la autoestima se haya consolidado. La persona crea unas expectativas basadas exclusivamente en el sentido de merecimiento por parte de la familia a la cual pertenece. Dicho de otra manera: ante la llegada de un hijo, la familia manifiesta un grado de deseo determinado y se crea unas expectativas que después determinarán el futuro merecimiento de la persona.

EL SENTIDO DEL MERECIMIENTO SE FORMA
EN LA PERSONA ANTES QUE EL DE LA COMPETENCIA

El merecimiento se asocia, en una primera etapa, con el grado de merecimiento que percibimos de los demás con respecto a nosotros, es decir, básicamente con el hecho de ser querido. Después, ya en la edad adulta, entran en juego otros factores como, por ejemplo, la adquisición de unos valores (lo cual proporciona un nivel de autorrespeto muy valioso) o el hecho de tener un físico agradable (lo cual hace que la persona se sienta más valorada, tanto por ella misma como por los demás). Y estos valores no son sino juicios que uno emite respecto del relativo mérito o valía de una persona, los cuales contribuyen a construir el sentido del merecimiento de la misma.

38 Quiérete mucho

El sentido del merecimiento por géneros

El género es capaz de influir en cierto grado sobre la autoestima y esta influencia se produce en una dirección predecible. En términos de estructura general, las mujeres de nuestra sociedad parecen inclinarse hacia el componente de merecimiento de la autoestima (ser valoradas en términos de aceptación o rechazo), y los hombres tienden hacia la dimensión de competencia de la autoestima (éxito o fracaso). Esto se ve claramente en las culturas machistas, donde a la mujer se le otorga un papel secundario según el cual no necesita mostrarse competente porque le basta con sentirse querida («buena hija, buena esposa y buena madre»). Mientras que a los niños se les adiestra en la competencia (lograr un buen trabajo o seguir con el negocio familiar), a las niñas se las prepara para un buen matrimonio. Y si alguno de ellos o ellas no consigue cumplir las expectativas creadas, se considera que de alguna manera ha fracasado. Y esto crea serios problemas de autoestima.

Hoy en día todavía son muchas las mujeres a las que les preocupa ser queridas y resultar atractivas porque, aunque lo ignoren, el merecimiento es su fuente primordial de autoestima. Mientras la sociedad continúe siendo sexista, muchas mujeres no se esforzarán en adquirir competencia y continuarán supeditando su autoestima al merecimiento o a la valoración de los demás.

Por otro lado, el hecho de empujar a los hombres hacia la competencia les impide tener acceso a ciertas fuentes de autoestima provenientes del componente del merecimiento; lo cual puede crearles problemas como, por ejemplo, la obligación de mostrarse excesivamente masculinos e invulnerables o de adoptar un estilo de vida muy agresivo.

Teoría sobre la autoestima

LAS MUJERES SE INCLINAN HACIA EL MERECIMIENTO Y LOS HOMBRES TIENDEN HACIA LA DIMENSIÓN

DE COMPETENCIA DE LA AUTOESTIMA

COMBINACIONES ENTRE COMPETENCIA Y MERECIMIENTO

La autoestima se crea mediante la interacción de sus dos componentes básicos, el merecimiento y la competencia, los cuales se relacionan de forma recíproca y dinámica. La competencia es conductual y se evalúa en términos de eficacia (o ineficacia). El resultado continuo de competencia o conducta efectiva determina, por un lado, una autoestima baja, media o alta. Por otro lado, la dimensión del merecimiento (más difícil de evaluar porque es más subjetiva) genera una autoestima alta, media o baja. Si el individuo vive de acuerdo con valores vinculados a su autoestima, el nivel de la misma será óptimo; si no, el nivel será bajo. Además, puede haber un nivel de autoestima medio que dependerá de la consonancia existente entre los valores de la persona y el grado de presencia que estos tengan en su vida. Este sería, por ejemplo, el caso de la discrepancia comentada entre el merecimiento externo y el interno.

LA AUTOESTIMA SE CREA MEDIANTE

LA INTERACCIÓN DEL MERECIMIENTO
Y LA COMPETENCIA, LOS CUALES SE RELACIONAN DE FORMA RECÍPROCA Y DINÁMICA

Las combinaciones de competencia y merecimiento dan lugar a distintos tipos de autoestima, lo que implica que esta pueda ser vivida de maneras muy diversas atendiendo a las

40 Quiérete mucho diferentes combinaciones que se pueden dar entre los niveles de competencia y de merecimiento de una persona cuando esta responde ante la vida y sus retos.

Tipos de autoestima

Existen, como mínimo, cinco tipos básicos de autoestima: alta, media y baja que dividiremos, a su vez, en dos subtipos: narcisista y pseudoautoestima. Para designar estos dos últimos tipos de autoestima utilizaremos la nomenclatura que Mruk emplea en su obra Autoestima: investigación, teoría y práctica,3 pues, como ya comentamos al principio del libro, nos decantamos por la definición que él propone. Así pues, si nos adherimos a dicha definición, en la que competencia y merecimiento son los componentes básicos de la autoestima, es lógico que ahora apliquemos su terminología a los diferentes tipos de baja autoestima (basados en la deficiencia de uno u otro componente).

A continuación explicaremos y daremos ejemplo de cada uno de los distintos tipos de autoestima, pero nos detendremos de una manera más exhaustiva en la baja autoestima (después de analizar sus subtipos), dado que este es, precisamente, el tema central del libro.

Autoestima positiva o alta autoestima

La alta autoestima o autoestima positiva es consecuencia de un historial de competencia y merecimiento altos. Este historial, a su vez, deriva en una norma evolutiva y conlleva una tendencia a evitar las situaciones y conductas de baja

3. Chris Mruk, op. cit.

Teoría sobre la autoestima autoest

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