Querida mía,
Estoy aquí para decirte que lo que se te pasa por la cabeza mientras te duchas, andas por la calle, esperas el siguiente autobús o estás conversando con tu almohada no es ninguna tontería.
De hecho, ahora mismo me estás leyendo porque un día se me ocurrió mandar una newsletter semanal con mis pensamientos y experiencias de mi día a día a todas las suscriptoras de Programa Mia, mi proyecto profesional de psicología para mujeres del que luego te hablaré, y resultó ser un éxito. Y de esta recopilación de cartas inspiradoras a mis lectoras nace este valioso libro que ahora mismo tienes entre tus manos y que te ayudará a quererte y a hacer que lo que deseas, ocurra.
Y ¿sabes lo curioso? Que mientras escribía estas cartas tan íntimas que este libro contiene, ni siquiera sabía que un día serían publicadas, lo que todavía lo hace más sincero, natural y espontáneo de lo que podría haber imaginado.
Lo dicho, si quieres resolver aspectos relevantes y decisivos para ti y para tu vida de una manera fácil, fresca y amena, en clave femenina y desde la mirada de una mujer normal, como tú, que se acerca a ti como si de una buena amiga se tratara, estás en el lugar correcto.
¿De qué va este libro?
Va de que te priorices, de que te empoderes, de que saques una bonita versión de ti misma siéndote fiel y soltando aquel papel que a veces pones en marcha para gustar. Va de que construyas relaciones que te sumen y que te hagan sentir valiosa y sueltes las que te hacen sudar sangre y que acaban haciéndote dudar de quién eres y de lo que vales.
Va de que dejes de darle tanto al coco y fluyas atreviéndote a ser tú, gustándote a ti misma por sentirte auténtica y, a los demás, por la vibra tan bonita que vas a emanar.
En definitiva, este libro va de ti. Porque todo lo que creas en tu vida es un reflejo de lo que sientes hacia ti misma, cómo te percibes, cómo de merecedora te sientes de recibir lo mejorcito y hasta qué punto confías en que lo que quieres para ti, ocurra. Y no como por arte de magia porque se han alineado los astros y tú, de rebote, te beneficies de ese golpe de suerte. Sino porque te vas a responsabilizar de ti, de lo que sientes, de las decisiones que tomas, de a quién eliges y de tus heridas, que se van activando con las diferentes personitas que tu vida te va poniendo por delante hasta que las sanes.
Me encanta que asumas la parte del pastel que te toca y que sientas que, gran parte de lo que la vida te devuelve, tiene que ver con cómo tú te tratas y la tratas a ella. Si esto que te cuento te encaja, estoy feliz. Porque eso quiere decir que estás asumiendo tu poder en lugar de dejarlo en manos del destino. Así que estás en el lugar correcto, van a pasarte cosas bonitas a lo largo de esta lectura. Bueno, mejor dicho, vas a hacer que pasen cosas bonitas y yo te ayudaré con ello.
Como soy una romántica, quería que mi newsletter tuviera forma de carta. Y por esta razón, verás que este libro se compone básicamente de cartas en las que te cuento anécdotas desde mi faceta más personal, la de mujer, que al igual que a ti, le pasan cosas y pretende ser una bonita versión de ella misma día a día. Así que, desde ya, me tomaré la libertad de dirigirme a ti como amiga, a la vez que te iré contando mis reflexiones más íntimas, maneras de ver el mundo, recursos y herramientas que tanto a mí como a las miles de mujeres a las que ayudamos diariamente en Programa Mia, nos han ido de perlas para sentirnos protagonistas de nuestras vidas y hacer de ella lo que realmente queremos.
Verás que este libro se compone de cincuenta y tres cartas. ¿Por qué? Porque durante todo el año 2021 envié a mis seguidoras una carta semanal con todos mis más y mis menos, con mis aprendizajes y mis anécdotas. Y como quería que este libro reflejara todas mis andaduras a lo largo de este 2021, aquí te van todas las cartas que mandé este último año y que albergan gran parte de mis aprendizajes de vida. Estoy segura de que habrá un poquito de mí en ti y de que esas andaduras también las harás tuyas.
Además, verás que en el libro recopilo mis mejores post de Instagram a modo de píldoras que acompañan a ciertas cartas. Me encanta la brevedad y el consumo en formato «monodosis» y siento que leer esas pequeñas píldoras va a activar en ti grandes reflexiones de vida.
Tengo que confesarte que algunos post que he incorporado en el libro, ahora mismo no los escribiría igual. Incluso dudé de añadirlos porque algunos de ellos me resultaban algo desfasados. Pero una buena y sabia amiga me dijo «Sandra, ni se te ocurra quitar esos post aunque a día de hoy no los escribieras así. Hay mujeres ahí fuera que se encuentran en el mismo punto en que tú escribiste ese post y necesitan leerlo para avanzar tal y como tú lo has hecho y lo seguirás haciendo».
Y ¿sabes qué?, tiene mucha razón. Así que todo lo que vas a ver escrito es algo que para mí fue significativo en el pasado y que me ha permitido ser la mujer que ahora mismo soy. Así que solo por eso es oro e incorporar todo lo que mi Yo del pasado en su día escribió, es una manera de homenajearlo y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí.
Como me encantan los microrrelatos y las frases célebres, verás que tras mis cartas y post, encontrarás algunos de ellos para que te lleves en un par o tres de líneas un mensaje poderoso que no debes olvidar. Verás que solamente ocupan una página, para que puedas hacerle una foto y llevarte ese mensaje contigo o bien colocarlo como fondo de pantalla de tu móvil.
Además de mujer, soy psicóloga y cofundadora de Programa Mia, una maravillosa comunidad de mujeres en la que inspirarte, llenarte de amor y generar cambios profundos en ti para que logres sentirte segura siendo tú misma y crear la vida y las relaciones que quieres.
Lo hacemos a través de nuestro Instagram (@programamia), nuestro canal de YouTube y de Spotify (Programa Mia). No sé si es adecuado explicitar así los canales, plataformas en las que no dejamos de compartir contenido para que te sientas granDiosa y dueña de tu vida. Además, es en el Programa, nuestra poderosa terapia grupal, en el que conseguís cambios profundos y para siempre que os permitan amaros, sentiros libres, poderosas y en paz. Gracias al poder del grupo y a las grandes dosis de comprensión, apoyo y amor que se generan ahí dentro, lográis conectar con vuestra autenticidad y poder innato por lo que realmente sois y no por lo que habéis hecho hasta ahora para ser lo que los demás esperan.
Como ves, adoro el concepto de grupo, de tribu, de comunidad, de compartir, de crecer juntas y de inspirarnos las unas a las otras. Ni te imaginas lo poderoso que es poderte ver desde los ojos de otra compañera que te admira, que te mira con amor y que te hace conocer aspectos de ti que ni siquiera reconocías como propios. En definitiva, el grupo es sostén, es apoyo, es aceptación incondicional, es poder ser sin la necesidad de hacer. Es sentir en tu corazón esa energía compartida de amor y fuerza para conectar con quien realmente eres, creerte lo que vales y vivir en congruencia con eso, colocándote en tu lugar sin pretender meter con calzador relaciones que te quedan pequeñas. Ni más ni menos.
Y por eso me fascinan los cambios que generáis en la terapia grupal, porque son absolutamente vivenciales, emocionales y sentidos. ¿Acaso sirve saber qué debes hacer para llevarlo a cabo y sostenerlo en el tiempo? Desde mi humilde experiencia, lo que realmente hace que encares tu vida de forma distinta y te comas el mundo no es saber que eres válida y que te lo mereces, sino sentirlo a fuego dentro de tus entrañas. Y cuando eso ocurre, lo que proyectas en tu vida es lo mismo que sientes hacia ti y la vida: amor y abundancia elevado a mil.
Como hemos cambiado la vida de tantas mujeres a través de nuestra terapia y recibimos mensajes tan a menudo de absoluto agradecimiento, vas a ver que a lo largo del libro menciono nuestro Programa y te cuento sensaciones y experiencias que han vivido las más de 800 mujeres que han pasado por aquí hasta el momento en que escribo esto, y yo misma, a través de mi propio proceso de crecimiento personal.
Hablo en plural porque lidero este maravilloso proyecto con mi querido socio y hermano Albert, y te prometo que no puede existir un mejor partner in crime que él. Sin la admiración, la confianza y el amor que nos tenemos, no podríamos formar el equipazo que hacemos juntos. Y si no fuera así, no estaríamos ayudando cada día a miles de mujeres ni tendrías este libro entre tus manos.
Al igual que no lo lograríamos sin el equipo tan tremendamente humano que lo hace posible, nuestra pequeña gran familia.
Antes de seguir, quiero contarte más sobre cómo se sienten o se han podido sentir todas las mujeres que nos siguen por redes sociales, las que están dentro de nuestra terapia y para quienes he escrito este libro.
Puede que tus relaciones no acaben de cuajar, por más que te esmeres no te salen bien y con el tiempo y el ir acumulando fracaso tras fracaso, en lugar de sentir que aprendes de ello y que estás más preparada, te ocurre lo contrario. O sea, que vas acumulando información y teorías para sentirte a salvo pero la realidad es que estás dejando de fluir y que, cada año que pasa, te sientes menos natural cuando conoces a alguien por la cantidad de trabas que la vida te ha ido poniendo y los miedos que has ido acumulando.
Quizá seas una mujer a la que la gente considera una tía resolutiva, fuerte, autónoma… Hasta aquí bien, ¿no? Pero tú, en el fondo, no te sientes así y aunque tengas esa pinta de mujer de éxito, en tu fuero interno todavía se te complica más todo porque encima parece que tengas que hacer malabares por seguir preservando esa imagen que tienen de ti. Cuando, en realidad, tú te sientes con mil inseguridades que además no suelen sospechar. ¿Y qué pasa entonces? Que tu exigencia por «no ser descubierta» va en aumento. Más estrés.
Tal vez sientas que para sentirte a salvo te vas mucho a la mente, lo intentas controlar todo, le das treinta y dos vueltas a cada cosa que haces o te ocurre y te comes la cabeza lo más grande por aspectos que, en realidad, no tendrían porqué hacerte gastar tal cantidad de energía.
Quizá eches de menos a aquella adolescente inexperta que fuiste. Pero no por su inocencia porque, para qué engañarnos, si ella hubiera sabido lo que tú hoy, te hubieras ahorrado unos cuantos palos. Pero bendita espontaneidad y facilidad para dejarse llevar, ser ella misma, amar y ser amada de una manera mucho más intuitiva, sin tantos miedos ni condiciones y sin toda la información psicoterapéutica que tienes ahora insertada en forma de microchip en tu cabeza. En definitiva, ojalá pudieras vivir sin que tu vida sea un plan milimetrado sobre papel.
Además de lo que te cuento, este libro es para ti si te encuentras en infinidad de situaciones como estas.
Cuando tienes ganas de encontrar el amor.
Cuando repites patrones que no te funcionan.
Cuando te atrae quien no te hace bien.
Cuando te sientes sola.
Cuando tienes miedo al amor y no fluyes.
Cuando piensas tanto que no vives.
Cuando tu ex asoma la patita y te cuesta pasar página.
Cuando tú quieres más que él y te toca de lleno en tu herida de rechazo.
Cuando no paras de exigirte ser la mejor.
Cuando te da la sensación de que les asustas.
Cuando temes que el tiempo pase sin avanzar.
Cuando sientes que tu entorno lo hace y tú te estás quedando atrás.
Cuando tu vida te aburre y no sabes cómo remontarla.
Cuando sientes que vives tu soltería esperando.
Cuando quieres saber si esa persona es o no para ti.
Cuando quieres fluir y dejar de programarlo todo.
Cuando no encuentras tu lugar.
Cuando más allá de tu faceta de tía de éxito, quieres ser feliz.
Cuando necesitas creerte lo que vales y darte el permiso a brillar…
En definitiva, cuando quieres empoderarte siéndote fiel a ti, comerte el mundo y dejar de esperar a que alguien resurja de las tinieblas, te tienda la mano y te rescate cual princesa encerrada en el torreón del castillo.
¡Ah! No sé a ti, pero a mí, cuando leo un libro, me gusta saber qué aspecto tiene la escritora y cuatro cosas más para podérmela imaginar y así sentirla más cerca. Así que si a ti te pasa lo mismo, decirte que soy de Barcelona, tengo 35 años, vivo junto a mi caniche Dana y lo demás prefiero que lo vayas descubriendo a través de mis cartas. Esta soy yo. Así, cuando me leas, podrás sentirme más presente.

Gracias por estar aquí, de verdad te digo que lo que te voy a contar lo he vivido y sé muy bien cómo se siente estando ahí. Y por eso, tal vez haya momentos en los que sientas que te leo la mente. Pero no, no soy bruja, soy psicóloga y además mujer que ha sentido lo que tú sientes hoy.
Así que amiga, juntas y de una manera fácil y amena, haremos que pasen cosas maravillosas a lo largo de estas páginas que te hagan sentir granDiosa.
PD: Verás que tocas las cartas las inicio con un «Querida mía». Como te he dicho, me voy a tomar la libertad de hablarte como a una amiga íntima a la que le confieso mis éxitos y vulnerabilidades y a la que tengo mucho aprecio y confianza.
Como ves, adoro lo íntimo y cercano y, por ello, la marca se llama Programa Mia. Porque este proceso es tuyo y de nadie más y porque, pase lo que pase, te tienes a ti. Aunque compartido con personas que te impulsen a crecer, que te quieran y te guarden en su corazón como una parte valiosa de ellas mismas, es mágico.
Sin más, querida mía, empezamos.
Cómo usar este libro
Te aviso. Este libro es una experiencia.
¿Qué quiere decir esto? Que no es el típico libro que empiezas por la primera página y te dedicas a leer y leer hasta que te lo acabas o que, si no te engancha, te lo dejas a medias. Es distinto y quiero explicarte el porqué y cómo usarlo para que realmente te ayude y, sobre todo, lo disfrutes. No lo olvides, los mayores aprendizajes se dan cuando lo pasas bien y lo vives con amor.
Soy una fervorosa lectora de libros de crecimiento personal y casi todas las mañanas me planto delante de mi sección de libros en casa, los miro y escojo aquel que me llama ese día. Lo cojo y empiezo a leer por la página que me apetece. Puede que sea un capítulo al azar o puede que decida seguir donde situé el punto de libro la última vez. Como ves, no me gusta adherirme a ese mandato rígido que te prohíbe empezar un libro hasta que no te has acabado el anterior. Ni mucho menos obligarme a acabarlo o tener que seguir el orden preestablecido por el autor. Recuerda, el libro está a tu servicio. No tú al servicio del libro.
De hecho, el único libro que me ha autorizado a usar el sistema del que te hablo es Vitaminas para el alma, de Jack Canfield y Mark Victor Hanse.
Se trata de un libro de cuentos breves cuya moraleja te estimula las ganas de vivir y de amar y que mi padre nos solía leer a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños. Por cierto, una monada de libro.
Quería que mi libro tuviera un formato parecido a este pero solo tenía un efímero recuerdo, ya que el libro físico lo perdí de vista hace tiempo. La sorpresa fue que estas Navidades cayó de nuevo en mis manos. Cuando recibí este maravilloso regalo, me emocioné muchísimo y releerlo y tocarlo me conectó con mi infancia y con esta idea tan bonita que ya se estaba gestando en mí de consumir los contenidos a sorbitos para digerirlos mejor y que hoy te traigo yo a ti.
Volviendo a mi método de lectura, no sabes lo que me ayuda. No estoy más de veinte minutos al día leyendo y, no sé si es el azar o la energía pero quiero creer que lo que leo es justo lo que necesito ese día para traer a mí una señal, inspirarme o aclarar ese tema que necesito aclarar. Y eso lo consigo escogiendo aquel libro y aquel capítulo que intuitivamente siento que necesito leer. Sin más.
Tanto es así que cuando empecé a idear el formato de este libro, tuve claro que quería un libro que no tuviera ni un principio ni un final y que estuviera compuesto de píldoras o contenido en monodosis que te permitiera finalizarlo sin esa sensación de que te quedas a medias. Por esta razón, tanto las cartas como los post que verás a lo largo de estas páginas, te llevarán pocos minutos. Eso sí tus reflexiones alrededor de ello pueden durar lo que quieras y más.
Así que puedes empezar este libro y a la vez «acabarlo», mientras te tomas el café de la mañana, mientras esperas el autobús o en cualquier momento del día que necesites esa monodosis de inspiración y sabiduría.
Ahí van mis recomendaciones sobre cómo usarlo:
•No leas el libro de golpe. Los contenidos en formato carta y post están ideados para que te lo tomes como un buen café, en formato monodosis. Y a partir de ahí, los saboreas, dejes que reposen, que te inspiren y que te enseñen algo para aplicar en tu vida. O sea, que permítete una buena digestión, así todo sienta y se integra mejor.
•Abre el libro por la página que te dé la gana. ¿Por qué no empezamos a creer en las señales? Tal vez, aquella carta que cae en tus manos porque sí, te quiere decir hoy algo que necesitas escuchar.
•Si lo prefieres, puedes dirigirte al índice y dejarte llevar por el título de las cartas y los post para leer aquello que te resuene en ese momento. Además como a mí me encanta ir al grano, al final del libro he creado un apartado titulado «Para ir al grano» para que encuentres fácilmente las cartas que te irán ideal según la situación que estés viviendo.
•Puedes leer y releer las cartas y post tantas veces como quieras. Y eso es lo más bonito de este libro, porque cada vez que lo hagas, verás que tu mente y tu corazón le darán un significado distinto y te llevarás un nuevo aprendizaje según la energía y las experiencias que estés viviendo en ese momento.
•Quiero que te impliques en este proceso de autoconocimiento, amor propio y empoderamiento. Y por eso, no solo vas a escucharme tú a mí, sino que vas a escucharte tú a ti. Por eso, al finalizar algunas cartas y post, encontrarás el icono
y, a continuación, te formularé una pregunta para que puedas responderte tú misma en un cuaderno. La pregunta que te planteo cobrará sentido para ti después de haberte leído la carta o el post a la que va asociada, así que te aconsejo que no las respondas de forma aislada sin haberte preparado previamente con la lectura.
Puede que te dé pereza hacerlo o que leas la pregunta y la intentes responder mentalmente mientras haces otras cosas. Si te ocurre esto te entenderé, nos es más fácil consumir conceptos e ideas que no extraer de nosotros la sabiduría innata que llevamos dentro.
Pero te tengo que decir que tomarte un espacio para escribir tus respuestas es el mayor aprendizaje que puedes obtener a lo largo de estas páginas. Si todas las respuestas están en ti, encontrarlas puede ser mucho más potente que leer tres libros más sobre autoconocimiento.
•Y como me encanta que me sientas como una amiga y acompañarte desde muy cerca, he añadido los mejores episodios del pódcast de Programa Mia que verás indicados con el icono
para que, tras acabar de leer algunas cartas y post, puedas escanear fácilmente desde tu móvil el código QR que verás y escuchar ese episodio que te dará un superempujón para enraizar todas esas ideas inspiradoras y llevarlas a la acción.
Además, me encanta ilustrar los conceptos de los que te voy a hablar contándote historias. Así que para que las sigas bien, aquí tienes una pequeña leyenda de los personajes que vas a ir encontrando en los post de este libro.
Esta es Mia.
Esta es Ani.
Esta soy yo, Sandra.

Estos son algunos ligues de Mia y de Ani.

Estas son mujeres reales como tú y como yo.
EMPEZAMOS POR MIA 
Ella es una mujer tierna, muy sensible, con un corazón enorme. Pero se siente constantemente ansiosa en sus relaciones. Y está en alerta, analizando si ha habido algún cambio en él como para que se tenga que preocupar. De hecho, esta mañana, ese mensaje de buenos días no lo ha recibido. Y esa suspicacia se pone en marcha. Mia es especialista en percibir milésimas de peligro. En el fondo, está acostumbrada a estar en alerta y a adaptarse para que se queden a su lado. Por lo menos, la mayoría de sus relaciones han sido así.
Y ya sabes que elaboras teorías sobre la realidad y predices el futuro basándote en lo que tú has vivido. Y da igual que a la vecina del quinto le haya salido muy bien siempre y te jure y perjure que cuando un hombre se enamora no tienes que hacer absolutamente nada, ni estar alerta ni analizar ni preocuparte. Simplemente porque está y tú lo sientes dentro de ti. Pero Mia duda cada semana de lo que siente por ella, analiza si algo en su mirada es distinto, estudia lo que tarda en responder sus mensajes y, lo pone a prueba a ver si sale de él pasar tiempo con ella ese fin de semana.
Pero a veces explota y le dice que lo nota raro, distante, que tienen que hablar. Él le dice que nada, que está todo bien y que quiere estar con ella. Así que decide apostar de nuevo por esto y se entrega y está más pendiente de él que nunca. Cuando están juntos se acurruca a su lado esperando a que él adivine que necesita un abrazo. Pero él está inmerso en su serie favorita.
Entonces ella se enfada y le echa en cara que ha venido a su casa con todos los bártulos para estar con él, que ha dejado de ir al gimnasio y de quedar con amigas solo por él. Él se cansa. Y le dice que no sabe qué coño hacer para que esté tranquila y se sienta bien.
Se agobia. Le dice que tenga vida propia, que nadie la ha obligado a dejar de ir al gimnasio ni a quedar con sus amigas.
Que él no se lo ha pedido y que no le culpe por ello. Que esa es su decisión y eso no implica que él tenga que compensarle con lo mismo y dejar de ver su serie. Le repite otra vez que él no puede demostrarle cada día y con la misma intensidad que está ahí.
Y cuando Mia le ve las orejas al lobo, se da cuenta de que tiene que relajarse, que le está apretando más de lo que él puede tolerar. De hecho, la mayoría de las relaciones acaban porque no hay un equilibrio entre el dar y el recibir.
Y cuando alguien te da mucho y tú no sientes que se lo puedas ofrecer de vuelta, lo que le ocurre al otro es que se satura, se agobia o se siente en deuda. Y ¿a quién le gusta sentirse presionado? Porque cuando la presión la sientes en tu cuerpo, lo que ocurre es que las ganas naturales que se te despertarían si no existiera esa presión, se esfuman.
Y créeme que aunque lo que se espera no se pida, en la esfera emocional se siente. Se siente cuando el otro va a quedar decepcionado de nuestra escasa predisposición.
E incluso se siente cuando el otro, a pesar de aguantarse las ganas, desearía más, mucho más de lo que le podemos ofrecer.
Pero Sandra, es bonito que te den. No sé qué hay de malo.
No hay nada malo si el otro se siente cómodo con lo que tú le das. Pero imagínate que es mucho más de lo que él siente darte. Tú te sentirás insatisfecha porque tu medida es otra y esperarás que algún día llegue la recompensa. Y él se sentirá abrumado porque necesita un ritmo más bajo.
Pues no pasa nada, yo no espero que él me devuelva lo mismo que yo le ofrezco. A mí me sale del corazón porque yo soy así.
Pero lo que Mia no sabe es que eso no es cierto. Porque el único amor incondicional que no espera retorno es el de una madre hacia un hijo. Y aquí no hay hijos, hay una pareja o potencial pareja que solo funciona cuando existe ese equilibrio entre el dar y el recibir. Y esta verdad que te estoy contando, ¿sabes cuándo se destapa? Cuando la relación acaba.
Y entonces...
Después de todo lo que he luchado, joder... Darle tanto a alguien para esto.
Y en ese preciso momento te das cuenta de que se ha acabado precisamente porque lo has dado todo. Y el otro no lo quería todo, ni lo podía sostener ni dártelo de vuelta.
Así que justamente lo que Mia dio para que la relación no se acabara, fue lo que la llevó al fin.
Así que ella se quedó sin «nada» porque lo dio «todo».
Y a él le sobró ese «demasiado».
ADEMÁS, TE QUIERO PRESENTAR A ANI 
Ella es la cara opuesta de Mia. Una mujer aparentemente fuerte, con las ideas claras, que no se anda con rodeos, que tiene la piel curtida y se avanza al peligro dejando de necesitar. La manera en la que ha aprendido a sobrevivir es sintiéndose importante y poderosa generando relaciones desiguales en las que ella es la que lleva el mando.
Y al igual que Mia «casualmente» siempre se siente atraída por hombres huidizos que se escabullen y con los que tiene que hacer las mil y una para retenerlos, Ani es un imán de hombres inmaduros, con algún problemilla u otro, que no tienen las cosas claras. Vaya, diamantes en bruto, como dice ella. Y Ani se siente cómoda puliendo esos diamantes hasta sacarles el brillo que ella sabe que tienen. ¿El denominador común entre Mia y Ani? El esfuerzo. Ambas se dejan la piel y gastan grandes cantidades de energía en esas relaciones que construyen. Pero Ani no se va a permitir tan fácilmente dejar ver esa vulnerabilidad que ella misma rechaza. De hecho, es una experta incluso en dejar a ese hombre que ella intuye que no siente lo mismo que ella antes de que él lo haga.
Mira, yo ahora mismo no estoy para personas que no saben lo que quieren. Prefiero que lo dejemos aquí antes de que la cosa se complique.
Ani, me sabe mal, la verdad. Pero si no estás bien, respeto tu decisión.
Y tras ese acto de valentía en que Ani conecta con su poder y dignidad y le pone un límite claro a aquel hombre inmaduro con el que no siente la seguridad de que esté por lo que tiene que estar, se siente fuerte y poderosa.
Ufff tía, la verdad que me he sacado un peso de encima... Yo no estoy para niñatadas, qué quieres que te diga. Yo quiero un hombre hecho y derecho a mi lado, no a uno que no sabe ni por dónde va.
Pues si lo tienes claro y estás bien, adelante.
Curiosamente, tras ese subidón y esa sensación de control de la situación, al pasar unos días, se siente tan insignificante. Él no está moviendo ni un dedo para impedirlo. Y para qué engañarnos, lo que ella esperaba es que él lo luchara. Pero no, no ha sido así.
Y esa fortaleza que experimentó en el momento de ponerle los puntos sobre las íes al susodicho, se está esfumando. En el fondo de su corazón hay anhelo de amor. Pero no se permite expresar todo eso, si ni siquiera ella misma acepta esa parte tan tierna, imagínate desmontar su fachada delante de los demás y autorizarse a ser humana.
Lo curioso es que Ani, un día fue como Mia. Daba tanto... Incluso no er
