Prólogo
Si alguna vez has pensado que tus gustos sexuales son raros, quédate tranquila. Créeme cuando te aseguro que no tienes ni idea de lo que hace la gente en su intimidad. No estoy juzgando a nadie, ¡de eso nada! Simplemente, quiero tranquilizarte si alguna vez has divagado sobre tu vida sexual y te has tomado por una Lara Croft de la cama. Después de enterarte de lo que te voy a contar ahora mismito, te calificarás como Mary Poppins o la protagonista de un musical con extra de dulzura. Si por lo que sea no es así y sigues opinando que eres la reina del sexo, ¡te felicito!
A mis treinta años no me considero una ignorante en el terreno del placer. De hecho, sé muchos trucos que te podrían dejar boquiabierta y que, sin lugar a dudas, te recomendaría que probaras en tu rutina sexual, ¡son una pasada! Sin embargo, visto lo visto, tampoco me califico como una experta o una mujer que ha hecho de todo con tal de conseguir un buen orgasmo. Mis gustos son más sencillos o menos rebuscados que los de muchísima gente.
Por ejemplo, hay mujeres y hombres a los que les encanta jugar con dildos de tamaños desproporcionados, por lo menos bajo mi opinión. ¡Hay uno con forma de bota! Otras personas disfrutan vistiéndose con cuero y poniéndose jaulas en la cabeza. Aunque eso forma parte de mi día a día, no acabo de acostumbrarme, os lo aseguro. O, también, muchas parejas se compran vibradores con mando a distancia para dar rienda suelta al placer cuando van al cine o al teatro, para que uno de ellos se derrita de gusto mientras el otro acciona las sacudidas del juguete con el mando. De esta forma nadie sabe que esa pareja está disfrutando de sexo en público; solo ellos son conocedores de semejante secreto sexual. Además, si la película o la obra que van a ver es un estreno y es la primera vez que usan el juguete, ¡van de doble estreno!
Te podría contar un montón de cosas más, pero tampoco quiero aburrirte con las ocurrencias sexuales de la gente, porque hay tantas como personas en el mundo. Y te preguntarás cómo sé tantas cosas, ¿verdad? Si has leído la sinopsis de esta novela, sabrás que trabajo como repartidora en un sex shop. Si no la habías leído, te lo acabo de aclarar. Y déjame recomendarte que, siempre que compres un libro, leas la sinopsis. ¡Anda, que no he comprado yo novelas aburridísimas por culpa de la portada! Como me encantaba el envoltorio, me llamaba como canto de sirena y la compraba sin consultar nada más. El resultado, la mayoría de las veces, era que tenía un libro con una portada preciosa y una historia de mierda.
¡Ay, que me voy por las ramas! Resumiendo: si te aburres, cómprate un juguete erótico, ese seguro te regala buenos orgasmos. Y no hace falta mirar portada ni sinopsis ni leches, solo si va a pilas o con batería recargable.
Ahora mismo, voy conduciendo mi moto del curro. Son las ocho de la tarde y, después de repartir dos consoladores, diez lubricantes de sabores y un masturbador..., ¡hago una aclaración! Los pedidos los reparto a distintos clientes, no los voy regalando por la calle... No quiero malentendidos, que luego la gente viene al sex shop quejándose de que a ellos no les han regalado nada. Son pedidos, ¿ok? Los han pagado previamente y después los reparto, ¡no los regalo! Así que, si te interesa algo, llama, echa un vistazo a nuestro canal de YouTube, a nuestra cuenta de Instagram y de TikTok, o visita nuestra tienda online y compra.
Despejada la duda, continúo. Después de pasarme toda la tarde repartiendo los pedidos a las casas de los clientes, me queda el último. Te confieso que ¡este me acelera el corazón! Y no por lo que contiene, que es uno de los consoladores más caros y exclusivos de la tienda, sino por a quién se lo voy a entregar. A un hombre de unos treinta y tantos años, guapísimo, alto, con voz ronca y sexi que se pasa, de vez en cuando, por la tienda o llama para realizar sus pedidos.
¡Cada vez que escucho su sugerente voz por teléfono, me derrito! No sé nada más de él, solo que se llama Xoel y que todas las semanas nos hace varios encargos que tengo que entregar en su casa. ¡Debe de tener una vida sexual de lo más activa! Nos pide de todo: desde consoladores anales y vaginales hasta succionapezones o velas de masaje. La experiencia de este chico tiene que estar en matrícula de honor.
Entre lo bueno que está, el halo de misterio que lo rodea y las fantasías que me monto con su actividad sexual, ¡me tiene hipnotizada! Y no es sencillo agilipollarme a mí. Os lo prometo, yo soy más rompecorazones que princesita desvalida. No es que mi físico sea de top model o de influencer maciza, pero tengo una seguridad en mí que es complicada de quebrantar. Y rara vez se ha escapado el tío que me gustaba. Aunque muchos de ellos, al conocerlos un poco más, han resultado ser unos cretinos. Seguramente, mi chico misterioso de fantasías prohibidas sea otro capullo, pero, como apenas lo conozco, seguiré montándome mi propia película, donde es un tío encantador, comprensivo, leal, independiente y una fiera en la cama. Puestos a fantasear, no lo voy a hacer con un tipo egoísta, aburrido y que es un soso en el sexo, ¿no? ¡Para eso ya está la realidad!
Aparco mi preciosa Scooter azul al lado del portal del cliente buenorro. Cojo el pedido sin mirar el nombre ni dirección. ¡Me los sé de memoria! Xoel, en el 3.° B. Mientras me aproximo al telefonillo para llamar, mis latidos van en aumento. Creo que resuenan en mi caja torácica, y mis hormonas acompañan a mi corazón en sus fuertes sacudidas. ¡Ya me vuelve a pasar! Estoy atacada de los nervios. ¿Cómo me recibirá?, ¿me dedicará su preciosa y sugerente sonrisa?, ¿podré aguantar las ganas de besarlo?
Cojo aire, ¡madre mía! Hacía mucho tiempo que un hombre no me cortaba la respiración... Lo normal es que suelan cortarme el rollo, pero no el aire. Inspiro con fuerza, llamo al timbre y espero su respuesta.
—¿Diga? —contesta él con la voz más irresistible que jamás he escuchado.
¡No lo estoy idealizando, no! Voy un paso más allá. Lo estoy supermegacosmoidealizando.
—Xoel, soy Nora, del sex shop... Traigo tu paquete.
Lo sé, ¡ha sonado fatal!
—Pasa, te estaba esperando.
Trago saliva, abro la puerta y me derrito un poco más al saber que voy a verlo.
Capítulo 1
HACE CALOR
Subo las escaleras deprisa. No sé por qué, pero tengo ganas de verlo. ¡Claro que sé por qué! Xoel me vuelve loca con solo mirarme, saludarme o rozarme con uno de sus dedos cuando coge el paquete que le entrego. Y dentro de unos segundos van a pasar las tres cosas. Así que he evitado el ascensor para no demorar nuestro encuentro.
Con cada zancada que doy, el calor va invadiendo mi cuerpo. Estamos en julio y la temperatura es alta, pero me temo que nada tiene que ver con mi fuego interno. No aprendo, chica. Si sé que, cada vez que me cruzo con él, ardo en llamas, ¿por qué no me tomo una tila bien fresquita antes? O tal vez debería inyectarme en vena una tonelada de valeriana. Aunque reconozco que estos nervios que me azotan son adictivos y estimulantes.
Por fin he llegado. Tomo aliento, suspiro y, cuando voy a golpearla con la mano para avisar que ya he llegado, él abre la puerta.
¡Madre mía!, ¡mamma mia!, ¡oh, my mother! Xoel está en pantalón corto. Al principio he creído que era un bóxer, pero, después de mojar las bragas, bien mojadas, y ajustar mi vista, me he dado cuenta de que era un mini pantalón deportivo de color morado. Así lo iba a dejar yo si me proponía entrar: ¡morado!
¿Qué hago?, ¿qué digo?, ¿cómo aparto mi vista de su entrepierna? Seguro que cree que soy una pervertida, ¡lo estoy pensado hasta yo! Me temo que tú también. ¡Ay! No me juzgues, normalmente no soy así... Piensa en tu crush, ¿ok? Pues imagínate que estás delante de él mientras luce únicamente un diminuto pantalón corto. ¿Ya has dejado de babear?
—Llegas tarde —susurra para hacerme salir de mi embobamiento.
—Eras el último de mis repartos —contesto desubicada.
—Me has dejado para el final, ¡como el postre! —bromea dibujando una sonrisa de ensueño.
¡Me encanta el dulce, cabrón! Así que no lo digas dos veces. ¿Me está tirando los tejos o, simplemente, está siendo simpático? Me pongo más nerviosa de lo que estoy y en este estado soy incapaz de interpretar lo que Xoel quiere decir. Solo intento resistirme al instinto de lanzarme sobre él.
—El envoltorio ya te lo has quitado —respondo con picardía.
¡Han hablado mis hormonas! No tengo nada que ver con esa frase cutre para ligar.
—Verás, estamos a mitad de julio y hace calor, ¿no crees?
Mira, guapito, contigo delante ya no sé en lo que creer o no.
Me muerdo los labios e intento qu
