Madres de la Biblia

Rhonda Stoppe

Fragmento

Madres de la Biblia

«Cada mamá se identificará con las madres de las que escribe Rhonda. Usar a Ester como ejemplo de madrastra ha sido brillante, y usar a la esposa de Lot como ejemplo del peligro del materialismo es muy oportuno. Me encantaron especialmente los pensamientos tan importantes de Rhonda sobre las madres fieles que no se mencionan por su nombre en la Biblia. ¡Las lectoras sabrán con nueva certeza que Dios las ve y las valora! Y amarán los recordatorios importantes como: “La apatía no es una opción al criar hijos”».

—Dra. Kathy Koch, fundadora de Celebrate Kids, Inc.; conferenciante; presentadora de pódcast; autora de ocho libros sobre crianza, incluidos Parent Differently y 8 Great Smarts

«La crianza no viene con un manual de instrucciones, pero Madres de la Biblia es un cofre del tesoro de ánimo para toda madre que alguna vez se ha preguntado si es suficiente. Rhonda Stoppe entrelaza bellamente las historias de mujeres reales, imperfectas y fieles de las Escrituras con los desafíos contemporáneos para recordarnos que Dios redime nuestras deficiencias y nos prepara para el llamado sagrado de la maternidad. Con calidez, sabiduría y aplicación práctica, este libro te inspirará a criar con confianza, esperanza y una fe inquebrantable en el Dios que te eligió para este tiempo en la historia. Lo que hace que este libro sea aún más significativo son las enseñanzas en video que lo acompañan, que añaden una capa rica de comprensión y aplicación práctica».

Dra. Michelle Bengtson, neuropsicóloga clínica; conferencista internacional; presentadora de pódcast; autora de Breaking Anxiety’s Grip y Today Is Going to Be a Good Day

«En este libro inspirador, Rhonda Stoppe utiliza historias cautivadoras y convincentes de madres en la Biblia para explorar las alegrías y los dolores de la maternidad, alentando a depender de Dios para obtener gozo, esperanza y sanidad. Con franqueza y empatía, Rhonda revela las experiencias en su vida que la han levantado, quebrantado y enseñado a perseverar en la fe. Las madres y abuelas que lean Madres de la Biblia recibirán un sabio consejo y estarán firmemente arraigadas en las Escrituras para enfrentar los desafíos de la crianza y la abuelidad. Busca un lugar acogedor para acurrucarte y leer este libro. ¡Es una lectura que atrapa!».

—Joannie DeBrito, PhD, LCSW, LMFT; exdirectora de Crianza y Juventud en Focus on the Family; especialista en apoyo familiar en Legacy Coalition

«Valientes. Imperfectas. Fieles. La Biblia está llena de relatos auténticos de todo tipo de madres. Ya sea que necesites ánimo, esperanza o amorosas exhortaciones, lo encontrarás en estas páginas. Sin importar tus heridas del pasado o tus luchas presentes, serás inspirada a caminar con todo tu corazón con Jesús y a ayudar a las generaciones venideras a hacer lo mismo».

—Dr. Rob Rienow, fundador de Visionary Family Ministries

«Madres de la Biblia muestra de forma hermosa las cualidades notables de la fe, el valor y la devoción, cualidades que aún se reflejan en las mujeres de Dios hoy en día. Rhonda entrelaza su sincero testimonio y experiencias personales con las historias de madres en la Biblia, recordándonos que Dios siempre está cerca para guiarnos. Desde la valiente protección de Moisés por parte de Jocabed hasta la firme confianza de Ana en el Señor, y a través de los ejemplos de Rebeca, Eva y muchas otras, este libro ofrece ánimo y sabiduría para cada mamá en el camino de la maternidad».

Lee Ann Mancini, autora de Raising Kids to Follow Christ; fundadora de Raising Christian Kids; profesora adjunta en South Florida Bible College & Theological Seminary

«Estoy verdaderamente agradecido por Rhonda y su llamado a fortalecer y equipar a algunas de las personas más importantes del mundo: las madres. Como pastor y padre de once hijos, he observado cuánta fortaleza y ánimo ha necesitado mi esposa a lo largo de los años de la Palabra de Dios. Estoy ansioso por darle una copia de este libro. Si deseas aprender a ser una madre valiente, necesitas ánimo como madre imperfecta o anhelas ser equipada para ser una madre más fiel, encontrarás ejemplos de cada una en este excelente libro».

Scott LaPierre, pastor de enseñanza, autor y conferencista

A mi increíble padre, Papá Bill. Gracias por elegir seguir a Jesús. Tu rendición a Él y tu amor genuino por el Señor transformaron mi niñez (y nuestro hogar) en un hermoso lugar de amor, alegría y refugio. Papá, siempre estaré agradecida contigo por mostrarme el camino hacia la nueva vida en Cristo. A lo largo de toda mi vida, me ha inspirado tu bondad, tu generosidad y tu amor incondicional hacia mí. Te adoro, papi. Y me encanta ver cómo tú y Oma aman y cuidan generosamente a mis hijos y a los hijos de ellos.

A mis preciosas hijas y nueras, Kylene, Meredith, Jessy y Kayla. Es una alegría inmensa verlas guiar con amor a sus hijos con la sabiduría, la bondad y el amor de Dios. Oro para que sus hijos sigan a Jesús todos los días de su vida y que un día cada uno de ellos se levante y las llame bienaventuradas:

Kelsey, William,

Karis, Ivy, Eliza, Mayzie,

Ledger, Winslet, Rhodes, Hadden,

Everly, McKenzie, Ruby, Brodie y Raemie.

AGRADECIMIENTOS

Steve Stoppe, ¡cuánto te amo y te admiro! Celebro tu vida entera de fiel ministerio como pastor. Después de 25 años de pastorear desinteresadamente a tu rebaño, ¡felicitaciones por tu jubilación! Qué honor tan increíble ha sido servir al Señor a tu lado, mi amor. ¡Cuántas aventuras hemos vivido juntos! Espero con ilusión ver adónde nos llevará Él a continuación.

Y gracias a mi editor y a su esposa, Steve y Becky Miller, sin quienes este libro nunca habría sido publicado. Estoy agradecida por su apoyo inspirador en cada paso del camino. Steve, gracias por tu compromiso de ayudarme a crear un recurso para madres impregnado de las Escrituras y fundamentado en una doctrina sólida.

EL LLAMADO DE DIOS
PARA TI COMO MADRE

Seré una mejor mamá mañana, me susurré a mí misma antes de quedarme dormida. Pero cuando ese «mañana» nunca llegó, la culpa de madre atormentó mi alma angustiada. Ser una mamá alegre y buena era lo que deseaba. Pero, en realidad, pasé muchos días en modo de supervivencia: regañando a mis hijos cuando derramaban la leche y preocupándome por cómo íbamos a pagar sus actividades extraescolares.

No siempre estuve en ese autobús del esfuerzo. La vida de mamá tiene sus temporadas de altibajos, ¿verdad? Algunos años sentía que estaba haciendo realmente bien mi papel de madre. Defino esos tiempos como la recopilación de los mejores momentos de mi experiencia como mamá: los años que espero que mis hijos recuerden cuando piensen en el tipo de madre que fui para ellos.

Cuando estuve lista para cambiar, busqué ayuda en las páginas de las Escrituras. Necesitaba aprender a vivir mi fe de una manera genuina, para que mis hijos también quisieran seguir a Cristo. Encontré ayuda al leer sobre las madres de la Biblia. En cada testimonio de sus vidas reales, descubrí esperanza e inspiración para mí misma.

Estas mujeres no siempre lo hicieron todo bien, pero Dios redimió sus fracasos. A pesar de sus debilidades, fueron madres elegidas por Él para su momento en la historia. Me cautivó descubrir cómo estas madres no solo influyeron sobre sus propios hijos, sino que también tuvieron un profundo impacto en las culturas y generaciones en las que vivieron. A lo largo de los siglos, las primeras maestras de los transformadores piadosos del mundo no fueron teólogos; fueron madres. Deja que esa verdad repose en tu corazón por un momento.

Estas historias transformaron mi vida e influyeron en cómo crie a mis hijos. Creo que te ocurrirá lo mismo a ti.

Como las madres de la Biblia, este es tu tiempo en la historia. Dios te ha elegido para criar a tus hijos en esta generación. Mientras lees este libro, oro para que despiertes cada día inspirada por los testimonios de estas madres piadosas y equipada para vivir con sabiduría, según lo que podemos aprender de ellas.

Que el testimonio de estas mujeres, valientes sin temor, redimidas de sus fallos y fieles en su valor, encienda tu alma y te impulse a nuevas alturas en tu travesía como madre. ¡Y que Dios levante a tus hijos para que sean guerreros llenos de fe, a quienes Él use para transformar el mundo al revés por Su reino y para Su gloria!

¿Quieres ser una mejor mamá? Yo también. Así que remanguémonos y ¡comencemos!

Además, al final de cada capítulo encontrarás un código QR que te llevará a un breve video donde hablo sobre la madre en la que se enfoca dicho capítulo.

Bono: haz clic en el código QR a continuación para ver mi enseñanza Convirtiéndote en la mamá que siempre esperaste ser.

Enlace a rhondastoppe.com

Para ver las enseñanzas de Rhonda sobre cada capítulo de este libro, usa el siguiente código QR o enlace*: https://www.rhondastoppe.com/moms-of-the-bible-book

* Toda la información provista en los enlaces y códigos QR de este libro aparece en inglés.

PARTE 1
MADRES VALIENTES

CAPÍTULO 1
UNA MUJER DE MALA FAMA CON UNA FE INTRÉPIDA

Rahab

JOSUÉ 2

«Rápido. Suban las escaleras. Debajo de estos montones. Nunca pensarán en buscarlos aquí».

Justo cuando Rahab colocaba el último tallo de lino sobre sus visitantes, se oyó un golpe en la puerta. Dudó por un momento antes de abrir, y el golpeteo se convirtió en un aporreo urgente.

En ese instante, ¿tendría Rahab segundas intenciones sobre su apresurado plan de esconder a esos extranjeros? ¿Pondrían sus acciones en peligro todo lo que había logrado obtener? Si los espías eran descubiertos, podía perderlo todo. Su traición incluso podría costarle la vida.

¿Cómo se había metido en esta situación? Aquella mañana se había despertado pensando que sería un día normal. Horas antes, Rahab había disfrutado del desayuno en su azotea, un lugar donde solía pasar mañanas tranquilas después de una noche ocupada con clientes. A veces se sentaba allí para admirar la vista por encima de la muralla de la ciudad, sobre la que estaba construida su casa. A veces reflexionaba sobre las decisiones que había tomado en su vida. Pero, últimamente, le daba vueltas a las noticias que corrían por el mercado: «¡Los israelitas se acercan! ¡Han destruido a todas las naciones en su camino, y ahora vienen por nosotros también!».

Los líderes de Jericó habían asegurado a los residentes que no sufrirían daño alguno, porque su ciudad era una fortaleza impenetrable. Ningún enemigo había logrado atravesar sus muros. Pero esta vez sentía que era diferente. El enorme ejército de los hebreos, acampado al otro lado del río Jordán, estaba sobrenaturalmente fortalecido por su Dios… y todos lo sabían.

Rahab se estremeció al pensar en la posible destrucción inminente causada por aquel pueblo temido, del que se decía que adoraba al único Dios verdadero, tan diferente de los dioses cananeos llenos de odio: El, Baal y Asera, entre otros.

La reputación de Jehová lo precedía. Las noticias se habían extendido por todas partes sobre las victorias obtenidas por este Dios que protegía a su pueblo escogido. Rahab quería, no, necesitaba saber más. Pero ¿dónde podría aprender acerca de este Dios? No tenía manera de saber que su curiosidad estaba a punto de ser respondida.

Mientras disfrutaba de la vista de la ciudad y reflexionaba sobre el poderoso Dios de Israel, Rahab no podía dejar de preocuparse por cómo una invasión probablemente destruiría su hermosa casa, comprada tras años de arduo trabajo. No todas las mujeres en Jericó eran lo bastante ricas para poseer una vivienda propia. Rahab se sentía orgullosa de su éxito. Sin embargo, junto a su orgullo, cargaba con la vergüenza de su profesión poco honorable. Rahab era prostituta, aunque prefería el término más elegante: «mujer de vida alegre».

Así que, más tarde aquel mismo día, cuando los espías llegaron por casualidad a su casa, ¿qué la impulsó a poner en riesgo su propia seguridad para esconderlos? Hebreos 11:31 dice «habiendo recibido a los espías en paz», lo que significa que no solo los ocultó, sino que también abrazó su causa.

Instintivamente, Rahab supo que lo correcto era esconder a esos hombres y apoyarlos. Había algo inusual en ellos; eran amables, y ni siquiera preguntaron por sus servicios seductores. Y había algo completamente distinto en su Dios. Ella tenía que conocerlo.

Pero por ahora, debía abrir la puerta e inventar una historia convincente. Me imagino el encuentro más o menos así:

«¿Puedo ayudarles, caballeros?», preguntó Rahab inocentemente, batiendo las pestañas.

«¿Dónde están? ¡Los hombres! Alguien dijo que los vio entrar aquí», vociferó uno de los soldados.

«¿Hombres? ¿Entrar aquí? Bueno, usted sabe cuántos hombres vienen y van de mi establecimiento. Si no me falla la memoria, creo que usted mismo ha estado aquí un par de veces, capitán», respondió Rahab con timidez, bajando la mirada y fingiendo vergüenza.

«Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra» (Josué 2:3).

Rahab abrió de par en par la puerta para permitirles entrar. Era experta en fingir tranquilidad durante situaciones incómodas, así que no tuvo problema en mantener una charla ligera mientras ellos registraban su casa.

Cuando los soldados subieron a la azotea, Rahab contuvo la respiración. Milagrosamente, nadie miró debajo de los tallos de lino. Pronto, bajaron nuevamente para interrogarla más a fondo.

PEQUEÑAS MENTIRAS PIADOSAS

Rahab dijo: «Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis» (Josué 2:4-5).

Me imagino que, desde niña, Rahab sabía cómo engañar. Sus habilidades para prevaricar resultaron efectivas cuando los soldados creyeron su mentira y salieron a perseguir a los hombres.

¿Mintió Rahab? Sí. ¿Lo aprobó Dios? ¿Qué piensas tú? Creo que tenemos que analizar brevemente lo correcto e incorrecto de la mentira de Rahab. Muchos podrían decir que el fin justificó sus medios. Pero, a decir verdad, a los ojos de Dios, nunca es aceptable mentir. Considera esta reflexión de un estudioso bíblico:

Las Escrituras afirman: «Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento» (Proverbios 12:22). Dios mismo no puede mentir y, por lo tanto, no puede aprobar ni sancionar una mentira… No veo la necesidad de justificar la mentira de Rahab. ¿Fue necesaria para un bien mayor? Ciertamente, no. Sadrac, Mesac y Abednego también podrían haber escapado del castigo mintiendo… Pero no hay mayor bien que la verdad; de hecho, aprovecharon la oportunidad para glorificar el nombre de Dios, y Dios aún pudo salvarlos del horno. Ciertamente podría haber salvado a Rahab y a los espías sin necesidad de mentir.1

No necesitamos racionalizar la mentira de Rahab. En ese momento, cuando se inclinó hacia la fe, su conocimiento de Dios era limitado. No comprendía el valor que Dios otorga a la veracidad. Era producto de su crianza corrupta, y el engaño era simplemente parte de su cultura.

¿Puedes identificarte con la tendencia de Rahab a prevaricar? Yo sí. Crecer viendo a mi madre tejer falsedades dejó una marca en mi sistema de valores. Mi «normalidad» era observarla ocultar de mi padre ropa nueva que había comprado, o no contar toda la historia para evitar enfrentarse a las consecuencias.

¿Me habría llamado mentirosa cuando no decía toda la verdad? Absolutamente no. Creía que era una buena niña que nunca mentía intencionadamente. Sin embargo, cuando me enfrentaba a repercusiones indeseadas, seguía el ejemplo de mi madre para engañar. Cuando Dios abrió por fin mis ojos a mi visión ética situacional, me asombré al darme cuenta de que me había convertido en una mentirosa.

La práctica impía de manipular la verdad no se desaprende con facilidad. Pero, afortunadamente, Dios me mostró el error de mis caminos. Con bondad, Él me guio al arrepentimiento y rompió mi hábito inmoral de mentir.

¿Y tú? Tal vez te identifiques con mi historia, o tal vez no. Pero si practicar el engaño se ha convertido en parte de tu carácter, ¿no le pedirás a Dios perdón y ayuda para apartarte de esta práctica malvada? Sí, he dicho malvada. En Proverbios 6:17, «la lengua mentirosa» aparece en la lista de las siete abominaciones que Dios odia.

Recuerda, el alumno llega a ser como su maestro, así que, si tus hijos observan tus engaños, es probable que también desarrollen el hábito de mentir. «La integridad es hacer lo correcto, porque es lo correcto, sin importar el precio».2 Si quieres criar hijos sinceros e íntegros, todo debe empezar por ti.

LOS CAMINOS DE DIOS

Uff… por fin se fueron, pensó Rahab. Casi puedo oírla susurrar escaleras arriba: «¡Ya pasó el peligro!».

Por seguridad, los espías pasaron la noche en su azotea. Pero antes de acostarse a dormir, Rahab proclamó su fe en Dios. Ella quería que comprendieran la valiente fe que impulsó sus acciones:

Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra ( Josué 2:9-11).

Imagina cómo debió fortalecerse el valor de los espías al enterarse de que los relatos sobre la protección sobrenatural de Jehová hacia Israel habían llegado incluso a Jericó. Habían transcurrido cuarenta largos años desde el éxodo de Israel de Egipto y, aun así, esta mujer cananea relataba los poderosos actos de Dios como si hubieran ocurrido ayer. Sin duda, la reputación de Jehová los había precedido.

¿No es fascinante cómo el propósito de Dios al extender su mano contra los egipcios fue demostrar Su poder incluso a las naciones impías? Al oír sobre esos milagros, se sembraron semillas de fe que acabaron brotando en el corazón de Rahab.

Lee cómo Dios explica Su propósito nada menos que al terco faraón:

Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra (Éxodo 9:14-16).

Dios no solo estaba interesado en demostrar Su identidad y Su poder a los egipcios y a los israelitas. Su propósito era atraer a personas de todas las naciones a tener fe en Él, incluida nuestra amiga Rahab, la ramera.

¿Alguna vez has presenciado un acto increíble de Dios? ¡Cuando lo haces, no puedes evitar contárselo a otros! Hace varios años, unos incendios forestales arrasaron las montañas donde vivimos en California. Durante nueve días fuimos evacuados. Cada noche, nuestro amigo Matt, un guardabosques autorizado para entrar en la zona del incendio, nos llamaba con actualizaciones. Nos íbamos a dormir esperando que nuestra casa se hubiera perdido. Un día, Matt llamó y dijo: «No sé ni cómo describir lo que presencié. Pero ahora sé cómo debió de ser cuando Dios dividió el mar Rojo».

Matt se emocionó explicando lo que había sucedido mientras grababa un video del incendio que avanzaba hacia nuestra casa y la de nuestra hija, que estaba justo al lado: «No tuve corazón para grabar mientras sus casas se quemaban, así que apagué la cámara. Pero, de repente, un viento poderoso sopló desde mi espalda y cruzó el espacio entre el fuego y yo. Cuando el viento golpeó las llamas, esperaba que el fuego ardiera aún más fuerte. ¡Pero milagrosamente, el fuego giró sobre sí mismo y se apagó!».

Cuando por fin pudimos inspeccionar los daños en nuestro rancho, vimos una línea negra donde el fuego simplemente se había detenido. Todavía había pasto, arbustos y árboles en el camino que podrían haber alimentado el incendio, pero Dios intervino. Mostró Su poder y nos dejó asombrados con Su gloriosa grandeza.

¡Cómo celebramos la intervención divina de Dios! Contamos la historia de Su grandeza a nuestros nietos y a todo el que quiera escucharla. Aun así, nuestro relato palidece en comparación con la división del mar Rojo.3 Con un milagro de tal magnitud, puedes imaginar cuán incansablemente los testigos de aquel acontecimiento lo contaron una y otra vez por todas partes.

A lo largo de la historia, Dios ha difundido relatos sobre Él por medio de testigos fieles, con el propósito de atraer a las personas hacia Sí para que sean salvas. Escucha el corazón de Dios: «Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro» (Isaías 45:22, NVI).

El amor de Dios por Rahab se manifestó en la forma en que la persiguió con Su gracia. En un día común y corriente, envió a dos espías a su casa. Pero antes de su encuentro con los israelitas, Dios ya había inquietado el alma de Rahab, despertando en ella un anhelo por conocerlo. Cada vez que Rahab escuchaba una nueva historia sobre los gloriosos actos del Dios de Israel, Él iba esculpiendo su corazón idólatra, haciéndola preguntarse sobre ese Dios que tanto cuidaba de Su pueblo.

¿No es esto una increíble muestra de cómo Dios actúa para atraer a una persona a la fe salvadora, incluso hoy en día? En muchas ocasiones he tenido el honor de compartir el evangelio con alguien a quien acabo de conocer. Mientras conversamos, puedo notar cómo Dios ya ha estado obrando en su corazón. Recientemente, Dios me dio la oportunidad de compartir la esperanza de la salvación con una persona. A los pocos minutos, respondió: «¡Esto es lo que quiero! ¡He estado buscando estas respuestas!». Imagino que Rahab sintió una emoción similar cuando se encontró con los espías.

Como en los días de Rahab, Dios continúa moviendo los corazones de las personas hacia la fe en Cristo. Tal vez Él esté plantando semillas en tu corazón hoy. (Si deseas aprender más sobre lo que significa seguir a Cristo, por favor lee el apéndice: «Cómo tener una relación con Jesús»).

LA FE VALIENTE DE UNA MUJER DE MALA FAMA

Observa cómo los dos espías no tuvieron que convencer a Rahab para que creyera en su Dios. Ella ya estaba lista y esperando la oportunidad. Imagina la sorpresa de aquellos espías cuando esta mujer de mala fama no solo se ofreció a ayudarlos, sino que además declaró su fe en el Dios de Israel.

De Josué 2:9-11, analicemos la proclamación de fe de Rahab:

  • «Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra» ( Josué 2:9, NVI).
  • «Tenemos noticias de cómo el Señor secó las aguas del mar Rojo para que ustedes pasaran, después de haber salido de Egipto. También hemos oído cómo destruyeron completamente a los reyes amorreos, Sijón y Og, al este del Jordán» ( Josué 2:10, NVI).
  • «Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón» ( Josué 2:11).
  • «El Señor su Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra» ( Josué 2:11, NVI).

¡Guau! ¿Verdad? Me conmueve hasta las lágrimas la hermosa confesión de fe sincera de Rahab: «El Señor su Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra».

FE VALIENTE EN ACCIÓN

Cuando Rahab decidió creer, ¡todo cambió! Su transformación se mostró de inmediato a través de su preocupación por los demás. Primero, escondió a los espías con valentía. Pero no te pierdas la importancia de lo que sucedió después: la fe de Rahab dio fruto inmediato en sus acciones. De manera desinteresada, suplicó a los espías que no solo salvaran su vida, sino también la de su familia.

En Santiago 2:25 se presenta el ejemplo de Rahab como una muestra de fe genuina en acción: «Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?».

El corazón protector de Rahab y su valiente decisión de ocultar a los espías me recuerdan la historia de fe en acción de Corrie ten Boom. Durante el terrible régimen de Hitler, la familia ten Boom escondió heroicamente a judíos en su casa. El valor que Dios le dio para ponerse en peligro mientras protegía a personas indefensas es asombroso. Cuando los ten Boom fueron arrestados, Corrie y su hermana Betsie sufrieron una brutalidad inimaginable a manos de los nazis. Pero incluso en el campo de concentración, ambas proclamaron valientemente la esperanza de Cristo a innumerables prisioneras judías. Muchas mujeres entregaron sus vidas a Jesús poco antes de morir en las cámaras de gas.

Este tipo de coraje nace de una fe profunda y de un amor sincero por Dios. Considera esta inspiradora cita de Corrie ten Boom: «Tal vez nunca sepas que Jesús es todo lo que necesitas, hasta que Jesús sea todo lo que tengas».4

El anhelo de Rahab de que Dios también salvara a su familia es una hermosa expresión de su corazón transformado.

Ahora pues, júrenme por el Señor, ya que los he tratado con bondad, que ustedes tratarán con bondad a la casa de mi padre. Denme una promesa segura, de que dejarán vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que librarán nuestras vidas de la muerte ( Josué 2:12-13, NBLA).

¡Oh, cómo quiere estallar mi corazón de gozo por la fe salvadora de esta mujer, manifestada en su anhelo de rescatar a otros! La historia de Rahab revela cómo a quien mucho se le ha perdonado, ama profundamente. Esto me recuerda a otra mujer que también fue redimida de su vergonzoso pasado.

¿Recuerdas a la prostituta que ungió los pies de Jesús con sus lágrimas de gratitud? Cuando Jesús quitó su vergüenza, ella no pudo más que postrarse a Sus pies, incluso bajo las miradas juzgadoras de hombres religiosos que conocían su reputación pecaminosa. Conociendo sus pensamientos, Jesús proclamó: «si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama» (Lucas 7:47, NVI).

EL JUEGO DE LA VERGÜENZA

Satanás tiene una manera muy eficaz de llenarnos de culpa y vergüenza por nuestro pasado. ¿Algún testigo por ahí? Y siempre logra encontrar fanáticos religiosos dispuestos a lanzar piedras de condenación. Pero, amiga mía, no permitas que te avergüence hasta anularte. A lo largo de la historia, Dios ha usado a mujeres descarriadas en formas asombrosas. ¿Has notado cómo Él nunca eliminó la palabra ramera del nombre de Rahab en las Escrituras? A primera vista, puede parecer cruel o poco compasivo mantenerle ese título deshonroso. Pero la intención de Dios no era avergonzarla, sino recordarle a ella (y a todos los que conocieran su historia) la vida milagrosamente transformada que halló el día en que creyó en Jehová.

Otra mujer mencionada en la genealogía de Jesús es Betsabé. Sin embargo, Mateo 1:6 no menciona su nombre, sino que dice: «David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías».

¡Ay!, ¿verdad? Si no conoces la historia del romance adúltero entre David y Betsabé, léela en 2 Samuel 11–12. Pero no pierdas de vista este punto: después de que David y Betsabé se arrepintieron, Dios la escogió a ella para ser la madre del siguiente rey de Israel. A través de la confesión, Betsabé se convirtió en un vaso de honra, listo para el uso del Maestro. Cuando una persona se arrepiente, Dios limpia incluso los pecados más viles. Y muestra la magnitud de Su perdón usando a personas redimidas de maneras sorprendentes. A veces, Dios es más glorificado cuando recordamos quiénes seríamos sin Su gracia salvadora.

Así que toma ejemplo de Rahab y Betsabé: cuando Satanás intente humillarte o hacerte sentir insignificante, recuerda que la gracia transformadora de Dios te ha lavado y te ha dejado más blanca que la nieve.

OTRA MUJER DE MALA FAMA

¿Recuerdas a la mujer junto al pozo en Juan 4? Aunque no podemos etiquetarla como una mamá de la Biblia porque no sabemos si tenía hijos, su historia se asemeja mucho a la de Rahab, ya que también llevó una vida promiscua. Ya había tenido cinco esposos diferentes, y ahora tenía un amante con quien convivía. Su reputación poco decorosa le causaba tanta vergüenza que prefería sacar agua en pleno calor del mediodía en lugar de soportar las miradas juiciosas de las mujeres que iban a sacar agua a una hora más cómoda en la mañana.

En lo que parecía un día ordinario, esta mujer se encontró con el Hombre que cambiaría su vida para siempre. Esta fue una misión de rescate llevada a cabo nada más y nada menos que por el Hijo de Dios. Jesús dijo a sus discípulos que: «le era necesario pasar por Samaria» (Juan 4:4, énfasis agregado).

Hay mucha historia detrás de por qué los judíos nunca tomaban la ruta más corta cruzando Samaria. Pero para nuestro propósito aquí, basta con decir que los judíos tenían profundos prejuicios contra los samaritanos mestizos. Sin embargo, nada de esto importaba a Jesús. Incluso antes de conocerla, ya la conocía. Vio la profundidad de su necesidad. Y había estado esperando el momento adecuado para encontrarse con ella, cuando su corazón estuviera listo para recibirlo.

Jesús necesitaba pasar por Samaria porque tenía que encontrarse con la mujer samaritana para rescatarla de su vida de pecado y vergüenza. Reflexiona un momento: Por necesidad, Jesús la buscó, de la misma manera que nos busca a ti y a mí, y como busca a otras almas perdidas hoy en día.

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