Introducción
¿PUEDO JUGAR CON LA LOCURA?
Bienvenidos a Los Políticos al Diván, volumen dos, La carrera del poder.
Ya jugamos a esto con algunos de ustedes, hace un par de años, más precisamente, con los que se animaron al volumen uno, ¿cómo andan? Un hola general para los nuevos.
A la pregunta del título yo le respondo que sí, ¿y usted? Porque este recorrido lo vamos a hacer juntos, lector/a, y quien les habla.
Haremos de cuenta que sentamos en el sillón, o acostamos en el diván, de un imaginario consultorio a cada una de las figuras de nuestra política que han tenido el valor de presentarse en sociedad como posibles candidatos a la próxima presidencia de Uruguay, con la idea de realizarles una entrevista de diagnóstico psicológico.
A los integrantes del grupo que, en teoría, lleva la delantera les vamos a dedicar un capítulo a cada uno.
Nuestra plastilina para fabricar los psicodiagnósticos está hecha de horas y horas de televisión y videos de YouTube, lectura de diarios, revistas, y páginas webs, donde los propios candidatos dicen lo suyo y cuentan sobre su vida, en actos de campaña o entrevistados por periodistas de los más diversos pelajes y medios de comunicación.
Encontrará usted al final de cada página los nombres y las referencias de los medios consumidos de donde recortamos una frase, un dato biográfico, un dicho, todo un discurso, o un gesto, para armar cada uno de nuestros rompecabezas.
Esta materia prima mediática –en el caso de los videos, la mayoría subidos a YouTube– nos permite ver y escuchar con atención sus discursos, sus recurrencias, sus humoradas, sus enojos y sus preocupaciones, y también, reparar en sus gestos característicos, en cómo les gusta vestirse, cómo saludan, se presentan, se despiden, qué cosas prefieren evitar, cuáles son sus obsesiones y sus miedos, sus fortalezas y debilidades.
Con todo eso, y utilizando el corte y pegue, les vamos sacar la ficha. Dicho en lenguaje psíquico adivinatorio, intentaremos conocer la conflictiva inconsciente de cada uno de los candidatos, y las razones detrás de cada conflicto. También nos detendremos en sus niveles de locura y sus aspectos sanos, y lo haremos –vale reconocerlo desde el principio– con muy poca seriedad, aunque con gran entusiasmo.
Locura, lo que se dice, locura –o algún problem con la salud mental– todos tenemos un poco, algunos más, otros menos; yo, por ejemplo, no saludos a los vecinos, salvo a Adela que con que le diga vecinaaa... alcanza; los cumpleaños, no me gustan, y de noche, para dormir tranquilo, apago la tele siempre en el mismo canal (Crónica), si no, no me puedo acostar. Ahí tiene, ahora piense en usted, en sus vecinos, en sus familiares, amigues, y sus rayes, para que de a poco nos vayamos metiendo en los terrenos enredados de los traumas, las manías y los problems sin resolver, a los que estos políticos tampoco escapan.
Nos abriga una sola intención y ella es noble, entender al ser humano que todo político lleva en su interior tomando un poco para la chacota sus campañas y sus eslóganes, tratando de acercar al votante otra imagen de los candidatos de esta zafra para que usted elija el que más le guste.
Por último, le dedicaremos un capítulo a los integrantes del pelotón que, en teoría, viene atrás, aunque nunca se sabe cuándo puede aparecer un escapado.
El consultorio
Ya sabemos con qué vamos a construir e
