Todo comienza una noche, tomando una copa, cuando se da cuenta de que su vida es un desastre: estancada en un trabajo freelance sin posibilidades de ascenso, con las cuentas en números rojos, sin haber encontrado el amor (punto que no me parece un esencial, pero entiendo que cuando lo ves todo negro, y a tu alrededor todo el mundo está casado y con hijos, tú te tiras más piedras al tiesto), con decide dejarse guiar por doce maestros, cada uno enfocado en un aspecto de la vida, para que la guíen y la ayuden a mejorar las cosas. unos cuantos kilos de más... Entonces, en ese preciso momento, decide dejarse guiar por doce maestros, cada uno enfocado en un aspecto de la vida, para que la guíen y la ayuden a mejorar las cosas. En este punto Marianne piensa lo mismo que hemos pensado todos o casi todos: ¿libros de autoayuda? Que chorrada... Y aquí es donde la autora nos da un punto de vista distinto, más inmersivo. Está claro que a veces no es lo mismo ver las cosas desde dentro, que desde fuera. Con un punto ácido y bastante mordaz, nos cuenta sus peripecias, como se deja llevar por algunos gurús, que suelen hacer reuniones con sus seguidores, hasta el punto de parecer algo sectario, pero como una vez dentro te dejas llevar por todo ese aura de positividad que crean. A veces creemos que sabemos mantener la cabeza fria ante cualquier cosa, pero no es así.También quiero comentar el final del libro o el trasfondo final que tiene. Marianne empezó esta aventura con la finalidad de saber si los libros de autoayuda, pero, sobre todo, con la esperanza de mejorar su vida. Cuando pasa el año y acaba con los doce libros se dará cuenta de algo muy importante y de lo cual, a veces, no somos conscientes. No quiero deciros que es para no hacer spoiler, pero me pareció una gran enseñanza. Lo que si diré, es que a veces debemos dejar de mirarnos el ombligo, y ver más allá de nuestras narices.En cuanto al cuerpo de la novela, la autora escribe de una manera ágil, directa y cercana, es como si la historia te la estuviese contando una amiga, lo cual hacer que, a pesar de tener casi cuatrocientas páginas, el libro se lea en un suspiro. En conclusión, Help me! es una novela que, de haberla visto en una estantería, seguramente no habría leído, porque no entra dentro de mis preferencias, pero que me ha sorprendido gratamente. Me ha dejado un buen sabor de boca y me ha arrancado alguna sonrisa con las situaciones por las que pasa Marianne, y que podría pasarnos a cualquiera.
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