Corre el año de 1014. Tras la batalla de Klyuch, los bizantinos toman quince mil prisioneros búlgaros y el emperador Basilio ordena sacarles los ojos, dejando tuerto a uno de cada cien para guiar a los ciegos de vuelta a casa. Cuando el zar de Bulgaria los ve llegar en tal estado, carece de fuerza moral para soportar el golpe y muere.
Ellos habrán de buscarse la vida en una patria que
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Corre el año de 1014. Tras la batalla de Klyuch, los bizantinos toman quince mil prisioneros búlgaros y el emperador Basilio ordena sacarles los ojos, dejando tuerto a uno de cada cien para guiar a los ciegos de vuelta a casa. Cuando el zar de Bulgaria los ve llegar en tal estado, carece de fuerza moral para soportar el golpe y muere.
Ellos habrán de buscarse la vida en una patria que no celebra su retorno, que no los considera ni héroes ni mártires, sino una pesada carga que les envió el enemigo.
Ahí donde la historia ha guardado silencio durante más de diez siglos, David Toscana construye la gesta coral de esos guerreros que descubren a través de la imaginación y las palabras un mundo libre y portentoso, y demuestran que tras la barbarie y la humillación puede haber dignidad y belleza. Por eso El ejército ciego se revela como un canto a la propia literatura y a la fortaleza del ser humano.
La crítica dijo:
«A partir de un hecho histórico del siglo XI en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a 15.000 soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica de los vencidos».
Del acta del jurado
Sobre el autor:
«El humor, y en específico el negro, en las novelas de Toscana es legendario [ ]. Logra unir la gran tradición de la picaresca en español con el universo metafísico de Franz Kafka, para imponer un nuevo adjetivo atmosférico a la literatura mexicana: toscaniano o toscanesco».
Juan José de Ávila, El Universal
«La obra de Toscana se descubre más afín a la de clásicos mayores de Hispanoamérica que también ahondan en una percepción insistida de lo irreal: Onetti, Bioy, Piñera, Efrén y Felisberto Hernández. Quiero decir: el mundo de Toscana, como el de Daniel Sada, es La Irrealidad hispanoamericana de altos vuelos».
Geney Beltrán Félix, Letras Libres
«David Toscana es el más original y disfrutable escritor de su generación».
El Observador (México)
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