Los beneficios de los hábitos en los niños
Ayudar a que nuestros hijos generen una serie de hábitos es una forma de ofrecerles estabilidad y seguridad. Seguir unos patrones de conducta que garanticen siempre el mismo resultado, no solo contribuye en la educación, sino que desarrollan aspectos de la personalidad. Sigue leyendo para saber más sobre los hábitos, costumbres, rutinas, procesos, etc.

EQUIPO PENGUIN KIDS
Todos sabemos que los buenos hábitos y rutinas son beneficiosos para el desarrollo físico, mental y emocional de nuestros hijos, pero, a veces, padres y madres pecamos de impaciencia y queremos que aprendan a hacer las cosas rápido, interrumpiendo el proceso y retrasando el objetivo.
Lo primero es diferenciar «rutina» y «hábito», que aunque a priori parezcan lo mismo, en realidad una se forma a partir de la otra.
Las rutinas son los actos que se repiten en el tiempo y los hábitos, la forma de proceder a esa rutina. Por ejemplo, vestirse y desayunar son rutinas que se repiten cada mañana, pero la forma particular en la que cada niño o niña se pone la camiseta, se ata los zapatos o unta la manteca en la tostada son hábitos.
Por lo tanto, los hábitos se aprenden, desarrollan y perfeccionan de manera diferente en cada persona, por eso es importante no forzar su aprendizaje. Así que no te preocupes si tu hijo o hija se pone al revés los calzoncillos; sin presión y con algo de ayuda —si observas que la necesita— terminará haciéndolo bien.
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Pero ¿qué beneficios aportan los hábitos?
Aprendizaje. Cada pequeño paso que dan es un conocimiento desbloqueado. Hoy se puso mal los calzoncillos, pero aprendió que así no es. Mañana lo hará bien.
Autoconocimiento. El hecho de que nuestros hijos e hijas empiecen a hacer cosas por sí mismos aumenta el conocimiento sobre su ser y sus capacidades.
Autoestima. Saberse capaces de hacer algo genera confianza y una mayor valoración sobre sí mismos.
Motivación. Al iniciar una tarea y saber que la están haciendo correctamente, obtienen un incentivo para acabarla, fijando de esa manera un objetivo a cumplir.
Para evitar frustraciones, las madres y padres debemos acompañar en cada avance, animar a continuar y evitar reproches en caso de no haberlo conseguido. Recordá que todas esas habilidades las están desarrollando y todo es nuevo para ellos. Nuestra prisa o impaciencia merma el aprendizaje de cosas nuevas, influye directamente en una autoestima baja al considerar que no son capaces de hacer las cosas y pierden la motivación para iniciar nuevos hábitos.
Una vez más, los libros pueden ser una gran ayuda en este proceso:
La colección Cuentos para crecer de Maritchu Seitún, psicóloga especializada en infancia y autora de múltiples títulos sobre temas de crianza, escrita junto a su hija Sofía Chas, es ideal para la lectura compartida con los más pequeños. Las historias de Coco y Mini, los protagonistas, sirven para generar un espacio de diálogo que contribuya a afianzar el aprendizaje de los hábitos, como el momento de la comida, de ir a dormir o el uso del baño durante el tránsito hacia el control de esfínteres. Cada libro incluye notas de orientación para adultos sobre el tema abordado, que cada familia puede adaptar a sus necesidades y estilo.


En las historias de la serie Federico, de Graciela Montes, los chicos y chicas pueden encontrarse reflejados en situaciones cotidianas que quizá les generan sensaciones de malestar, vergüenza o miedo y no saben cómo expresarlas. Esta colección que es ya un clásico que cuenta con varias reediciones muestra que las cuestiones -a los ojos de los adultos- sencillas pueden ser vividas por los chicos como grandes desafíos.

