Empecé esta lectura con curiosidad, pero no esperaba que me cautivara como lo hizo. No es un libro muy largo, tiene 144 páginas que se leen en un suspiro y que están cargadas de emociones. El comienzo es muy directo, vemos a Addie visitando a su vecino Louis y haciéndole la propuesta de pasar las noches juntos. Esto es chocante porque, aunque ambos son vecinos desde hace más de 40 años, nunca han tenido una relación cercana y al fin y al cabo, sea como sea, ¿no es raro que alguien venga a tu casa pidiéndote que le acompañes en las noches? Ella solo quiere dejar de sentirse sola y tener alguien con quien hablar, por lo que Louis decide aceptar su propuesta. Ambos son viudos y no tienen obligaciones con nadie, pero realizar esto generará cierta controversia. A lo largo de todo el libro, iremos viendo el aumento de la complicidad entre ellos y el modo en que afrontan ciertos imprevistos y sucesos. Una cosa que me fascinó de esta historia fue que, a pesar de su sencillez, las conversaciones entre Addie y Louis tienen un toque de emotividad que te hace desear que no acaben nunca. No se dicen nada del otro mundo ni utilizan frases con mucha floritura, pero creo que precisamente por ser tan directos, lo puedes ver todo como algo real y te crees la evolución que van sufriendo los personajes. Lo que empieza como algo sencillo, acaba siendo algo más profundo y las reticencias iniciales de Louis comienzan a desaparecer y eso hace que se cree una conexión muy bonita con Addie. Pero el libro no se centrará solo en sus conversaciones por la noche, también conocemos a algunos personajes muy cercanos a ellos que se posicionarán de manera diferente ante lo que ellos están haciendo. Me pareció increíble la manera en que algunos les criticaban y decían que lo que estaban haciendo era una vergüenza y más a su edad. Yo no entendía tanto escándalo, ya que Addie y Louis eran dos personas libres que tenían derecho a hacer lo que quisieran y tampoco es que lo suyo fuera algo erótico, pero si lo hubiera sido, era cosa suya y no algo que tuvieran que decidir otros. En todo caso, no me enfadó que esto se añadiera al libro pues es como la vida misma, es decir, hagas lo que hagas, siempre habrá alguien a quien le pueda molestar. La valoración que le voy a restar es por dos motivos:- No hay una puntuación en los diálogos. Cada vez que uno habla, en el cambio de línea no está la típica raya (-) que te indique que es otra persona la que habla. Además, tampoco se hace una marca para diferenciar entre lo que el personaje dice y su pensamiento o alguna descripción. Es algo a lo que te vas acostumbrado a medida que avanzas, pero a mí por lo menos me siguió pareciendo raro. - El final. Voy a intentar explicarme bien: no me disgustó el final en el sentido de que acabar disconforme con lo que pasó, el problema es que para mí fue más un final de capítulo que un final de libro. No sientes que sea un cierre, sino que la historia podría seguir. El autor falleció tras entregar las últimas correcciones de esta novela (esto es mencionado en la biografía que viene suya en el libro) y la sensación que me quedó es que esta obra está inconclusa, que el final no era el final sino que la historia iba a seguir. Esto no es algo de lo que yo esté segura, es solo mi opinión y como no he leído nada más de este escritor, no puedo tener una idea clara sobre su estilo para terminar sus novelas. A pesar de estas dos cosas que he señalado, recomendaría "Nosotros en la noche" y os diría que si tenéis la oportunidad, no dudéis en leerlo. Como ya he dicho, es una historia sencilla, no encontraréis giros argumentales que os dejen en shock ni una trama trepidante, pero veréis la belleza que tienen los pequeños detalles del día a día y la manera en que una persona puede mirar atrás y arrepentirse o sentirse agradecido por cada cosa que ha vivido. Es tanto el realismo que no pude evitar que se me saltarán las lágrimas en algunos momentos. Valoración del libro: 9/10 "Una historia que enamora con su sencillez y que logra encontrar la belleza en los pequeños detalles".
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