Hay aspectos del desarrollo de los niños que nos empeñamos en que se den en una edad u otra, centrándonos únicamente en eso, en una cifra exacta en lugar de la individualidad que supone la edad para cada ser humano. Es decir, ¿por qué tratamos de generalizar en algo tan importante como es el desarrollo de las capacidades del ser humano? ¿Quién es capaz de medir la madurez del niño si cada uno es único y distinto?
Es común y lógico, que tratemos de dar unas edades orientativas para realizar según qué cosas y adquirir algunos hitos del desarrollo, ya que hay aspectos que si se dan antes o después de las edades estipuladas pueden determinar un desarrollo precoz o tardío del desarrollo normoevolutivo del niño.
Pero, ¿todos maduramos al mismo ritmo? ¿Se puede forzar el proceso de maduración de cada uno? Dentro de un patrón que va a darse con seguridad, pero antes o después, ¿es necesario adelantarlo, precipitarlo o forzarlo?