Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado —un volcán redondo como una panza bocarriba—, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia… porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta,
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Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado —un volcán redondo como una panza bocarriba—, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia… porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta, ¿cómo se mira el mundo?
En un cartón de bingo aparecen quince números —los mismos que las edades de la protagonista a lo largo de la novela, presentes como una mosca o una mariposa revoloteando sobre el título de cada capítulo—, y en esos diez minutos suspendidos que dura una partida, todo es posible. Han cantado bingo presenta una familia con un don que se hereda y se sufre, y una historia agreste como el rofe grueso de Lanzarote. Con un lenguaje juguetón y cautivador, cruel y bellísimo, Lana Corujo nos acerca a los silencios y la culpa, las verbenas, las heridas y la magia oscura que solo se teje entre dos hermanas que comparten un secreto.
La crítica ha dicho:
«No creo que sea un criterio haber llorado para decidir recomendar un libro, pero en este caso lo es. Es difícil emocionarse, llegar a llorar. A mí este libro me hizo llorar».
Bárbaro Blasco, La Lectura – El Mundo
«Háganse un favor a sí mismos y lean Han cantado bingo. Porque la novela merece la pena, es emotiva sin ser lacrimógena, es tierna sin ser empalagosa y es rotunda sin ser escabrosa. Es una muy buena novela, buenísima».
Ahora Qué Leo – La Sexta
«Lana logra recrear el universo íntimo, visceral y nostálgico de la infancia. […] Su lectura ha despertado emoción febril y primaria. Este libro inclasificable ha sabido encontrar su propio camino hacia casa».
Marta Dominguez, Página Dos (RTVE)
«Han cantado bingo divide porque no seduce. No busca caer bien ni resultar complaciente. Y en un panorama literario donde muchas novelas parecen diseñadas para gustar, esa resistencia se convierte en su mayor motor de conversación. El libro no se olvida fácilmente porque deja una huella incómoda, casi física, que acompaña al lector mucho después de haber cerrado sus páginas».
Carolina Isasi Vicondoa, Telva
«Hay libros que alientan las ganas de leer más. Dejan en los dedos el tacto de algo más que el papel y en los labios un buen sabor, pero también algo de hambre. Y, aun así, son perfectos. No les sobra nada, no les falta nada. […] Consigue que la oscuridad esté colmada de ternura, que no temamos abrir los ojos en el seno del volcán, que la textura del tiempo se impregne de memoria. […] Han cantado bingo deja en una extraña sensación de calma después de llevarte a lugares intensos dentro de ti misma, y con un estómago lector preparado para buscar nuevas orillas literarias».
Alba Correa, Vogue