Tim Weiner sobre Trump: «No tenemos un presidente. Tenemos un rey enloquecido»
Tim Weiner lleva dos décadas mirando allí donde el poder prefiere no dejar huella: los pasillos cerrados de la inteligencia estadounidense, las guerras invisibles, los errores estratégicos que cambian el curso de la historia. Reportero de «The New York Times» y Premio Pulitzer, el autor de «Legado de cenizas» y «La misión» (ambos editados en español por Debate) ha construido una de las grandes investigaciones contemporáneas sobre la CIA, desde sus orígenes y fracasos fundacionales hasta el mundo posterior al 11-S. A partir de entrevistas inéditas con exdirectores, jefes de base y espías de alto nivel, Weiner reconstruye una institución marcada por la tensión entre obediencia, secreto y responsabilidad moral. En esta entrevista exclusiva para LENGUA, realizada por el editor Miguel Aguilar, el periodista analiza la relación de la CIA con la segunda Administración Trump, los escenarios de Irán, Venezuela y Cuba, y el deterioro de la arquitectura de seguridad nacional de Estados Unidos.
Por Miguel Aguilar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en la sede de la CIA el 21 de enero de 2017 en Langley, Virginia. Trump se dirigió a unas 300 personas durante su primera visita oficial a una agencia gubernamental. Crédito: Getty Images.
Tim Weiner lleva más de dos décadas mirando de frente aquello que el poder prefiere mantener en penumbra: los pasillos cerrados de la inteligencia estadounidense, las guerras invisibles, las operaciones secretas y los errores estratégicos que acaban escribiendo la historia oficial desde sus márgenes. Reportero de The New York Times, Premio Pulitzer por sus investigaciones sobre programas secretos de seguridad nacional, Weiner se ha convertido en uno de los grandes cronistas de la CIA y de la maquinaria de poder que sostiene -y a veces desborda- la política exterior de Estados Unidos.
Autor de Legado de cenizas y La misión (ambas editadas en español por Debate) dos obras esenciales para comprender la historia de la CIA desde sus orígenes hasta el mundo posterior al 11-S, Weiner combina el rigor del periodismo de investigación con la tensión narrativa de quien sabe que cada documento, cada testimonio y cada silencio pueden contener una revelación.
En esta entrevista exclusiva para LENGUA, realizada por el editor Miguel Aguilar, Weiner no habla solo del pasado. Su mirada se proyecta sobre un presente inflamable: la segunda Administración Trump, la relación cada vez más tensa entre la Casa Blanca y la CIA, las operaciones en Venezuela, la guerra de Irán, la sombra persistente de Cuba y el deterioro de la arquitectura de seguridad nacional construida por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Sus respuestas son severas, directas, casi testamentarias: describen una inteligencia que advierte, un poder que no escucha y un país cuya autoridad moral parece haberse quebrado ante los ojos del mundo.
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Miguel Aguilar: La segunda Administración Trump ha resultado ser mucho más belicosa de lo esperado. ¿Cómo ha evolucionado la relación con la CIA?
Tim Weiner: Trump ha desatendido los informes de inteligencia de la CIA sobre Irán, Venezuela y Cuba porque chocaban con sus ideas preconcebidas. Ha utilizado a la CIA casi exclusivamente como apoyo letal para operaciones militares. Por ejemplo, hacer estallar embarcaciones y matar civiles en el Caribe constituye un acto de asesinato conforme al derecho estadounidense e internacional. Señalar como objetivo de asesinato a un jefe de Estado en Irán también lo es. El dilema moral para la CIA es tan grave, o incluso más, que el de torturar prisioneros en centros clandestinos.
Miguel Aguilar: Venezuela fue un éxito espectacular desde el punto de vista militar y de inteligencia. ¿Qué papel desempeñó la CIA?
Tim Weiner: El éxito táctico de la CIA al localizar y capturar a Maduro no equivale a un éxito estratégico para Estados Unidos. El régimen no cambió; solo cambió su líder. Venezuela no fue liberada, en ningún sentido real, de su gobierno chavista.
Miguel Aguilar: Muy distinto ha sido el caso de la guerra de Irán, precisamente uno de los países que la Agencia lleva más tiempo estudiando. ¿Cómo pudo sorprender la resiliencia iraní? ¿Fue un fallo de inteligencia o un caso de liderazgo político que no quiso escuchar?
Tim Weiner: Trump escuchó a la inteligencia israelí, no a la CIA. Netanyahu y el Mossad le dijeron a Trump en febrero [de 2026] que el programa iraní de misiles balísticos podía ser destruido en pocas semanas, que el régimen no podría bloquear el estrecho de Ormuz y que el riesgo de contraataques iraníes era bajo. El Mossad predijo que, a medida que Estados Unidos e Israel bombardearan Irán, surgiría una rebelión popular y la población derrocaría al régimen. La CIA sabía que aquello era un disparate. Evaluó la propuesta israelí -y, en particular, la posibilidad de un cambio de régimen- como una fantasía. Su director, John Ratcliffe; el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto; y Marco Rubio, secretario de Estado, le dijeron a Trump que la promesa israelí de un cambio de régimen era una ilusión. Pero Trump quería bombardear Irán y matar a sus líderes. En el momento de escribir estas líneas [abril de 2026], un día después del alto el fuego, Estados Unidos ha sufrido una gran derrota estratégica en Irán. Su reputación está arruinada. Igual que Bush en 2003, Trump fue a la guerra contra una amenaza inminente ilusoria. Pero esta vez la inteligencia tenía razón. Él simplemente la ignoró.
Miguel Aguilar: Cuba parece ser la siguiente. ¿Cuál sería la valoración inicial de la CIA sobre una operación allí?
Tim Weiner: Rubio es hijo de refugiados cubanos, y derrocar al régimen cubano es su obsesión personal. Pero el recuerdo de Bahía de Cochinos es imborrable. En teoría, el ejército estadounidense podría atacar Cuba, pero sería un golpe de Estado puro y simple. ¿Quién gobernaría el país? ¿Rubio? Una operación secreta de la CIA de gran envergadura contra Cuba no permanecería secreta durante mucho tiempo. El servicio de inteligencia cubano, la Dirección de Inteligencia, es uno de los mejores del mundo. Tiene muy controlada a la comunidad del exilio en Miami y probablemente también a la estación de la CIA en esa ciudad. Trump probablemente se conformará con el bloqueo económico, que ha provocado un sufrimiento inmenso al pueblo cubano.
Miguel Aguilar: Con tantos aliados decepcionados y abandonados, y con una política exterior cada vez más caótica, ¿cómo puede la CIA mantener su eficacia y sobrevivir a Trump 2.0?
Tim Weiner: La CIA ha quedado dañada. Sobrevivirá, igual que las personas sobreviven a una guerra. Pero Trump ha destruido la arquitectura de seguridad nacional y política exterior que Estados Unidos construyó después de la Segunda Guerra Mundial. Ha destruido cualquier vestigio de confianza en Estados Unidos. Y reconstruirla podría llevar décadas. Estados Unidos es un Estado fallido. Solo podemos esperar que haya elecciones libres y justas en noviembre y que los republicanos sean expulsados del Congreso. Hasta entonces, Estados Unidos y el mundo estarán en peligro. No tenemos un presidente. Tenemos un rey enloquecido.
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