Las diez reglas de la elegancia masculina según Giorgio Armani
Como un arquitecto silencioso de la elegancia, Giorgio Armani se deslizó por el siglo XX y principios del XXI desplegando su imperio sin estridencias, casi como un secreto compartido con la sofisticación. Nacido en Piacenza en 1934, rechazó la medicina por el corte equilibrado de un traje. Fundó su casa de moda en 1975, convirtiendo Milán en el centro de su universo. Pronto, Hollywood, Wall Street y la alta política vistieron su gramática de líneas puras. A los 91 años, el 4 de septiembre de 2025, falleció al timón de su legado, ese que definió con sutileza y poder. A modo de tributo al que fuera una de las figuras más importantes de la moda de los últimos 50 años, compartimos aquí el prólogo del libro «La elegancia masculina. Los secretos del guardarropa» (de Eugenia de la Torriente, fue publicado por el sello Debate en 2015), un decálogo a modo de introducción firmado por el propio Armani, el modista que murió como había vivido: discreto, disciplinado, dueño de un legado que parecía tan inevitable como la elegancia misma.
Por Giorgio Armani

Giorgio Armani en febrero de 2023. Crédito: Getty Images.
1. Personalidad
Se puede establecer reglas, dar consejos y ofrecer orientación. Sin embargo, la verdad es que todo depende de la personalidad: sin ella no hay estilo ni elegancia. Un hombre con estilo debería saber cultivar el propio gusto y descubrir lo que realmente le satisface. Basta tener una verdadera curiosidad por todo lo que nos rodea y unas ganas enormes de aprender y conocer cosas nuevas. Esto significa una apertura a todo lo que la vida puede ofrecernos de sorprendente, maravilloso, estimulante, novedoso y nunca visto.
2. Conócete a ti mismo
Es un imperativo que nadie debería olvidar. En un hombre encuentro muy interesante la expresión de un estilo propio y una particularidad personal, que no siga ciegamente los dictados de la moda, ya que, en algunas ocasiones, nos puede hacer parecer ridículos. No obstante, para que esto suceda se necesita una cierta disciplina. Es necesario mirarse atentamente al espejo y averiguar cuáles son físicamente nuestras virtudes y defectos. Al mismo tiempo hay que mirar hacia el interior y descubrir el propio carácter. La elección de la ropa y los complementos que mejor nos definen es el resultado de este doble análisis, que si realizamos con lucidez, no nos llevará a equivocarnos. La ropa masculina debe adaptarse al cuerpo sin ningún tipo de ataduras y debe ser cómoda para permitir que nos sintamos a gusto en todo momento. Si se tienen los hombros anchos es inútil llevar una chaqueta de hombros construidos. Y si se tienen las piernas robustas, los pantalones pitillo, por mucho que estén de moda, siempre estarán fuera de lugar. Y así sucesivamente.
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3. Todo hombre debería tener siempre en mente lo que yo llamo «la regla de Cary Grant»
Es decir, vestirse de tal modo que en las fotos se pueda percibir nuestro estilo, más allá de las tendencias de moda y de las épocas. Me viene siempre a la mente Cary Grant, un hombre extraordinariamente elegante, de modo cortés y silencioso, pero con un gran carácter. No era una estrella a la última moda, pero todavía hoy y con el pasar de los años, sigue siendo un verdadero icono de estilo.
4. La coherencia variable
La elegancia masculina debería expresar una virtud específica: la coherencia variable. Somos personas diferentes en las distintas estaciones de nuestras vidas y es justo que la elección de nuestra ropa lo refleje. Solamente es necesario filtrar todo lo que la moda nos ofrece en cada estación y adaptarlo a nuestra personalidad. Es una habilidad que se perfecciona con el tiempo, que requiere ser conscientes de nosotros mismos, pero que a la larga es sumamente gratificante.

Giorgio Armani en una imagen de 1982. Crédito: Getty Images.
5. No puede concebirse la verdadera elegancia sin comodidad
Porque la ropa que nos aprieta, que no se adapta a las formas del cuerpo y que fuerza los movimientos, quita naturalidad a la persona. Y para mí, sencillez y elegancia son una única cosa. Actualmente, vestirse de modo formal ya no significa ponerse los austeros trajes de otro tiempo, sino elegir las prendas que se adapten a las líneas
6. Comodidad no puede y no debe convertirse en sinónimo de aspecto descuidado
Algo que ocurre muy a menudo en la actualidad. Es verdad que los códigos de vestir y las normas de protocolo se han suavizado con respecto a otras épocas, pero también es cierto que el tipo de prenda y la ocasión están estrechamente vinculados entre sí. Es un error exagerar en las ocasiones informales como también es una equivocación vestir demasiado sport en las citas formales. Por tanto, la regla de oro es prestar mucha atención. Vestirse con esmero es una señal de respeto: hacia nosotros mismos y hacia quienes están a nuestro alrededor.
7. Trayectoria profesional
Desde el momento en el que inicié mi trayectoria profesional en el mundo de la moda, han cambiado muchas cosas y, quizás, puedo decir que he contribuido a este cambio. Hoy en día los hombres no tienen miedo a expresarse, incluso a través de la ropa. Lo cual está muy bien, pero eso sí, siempre que no se exagere. Porque un hombre elegante pasa casi siempre desapercibido, pero deja una impresión duradera en todo aquel que se cruza en su camino.

iorgio Armani en una imagen de 1979. Crédito: Getty Images.
8. Un hombre elegante no debe llevar corbata por obligación
Aunque en las ocasiones formales sirve de ayuda, en general no pienso que la corbata pueda ser considerada como símbolo del buen vestir. A lo largo de los años, en mi trabajo, he propuesto a menudo la camisa sin cuello de inspiración oriental, que encuentro sencilla y sofisticada a la vez. En algunas ocasiones he propuesto las corbatas, pero nunca exageradas o extravagantes. Y en otras, la camisa completamente abotonada sin otros complementos. Depende siempre de la persona y de la ocasión.
9. En el estilo no existe el color
Cada uno debe elegir el color que prefiera, pero si tuviera que elegir uno, escogería el color azul. Intenso, elegante, versátil, se adapta de modo apropiado a casi todas las ocasiones y queda bien prácticamente a todo el mundo. Transmite calma, serenidad y una especie de melancolía viril. Es atemporal y está por encima de las modas.
10. La elegancia y el buen vestir comienzan por el cuidado de uno mismo y del propio cuerpo
Mens sana in corpore sano es un lema en el que siempre he creído. La auténtica elegancia proviene únicamente del verdadero equilibrio psico-físico. La prenda más hermosa no podrá ocultar jamás un cuerpo descuidado, y un cuerpo desaliñado quita elegancia incluso a la prenda de alta costura más impecable.
Judit Mascó, Laura Ponte, Nieves Álvarez, Verón...

