Mucho antes de convertirse en el célebre creador del entrañable comisario Salvo Montalbano, el siciliano Andrea Camilleri era un joven lleno de ingenio y anhelos que daba sus primeros pasos en el mundo del teatro. Becado en la Academia de Arte Dramático de Roma, combatía la soledad y la distancia de su familia --y de su tierra natal, Porto Empedocle-- mediante una intensa y regular correspondencia, especialmente con su madre.
En estas emotivas cartas, escritas entre 1949 y 1960, se revela el lado más íntimo y desconocido de un autor al que millones de lectores han llegado a amar gracias a sus inolvidables historias. A través de sus palabras, seguimos su itinerario formativo, desde sus titubeantes inicios como estudiante hasta sus primeros escarceos literarios como poeta y crítico.
Con un lenguaje fresco, directo y lleno de vitalidad, Camilleri nos habla de sus pasiones, amistades, ilusiones y decepciones, abriéndonos las puertas de su vida cotidiana: las estrecheces económicas, las elecciones afectivas y el vibrante ambiente teatral romano. También descubrimos la importancia que tuvieron en su trayectoria profesional tres figuras clave del panorama escénico italiano: la relación especial con Orazio Costa y Vittorio Gassman, y la más compleja con Silvio d'Amico, quienes marcaron profundamente su carrera.
Desconocidas hasta ahora para los fieles lectores de Camilleri, estas cartas nos permiten asomarnos a las raíces profundas de su talento y comprender mejor la riqueza de una escritura capaz de crear tramas animadas y personajes memorables. Un testimonio vital y literario de enorme valor que ilumina los años de formación de uno de los narradores más queridos del siglo XX.
La crítica ha dicho:
«La correspondencia proyecta en un segundo plano las siluetas, a veces borrosas, otras más claras, del mundo cultural, no sólo italiano sino europeo, de los años cincuenta. De Vittorio Gassman a Alberto Moravia, de Jean Cocteau a Jean Genet.»
Corriere della Sera
«Unas cartas maravillosas. [...] El futuro gran escritor siciliano llega a Roma con una beca. Estudia dirección, descubre la ciudad y su mundo cultural, y se lo cuenta todo a su familia.»
La Stampa
«Unas cartas auténticas y a veces conmovedoras, que revelan el lado más íntimo y personal de un narrador aún no formado plenamente, pero ya lleno de talento.»
Gazzetta del Sud
«El teatro, la Academia, Roma, los grandes autores y relaciones, en primer lugar la mantenida con Orazio Costa, que forman una galería del mundo cultural de la posguerra. Desde 1949, año en que se traslada a la capital, hasta 1960, más de una década después, estas epístolas de Camilleri a sus padres, hasta ahora inéditas, nos ofrecen un retrato cabal del escritor en su juventud.»
Ansa
«Una jugosa correspondencia que permite realizar un sorprendente viaje a través de los años de formación del padre del comisario Montalbano.»
La Repubblica. Edizione Palermo
«Una joya.»
Il Messaggero
«Un epistolario riquísimo.»
Giornale di Sicilia
La crítica ha dicho:
«Leídas hoy, estas cartas recuperadas completan la figura de Camilleri: no solo el novelista de éxito internacional sino el joven siciliano que, desde la distancia, empieza a construir con palabras la geografía imaginaria que lo acompañará toda su vida. [ ] Un testimonio directo del momento en que la experiencia personal y el lenguaje comienzan a fundirse en literatura.»
Karina Sainz Borgo, ABC
«La correspondencia proyecta en un segundo plano las siluetas, a veces borrosas, otras más claras, del mundo cultural, no sólo italiano sino europeo, de los años cincuenta. De Vittorio Gassman a Alberto Moravia, de Jean Cocteau a Jean Genet.»
Corriere della Sera
«Unas cartas maravillosas. [...] El futuro gran escritor siciliano llega a Roma con una beca. Estudia dirección, descubre la ciudad y su mundo cultural, y se lo cuenta todo a su familia.»
La Stampa
«Unas cartas auténticas y a veces conmovedoras, que revelan el lado más íntimo y personal de un narrador aún no formado plenamente, pero ya lleno de talento.»
Gazzetta del Sud
«El teatro, la Academia, Roma, los grandes autores y relaciones, en primer lugar la mantenida con Orazio Costa, que forman una galería del mundo cultural de la posguerra. Desde 1949, año en que se traslada a la capital, hasta 1960, más de una década después, estas epístolas de Camilleri a sus padres, hasta ahora inéditas, nos ofrecen un retrato cabal del escritor en su juventud.»
Ansa
«Una jugosa correspondencia que permite realizar un sorprendente viaje a través de los años de formación del padre del comisario Montalbano.»
La Repubblica. Edizione Palermo
«Una joya.»
Il Messaggero
«Un epistolario riquísimo.»
Giornale di Sicilia