En Cantabria «calabobos» responde a una llovizna menuda que cae de forma imperceptible, por eso en esta novela llueve todo el rato y sus personajes están mojados permanentemente. Rodeado de paisajes bellos a la par que violentos y a través de una oralidad descarnada, maleducada, y un cántabru tosco y fiero, el protagonista de esta historia habla de la brutalidad silenciosa de un pueblo desamparado, que cala poco a poco en su gente sin que ni siquiera se den cuenta, mientras trata de encontrar a su hermana antes de que llegue la pleamar.
Han tenido que pasar varios años para que Luis Mario se diera cuenta de que vivía empapado y, una vez seco, ha podido escribir sobre la Mujer Oso, el Hombre Pez, mujeres que amamantan a perros, hombres que destripan vacas y vacas que caen al mar. Sobre Mariuca y Nanda La Chona, infusiones que todo lo matan, percebes con el sexo descomunal, gorriones que brotan de la tierra, vainas llenas de dientes, viejas que se alimentan de críos o un feto dentro de un mejillón. Pero, por encima de todo, ha escrito sobre un sitio que se niega a cambiar. Calabobos supone la invención de un nuevo relato mitológico, hermosísimo y afilado como las rocas de un acantilado.
La crítica ha dicho:
«Una fiesta verbal del lenguaje que no está en los diccionarios y que se ríe de lo normativo».
Berna González Harbour, El País
«La forma hace Calabobos, pero, evidentemente, es el fondo lo que también importa: [...] la historia de cariño, de lazos familiares y vida. [...] Dura y tierna al mismo tiempo. [...] Una Cantabria cerrada que, a ratos, resulta asfixiante».
Paloma Cortina, El ojo crítico (RNE)
«Una novela anárquica y locuaz en la que retuerce su propio idioma para servir un retrato de la Cantabria que lo vio crecer».
Para que la gente lo entienda (RNE)
«¡Qué manera de escribir! Un libro que es sin duda un homenaje a su tierra, a su abuela y a las mujeres de su familia».
Susana Santaolalla, Libros de arena (RTVE)
«La nueva novela de Luis Mario no se parece a nada. Su autor es tan imprevisible como las galernas; no dobla las sombrillas de la playa, pero provoca el mismo efecto en el corazón».
Beatriz Russo, Zenda
«Un festín de sensaciones. [...] Una lectura torrencial que es remolino y os llevará hasta lo profundo del mar».
David Uclés, La Vanguardia
«Termino Calabobos y el equilibrio entre belleza y violencia, entre mito y verdad, entre lirismo y silencio me habita. Algunos libros son para explicarlos. Otros son para leerlos».
Gema Monlleó, Revista Détour
«Excelente. […] Las violencias que atraviesan el libro no siempre se presentan como estallidos, sino como una presión constante, asumida y normalizada. Al igual que la lluvia fina que da título al libro, empapan poco a poco, hasta que terminan calando».
Joric, Jenesaispop