Edu Galán: «Yo me inspiro en el bar, porque no paro de pensar en lo que ocurre allí, o en el gimnasio, porque intento no pensar en lo que ocurre allí»
Hay algo revelador en los escritorios. No solo son lugares de trabajo, sino también refugios, laboratorios y, a veces, trincheras. En ellos se acumulan papeles, tazas, libros subrayados, fotos antiguas, notas escritas a toda prisa. El escritorio de un escritor puede decir tanto como sus libros, y quizás por eso, visitarlo siempre es una forma de entrar en su mundo desde otro ángulo. Con esa intención -y sin ánimo de interrumpir demasiado- nos acercamos a la casa de Edu Galán para conocer sus rutinas y los pequeños hábitos que rodean su proceso creativo y para fotografiar -a través de la mirada de Jeosm- el corazón de su escritura, el lugar donde todo empieza.
Por Jeosm
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La fama ya no pertenece únicamente a las estrellas de cine, los músicos o los grandes nombres de la televisión. Se ha convertido en una presencia cotidiana que atraviesa nuestras conversaciones, ocupa las pantallas y transforma la intimidad en espectáculo. Deportistas, actores, políticos, cantantes e influencers compiten por un bien cada vez más valioso: nuestra atención. Pero ¿qué dice de nosotros esa fascinación por las vidas ajenas? ¿Y qué mecanismos económicos, sociales y psicológicos mantienen en funcionamiento la maquinaria de la celebridad?
En Más famosos que Jesucristo, publicado por Debate (septiembre de 2026), Edu Galán se adentra en uno de los fenómenos más visibles y, paradójicamente, menos examinados de nuestro tiempo. Partiendo de aquella provocadora frase pronunciada por John Lennon en 1966 («Hoy somos más famosos que Jesucristo»), el escritor recorre la historia y las transformaciones de la fama para analizar cómo se construye, se explota y se conserva.
Psicología, sociología, tecnología y economía se cruzan en un ensayo que observa el culto a la autenticidad, la comercialización de la intimidad, el carisma, el glamour y la relación entre ídolos y seguidores. Más famosos que Jesucristo propone así mirar detrás del escaparate de la celebridad para comprender una industria que no solo fabrica famosos: también revela cómo vivimos, consumimos y nos relacionamos.
Al hilo de este lanzamiento, nos acercamos a la casa de Edu Galán para descubrir las rutinas y los pequeños rituales que acompañan su proceso creativo y retratar el corazón de su escritura: ese espacio íntimo donde las ideas toman forma y donde, antes de convertirse en libros, todo comienza.
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LENGUA: ¿A qué hora sueles ponerte a escribir?
Edu Galán: Siempre por las mañanas. Lo más normal es empezar a las 9:15, pero si voy apurado empiezo a las 6:00 de la mañana que es muy buena hora. A medida que avanza el día, me disperso.
LENGUA: ¿Escribes todos los días?
Edu Galán: Sí, no siempre un libro: columnas, guiones, estructuras, mensajes en redes… Y también leo mucho, escucho música o veo cine o series que para mí es un complemento de la escritura.
LENGUA: ¿Prefieres seguir una rutina o escribir cuando te apetece?
Edu Galán: Casi nunca escribo por las tardes. Para corregir o transcribir, o responder entrevistas como esta, sí me da la cabeza. Y nunca trabajo más de cuatro horas seguidas; después ya no rindo.
LENGUA: ¿Dónde sueles escribir? ¿Siempre en el mismo sitio?
Edu Galán: Sí, o bien en mi espacio de casa, en Madrid o en Oviedo, en la casa familiar, que también tiene un espacio.
LENGUA: ¿Qué objetos no faltan nunca en tu escritorio?
Edu Galán: Muchos libros, libretas y la consola.
LENGUA: ¿Tienes algún objeto especial que te acompañe cuando escribes?
Edu Galán: La consola. Cuando necesito despejar la cabeza, me echo una partida. Ahora estoy con la Nintendo Switch 2, peleándome con un videojuego precioso: Yoshi and the Mysterious Book.
LENGUA: ¿Escribes a mano, con ordenador o mezclas ambos?
Edu Galán: A ordenador, siempre. Salvo muy al principio del proceso por si tengo que dibujar la estructura.
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LENGUA: ¿Escuchas música mientras escribes? ¿Qué tipo o qué grupos?
Edu Galán: Sí, siempre. En general, mucho rock y pop de los sesenta y setenta. Ahora mismo tengo puesto Big Shot, de Billy Joel.
LENGUA: ¿Corriges mucho o escribes del tirón?
Edu Galán: Escribo del tirón. Las correcciones vienen luego, gracias a las maravillosas compañeras y compañeros de Penguin Random House. Pero son veinticinco años escribiendo en medios y trato de avanzar como una apisonadora.
LENGUA: ¿Cómo sabes cuando un texto está terminado?
Edu Galán: Cuando lo miro a distancia y veo que respira.
LENGUA: ¿Te cuesta empezar o sueles arrancar con facilidad?
Edu Galán: Me cuesta muchísimo escribir porque lo que me gusta está, esencialmente, fuera de casa. No digo que sea necesario atarme al mástil para escribir, pero casi. Más famosos que Jesucristo me llevó cuatro años, en parte por sus infinitos recovecos y en parte por mi incapacidad para sentarme mucho tiempo a escribir.
LENGUA: ¿Sueles tener libros a mano mientras escribes? ¿Cuáles?
Edu Galán: Sí, con los ensayos, millones. Podría demostrar con facturas que me gasto buena parte del anticipo comprando libros para escribir. Me parece muy importante leerlo todo para no hacer el ridículo ni pasar por alto referencias esenciales. Cuando escribo ficción, más que un libro concreto, tengo en la cabeza el tono general del autor al que quiero seguir.
LENGUA: ¿Te molesta que te interrumpan cuando estás escribiendo?
Edu Galán: Mucho, pero con una niña de tres años, es inevitable. Y tierno.
LENGUA: ¿Le enseñas tus textos a alguien antes de publicarlos?
Edu Galán: Antiguamente, sí. Ahora muy poco, supongo que por seguridad. En el nuevo ensayo lo que sí hice fue enseñarle partes dedicadas a disciplinas muy concretas (el Derecho, el Protocolo, la Historia antigua…) a expertos en esas áreas para, de nuevo, no hacer el ridículo.
LENGUA: ¿Te inspiras en lo que ves desde tu escritorio o en tu entorno cercano?
Edu Galán: No, yo me inspiro en el bar, porque no paro de pensar en lo que ocurre allí, o en el gimnasio, porque intento no pensar en lo que ocurre allí.
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