Marta Jiménez Serrano: «Un libro es para un lector, así que siempre necesito sus comentarios antes, no ya de publicarlos, sino de terminarlos»
Hay algo revelador en los escritorios. No solo son lugares de trabajo, sino también refugios, laboratorios y, a veces, trincheras. En ellos se acumulan papeles, tazas, libros subrayados, fotos antiguas, notas escritas a toda prisa. El escritorio de un escritor puede decir tanto como sus libros, y quizás por eso, visitarlo siempre es una forma de entrar en su mundo desde otro ángulo. Con esa intención -y sin ánimo de interrumpir demasiado- nos acercamos a la casa de Marta Jiménez Serrano para conocer sus rutinas y los pequeños hábitos que rodean su proceso creativo y para fotografiar -a través de la mirada de Jeosm- el corazón de su escritura, el lugar donde todo empieza.
Por Jeosm

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En la casa madrileña de Marta Jiménez Serrano, la escritura parece respirar al ritmo de las cosas pequeñas: una mesa de trabajo, una pila de libros, una rutina que ordena el día y ese silencio doméstico donde las palabras encuentran su temperatura exacta. La autora de Oxígeno (Alfaguara, 2026) ha construido una obra atenta a los gestos mínimos, a las relaciones que nos sostienen y a la memoria que se filtra en lo cotidiano. Nacida en Madrid en 1990, formada en Filología Hispánica y Estudios Literarios, Jiménez Serrano pertenece a una generación de escritoras que ha renovado la narrativa española reciente desde una mirada íntima, precisa y reconocible.
Oxígeno abre una etapa en una trayectoria que transita con naturalidad entre la poesía, la novela y el relato, sin renunciar a una voz propia: cercana, contenida y luminosa incluso cuando se detiene en lo vulnerable. Visitar el lugar donde escribe es asomarse al reverso de su literatura: los hábitos, lecturas y objetos que acompañan el proceso creativo. Allí, entre la vida diaria y la imaginación, su literatura toma forma como una invitación a mirar de nuevo aquello que casi siempre queda fuera de foco.
LENGUA: ¿A qué hora sueles ponerte a escribir?
Marta Jiménez Serrano: En un mundo ideal, me levanto, desayuno, hago ejercicio, me ducho y me siento en el escritorio. Pero el mundo a menudo no es ideal.
LENGUA: ¿Escribes todos los días?
Marta Jiménez Serrano: Todos los días pienso, anoto, leo, veo una película, releo lo escrito, hablo con alguien de lo que estoy escribiendo… No todos los días escribo líneas que vayan a formar parte del libro, pero todos los días estoy con el libro, de alguna manera.
LENGUA: ¿Prefieres seguir una rutina o escribir cuando te apetece?
Marta Jiménez Serrano: Cuando tengo una rutina me cunde mucho, pero también depende mucho de en qué fase esté el libro, y de en qué fase esté mi vida. Ahora estoy de promoción, así que escribo cuando hay ratitos, y también está bien.
LENGUA: ¿Dónde sueles escribir? ¿Siempre en el mismo sitio?
Marta Jiménez Serrano: En mi escritorio, la mayor parte de las veces. Pero también en trenes, en hoteles, en la butaca con el portátil encima, alguna vez en bares, alguna vez en la biblioteca…
LENGUA: ¿Qué objetos no faltan nunca en tu escritorio?
Marta Jiménez Serrano: Un flexo, tres botes con bolis y lápices de colores, y flancos de montañas de libros que me gustaría que no estuvieran pero que siempre se las arreglan para crecer.
LENGUA: ¿Tienes algún objeto especial que te acompañe cuando escribes?
Marta Jiménez Serrano: Ninguno. Si a los ya consabidos retos de la escritura hubiera que sumarle manías, ya no sé…
LENGUA: ¿Escribes a mano, con ordenador o mezclas ambos?
Marta Jiménez Serrano: El grueso de los libros los escribo a ordenador, pero la verdad es que siempre tengo una libreta en la que hago muchas anotaciones a mano. Voy compaginando ambos y me funciona bien.
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LENGUA: ¿Escuchas música mientras escribes? ¿Qué tipo o qué grupos?
Marta Jiménez Serrano: No, sería incapaz, me iría del ritmo del texto. Lo que hago a veces es escuchar alguna canción antes de ponerme a escribir para entrar en el estado de ánimo del libro.
LENGUA: ¿Corriges mucho o escribes del tirón?
Marta Jiménez Serrano: Escribo del tirón, primero, y luego corrijo mucho, mucho, mucho.
LENGUA: ¿Cómo sabes cuando un texto está terminado?
Marta Jiménez Serrano: Cuando los lectores me empiezan a mandar erratas a Instagram…
LENGUA: ¿Te cuesta empezar o sueles arrancar con facilidad?
Marta Jiménez Serrano: Depende muchísimo del libro, del tipo de proyecto e incluso del género. Las novelas me cuesta más empezarlas, pruebo narradores, pienso personajes… Los poemas suelo arrancarlos con facilidad. Los relatos a veces se parecen a las novelas y a veces se parecen a los poemas.
LENGUA: ¿Sueles tener libros a mano mientras escribes? ¿Cuáles?
Marta Jiménez Serrano: La verdad es que no. Siempre hay una serie de libros que me ayudan con el texto que tengo entre manos, pero en los picos de escritura leo menos, estoy concentrada en escribir…
LENGUA: ¿Te molesta que te interrumpan cuando estás escribiendo?
Marta Jiménez Serrano: A veces me molesta y a veces pienso «oh, sí, por favor, sácame de aquí».
LENGUA: ¿Le enseñas tus textos a alguien antes de publicarlos?
Marta Jiménez Serrano: Me parece absolutamente imposible terminar un libro sin que se lo haya leído otra persona. Un libro es para un lector, así que siempre necesito comentarios antes, no ya de publicarlos, sino de terminarlos. Se lo leen varios amigos, y por supuesto mi agente y mi editora.
LENGUA: ¿Te inspiras en lo que ves desde tu escritorio o en tu entorno cercano?
Marta Jiménez Serrano: Más que inspirarme, diría que me gusta mi escritorio, creo que es un entorno que da calma y buen humor, y que tiene cosas bonitas que me agrada ver y me ponen en buena disposición para escribir. Tengo una butaca donde a veces se crea (¿quién la crea?) una montaña de ropa, pero si me siento en el escritorio esa montaña queda totalmente tapada por la pantalla del ordenador. Es perfecto.
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