Juan Gómez-Jurado: «El teclado es para avanzar; el papel, para entender»
Hay algo revelador en los escritorios. No solo son lugares de trabajo, sino también refugios, laboratorios y, a veces, trincheras. En ellos se acumulan papeles, tazas, libros subrayados, fotos antiguas, notas escritas a toda prisa. El escritorio de un escritor puede decir tanto como sus libros, y quizás por eso, visitarlo siempre es una forma de entrar en su mundo desde otro ángulo. Con esa intención -y sin ánimo de interrumpir demasiado- nos acercamos a la casa de Juan Gómez-Jurado para conocer sus rutinas y los pequeños hábitos que rodean su proceso creativo y para fotografiar -a través de la mirada de Jeosm- el corazón de su escritura, el lugar donde todo empieza.
Por Jeosm



Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) lleva casi dos décadas marcando el pulso del thriller español. Periodista de formación y narrador de instinto vertiginoso, su nombre se ha convertido en sinónimo de tensión narrativa, giros afilados y personajes que laten más allá de la última página. Con el fenómeno del Universo Reina Roja -que incluye títulos como El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra, Rey Blanco, Todo arde, Todo vuelve y Todo muere, todos en Ediciones B- el autor no solo conquistó a millones de lectores, sino que situó el thriller español en el mapa internacional, con traducciones a cuarenta lenguas y una comunidad global de seguidores.
En febrero de 2026, Gómez-Jurado inaugura una nueva etapa con Mentira, su primer thriller independiente tras el Universo Reina Roja. Un regreso al terreno de la intriga pura que promete mantener intacta su seña de identidad: ritmo implacable, dilemas morales y esa pregunta incómoda que atraviesa toda su obra: ¿qué estarías dispuesto a hacer para sobrevivir?
Con motivo de este lanzamiento, cruzamos la puerta de su casa para asomarnos a sus rutinas cotidianas y a los gestos mínimos que acompañan su proceso creativo, y para fotografiar el verdadero corazón de su escritura: el espacio íntimo donde cada historia comienza a latir.
LENGUA: ¿A qué hora sueles ponerte a escribir?
Juan Gómez-Jurado: Depende del tipo de escritura. La creativa suele empezar pronto, a primera hora de la mañana, cuando todavía no he tenido tiempo de estropearme el día con el mundo. El resto (artículos, correos, ajustes) cae cuando cae.
LENGUA: ¿Escribes todos los días?
Juan Gómez-Jurado: Casi todos. Y los días que no escribo, pienso en lo que debería estar escribiendo, que es una forma muy parecida de trabajar, pero más frustrante. En la ducha, escribo en mi cabeza. Y antes de dormir.
LENGUA: ¿Prefieres seguir una rutina o escribir cuando te apetece?
Juan Gómez-Jurado: Rutina, sin duda. La inspiración es caprichosa; la rutina, en cambio, es educada y hace aparecer las palabras aunque no apetezca.
LENGUA: ¿Dónde sueles escribir? ¿Siempre en el mismo sitio?
Juan Gómez-Jurado: Casi siempre en el mismo sitio. Me gusta que el lugar desaparezca, que no reclame atención. Si el espacio es cómodo y conocido, deja de existir, y eso es perfecto.
LENGUA: ¿Qué objetos no faltan nunca en tu escritorio?
Juan Gómez-Jurado: El ordenador, una libreta, un bolígrafo que escriba bien (esto es más importante de lo que parece) y una taza que debería contener café, aunque a veces ya es solo un recuerdo.
LENGUA: ¿Tienes algún objeto especial que te acompañe cuando escribes?
Juan Gómez-Jurado: No uno fetiche, pero sí pequeñas cosas que funcionan como anclas: una foto, un libro muy usado, algo que me recuerde por qué estoy ahí y no haciendo otra cosa más fácil.
LENGUA: ¿Escribes a mano, con ordenador o mezclas ambos?
Juan Gómez-Jurado: Mezclo. A mano pienso mejor algunas cosas; con el ordenador construyo. El teclado es para avanzar; el papel, para entender.


LENGUA: ¿Escuchas música mientras escribes? ¿Qué tipo o qué grupos?
Juan Gómez-Jurado: Sí, pero casi siempre instrumental. Bandas sonoras, electrónica suave, cosas que no me pidan atención. Si la música compite con el texto, pierde el texto.
LENGUA: ¿Corriges mucho o escribes del tirón?
Juan Gómez-Jurado: Escribo del tirón y corrijo sin piedad. Son dos fases distintas. Mezclarlas es la mejor manera de no terminar nada.
LENGUA: ¿Cómo sabes cuando un texto está terminado?
Juan Gómez-Jurado: Cuando ya no mejora, solo cambia. Ese momento en el que sigues tocando frases no porque haga falta, sino porque te cuesta soltarlas.
LENGUA: ¿Te cuesta empezar o sueles arrancar con facilidad?
Juan Gómez-Jurado: Empezar cuesta siempre. Lo que pasa es que he aprendido a empezar mal, rápido y sin pedir permiso. Ya habrá tiempo de arreglarlo.
LENGUA: ¿Sueles tener libros a mano mientras escribes? ¿Cuáles?
Juan Gómez-Jurado: Sí. Libros de referencia, ensayos, novelas que admiro. No para imitarlas, sino para recordar el nivel de exigencia. Funcionan como una mirada silenciosa por encima del hombro. Te recuerdan lo muchísimo que tienes que aprender.
LENGUA: ¿Te molesta que te interrumpan cuando estás escribiendo?
Juan Gómez-Jurado: Depende de la interrupción. Las necesarias se perdonan. Las triviales duelen más de lo que deberían.
LENGUA: ¿Le enseñas tus textos a alguien antes de publicarlos?
Juan Gómez-Jurado: A muy poca gente y en momentos muy concretos. No busco aprobación, sino detectar errores que ya no veo porque estoy demasiado cerca. Mis amigos son mucho más inteligentes que yo (no es ningún reto, tampoco) y suelen ser francotiradores útiles. Aunque el mejor de todos es Rodrigo Cortés. Con Mentira trajo 84 páginas de cambios. No cambios en 84 páginas, no. 84 páginas de cambios.
LENGUA: ¿Te inspiras en lo que ves desde tu escritorio o en tu entorno cercano?
Juan Gómez-Jurado: Más en lo segundo. El escritorio es el lugar donde ordeno; la inspiración suele venir de lo vivido, lo recordado o lo observado con atención, incluso muchos años después.



