Carlos «El Indio» Solari es la figura más mítica de la cultura rock argentina de los últimos treinta años: recluso célebre, casi no dio entrevistas a lo largo de su vida; su poética es motivo de las más diversas interpretaciones y sus canciones son himnos de generaciones; su banda, Los Redonditos de Ricota, se volvió emblema de la resistencia cultural ante el derrumbe económico; sus frases están tatuadas en chicos de la calle y en funcionarios, y cada uno de sus conciertos es considerado «una misa» que convoca a cientos de miles de personas que peregrinan de todos los puntos del país para escucharlo. Alejado de los escenarios por problemas de salud, en los últimos años ha roto décadas de silencio con sus memorias, «Recuerdos que mienten un poco», un diálogo con el escritor y periodista Marcelo Figueras que devino en fenómeno de ventas inédito para la literatura del rock. Ahora, en su segunda colaboración con el dibujante Serafín (después de la novela gráfica «Escenas del Delito Americano»), Solari publica «La vida es una misión secreta», una selección de sus célebres letras en un libro que se lee casi como un cómic. Y esta es la excusa perfecta para hablar con Figueras de su misterioso proceso creativo, del lugar del artista en la sociedad, de su propio mito y de la potencia todavía indescifrable que ve en los jóvenes de hoy.