Durante décadas, la vida amorosa de Gabriela Mistral y su relación con Doris Dana fueron una paradoja: las instituciones y la sociedad censuraban y ocultaban eso que ellas mismas vivieron en sus círculos y en tiempo presente, un amor de pareja que duró hasta la muerte de la chilena. Ahora, a través de la correspondencia entre ellas, legada a la Biblioteca Nacional de Chile, el reciente «Doris, vida mía» (Lumen) permite asomarse a la intimidad, las ideas y la materia amorosa de la premio Nobel que fue, además, «la madre queer de la Nación». La escritora argentina María Moreno —quizá la madre queer de su propia nación— ofrece este lúcido recorrido por aquellas cartas de amor correspondido de elocuente actualidad.