Inversiones en tiempos de crisis

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Cómo olvidar 6to de primaria.

Todo era pasarla bien, jugar y tu única responsabilidad era sacar buenas calificaciones. Recuerdo que mis padres me daban exactamente $20 pesos para el recreo. Cómo olvidarlo, 4 monedas de $5 para el snack del medio día. Sonaba la campana en la escuela y todos a correr. Nos dirigíamos a toda velocidad hacia la cafetería en donde sabíamos nos esperaba una fila enoooorme. Recuerdo bien cuál era la estrategia: 3 monedas para la comida y 1 para el videojuego.

Verás, justo ese año mis padres nos habían regalado a mis hermanos y a mí nuestra primera consola de videojuegos. Como éramos 5, pasábamos horas y horas jugando unos contra otros. Fue un tiempo en verdad inolvidable. Recuerdo que justo por aquel tiempo recibí la noticia de que mi juego favorito saldría a la venta en unos cuantos meses y como cualquier niño de esa edad, lo quería a toda costa. Lo siguiente era el “cómo”. Después de varios recreos, me había dado cuenta que $15 eran más que suficientes para el hambre que me daba a las 12:00PM. Los otros $5 me los terminaba gastando en dulces que la mera verdad venían sobrando.

Así que con esto armé mi estrategia ganadora para comprar el videojuego: si ahorraba $5 pesos diarios, después de varios meses, cuando el videojuego saliera a la venta, tendría el dinero suficiente para comprarlo. Exactamente, necesitaba 8 meses. Todo estaba listo: un cochinito en mi escritorio sería la bóveda que resguardaría mi fortuna. Los días transcurrieron con normalidad, el cochinito pesaba cada día más y más. Con solo cargar aquel cochino de barro, me motivaba más a ahorrar, podía sentir el éxito de mi esfuerzo. Todo iba conforme al plan hasta que un día sucedió algo inesperado: justo después del recreo tocaba siempre clase de computación, pero por alguna razón, aquel día el profesor se había ausentado.

“Todos a la cancha de futbol”, gritó el profesor de educación física por la ventana del salón.

De inmediato salimos todos corriendo hacia el jardín. Sabíamos lo que significaba: ¡Toda una hora para jugar! Y así fue. Cuando terminó la clase, la escena era de terror.

Quiero que hagas un esfuerzo y te imagines la siguiente escena: un grupo de niños, justo después de jugar futbol a la 1PM, a pleno rayo de sol de la ciudad de Monterrey, después de haber corrido, brincado y peleado por 1 hora entera. No éramos más que una bola de niños malolientes, sudados, manchados y cansados. Creo que te lo imaginas perfectamente.

Lo que sigue sería algo que se me quedaría guardado por el resto de mi vida.

Estábamos en el jardín y empezábamos a regresar al salón, cuando de pronto se escuchó la campanilla de una carretilla que pasaba por la calle. ¡Era el señor de las aguas frescas! Pero qué milagro que pasara justo a esa hora. Sin duda sería él quien nos aliviara de aquel tremendo calor. En eso, corrimos apresurados para detenerlo.

Al llegar con el señor, ¡oh sorpresa! ¡Nadie tenía dinero! Era justo una hora después del recreo y prácticamente todos habían gastado lo que traían.

“¡Qué mala suerte!” Dijo un compañero, “No creo que a alguien le quede dinero, tendremos que aguantar este calor solos”.

“Si tan solo alguien tuviera dinero y me prestara, estaría dispuesto hasta pagarle extra mañana”, dijo otro

Al escuchar esto, un buen amigo recordó mi cochinito.

“Moris, ¿que no tienes tú algo de dinero guardado en el salón?”, preguntó.

“Sí, pero son mis ahorros y los pienso usar para comprar mi videojuego”, respondí seguro.

En eso, otro amigo se apresuró a hacerme una propuesta:

“Mira si me prestas dinero ahorita, en la noche le pido dinero a mis padres y mañana te doy lo que me prestaste más un extra para que te compres un refresco tú.”

“Trato hecho”, grité emocionado.

Y así fue. Rompí el cochinito y le presté a cinco amigos. Tres me pagaron al día siguiente, dos se tardaron una semana y mi nuevo cochinito nunca antes había estado tan lleno. Fue gracias a este movimiento financiero que pude comprar mi videojuego justo en el día del estreno.

Aquella tarde en el colegio me dejó una lección muy importante:

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