Agradecimientos
El presente libro ha sido todo un viaje, pero es solo la primera jornada de un viaje mucho más largo hacia un intrépido nuevo mundo. Naturalmente no lo escribí yo solo y recoge las ideas y los conocimientos que he ido acumulando durante muchos años, y también las de mis numerosos mentores. Ally, mi coautora, me instó y estimuló para que lo mejorase durante cada etapa del camino, organizando mis desordenados pensamientos y haciendo que durante el proceso el libro fuese mejor. ¡Gracias, Ally! Mi editora en Reader's Digest Books, Andrea Au Levitt, aportó una experiencia impagable a la estructura y el tono del libro, mientras que Kevin Moran, mi competente agente, no dejó de buscar editor para Pensar como los mejores guerreros, incluso después de que yo me centrase en otros proyectos. Andrea y Kevin, muchas gracias.
Permítaseme dar reconocimiento a mi primer y auténtico mentor, Kaicho Tadashi Nakamura, fundador de Seido Karate. Kaicho y su increíble tribu de pupilos y profesores me proporcionaron un sólido fundamento sobre el que construí mi propia fortaleza mental, mi control emocional y mi firmeza espiritual. Gracias a Kaido y al equipo Seido.
Mi maestro de yoga, Tim Miller, también merece mención especial. Tim es toda una leyenda en la comunidad del yoga y, por suerte para mí, vive en mi ciudad, Encinitas, California. Tim es el primer instructor estadounidense de yoga acreditado por Pattabhi Jois, el fundador del moderno yoga Ashtanga. Tim y Kaicho me enseñaron que la formación es «el camino» y me enseñaron también a predicar siempre con el ejemplo.
Aprecio inmensamente a Ken Wilber por su increíble contribución a la teoría integral del mundo; mi academia Mente Invencible y este libro están muy influidos por su trabajo. Otros profesores, mentores y amigos a los que desearía dar las gracias son Tom Brown, de la escuela Tracker; Shane Phelps, de Saito Ninjutsu (Shane fue el inspirador de la filosofía de las Cinco Montañas); Greg Glassman, fundador de CrossFit (él fue quien me dio la idea del entrenamiento físico SEALFIT); Robb Wolf, autor de The Paleo Solution (Robb inspiró mis puntos de vista sobre nutrición y alimentación); Jerry Peterson, fundador de SCARS (él me enseñó autoconfianza y me guió en el aprendizaje de ese tema); y los autores Seth Godin, Roy Williams y Steven Pressfield, quienes también me iluminaron mediante sus libros.
En los equipos SEAL tuve la suerte de trabajar con algunos de los más inteligentes, especializados e intensos guerreros del mundo. Ellos guiaron mi desarrollo como SEAL, en especial cuando cometía errores. La lista incluye, pero no se limita, a los almirantes McRaven, Harward, Metz y Bonelli; los capitanes McTighe, Paluso, Wilson y O’Connell; los comandantes Zinke y Washabau; los suboficiales Crampton, Laskey, Naschek y Martin; así como a mis compañeros de los equipos ST-3, SDVT-1, ST-17, NSWG-1 y SOCPAC.
Por su lealtad, destreza y humor doy las gracias a mis equipos de coachs, colaboradores y empleados de SEALFIT y CrossFit, entre ellos a Lance Cummings, Glen Doherty, Chriss Smith, Dan Cerrillo, Brad McLeod, Charlie Moser, Shane Hiatt, Sean Lake, Dan Miller, Dave Castro, Rory McKernan, Greg Amundson, Tony Blauer, Erik Larson, Derek Price, Jeff Grant, Michael Ostrolenk, Stu Smith, Tommy Hackenbruk, Lindsey Valenzuela, Becca Voigt, Kati Hogan, Rich Vernetti, Cindy Chapman, Catherine Chapman, Melanie Sliwka, Dave Bork, Will Talbot y John Wornham, por su lealtad, sus capacidades y sentido del humor.
Gracias a Susie y Lees Divine (mis padres), que estuvieron a mi lado y me dieron enseñanzas tan diferentes a lo largo de mi vida. Estoy eternamente agradecido a mi mujer, Sandy, que ha sido una amiga increíble y una colaboradora a lo largo de mi enrevesada trayectoria como emprendedor. También a mi hijo y colega, Devon, que me hace reír y ser honesto. ¡Gracias, Sandy y Devon!
Finalmente no tengo palabras para dar las gracias a mis compañeros de equipo y a sus familias, que tanto han sacrificado por su país. Hooyah!*
MARK DIVINE
Nota para el lector
Apuesto a que está harto de la vieja y consabida información de autoayuda y liderazgo recalentada y empaquetada una y otra vez.
Quizá sea usted un directivo en busca de nuevas ideas acerca de cómo sobrevivir, o incluso prosperar, en los exigentes entornos económicos y empresariales actuales. A lo mejor es un estudiante que se pregunta qué carrera escoger, cómo entablar relaciones adultas saludables y, en general, cómo pensar y tomar mejores decisiones. O tal vez es una madre que hace malabarismos con su carrera y su marido e hijos, y se pregunta cómo podrá desarrollar todo su potencial cuando se siente solicitada en tantas direcciones. Puede incluso que sea usted un aspirante a Operaciones Especiales que busca una ventaja para mejorar sus probabilidades de ser aceptado.
En cualquier caso, ha elegido el libro adecuado en el momento preciso. Pensar como los mejores guerreros es una nueva forma de ver el liderazgo y la excelencia personal, una mirada forjada en los desiertos, junglas, ciudades quemadas y océanos del turbio mundo de las operaciones especiales. He recurrido a mis veinte años de experiencia como oficial de los Navy SEAL, los he condimentado con veinticinco años de artes marciales y quince años de práctica de yoga, y he extraído las lecciones aprendidas en seis exitosas iniciativas empresariales multimillonarias para confeccionar una combinación única, altamente efectiva y accesible que todo el mundo puede utilizar para convertirse en un operador de élite.
Seguro que ha oído usted hablar de los SEAL, o ha visto una demostración de sus vidas y misiones en alguna película o en Discovery Channel. No es un secreto que los SEAL tienen un físico poderoso, pero son también inteligentes. Aunque hay que tener en cuenta lo siguiente: el programa gradúa en total a menos de doscientos SEAL al año de los millares que intentan ser aceptados. En los seis últimos años, los aspirantes a los SEAL que han pasado al menos tres semanas en los programas de mi academia SEALFIT han tenido éxito en el 90 por ciento de los casos y se han convertido en auténticos hombres rana. ¿Por qué? Porque sé cómo piensa, actúa y se entrena un SEAL. En este libro pretendo revelar esos principios y prácticas y enseñarle a integrarlos en su vida para que pueda tener éxito al máximo nivel en todo lo que haga. La Marina de Estados Unidos ya ha invertido los suficientes dólares de sus impuestos entrenándonos a mis compañeros de operaciones especiales y a mí, de manera que es justa esta pequeña retribución.
La gente me envía emails y me telefonea preguntando si únicamente pueden entrenarse en mi academia los aspirantes a los SEAL. La respuesta es un rotundo «No». De hecho, aunque inauguré el mundialmente famoso programa Kokoro Camp para los SEAL y otros aspirantes a Operaciones Especiales, más del 75 por ciento de los participantes son profesionales de los negocios y otras disciplinas. Opino que si bien no todo el mundo tiene aptitudes físicas, la oportunidad o incluso el deseo de convertirse en un Navy SEAL, cualquiera puede desarrollar la misma fortaleza mental, las cualidades de liderazgo y la actitud ganadora. Si pudiera vender un elixir embotellado que le otorgara a usted la mentalidad de un SEAL, lo haría. Todavía no me lo he planteado, pero este libro es un primer disparo de advertencia.
Confieso con toda humildad que estoy excepcionalmente preparado para escribir este libro. Antes de mi vida en los SEAL yo era un contable con un máster en administración de empresas por la facultad de Económicas Leonard N. Stern de la Universidad de Nueva York, lo cual solo implica que había errado totalmente mi primera profesión. Me quedaría corto si afirmase que no me resultó sencillo asumir a la edad de veinticinco años que había equivocado por completo mi plan de vida y optar por dejarlo todo para satisfacer mi deseo de convertirme en un SEAL… Hacía tiempo que mis padres esperaban que me incorporase al negocio familiar (la empresa Divine Brothers, con ciento veinte años de antigüedad). Para mí el cambio suponía un gran riesgo y una apuesta considerable, tanto personal como profesionalmente. Me habría gustado disponer de una herramienta como esta, que me ayudase a conocerme y a elegir mejores objetivos cuando terminé el bachillerato a los dieciocho años; sin duda habría ahorrado miles de dólares a mi familia, y a mí mismo un montón de tiempo y sufrimiento.
Mediante un programa especial para quienes carecen de experiencia militar previa, o que no han pertenecido a los Cuerpos de Entrenamiento de Oficiales en la Reserva, la Armada me seleccionó finalmente para la Escuela de Aspirantes a Oficial y me hizo un hueco en el famoso curso básico de Demolición Submarina/SEAL (BUDS). Fui el primero de mi promoción en el curso de 1990 y obtuve la máxima puntuación entre los diecinueve que únicamente terminaron de los 180 miembros de la «clase». En total estuve nueve años en el servicio activo y después once como oficial SEAL de reserva. La Armada me movilizó y me trasladó dos veces a Oriente Medio como oficial de reserva, la última en 2004 a Bagdad.
Pero resultó que después de todo llevaba los negocios en la sangre. Tras mi primer período en activo fundé una cervecería restaurante, me hice cargo de una empresa de hardware y creé <NavySEAL.com>, un portal de formación y apoyo online para aspirantes a los cuerpos de Operaciones Especiales. En 2006, tras ser desmovilizado después de mi último período en la reserva, fundé U.S. Tactical, Inc, que fue contratada por el Mando de Reclutamiento de la Armada para establecer a escala nacional un programa de asesoría para potenciales candidatos a los SEAL. Ese programa logró en su primer año elevar la tasa de aspirantes aprobados del 33 al 80 por ciento. En 2007 decidí ofrecer al público mis servicios como instructor y creé SEALFIT. Desde entonces he formado a millares de personas con los principios esbozados en el presente libro y que se basan en los métodos de instrucción SEAL y en las disciplinas de las tradiciones guerreras de nuestros antepasados, en mi investigación sobre prácticas somáticas y de cuerpo y mente tales como el yoga y el kárate, en mi propia experiencia multidisciplinar, y en la instrucción de la persona en su totalidad (lo que llamo «entrenamiento integral»). He instruido a aspirantes a los SEAL y a Operaciones Especiales así como a toda clase de profesionales y de dirigentes de empresa. Mi laboratorio es mi famosa academia SEALFIT, que forja fortaleza mental mediante una exigente formación tanto en ese plano como en el físico, y he perfeccionado mis técnicas y mi filosofía por medio de mi última iniciativa, la academia Mente Invencible, que imparte principios mentales, emocionales y espirituales. Incluso yo estoy asombrado por algunas transformaciones que mis alumnos han experimentado y de las que he sido testigo.
Aunque trabajamos en equipos cada Navy SEAL encarna la clase de liderazgo que enseñaré en este libro. Al igual que esos guerreros de élite, un líder que ponga en práctica el Método de los SEAL (MDS) es un o una profesional que primero controla el poder de sus propios pensamientos, emociones, instintos y lo que tiene de único su talento, y al hacerlo se gana la confianza y el respeto de los demás y pasa a ser un líder natural. Por lo tanto, los principios que se ofrecen en este libro crean las competencias individuales del líder; esta metodología es esencial incluso si actualmente en su trabajo usted no disfruta de una posición de liderazgo. Todos los operadores de élite poseen unas poderosas competencias de liderazgo que son vitales para ponerse al frente de uno mismo y de los demás. Aunque me he centrado fundamentalmente en el terreno empresarial, esas mismas competencias le permitirán obtener resultados de primer orden en todos los aspectos de su vida. ¿Qué implica emprender el Método de los SEAL (MDS)?
• Aprender a simplificar y a analizar y valorar su existencia de manera que podrá avanzar con gran determinación, conciencia de misión y unos valores por los que vivir en lugar de limitarse a pensar en ellos. Su vida tendrá sentido y no se arrepentirá de nada.
• Aprender a permanecer sereno y centrado en medio de las peores tormentas a las que deba hacer frente en su vida.
• Desarrollar fortaleza mental para dominar cualquier tarea o reto.
• Cultivar sus poderes intuitivos de toma de decisión y presentir el peligro o la oportunidad cuando se presentan.
• Llegar a ser más equilibrado emocionalmente, lo que le permitirá comprender de dónde parten los demás y así anticipar sus necesidades.
• Convertirse en un líder mejor, más auténtico, respetado, digno de confianza y persuasivo.
• Llegar a ser mejor persona, en definitiva. Su familia, sus equipos y su comunidad saldrán beneficiados con su fortaleza y el mundo será mejor gracias a su contribución.
Me honra que haya elegido embarcarse conmigo en este viaje. Adoptar el MDS no es una opción sencilla: la transformación no se produce de la noche a la mañana, pero empezará a advertir cambios en cómo siente y responde a las cosas tan pronto como empiece a trabajar con estos principios. La clave para obtener resultados extraordinarios es sustituir sus antiguos hábitos por unos nuevos, incluidas viejas formas de pensar, actuar y creer. Si sigue conmigo e integra totalmente en su vida los principios del Método de los SEAL conseguirá cualquier objetivo que se proponga, ya sea lograr un ascenso, iniciar con éxito una nueva empresa, ponerse más en forma, disfrutar de una vida matrimonial y hogareña más satisfactoria, u obtener un título académico.
Usted dominará técnicas sencillas para enfrentarse al cambio, se desenvolverá con soltura en situaciones caóticas y confiará en su instinto. Hará de la perseverancia un hábito, y aprenderá a asumir el riesgo y eliminará el paralizante miedo al fracaso. Cultivará una «actitud de ataque» y su conciencia se hará más profunda, de forma que cada decisión que tome sea un golpe directo definitivo. Aprenderá a pensar de un modo no convencional y a romper las reglas sin traspasar los límites de la aceptación ética.
Un viaje de miles de kilómetros empieza con un simple paso, y usted ya lo ha dado. Trabajemos juntos para recorrer el Método de los Seal desde ahora mismo. Hooyah!
MARK DIVINE
Encinitas, California, 2013
INTRODUCCIÓN
Liderar desde el campo de batalla
No puedes viajar interiormente y que tu exterior permanezca inmutable.
JAMES ALLEN (1864-1912),
filósofo y escritor británico
Septiembre de 1990. Estaba yo con mis compañeros de promoción ante trescientos invitados, personal y alumnos del Centro de Entrenamiento Bélico Especial de la Armada durante la ceremonia de graduación, a punto de convertirme en algo que para muchos es solo un sueño: un auténtico buzo de los SEAL. Solo unos meses antes me encontraba en la ciudad de Nueva York y era un muchacho conservador e hiperactivo que vivía el prototipo del sueño americano. Había renunciado a la fantasía infantil de combatir a los malos y rescatar a damiselas en apuros y aceptado alegremente la presión cultural en favor de la vía corporativa en la que acumulaba títulos con la vista fija en un futuro opulento. El pequeño tamborilero redoblaba su tambor y, como muchos de ustedes, desfilaba ajeno al redoble más sutil en mi interior.
El camino emprendido me condujo a la contabilidad y la asesoría. Quizá el suyo le haya llevado a la medicina, el derecho, la banca, la tecnología de la información o cualquier otro campo tradicional. Unos años más tarde usted se encontró profundamente inmerso en una profesión. Es posible que siga amando su trabajo pero que se pregunte por qué triunfar en su profesión no ha comportado en otros aspectos de su vida paz y felicidad. O quizá un día se ha visto a sí mismo preguntándose cómo había llegado ahí, o lo que es peor, qué estaba haciendo ahí. O quizá, igual que yo, se encontró un día cuestionándose por qué no era feliz o planteándose si no habría tomado un camino vital equivocado.
La proverbial gota que colmó el vaso cayó cuando luchaba contra la idea de abandonar Nueva York. No me satisfacía mi vida cotidiana y me sentía más a gusto durante las intensas sesiones de kárate o corriendo a primera hora por las calles. Durante una de esas sesiones vi un póster de los SEAL en la fachada de una oficina de reclutamiento de la Armada. «Sé alguien especial», decía el seductor mensaje. «¡Sí! —pensé—. Quiero ser alguien especial. Ahora mismo creo ser el engranaje de una fría y gigantesca máquina.» Como me pasaba en mis fantasías infantiles, me atraía la idea de servir a los demás y me enardecía imaginarme comportándome todos los días al más alto nivel de desempeño y poniéndome a prueba a mí mismo en un equipo integrado por quienes compartían valores similares. Sin embargo, mi decisión no fue firme hasta que trabajé con Kane, mi último cliente. Kane & Co. era una empresa papelera familiar que en 1988 se vio involucrada en el «escándalo del tráfico de influencias» de la industria de defensa de Long Island. La empresa fabricaba embalajes utilizados por los contratistas de la defensa para enviar grandes componentes aeroespaciales. Cuando se descubrió que los mayores contratistas habían sobornado a funcionarios del gobierno, los pequeños fabricantes como Kane se vieron inmersos en la investigación. La Agencia Tributaria se centró en esos blancos fáciles e insistió en contratar auditores para investigar y analizar sus montañas de cifras. Mi consultoría Big Eight me asignó, junto con un supervisor y un ayudante, la auditoría de Kane.
«Esa gente no se detendrá nunca —oí decir una tarde a Joe Kane a través de la pared de su oficina—. Durante el procedimiento se van a cargar esta empresa y a mi padre.» El hijo del fundador estaba hablando por teléfono con alguno de sus hermanos, que trataban desesperadamente de mantener a flote el negocio mientras Kane Sr. luchaba contra un fulminante cáncer provocado, según creía la familia, por el enorme estrés de la auditoría. Y, en efecto, el señor Kane moriría al cabo de un mes.
La noticia me afectó mucho, y me sentí como si yo hubiese matado personalmente a ese hombre. Y Kane Jr. tenía razón: podríamos haber concluido el trabajo en tres meses, pero nuestros jefes continuaron mandándonos allí y facturando horas extra porque tenían el aval de la Agencia Tributaria. Me horrorizó aquella forma de desangrar a esa empresa. Kane ya no era el cliente; el objetivo principal pasó a ser la acumulación de horas facturables. A mí todo ese tinglado me parecía una forma grotesca de camuflar el negocio. ¿Cómo podía continuar participando de semejante farsa? En ese momento decidí llevar a cabo mi reciente propósito de convertirme en un líder guerrero sirviendo en la Armada como oficial de los SEAL. Volví a las oficinas y dimití de inmediato. Acepté un empleo de entrenador personal y redoblé mi entrenamiento en kárate y meditación zen, todo ello con vistas a mi apuesta por los SEAL. Un mes más tarde, sin un céntimo y esperando haber tomado la decisión correcta, recibí la inesperada llamada de un socio de mi antigua asesoría: «Mark, estoy poniendo en marcha una nueva empresa y te quiero conmigo». Sentí la familiar hinchazón de mi ego al imaginar la avalancha de dinero. Pero una voz interior dijo: «¡Basta!», y recordé antes de nada por qué había dejado mi trabajo. Tenía la certeza de estar en una dirección mejor, en el camino adecuado para mí. Rechacé educadamente la oferta.
Un año después allí estaba yo, graduándome tras la instrucción SEAL y pasando a la siguiente fase de mi arduo viaje, listo para aceptar cualquier reto que me fuese planteado. El oficiante dejó de hablar y todos se volvieron hacia mí cuando este me hizo entrega de la placa de n.º 1 de la promoción. Seis meses atrás ciento ochenta candidatos habían comenzado la preparación, y de los únicos diecinueve que se graduaron yo terminé el primero. Estaba radiante cuando el capitán Huth, comandante en jefe del entrenamiento básico de Demolición Submarina de los SEAL (BUDS), prendió el preciado tridente —la insignia de oro que luce un Navy SEAL— en mi uniforme.
El tridente te distingue como alguien especial, un extraño espartano de nuestros días que entrena duro, trabaja bien y se comporta con valor frente a todo reto. Para mí representa también el Método de los SEAL, una forma de pensar y una actitud que permite a quien luce esa insignia salir victorioso en todos los campos de batalla de la vida, tanto interiores como exteriores.
Permítame enseñarle ahora cómo puede ganar usted su propio tridente.
¿Qué es el Método de los SEAL?
Tan rápido como el viento, tan silencioso como el bosque, tan audaz como el fuego y tan inamovible como una montaña.
Guerrero japonés (1521-1573),
normas para la batalla de Takeda Shingen
Tengo la fortuna de haber estudiado liderazgo y también de haberlo observado personalmente de cerca desde múltiples perspectivas. He asistido a seminarios y los he impartido yo mismo en una importante universidad. He mandado y obedecido en grandes entornos militares y corporativos, y asimismo en pequeñas empresas y en equipos (un equipo sería cualquier grupo de gente que se une intencionadamente para cumplir una misión o una serie de objetivos, y esto vale para un equipo deportivo, un comité de voluntarios, un departamento de empleados, una pareja e incluso una compañía o una familia al completo). Y he observado lo siguiente: debido a que no existe un énfasis cultural o educativo para encarnar valores fundamentales como el honor, el coraje o el compromiso, quienes aspiran a ser líderes carecen de fundamento para el desarrollo de su propio carácter y buscan un ascenso profesional sin tener los medios para convertirse en mejores personas. Cuando adoptan un modelo particular a partir de un curso de formación o de un libro, confían fervorosamente en que les proporcionará la capacidad de solventar las situaciones de liderazgo. Piensan: «Todo lo que tengo que hacer es aplicar las competencias y actuar como dicen los expertos, y las cosas irán mejor». Cuando los resultados no están a la altura de lo que promete el modelo, esos líderes en ciernes pierden la fe y empiezan a buscar un nuevo modelo.
El liderazgo de servicio, el situacional, el visionario o el excesivamente optimista son modelos populares y todos ellos consideran el liderazgo como una mera habilidad. Pero ¿qué ocurre si el liderazgo no es una habilidad o una colección de comportamientos? ¿Qué pasa si es un carácter? Nos preguntamos por qué las cosas no funcionan o seguimos o sentimos que nos equivocamos cuando pasamos demasiado tiempo buscando el santo grial de los modelos de liderazgo en lugar de buscarlos en el interior o en vez de crear ese carácter.
Resultado final: si usted carece de un compromiso interno con el autocontrol y el crecimiento, ni la mejor teoría le ayudará a lograr el éxito personal o de un equipo.
Adoptar un nuevo planteamiento de liderazgo
Hay que basar el liderazgo auténtico en lo que yo llamo un «modelo de desarrollo integral», algo que enseño en SEALFIT mediante el entrenamiento guerrero de las Cinco Montañas. Las cinco montañas de mi programa representan el desarrollo de competencias en los terrenos físico, mental, emocional, intuitivo y espiritual; la integración de esas competencias da como resultado un crecimiento más equilibrado de la persona en su totalidad. En Pensar como los mejores guerreros nos centramos fundamentalmente en lo mental, lo emocional y lo intuitivo. Verá, sin embargo, que ese material puede y debe apoyar sus exploraciones en los otros dos campos, y le animo a proseguirlas en la forma que más convenga a su estilo de vida y sus convicciones. La exploración de la montaña física puede variar tanto que exige su propio libro (puede leer acerca de mi programa de entrenamiento físico recomendado en mi libro 8 Weeks to SEALFIT). La exploración de la montaña espiritual no puede desvincularse de las otras cuatro montañas, a tal extremo que en gran medida usted la desarrollará de forma natural según avance en el Método de los SEAL (un desarrollo más centrado en lo espiritual es un profundo viaje personal y, una vez m
