manipulando los brazos y piernas del muñeco para simular que se está «fumando un peta».
Igual que pasa con las bandas urbanas, la policía, los trabajadores de ferias ambulantes y otros gremios marginalizados por nuestra cultura, la industria americana del porno vive apartada y aislada del mundo de una forma que recuerda a los institutos de secundaria. Hay camarillas, anticamarillas, alianzas, traiciones, rumores incendiarios, enemistades legendarias y derramamientos públicos de sangre, además de apasionadas jerarquías de popularidad e influencia. O eres parte del grupo o no lo eres. Los actores y actrices, al constituir el núcleo físil de la industria, forman obviamente parte del grupo. Pese a su poder financiero, los ejecutivos de los estudios y los productores no acaban de formar parte del grupo, y los directores (sobre todo aquellos que nunca han pasado por la iniciación de tener relaciones sexuales delante de la cámara) forman menos parte que los actores y actrices. Los reseñistas de películas y periodistas especializados todavía forman menos parte que los ejecutivos, y los periodistas no especializados están muy, pero muy lejos del grupo, y son de una casta casi tan baja como la enorme masa de fans del porno (el término con que los iniciados designan a dichos fans es: mostrencos).18
18. «Mostrenco» viene a significar más o menos lo mismo que significaba «zopenco» entre los trabajadores de las ferias ambulantes. Como todas las comunidades psicológicamente amuralladas, la industria del cine para adultos está atiborrada de códigos y jerga. «Leña» es una erección lista para las cámaras; «leñador» es un actor masculino de potencia fiable; y «esperar leña» es una forma discreta de explicar lo que hacen todos los demás miembros del equipo de rodaje y del reparto mientras un actor masculino está experimentando «problemas de leña», una expresión que no requiere explicación. Una «NYDP Bluetanto anales como vaginales. «Tiro/tirar al plato» es un término que se usa tanto para el acto del orgasmo masculino («tirar») como para el material emitido en el mismo (el «tiro»). (Nota: sin embargo, tanto H. Hecuba como D. Filth aseguran que uno
Todo esto está destinado a explicar las circunstancias exactas en que estos enviados especiales acabaron en la suite personal en el Sahara del titán del porno Max Hardcore y tuvieron ocasión de pasar un rato en la sala de estar de la suite con Max, parte de su equipo de rodaje, las estrellas del porno Alex Dane y Caressa Savage y dos chicas-B; en realidad fue a Harold Hecuba y Dick Filth a quienes invitaron a pasar un rato en la suite aquel viernes por la tarde, pero estos enviados especiales se les agarraron a la espalda casi como bebés indios, y el fornido ayudante de producción de MAXWORLD no cerró la puerta lo bastante deprisa.
Así que estos enviados especiales, durante un par de horas, y por lo menos logísticamente hablando, formaron parte del grupo.
Para un hombre normal sin relación con este mundo, estar en una suite de hotel con actrices porno es una situación tensa y emocionalmente compleja. Está en primer lugar el asunto de haber visto previamente en vídeo las diversas partes anatómicas y actividades íntimas de esas actrices, lo cual hace (extrañamende sus grandes desafíos como reseñistas es que se les sigan ocurriendo sinónimos joviales y evocativos del semen.) El «dinero» –abreviatura de «plano del dinero»– es un orgasmo masculino filmado con éxito, lo cual por supuesto tiene lugar en un cien por cien de las veces fuera de la participante femenina; p. ej., un «facial» es un «dinero» donde el plato se tira sobre la mejilla o la frente de la pareja sexual. «Chica-chica» se refiere a una terminó siendo un espectacular facial doble en el que la estrella femenina hizo un verdadero despliegue de profesionalidad al conseguir permanecer entusiasta incluso después de que le cayera algo del tiro en el ojo derecho».
te) que a uno le dé un poco de vergüenza conocerlas. Pero también hay una compleja tensión erótica. Porque los mundos de las películas porno están tan sexualizados, y todo el mundo parece estar tan al borde mismo del coito todo el tiempo, de manera que solamente haría falta un ligero codazo o cualquier mínima excusa –que se estropee el ascensor, que la puerta no esté cerrada con llave, que alguien enarque una ceja, que se produzca un apretón firme de manos– para que todos se precipitaran a un enredo de manos, piernas y orificios, que existe una grotesca expectación/temor/esperanza de que es eso lo que podría pasar en la habitación de hotel de Max Hardcore. A estos enviados especiales les resulta imposible insistir demasiado en el hecho de que esto es una mera ilusión. De hecho, por supuesto, la expectación/temor/esperanza inconsciente no tiene más sentido del que tendría asistir en compañía de médicos a una convención médica y esperar que a la menor provocación todo el mundo en la sala se lanzara a un frenesí de resonancias magnéticas y epidurales. Con todo, la tensión está ahí, pese al hecho de que es obvio que las actrices están cansadas, que no les importa en absoluto el evento de hoy en el CES19 y que además por lo visto están doloridas, ya que resulta que Max Hardcore está rodando uno de sus espectaculares pornos «gonzo» aquí mismo en el Salón de la Electrónica de Consumo, usando el CES como gancho y como telón de fondo, y las chicas han estado alternando sus deberes en las casetas del CES y sus polvos traviesos con látigos con un plan de rodaje apretado e intensivo de SS. (Max, que es un firme creyente del método fílmico de los hechos consumados, todavía no se ha dignado hablar con la administración del salón CES sobre el hecho de que está poniendo el
19. Para ser sinceros, las actrices femeninas no solo parecen poco comunicativas sino francamente hurañas. No está claro en qué medida esto se debe a la fatiga causada por la feria y en qué medida a la conducta glacial de los Iniciados respecto a todos los Foráneos. Las actrices llevan todas ropa de paisano post<2>Seinfeld.
salón de exposición de tecnología de consumo más grande del mundo en un vídeo promocionado como «vea a chicas guapas sodomizadas de las formas más brutales».)
El señor Max Hardcore –también conocido como Max Steiner, también conocido como Paul Steiner, cuyo nombre real es Paul Little– mide 1,68 y pesa solamente 62 kilos. Su edad está entre los cuarenta y los sesenta y se parece más que nada a un Henry Gibson mesomórfico y rayano en la psicopatía. Lleva un sombrero de vaquero negro y la que debe de ser una de las pocas camisas hawaianas de manga larga que existen en el mundo. En cuanto se le pasa el enfado al ayudante de producción y se llevan a cabo las presentaciones (H.H. consigue mencionar el nombre de su revista varias veces en una sola frase), Max se destapa como un anfitrión jovial y parlanchín y ofrece a todos vasos de plástico desechables llenos de vodka antes de sentarse con estos enviados especiales a discutir los que para Max constituyen los asuntos más urgentes y relevantes de los Premios de AVN de este año, unos asuntos que son la carrera del señor Max Hardcore, su reputación, su historia personal y su filosofía general de la vida.
Inventado (dependiendo de con quién hable uno) por Max Hardcore o bien por John («Buttman») Stagliano, el «gonzo» se ha convertido en uno de los géneros más populares y provechosos del vídeo para adultos. Viene a ser más o menos un cruce entre un documental de la MTV y el panel del infierno del Jardín de las delicias terrenales de El Bosco. Una película gonzo siempre está ambientada en alguna localización o evento distintivos: Daytona Beach en las vacaciones de primavera, el Festival de Cine de Cannes, etc. Siempre hay un «presentador» salido y salivoso que habla directamente con una cámara de mano: «Bueno, aquí estamos en el Festival de Cine de Cannes, y parece que va a haber montones de cosas excitantes, dicen que han venido John Travolta y Sigourney Weaver, y también está la playa famosa en el mundo entero, y me han dicho que en la playa hay algunas niñitas que están buenísimas, así que vamos para allá». (Esa es más o menos la presentación de un gonzo reciente de Max en Cannes, un tipo de presentación marca de la casa al que Max se refiere con una sonrisa de cincuenta y seis dientes como «siempre piadosamente breve»: y por favor, fíjense en lo de las «niñitas en la playa», porque esta es otra de las marcas de la casa profesionales de Max, la infantilización de las mujeres de sus vídeos que complementa narrativamente su propio personaje fílmico, que siempre es el de una especie de tío o padrastro degenerado.) Luego la cámara bamboleante pero siempre bien enfocada se dirige al océano o al centro comercial, o al salón CES o a donde sea, mostrando a mujeres atractivas20 mientras el presentador gime y se muerde los nudillos de pura lujuria. Luego, enseguida, el presentador y la cámara empiezan a parar a las mujeres a las que han estado mirando y las someten a pequeñas «entrevistas» breves llenas de sonrisitas lascivas aparte y de dobles sentidos procaces. Algunas de las entrevistadas son gente de la calle, pero siempre hay algunas que son lo que Max llama «topos», o sea, actrices porno profesionales. Y así es como al espectador se le ofrece la clásica fantasía de fraternidad estudiantil consistente en pasar, por medio únicamente de un par de frases de bar de solteros tipo «Eh, nena, qué tal», de mirar a una mujer atractiva a tener relaciones sexuales desenfrenadas y anatómicamente diversas con ella, mientras todo el tiempo uno de sus colegas lo graba todo en vídeo.21
Pese a que la cuestión de quién fue exactamente el que inventó el gonzo resulta imposiblemente controvertida y todo eso, es cierto que Max Hardcore es famoso como director por varias cosas: 1) tener una disciplina increíble en materia de pre
20. (sobre todo sus culos, parece ser, en los gonzos de Max, Buttman, el señor Ben Dover y el J. Silvera de «Butt Row»)
21. Observemos entonces que mientras que los vídeos porno tradicionales y,
entre comillas, dramáticos, simulan la sexualización al cien por cien de la vida real
(a saber, creando una especie de mundo real alternativo en el que todo el mundo
desde las secretarias a los bomberos pasando por los higienistas dentales solamente necesita que le hagan una pequeña señal para lanzarse a un festival de sexo frenético), los vídeos gonzo van más allá al ofrecer la sexualización aparente de la
vida real de verdad (por ejemplo, al combinar imágenes reales de churris en la playa de Cannes con material escrito de seducción y sexo explícito). El gonzo, así
pues, parece ser obviamente el equivalente en porno a la tendencia que hay en el
audiovisual convencional a los docudramas: COPS, Real-Life Adventures of 3rdShift Trauma Surgeons, etcétera.
supuesto y logística táctica, hasta el punto de obligar a su equipo y a sus empleados a llevar monos idénticos de nailon escarlata de manera que parecen un equipo nacional de esquí: los rodajes de Max son descritos (por el propio Max) como «operaciones casi militares»; 2) no solamente emplear a topos, sino llegar a veces a conseguir convencer a «niñitas» normales y corrientes de verdad en la playa o en el centro comercial para que se vayan con él al vehículo especial de MAXWORLD y tengan relaciones sexuales anales delante de la cámara;22 3) ser el primero en la industria del vídeo para adultos «generalista» (o sea, no fetichista) en perpetrar sobre las mujeres niveles de violación y degradación que hace unos pocos años habrían sido impensables. En relación al punto 3, Max, después de explicarles a estos enviados especiales las vocaciones y diversiones personales que lo llevaron a la industria del cine para adultos (una historia demasiado literalmente increíble hasta para plantearse comprobar si es cierta e imprimirla), nos informa de que él es y ha sido siempre la «vanguardia puntera» del vídeo para adultos, y que otros cineastas menos valientes y originales han robado y usado de forma sistemática sus degradaciones de mujeres, las de Max, como modelo para sus posteriores degradaciones más cutres y de segunda mano.23 (Harold Hecuba y Dick Filth, por cierto, han
22. Esto no es un rumor. De hecho, está documentado. Ni siquiera vamos a
intentar plasmar aquí ninguna teoría sobre este fenómeno ni tampoco sobre las posibles motivaciones/susceptibilidades de esas chicas normales y corrientes: las
preguntas relevantes que surgen son simplemente demasiado enormes y pasmosas.
Snakepit The Shocking Truth en la
que cuatro hombres vestidos de padrastros con pajaritas y chaquetas de punto y
todos con hocicos de cerdo sujetos con gomas a la cara se la follan en grupo hasta
dejarla aturdida. Mientras que Rob Black –comparado con el cual Gregory Dark
es Frank Capra– ofrece espectáculos como escenas de sexo en grupo con mujeoído muchas veces pontificar a Max y ahora están fuera del círculo del discurso: D.F. en el cuarto de baño desde hace ya un rato
que parece muy largo y H.H. en el sofá con las actrices discutiendo las implicaciones de la retirada de Seinfeld de la parrilla de
la NBC de 1998.)
res parapléjicas, mujeres obligadas a comer galletas saladas untadas de semen y hombres haciendo turnos para escupir a la cara de mujeres.*
Estos enviados especiales deciden emitir aquí una opinión. Las películas de Dark y Black no son para hombres que quieren excitarse y tal vez masturbarse. Son para hombres que tienen problemas con las mujeres y quieren verlas humilladas. La cuestión de si el «bizarro-sleaze» puede ayudar tal vez a los misóginos de sillón a «resolver» una parte de la furia que sienten hacia las mujeres es irrelevante. La intención de estas películas no es la catarsis. Su intención es capitalizar una demanda de mercado que está claro que existe: los productos de estos directores, igual que los de Max Hardcore, son presencias casi constantes en las listas de los más vendidos y los más alquilados de Adult Video News.
Las películas de Dark y Black son repugnantes. Lo son de forma intencionada. Y la verdad es que la repugnancia por el morro forma parte de la dirección esquizoide en la que el porno lleva moviéndose toda la década. Porque igual que el entretenimiento para adultos se ha ido volviendo más «masivo» –es decir, más fácil de conseguir, más aceptable, más lucrativo y más chic, como Boogie Nights–, también se ha vuelto más «extremo», y no solamente en los márgenes del género bizarro. Hoy día en casi todo el porno hetero hay un nuevo énfasis en el sexo anal, las penetraciones múltiples, las escenas de degradación y los malos tratos (por lo menos) psicológicos a las mujeres. En ciertos aspectos, este extremismo puede derivar simplemente del hecho de que el porno esté siguiendo la misma parábola que el cine de Hollywood: todo el mundo sabe que el cine convencional y la televisión también se han vuelto más violentos y explícitos y crudos durante la última década. Esto es posible. Y sin embargo, hay algo más.
La dinámica psicológica del porno siempre parece haber incluido cierto grado real de vergüenza, asco hacia uno mismo, percepción del «pecado», etcétera. Esto ha afectado tanto en el lado de los actores –«Soy una niña mala», «Soy un agujero para follarlo»– como en el lado de los consumidores: recuerden, o busquen a alguien que les explique, la vergüenza de que te vean en la taquilla de un cine para adultos, o las caras angustiadas de los hombres con gabardina de Times Square, de la Combat Zone de Boston o del Tenderloin de San Francisco. Nos damos cuenta, sin embargo, de que las caras de los fans que hemos visto hoy en la exposición para adultos del parecen distintas, más complejas a nivel de emociones. Al observador le da la extraña sensación de que al fan medio que viene aquí le avergüenza un poco el que le avergüence un poco su entusiasmo por el porno, ya que ahora los actores y actrices y los directores parecen haber abandonado la vergüenza a favor de la exultación de mirada gélida que siempre acom
* Nótese aquí por adelantado que el señor Rob Black va a ganar el premio al Mejor Director en Vídeo en la gala de los premios del sábado por la noche.
Sola y ocupando un lugar de honor bien visible sobre una estantería con acabado de madera encima del minibar de la suite, hay una estatuilla auténtica de los Premios de AVN. El trofeo se parece a un Oscar/Emmy/Clio salvo por el hecho de que la figura tiene los brazos levantados y extendidos (eso le da también un poco de aspecto de Richard Nixon en el clímax de la convención republicana de 1968), y ciertas imprecisiones en su proceso de fundición hacen que parezca como de circonio cúbico. Imposible saber si la estatuilla es pesada y sólida o bien es hueca y de las baratas: no se producen invitaciones a tocarla ni a sopesarla. Una de las chicas-B que están en el sofá se está riendo o bien llorando y tapándose la cara con las manos por algo que ha dicho Harold Hecuba; sus hombros desnudos se agitan convulsos.
paña al éxito en ese gran mercado que es Estados Unidos. Esté donde esté ahora, el porno ya no se encuentra en las sombras y los barrios degradados. Tal como explica uno de los miembros del equipo de Max con su uniforme escarlata: «En cierta manera, es un coñazo. Ahora todo el mundo ve porno. Antes éramos rebeldes. Ahora somos putos hombres de negocios*
Lo que hay que reconocer es que la respetabilidad de que goza ahora la industria del cine para adultos crea una paradoja. Cuanto más aceptable se vuelve dentro de la cultura moderna, más lejos va a tener que ir el porno a fin de preservar el sentido de no ser los miles de millones de dólares que acompañan a la popularidad masiva) parecen ser el enemigo más peligroso de la industria.
* (La respuesta que da Max al análisis de ese miembro de su equipo es levantar los pulgares en gesto optimista y decir: «Que Dios bendiga a América, chaval».)
Sería totalmente fantástico que la reposición de Seinfeld que estamos viendo en el enorme televisor fuera el episodio en que todo el mundo intenta evitar masturbarse, pero no lo es.
Cuando uno de estos enviados especiales le pregunta por qué le dieron el Premio de AVN que hay en la estantería, Max Hardcore se da una palmada en la rodilla: «Lo robé, joder». Y es ahora cuando una esforzada inspección visual a media distancia revela que la inscripción «max hardcore» que hay en la tira metálica de la base del trofeo ha sido hecha a base de rayaduras por alguien que no es un grabador profesional. De hecho, parece hecha con un destornillador. Max me explica la travesura de la estatuilla: excluido inexplicablemente de los premios durante años, el año pasado, cuando estaba bajando del escenario (todos los años lo ponen de presentador de algún galardón, lo cual él percibe como la forma que tienen en los Premios de AVN de hurgar en la herida emocional), atisbó entre bastidores una caja de cartón muy grande llena de estatuillas de Premios de AVN sin grabar y sin usar.24 De manera que pensó, tal como explica ahora: «Qué cojones, me la merezco, joder», y birló una, que se escondió dentro de su enorme sombrero Stetson y de esa forma obtuvo una satisfacción considerable del hecho de asistir a varias fiestas pospremios con la estatuilla ilegal debajo del sombrero. Los miembros del equipo de Max se ríen mucho con esta anécdota, aunque las actrices no.
Ahora Alex Dane le está contando a Harold Hecuba que se ha encontrado un perro extraviado y ha decidido quedárselo. Se emociona al describirle el perro y por un momento parece que tenga catorce años; la impresión solamente dura un par de segundos y resulta conmovedora. Una de las chicas-B, entretanto, está explicando que se acaba de poner un par de implantes ultramodernos en los pechos cuyo tamaño puede regular añadiendo o drenando fluido por un par de pequeñas válvulas que tiene debajo de las axilas, y entonces –tal vez confundiendo las
24. (Aquí la sospecha de estos enviados especiales de que las estatuillas de los Premios de se compran a peso, posiblemente en el mercado negro, parece confirmarse de alguna forma.)
expresiones de estos enviados especiales con expresiones de incredulidad– levanta los brazos para mostrar las válvulas. Y realmente parece que hay unas válvulas.
Una gran parte de la industria del cine para adultos de hoy día parece una parodia torpe de Hollywood y del conjunto del país. Las actrices más famosas son caricaturas de tebeo del atractivo sexual. Las prótesis de pechos y las nalgas levantadas y (no es broma) los pómulos artificiales no son nada más que subrayados de una mentalidad que potencia las liposucciones masivas y la industria del colágeno. La sexualidad ginecológicamente explícita de Jenna, Jasmin y compañía se parece más que nada a una parodia de la revista Mad de la sexualidad «tórrida» de Sharon Stone y Madonna y tantos otros iconos femeninos de la cultura de masas.25 Por no mencionar el hecho de que la industria del cine para adultos coge muchas de las deformidades por las que Hollywood es famoso –la vanidad, la vulgaridad, el mercantilismo rancio– y no solamente las vuelve explícitas y grotescas, sino que parece regodearse en esa naturaleza grotesca.
El bueno de Max Hardcore, por ejemplo, es un psicópata total: es verdad que es algo que forma parte de su personaje en sus películas gonzo, pero es que también lo es el Max/Paul Steiner de verdad. Tendrían que estar ustedes en la suite con él. Max está sentado recibiendo a la corte con su sombrero y sus botas puntiagudas, con un aspecto a la vez autoritario y ausente, mientras sus acólitos vestidos de rojo le ríen las bromas y una chavala que no ha acabado el instituto enseña sus válvulas. En honor a la verdad, los diez primeros minutos de la entrevista improvisada en el Sahara se dedican a pasarse de mano en mano por toda la sala un ejemplar de algo que se llama revista Icon, de la
25. … y de la torridez omnipresente que forma parte en gran medida de la cultura comercial de los años noventa. El señor a las que se refiere la nota n.º 3, señaló que la relación que hay entre un anuncio de Calvin Klein y una película de porno duro es en esencia la misma que la relación que hay entre un chiste gracioso y la explicación de por qué ese chiste es gracioso.
que Max nos ha dicho que está haciendo un reportaje sobre él: se espera de nosotros que hojeemos la revista y hagamos comentarios favorables sobre su contenido y su diseño mientras Max nos observa de la misma forma hiperexpectante en que los padres te miran cuando estás mirando una foto de su hijo que han sacado sin que tú se lo pidieras y te han obligado a mirar. Esta es la cronología auténtica. Luego sigue un torrente de autobiografía y antecedentes que estos enviados especiales han decidido negar a Max la satisfacción de ver aquí reproducidos. Después de lo cual viene una especie de visión de conjunto tipo Primer Curso de Max acerca de su filosofía personal y de la teoría del gonzo y de la anécdota de la estatuilla. El vodka es del bueno y los vasos de plástico tienen polvo. Luego una de las estrellas femeninas decide que tiene hambre y Max no solamente insiste en acompañarla hasta el restaurante del Sahara sino que quiere que todos los demás vayamos también, lo cual acaba resultando en que las chicas-B y los miembros del equipo de rodaje y estos enviados especiales26 nos quedemos allí de pie sin saber qué hacer frente al podio del maître mientras Max en persona conduce a la estrella porno hasta su mesa y le retira la silla y le mete una servilleta en el escote y saca un clip para sujetar billetes con revestimiento de platino y anuncia en una voz lo bastante alta como para que le oiga todo el restaurante y todo el vestíbulo que «quiere hacerse cargo por adelantado de todo lo que le endilguen a la niñita», y le embute varios billetes al maître en el bolsillo de la pechera del esmoquin y luego deja a la chica allí sola y nos lleva a todos en manada de vuelta afuera y al ascensor y se pone a darle porrazos al botón de la planta de su suite, casi dando saltos de furia por la lentitud del ascensor; luego nos lleva a todos corriendo hasta la suite porque se le ha ocurrido que quiere enseñarles a estos enviados especiales algo del rodaje de esta semana que él cree que resume su genio pornográfico particular mejor que cualquier exposición por larga que sea… y entonces, sentados de nuevo, empieza a pasar páginas de un cuaderno buscando algo.
–Lo que tenemos es una niñita en la caravana [la infausta caravana de MAXWORLD], y después de follarle la cara27 y de comerle el ojete, y, bueno, las depravaciones de siempre, le hacemos que se meta un boli… no, ¿cómo se llama…?
Miembro del equipo: Rotulador permanente.
Max: … que se meta un rotulador permanente por el culo y que escriba todo… todo esto.
Sostiene el cuaderno en alto, abierto por una página, y de nuevo hace que pase de mano en mano:

es lo que hay escrito con un pulso28 que resulta impresionantemente legible, considerando las circunstancias. Dick Filth hace una pregunta jocosa sobre si hay planes para alguna futura película donde salga esa chica con una máquina de escribir, pero Max no se ríe (nos damos cuenta de que Max nunca se ríe de una broma que no haya hecho él), ni tampoco nadie más.
No hay duda de que la mayoría de esto lo va a cortar la revista Premiere, pero también vale la pena observar –cuando el fotógrafo asignado por dicha revista (que también se ha colado aquí esta tarde pegado a la sombra de H.H. y D.F.) empieza a preguntar en voz alta si va a ser posible conseguir en la gala de los premios buenos retratos de los ganadores sosteniendo sus estatuillas– la forma en que Max salta de golpe con su idea de la foto perfecta para la página titular de este artículo. La foto que nos propone es una foto de Max Hardcore, sosteniendo varios de los trofeos de los Premios de AVN que promete o bien gana de la forma convencional o bien hacerse con ellos de otras formas,
27. ¿= felación? ¿= beso con lengua muy enérgico?
sentado en alguna clase de trono de aspecto imperial y realmente bonito que a su vez esté colocado en el bulevar jalonado de palmeras del famoso Strip de Las Vegas –a fin de que el fotógrafo tenga montones de neón borroso y edificios apropiadamente fálicos de fondo–, con un séquito de actrices semidesnudas o bien abrazándolo en actitud de arrobamiento o bien postradas a sus pies, o ambas cosas. Es importante dejar claro que no se oyen ningunas comillas paródicas, que en la cara de Max no hay ironía ni embarazo ni tampoco ninguna clase de conciencia de sí mismo mientras esboza el retablo de esa foto para nosotros; hace gala de la misma solemnidad que uno imagina que mostraba siempre Irving Thalberg.29 Estos enviados especiales
29. Sí, aquí está la cosa: lo más increíble no es la magnitud ni la implacabilidad del narcisismo de la gente del porno. (La forma que tiene Jasmin Saint Claire de saludar a un periodista es ofrecerle una foto autografiada en persona; Tom Byron, que tiene treinta y seis años y nada más que un atributo, se da los aires de un padrino de la mafia en las fiestas nocturnas que celebra la gente del porno en el bar del hotel Sands, extendiendo la mano con los nudillos hacia arriba como pidiendo obediencia, etcétera, etcétera.) Es lo obtuso Su juguete preferido Una historia de Navidad entrée John Wayne Bobbitt UncutScotty’s X-Rated Adventure, una película acosada por una ansiedad casi letal y por sus épicas esperas de leña, tribulaciones psicológicas que Scotty narra con un lujo de detalles que inspira puro horror empático en estos enviados especiales. (Para su información, el debut en el porno del señor empiezan inmediatamente a presionar a favor de la idea de Max, suponiendo que la foto sería una ilustración genial para la historia de cómo Max propuso esa misma foto –o sea, que pondría de relieve la megalomanía de manera mucho más poderosa que el simple reportaje–, pero al fotógrafo de Premiere, que no es
Bobbitt también se vio estropeado por graves problemas de leña –la impotencia parece ser el talón de Aquiles de casi todos los leñadores no profesionales [el término «miedo escénico» debe asumir una odiosa nueva resonancia bajo el resplandor de magnesio de un rodaje en curso de porno]–, pero por fin Bobbitt aceptó someterse a una inyección de prostaglandina en el pene [lo que se conoce en la industria como «leña instantánea»], mientras que Schwartz decidió de forma valerosa/cobarde pasar con más pena que gloria por S.’s X-R. A. sin ayuda médica.)
…La idea central de esa historia tan larga es que Schwartz, aunque (comprensiblemente) ya no es actor de porno duro, ha abandonado sus ambiciones en el cine convencional a favor del vórtice del porno y ahora es un incipiente director de género gonzo, y hasta está dirigiendo esta semana algo que se llama Scotty’s Behind the Anal Door at the C.E.S. (algo que presumiblemente Max Hardcore no sabe) en toda una serie frenética de planos de culo y chocho.
En fin, a lo que íbamos es que estos enviados especiales fueron atraídos a
la mencionada cena el jueves por la noche por los informes de Hecuba de que
todo así de gordo, a ver si me entiendes» en la industria del cine para adultos:
–Pues estoy yo en esa fiesta, yendo por ahí y camelándome a las chicas y al otro lado de la sala veo a Russ Hampshire y Russ me mira a los ojos, a ver si me ningún actor, le sale tan mal disimular su asco hacia la imagen que tiene Max de sí mismo que la atmósfera de la suite entera se vuelve forzada y hostil de una forma compleja, y, en definitiva, Dick Filth me acabará diciendo que no conseguimos, textualmente, «penetrar hasta el núcleo de la esencia de lo que significa ser Max Hardcore».30
entiendes, y me dice, ya sabes: «Eh, chaval, ven aquí», así que voy con él y joder, es
el puto Russ Hampshire en persona, ya me entiendes, y yo voy para donde él está
y Russ se me acerca y dice: «Scotty, te he estado observando. Me gusta tu estilo.
A mí se me da bien juzgar a la gente, y, Scotty, tú eres buena gente. Nunca he oído
a nadie decir nada malo de ti». [Recuerden ustedes que es Scotty el que cuenta esta
historia. Fíjense en cómo cita textualmente el diálogo de Hampshire. Fíjense en
el cambio de timbre y en la reproducción perfectamente oportuna. Fíjense en el
hecho de que a Schwartz no se le ocurre ni por un momento que a un ciudadano
americano normal le pueda aburrir o repeler el que él se explaye durante un buen
rato en los elogios que le ha prodigado otra persona. Schwartz solamente sabe que
esa conversación tuvo lugar y que significa que un pez gordo lo aprueba y que redunda en beneficio del crédito de Scotty el que él quiera que lo sepa todo, todo
el mundo.] «Chaval, solamente quiero decirte que me caes bien, joder, y que si
hay algo que yo pueda hacer, ya sabes, para ayudarte, lo que sea, solo tienes que
decírmelo.» … Fin de la viñeta, y ahora Scotty –igual que Max, igual que Jasmin, igual
que Jenna y Randy y Tom y Caressa– mira a todos los presentes y examina las caras de sus oyentes en busca de la admiración que tiene que aparecer por fuerza.
¿Cuál es la reacción socialmente apropiada a una anécdota como esta: una anécdota sin contexto, a cuento de nada, con su propósito arrogantemente carente de
sutileza (y sin embargo, algo conmovedor, en última instancia, por su desnuda
inseguridad) de hacer que uno admire al que la cuenta? Los segundos que siguieron a la misma, con la viñeta suspendida en el aire y la mirada de Scotty palpando
las caras de estos enviados especiales como si fueran dedos, fueron los primeros de
una infinidad de momentos parecidos a lo largo del fin de semana de los Premios
de . ¿Cómo se supone que hay que reaccionar? Fue muy incómodo. Uno de
estos enviados especiales optó por «Uau. Caray». El otro fingió que se le había atragantado una col de Bruselas.
Los Decimoquintos Premios Anuales de AVN están divididos en dos noches consecutivas, una táctica que Max H. piensa que los Oscar de verdad harían bien en imitar. «Te sacas de encima todas las chorradas la primera noche: el mejor packaging, el mejor marketing, el mejor vídeo gay, esas idioteces. ¿Quién quiere aguantar toda esa mierda?»
Celebrada en un salón de actos distinto y un poco más pequeño del Caesars Palace, la gala de los premios del viernes es ciertamente rápida. Entre las categorías efímeras se encuentran la mejor fotografía de vídeo, el mejor guión, la mejor dirección de arte y la mejor música. En el programa está la lista de los nominados en cada categoría, pero en el escenario solamente se anuncia a los ganadores, y se los anuncia de cuatro en cuatro, y se agradece que no haya aplausos y el maestro de ceremonias no para de decirles a los cuartetos de ganadores que «Si suben ustedes deprisa y ayudan a que todo vaya rápido nos estarán ayudando mucho». La única comida que hay el viernes son grandes ruedas de verduras y salsas para mojar cerca de la barra de pago. El presentador no es el cabeza de cartel Robert Schimmel sino un tipo hipomaníaco que se llama Dave Tyree, cuyas bromas intercaladas con la ceremonia van a 78 rpm y son cosas del tipo: «Si Dios no quisiera que nos hiciéramos pajas nos habría puesto unos brazos más cortos». Debe de haber unos mil asistentes más o menos, la mayoría sin ropa demasiado formal, no hay mesas asignadas y en el salón de actos todo el mundo se dedica a ir de un sitio para otro y a charlar y a tratar lo que está sucediendo en el escenario igual que la gente en una coctelería trata al pianista.
P.: Cuatro mil millones de dólares y ocho mil nuevos títulos
al año: ¿por qué es tan popular en este país el vídeo para adultos?
R.: F. J. Lincoln, director designado para entrar en el Salón
de la Fama de AVN: Siempre me hace gracia que lo llamen para
«adultos». Lo que es en realidad es volver a ser niño. Revolcarse en el suelo y ensuciarse. Es el cajón de arena de los adultos.
R.: Joey Silvera, leñador veterano: Tíos, afrontémoslo…
América quiere hacerse pajas.
R.: Harold Hecuba, periodista especializado: Es el nuevo
circo de freaks. Nadie se arruina por sobreestimar la rabia y la
misoginia del hombre americano medio.
R.: Jacklyn Lick, actriz porno: Creo que hay muchos fans
que son personas muy solitarias.
P.: No parece que se usen muchos condones en las escenas
de porno duro.
R.: Harold Hecuba: No se han usado nunca. Se considera
que no son eróticos. Este negocio consiste en diseñar fantasías.
P.: Pero con la cuestión de las enfermedades venéreas… todas esas perversiones anales y todo eso. ¿Hay una gran preocupación por el VIH en la industria?
R.: Harold Hecuba: Hoy día no hay una gran preocupación.
Todo el mundo se hace la prueba regularmente.
P.: ¿Y qué hay del herpes?
R.: H.H.: Creo que está a la orden del día.
El ganador del premio del año pasado a la Mejor Escena de Sexo en Cine, Vince Vouyer, resulta que en realidad se llama John LaForme. Pregunta retórica: ¿Cómo es posible que alguien cuyo verdadero nombre es John LaForme sienta que necesita un nombre de guerra?
El señor Tom Byron describe la capacidad para conseguir una erección y eyacular a voluntad como un ejercicio de «control, igual que la meditación o el surf. Es como un gimnasta que se aguanta sobre la barra fija. Si practicas lo bastante, puedes conseguir cualquier cosa».31
31. El señor Tom Byron, por cierto, que apareció en la industria a mediados de los ochenta como un jovencito cuya delgadez adolescente y semblante bonachón resultaban tan cautivadores y distintivos como su pene, ahora está experimentando la misma cosa extraña en la cara que pareció experimentar en la cara Christopher Walken poco tiempo después de La zona muerta. No es solo que las pecas de Byron hayan desaparecido o que su mirada haya adoptado un aire de amenaza letal: la misma piel de su cara se ha vuelto reluciente y ha adoptado un aspecto plastificado, demasiado tenso de la misma forma en que una máscara mortuoria resulta demasiado tensa. Para cualquiera que se acuerde de qué aspecto tenía Byron
El antiguo leñador y en la actualidad director Paul Thomas fue miembro del reparto original del musical de Broadway Jesucristo Superstar.
El alto, con pinta de chiflado y siempre rampante Mike Horner, tres veces ganador del premio al Mejor Actor y miembro del Salón de la Fama de AVN,32 tiene formación clásica de cantante de ópera.
La difunta actriz Nancy Kelly en realidad se llamaba Kelly van Dyke. Era la hija del cómico televisivo Jerry van Dyke, y así pues, obviamente, sobrina de Dick.
La exótica actriz primeriza Midori, una de las nominadas en la categoría de Mejor Nueva Estrella Femenina de los Premios de AVN 1998, es hermana de la estrella del pop de los ochenta Jodi Whatley. Midori ha declarado en público que ella contempla el porno contemporáneo de alto presupuesto como un peldaño en el camino hacia una carrera en el cine comercial, un poco como ganar el concurso de Miss América o hacer un par de temporadas en Saturday Night Live. Harold Hecuba describe la estrategia profesional de Midori como «gravemente mal encaminada».
El vicepresidente y editor ejecutivo de Adult Video News, Gene Ross, al presentar el ya mencionado Premio de AVN 1998 al Mejor Director de Vídeo para Rob Black por Miscreants, aclama al señor Black como «un tío que puede coger ojetes, enanos y pescado frito y hacer con todo eso una historia de amor».33
Del artículo publicado en 1995 en The New Yorker sobre la difícil situación psicosexual del leñador en la industria del cine para adultos: «Los Cal Jammer que forman parte de esta feminización sienten que han asaltado las murallas del ornamento femenino para reclamar sus prerrogativas masculinas, solo para encontrarse a sí mismos perdidos en un jardín de ironía sobre los géneros».
El señor John «Buttman» Stagliano –presidente de Evil Angel
Inc., un hombre descrito por el US News & World Report como cuando era un chaval recién salido de la Universidad de Houston, su cara ahora después de trece años en la cúspide de su oficio es una contradicción flagrante de eso que dice la industria de que todo es placer y juego sin restricciones.
32. (la ubicación física de dicho salón, si es que existe, es desconocida)
«el más importante director de vídeos de porno duro del país»– no solamente ha anunciado en público que ha dado positivo del VIH, sino que ha identificado el vector de la infección como una prostituta transexual en São Paulo con quien Stagliano tuvo relaciones anales sin protección en 1995. Le preocupa que la gente no lo entienda bien: «No me interesan particularmente los tíos, pero me interesan las pollas. Los tabúes prohibidos generan toda clase de conductas neuróticas, y eso me lleva a dejar que me den por el culo sin condón».
¿Es posible que los Premios de AVN estén amañados? Max Hardcore (el mismo que sustrajo la estatuilla, no lo olviden) describe los premios como un «conflicto total de intereses». Al fin y al cabo, explica, Adult Video News depende en gran medida de los anunciantes,34 y están bajo «presión de los peces gordos como Vivid y VCA para, ya sabes, dorarles la píldora».
34. Hágase notar que el vistoso y colorido Programa Oficial de los Decimoquintos Premios Anuales Variety hace lo mismo cuando se entregan los Oscar. Otros anuncios del programa son de cosas como el lubricante Wet Platinum…
sigue resbaladizo bajo el agua… nunca se seca… ¡no daña el látex!
…además de varios anuncios de la California Exotic Novelties Corp., fabricante de la Bomba para Pene Facsímil a Tamaño Real de Anne Malle»:
• posición arrodillada: lista para ser tomada
• excitante penetración anal
• pechos turgentes y deliciosos para estrujar
• acción vibradora
• precioso pelo negro
¡¡¡agáchate y tómame ahora!!!
No está claro si estos anuncios tienen su público especializado entre los Iniciados de la industria (dudoso, aunque la verdad es que van a ser los únicos que vean los programas), entre los vendedores o entre los mostrencos de a pie.
Dice la señorita Ellen Thompson, editora asociada de AVN y jueza de los premios que vota bajo el nombre de guerra de Ida Slapter:35 «Llevamos oyendo lo mismo durante años. Y tengo entendido que la misma queja se da en el cine convencional. No me gusta insultar a nadie, pero a veces hay gente amargada. ¿Qué se supone que hemos de decir? Vivid y VCA sacan buenos productos. De verdad y sinceramente, nosotros votamos de forma justa».
Dice el señor Dick Filth: «Lo que se percibe con mayor claridad, y hay toneladas de anécdotas que sirven de prueba y lo respaldan, es que están totalmente amañados y vendidos».
El sábado es la gran noche. El banquete, el espectáculo en el escenario, los premios importantes. Ver y ser visto. Jugadores profesionales y asistentes a convenciones y mostrencos de toda calaña se apelotonan en la parada de taxis del Caesars Palace para ver llegar a las estrellas femeninas. Hay cámaras de mano y flashes, pero no hay paparazzis per se. Algunos de los actores y actrices llegan en limusinas y otros en relucientes coches deportivos fálicos; otros es como si aparecieran simplemente de forma misteriosa. Hoy asisten todavía más estrellas femeninas de las que había en el salón CES, y van tremendamente emperifolladas. Hay
35. Hay cuarenta y cinco votantes oficiales listados en el programa de los premios. He aquí algunos de sus nombres: Avie Chute, Rich C. Leather, Marlon Brandeis, Roland Tuggonit, Stroker Palmer, S. Andrew Roberts & Esclava (así que en realidad hay o cuarenta y cinco o cuarenta y cuatro votantes oficiales, dependiendo de si Esclava tiene voto propio o solo se dedica a poner el sello en el voto de S. Andrew Roberts). Por extraño que parezca, la señorita Ellen Thompson aparece en la lista como Ida Slapter y también como Ellen Thompson, así que uno se pregunta cuántos votantes ontológicamente distintos hay en realidad. Tampoco es que una de las Seis Grandes empresas de contabilidad del país haga el recuento en secreto de los votos con protección de guardias armados ni ninguna de esas medidas de seguridad tipo premios Oscar. De acuerdo con Slapter/Thompson, la votación de los premios es «secreta», pero las papeletas rellenadas se entregan a Paul Fishbein y a Gene Ross, que son el editor y vicepresidente respectivamente (y Fishbein también copropietario) de Adult Video News, y que por tanto tienen un interés obvio en mantener contentos a los patrocinadores y en los cuantiosos ingresos por publicidad. Todo este asunto no inspira precisamente una confianza sólida como la piedra.
tops sin espalda de color cereza y bodys de color pera con zapatos de salón abiertos de ante color burdeos. Hay vestidos de lamé color platino con aberturas laterales que llegan hasta la décima costilla. Unos culos no tanto cubiertos como barnizados dan la impresión de que por fuerza deberían dejar ver líneas de braguitas o por lo menos de tanga, pero no dejan ver ninguna. Hay leotardos de vinilo color verde lima y pantalones acampanados de toile y corpiños de escamas y minifaldas con la misma textura y longitud que un volante de tutú. Hay vislumbres de tiras de ligueros y los corpiños de lencería de encaje sombrean el interior de las blusas semitransparentes. Varios de los atuendos desafían preceptos muy básicos de la física moderna. Los peinados son voluminosos y complejos. Todas las estrellas femeninas van del brazo de hombres, pero ninguno de estos acompañantes son actores porno. La altura media de los tacones es de más de diez centímetros. Un miembro del público de voz retumbante que está en la parada de taxis llega a pronunciar la expresión «Va Va Voom», que estos enviados especiales nunca habían oído fuera de una película de Sinatra. Los pechos recuerdan a zepelines y se encuentran en varios estadios peligrosos de semiconfinamiento. Max Hardcore lleva un Stetson del color de la leche con cacao poco espesa, y su chica-B regulable –ataviada con una especie de traje de vaquero de color escarlata que consiste sobre todo en flecos– se ha inflado los pechos hasta lo que debe de ser su máxima capacidad.
En lo tocante a los leñadores, el negro es claramente el color de moda en los Decimoquintos Premios Anuales de AVN. Muchos de los hombres llevan esmoquin negro y corbata negra y camisa de vestir negra. Uno de ellos lleva un traje con estampado de cachemira que es de sarga o bien de alguna clase de material de tapicería. Otro lleva zapatos plateados de plataforma y un chaleco plateado sin camisa debajo. Los chicos de XPlor llevan sudaderas de Calvin Klein y pantalones militares de camuflaje urbano, y los acompaña un amplio contingente que puede o no incluir a los cerebros de South Park. Un tipo que va cogido del brazo de la señorita Morgan Fairlane lleva una inmensa y afilada cresta de mohicano al estilo de los punks británicos de finales de los setenta.
Dentro del hotel se forma una especie de cóctel improvisado en el amplio vestíbulo de mármol que hay delante del más grande y supuestamente más elegante de los salones de actos del Caesars Palace, que se llama Caesars Forum. Varios empleados fornidos del casino se dedican a recoger las invitaciones y a ser un elemento muy disuasorio para cualquiera que intente colarse en el espectáculo. La aglomeración de cuerpos aquí fuera implica un grado de contacto físico que los mostrencos del salón CES ni siquiera podían soñar. Hay áreas iluminadas por el resplandor de las lámparas de arco de carbono donde los periodistas de la televisión entrevistan a varios actores y actrices sobre [sic:] el aire de emoción intensa que flota en el aire. Varios haces misteriosos de cables coaxiales emergen por debajo de las puertas del Forum, recorren todo el pasillo y desaparecen doblando el recodo. Una sospecha que todos habíamos tenido durante toda la semana pero que habíamos decidido que no era verificable queda ahora inmediatamente verificada cuando uno de estos enviados especiales es empujado sin querer contra una estrella femenina y se le clavan los pechos de ella en el costado y duele. Hay mucha gente que tiene en la mano bebidas en vasos de plástico y no se sabe dónde las ha conseguido. Las estrellas femeninas se turnan para ser entrevistadas sobre la emoción atmosférica mientras los leñadores evitan todas las cámaras como si fueran mafiosos. Las luces de la televisión no le sientan nada bien a la piel de nadie. Con sus esmóquines completamente negros, varios de los hombres de la industria –entre ellos, p. ej., John Leslie y Tony Tedeschi– están tan pálidos y cetrinos que parecen enfermos. El señor Nick East dedica un total de cinco minutos y medio de concentración absorta a la cutícula de su pulgar izquierdo. Algo un poco sorprendente es que muchos de los miembros de la élite de leñadores de la industria son bajos –metro sesenta y cinco o metro setenta–36 y la mayoría de sus acompañantes son más altas que ellos. Dick Filth confirma que la altura estándar de la industria contemporánea, que es el metro sesenta y cinco, contribuye a que un órgano masculino prodigioso parezca todavía más prodigioso en vídeo, un medio que al parecer hace toda clase de cosas extrañas con la perspectiva.
Las entradas para el evento central del sábado valen ciento noventa y cinco dólares cada una, por adelantado. No está claro si hay gente de la industria que tiene entradas gratis, pero los periodistas pagan religiosamente. Nuestras entradas dicen que nuestra mesa es la n.º 189. Se han vendido dos mil quinientas entradas, y como es muy dudoso que alguien sin entrada haya conseguido colarse pasando por delante de los tíos de mirada pétrea del casino que están en la puerta, se puede decir con seguridad que hay dos mil quinientos asistentes.
El salón de actos Caesars Forum es un enorme espacio en forma de L con el escenario en –por así decirlo– la juntura. De manera que la mitad del público de los Decimoquintos Premios Anuales de AVN es geométricamente invisible para la otra mitad. Este problema se soluciona con seis pantallas de vídeo del tamaño de velas de barco suspendidas del techo en puntos estratégicos de todo el auditorio. Durante las casi dos horas37 que van desde el momento en que se abren las puertas hasta el inicio del espectáculo de los premios, las pantallas van alternando breves clips de clásicos del porno38 (recuerden que el tema de los Decimoquintos Premios de AVN es «La Historia del Cine para Adultos») con planos en directo de gente diversa que hace su entrada y pone morritos para las cámaras remotas que AVN tiene rodeando el salón.
Tanto Harold Hecuba como Dick Filth han venido equipados con prismáticos (los de H.H. van en un estuche muy ceremonioso de la Audubon Society), lo cual resulta un misterio hasta que llegamos a la mesa 189, que está al fondo del todo del
37. No estamos bromeando. Los Oscar son rápidos y minimalistas en comparación con los Premios de .
Debbie Does DallasTras la puerta verdeEl diablo y la señorita Jones, Garganta profunda, sin embargo, y ciertamente nada que tenga que ver con la infausta,
por trabajar siendo menor de edad, Traci Lords…)
ramal norte de la L del salón de actos, a cientos de metros incluso de la pantalla de vídeo más cercana. «Siempre ponen a los tíos de la prensa en mostrencolandia», explica Hecuba. Este hecho constituye la sorpresa desagradable n.º 1. La sorpresa desagradable n.º 2 es la cena que entra con los ciento noventa y cinco dólares, que resulta ser estilo buffet con mesas de vapor, y que se podría describir invitándolos a ustedes a que imaginen una cafetería de hospital39 muy cosmopolita y multiétnica. Varios de los hombres de la industria, ahora lo vemos, se han traído sus propias cestas de picnic.
Caminando con un plato lleno de comida en dirección a una de las mesas de al lado de la nuestra hay un hombre que lleva un traje con estampado de leopardo y cuya forma de decir hola a la gente que conoce no es tanto saludarlos con la mano como señalarlos. Cogida del brazo lleva a una chica-B con unas mallas de cuerpo entero hechas de algo que parece una red densamente tejida. Dos estrellas femeninas a sueldo de Astral Ocean Cinema llevan vestidos idénticos de color cobre con cuentas y provistos de una miríada de aberturas longitudinales en el frente y los costados y la parte de atrás de la falda del vestido, con lo cual, cuando caminan hacia sus mesas, de cintura para arriba parecen normales y de cintura para abajo parecen estar pasando por una infinidad de cortinas de cuentas. Como es obvio, la escena resulta abrumadora. El americano medio casi nunca tiene la oportunidad de ver calentadores de aerobic con tacones de aguja de diez centímetros. El techo del Caesars Forum es de color merengue rancio. Tiene veinticuatro lámparas de araña que están diseñadas para parecer abanicos abiertos concéntricos pero que en realidad tienen más pinta de labios vaginales o de hongos muy bien organizados. El señor Joey Buttafuoco está presente, en calidad de acompañante40 de Al Goldstein de Screw, que ha acudido para recibir un Premio Especial Honorífico de AVN
39. Estar de pie detrás de una actriz con un vestido de satén de color rosa intenso, una mujer cuyo clítoris y perineo uno ha visto previamente, y observar
cómo intenta ponerse un sándwich enrollado de huevo en su plato con un tenedor de cóctel, es algo que resulta profundamente surrealista.
por Una Vida Entera en Defensa de la Primera Enmienda. El negro está tan rotundamente de moda este año que hasta las servilletas de lino almidonadas que hay en los sitios de todos los comensales son negras. Las copas de vino tienen pequeños camafeos esmerilados de Julio César. En cada una de las salidas de incendio del salón de actos hay hombres huraños montando guardia con walkie-talkies: al parecer el año pasado hubo algunos problemas con empleados no autorizados del Caesars Palace que se colaron para ver la gala. Ahora las pantallas de vídeo están mostrando la escena culminante de Debbie Does Dallas, esa donde el tímido representante de todos los mostrencos del mundo por fin tiene relaciones sexuales con Bambi Woods y luego en la pantalla aparece la palabra «¿siguiente?». Los chicos de South Park están ciertamente presentes, en la mesa 37 junto con Farrel y el círculo de XPlor. También se rumorea que el director de Boogie Nights Paul Thomas Anderson posee una entrada para la gala y podría aparecer.41
Lo más parecido a alguna clase de mesa de gente metida en el ajo que tenemos cerca es la mesa n.º 182, que por lo que dice su carpa de color negro está reservada a la gente de Anabolic Video (que no es precisamente un gigante de la industria), y que ahora mismo está ocupada por Dina Jewel, que lleva un peinado formado por espirales y se dedica a masticar con cara de mal humor (y no le devuelve el beso que le lanza al aire Harold Hecuba), y por su acompañante, un joven a quien no es difícil imaginar noqueando a alguien de un cabezazo en un concierto punk. D. Filth nos revela que ese tipo de Anabolic es amigo íntimo de Vince Vouyer [sic otra vez], que no va a estar nominado para muchos premios en 1998 porque se ha pasado la mayor parte del año en los tribunales y/o detenido por ayudar a dirigir un servicio de señoritas de compañía que las autoridades afirma
41. A pesar del hecho de que la película presenta a todo el mundo que trabaja en el porno como cretinos, seres patéticos o ambas cosas, está claro que la industria del cine para adultos ha adoptado Boogie Nights This Is Spinal Tap, y el rumor sobre Anderson (que nunca se hace realidad: si P. T. Anderson se presenta, lo hace de incógnito total) genera el entusiasmo menos cínico de la velada.
ban que no era en absoluto un verdadero servicio de señoritas de compañía.
Resulta que Hecuba y Filth le han estado ocultando a estos enviados especiales la sorpresa desagradable n.º 3, que es lo más cutre que tiene el banquete y gala a ciento noventa y cinco dólares el cubierto de los Decimoquintos Premios Anuales de AVN: que las bebidas no están incluidas. Y no solamente el alcohol, hasta una miserable agua con gas y una rodaja de lima42 vale seis dólares. Y peor aún, resulta que no se puede dejar nada para pagar al final, sino que tienes que pagarle al camarero en metálico cuando pides la miserable agua con gas y una rodaja de lima, y él (en teoría) te trae el cambio con la bebida. Así pues, hay que llevar a cabo una transacción individual y costosa para la memoria con cada copa que pide cada una de las seis a ocho personas que hay en cada una de las trescientas setenta y cinco mesas que hay aproximadamente en el auditorio, con complicaciones adicionales si cierta gente invita a las copas de algunos de sus compañeros de mesa pero no a las de otros, etcétera.43 Toda la situación de que las bebidas no sean gratis resulta increíblemente molesta, no solo por lo atrozmente cara que es la invitación, sino porque los camareros del salón, que son todos originarios de Oriente Medio (todos ellos tipos decentes y trabajadores, que se están comiendo toda la mala leche de los mostrencos con puros de las mesas vecinas por lo de ir pagando cuando consumes, pese al hecho de que los camareros no hacen las reglas y seguramente a ellos les debe molestar más que a nadie el tener que recordarlo todo y traer cambio para de seis a ocho clientes distintos por mesa),44 hablan un inglés rudimentario y tienden a confundir tanto las copas que les piden como las denominaciones de la moneda. Dick Filth se inclina sobre la mesa y grita:
42. (Estamos de servicio.)
43. Por ejemplo, H. Hecuba nos ha prohibido estrictamente que invitemos
a Dick Filth a ninguna clase de bebida destilada, por razones que nos van quedando claras a medida que avanza la velada.
44. (Los incentivos especiales que obtuvieron los camareros de los Decimoquintos Premios de AVN, y que redujeron bruscamente la empatía que estos enviados especiales sentían hacia ellos, no fueron revelados hasta terminar la gala:
véase más adelante.)
–¡Ahora ya ves por qué esta industria gana tantos miles de millones al año: son más agarrados que una vieja en moto!45
La multitud espera mientras llegan la tarta hiperazucarada y el café y los licores de nueve dólares y mantiene conversaciones a gritos consigo misma durante noventa minutos más antes de que las luces de la sala se atenúen y empiece la gala de los Decimoquintos Premios Anuales de AVN. Lo que sigue a continuación es un flujo calidoscópico de discursos afectados de agradecimiento y chistes verdes y luces estroboscópicas epilépticas y focos que siguen los recorridos hasta el escenario serpenteantes y plagados de entrechocamientos de palmas de los ganadores, de todo lo que va de la sensiblería genérica de las galas de premios a momentos de elocuencia digna de la era de Pericles, como p. ej.:
–¡Colegas miembros de MENSA y aficionados a Shakespeare! –declama Al Goldstein de Screw, que tiene sesenta y dos años y es obeso y lleva barba blanca y pelos de loco y una chaqueta cuyas solapas son de dos colores primarios distintos, y recuerda poderosamente al típico viejo del vecindario a quien tu madre te avisó de que nunca intentaras venderle chocolatinas de los boy scouts, y en estos momentos se está regodeando en un Premio Especial Honorífico de AVN que él confiesa que siente que hacía mucho tiempo que se merecía–. Quiero darle las gracias a mi madre, que se abrió de piernas e hizo que todo esto fuera posible.
Grandes sectores del público están de pie: Goldstein es un icono del porno. Ya distribuía por Nueva York la revista Screw en fotocopias cuando la mayoría de los presentes en esta sala estaban jugando con los dedos de sus pies. Ha sido un auténtico ninja de la Primera Enmienda. Se embebe del aplauso y le encanta y casi es difícil que no te caiga un poco bien. Está claro que es un avatar del desenfado del porno contemporáneo, de su moderna personalidad de «Sí, vale, soy escoria, pero por debajo de toda vuestra hipocresía vosotros también lo sois, y yo por lo menos tengo agallas para admitirlo y me lo paso bien».
–Saludo a las mujeres con coeficiente intelectual de treinta y a los hombres con pollas de treinta centímetros. Los verdaderos héroes son las pollas y los coños que follan en la pantalla. Ellos son los verdaderos héroes.
A Goldstein no lo acompañan exactamente de vuelta a su sitio, más bien lo llevan a cuestas.
Esto viene después de la presentación de Robert Schimmel y de un montaje de veinte minutos de «Homenaje Musical a la Historia del Cine para Adultos», en el que un grupo de bailarinas en topless bailan al son de un popurrí de música disco, new wave y cosas por el estilo.46 La banda del escenario es abigarrada y está amplificada de forma desigual y todos llevan camisas de cuello con vuelo y permanentes tupidas: es como ver la última temporada de La tribu de los Brady con unos prismáticos prestados. El escenario está iluminado con unos focos de seguimiento automático cuyos colores se alternan sin que parezca que siguen ningún patrón discernible.
Todo el espectáculo de los Decimoquintos Premios Anuales de AVN dura tres horas y media y a lo que más se parece es a una reunión de instituto obscena y con un presupuesto espléndido. La mezcla de autocomplacencia chabacana47 y torpeza coreográfica a menudo resulta tan extraña que se vuelve atractiva. Nunca hay menos de seis presentadores para cada premio, y nunca parece que ninguno de ellos sepa a quién le toca anunciar a cada nominado, y siempre hay un par que no se acercan lo bastante al micro como para que se les oiga y otros dos que se
46. Tal como indican tanto los clips preliminares de las pantallas como el
homenaje musical, Adult Video News parece creer que la Historia del Cine para
Adultos empieza alrededor de 1975, cuando de hecho ese fue simplemente el año
en que la sede del porno americano se trasladó de Nueva York a California.
AVN es verdad.
acercan demasiado al micro y provocan una descarga de realimentación que hace que la gente y los cócteles de las primeras hileras de mesas salgan disparados de sus sillas. Satyr, una película nominada en múltiples categorías, es pronunciada varias veces como «Satter». Los ganadores tienen que salir por la izquierda del escenario después de sus discursos de agradecimiento, pero hasta la gente que ha ganado y ha pasado por el proceso varias veces en años recientes sigue olvidándose e intenta salir por la derecha del escenario y se choca con las azafatas que están allí para intentar acompañarlos hacia la izquierda. Algunos presentadores insertan breves mensajes antidroga memorizados en sus presentaciones, mientras que a su alrededor se agitan intranquilos y se sorben las narices otros presentadores –no muchos, pero algunos– que van obviamente de coca hasta las cejas.
Probablemente lo más neutral y económico que se puede decir es que hay partes extensas de la ceremonia que resultan involuntariamente divertidas. Los leñadores que ganan se deshacen en solemnes agradecimientos a los directores y ejecutivos por darles «cancha» o «una puerta» o «una vía de entrada» y parecen no darse cuenta en absoluto de los dobles sentidos carnales de sus palabras. Sentada con nosotros a la mesa de los periodistas hay una mujer de unos cuarenta años con un traje chaqueta de Armani que ha venido a cubrir la gala para ABC Radio; la mayor parte de la velada se la pasa encorvada, con la cabeza apoyada en la mano y sin encender ni siquiera la grabadora. Dick Filth se pasa toda la segunda hora del evento intentando encontrar a un camarero que no le ha devuelto el cambio de las bebidas. Gene Ross de AVN rinde homenaje al Actor del Año de 1998 diciendo: «Uno no ha vivido hasta que ha visto las pelotas arrugadas de Tom Byron en una pantalla de televisión de setenta pulgadas». Miscreants de Rob Black no para de ser nominada en una categoría tras otra, y de vez en cuando se produce una reunión frenética en el podio para discutir la pronunciación correcta de miscreant, incluyendo a un par de presentadores que susurran de forma audible que qué cojones quiere decir esa palabra.48
48. (Sin embargo, nos damos cuenta de que nadie pronuncia mal Sodomania.)
Para ser justos, algunos de los títulos de los productos nominados generan verdadera confusión. Triple Penetration Debutante Sluts 4 [Guarras novatas en la triple penetración 4] está nominada a la Escena de Sexo Más Extravagante –junto con Wild Bananas on Butt Row [Plátanos salvajes en el Penal de los Culos] y 87 and Still Bangin’ [Ochenta y siete años y aún folla]–, pero la que gana es una escena que en el programa aparece titulada como «Comida anal exprés»49 de un vídeo llamado My Girlfriend’s Girlfriend [La novia de mi novia]. Bad Wives [Malas esposas] de Paul Thomas gana el premio a la Mejor Película. Buda de Evil Angel gana el premio a la Mejor Película Rodada en Vídeo. El Mejor Título Extranjero se lo lleva algo europeo que se titula President By Day, Hooker By Night [Presidenta de día, furcia de noche]. Bad Wives también gana el Premio a la Mejor Actriz en Cine para Dyanna Lauren y el de Mejor Actriz de Reparto en Cine para Melissa Hill, además del de Mejor Escena de Sexo Anal en Cine50
para Lauren y Steven Saint Croix. La Mejor Cinta Recopilatoria va para The Voyeur’s Favorite Blow Jobs & Anals [Las mejores mamadas y sexo anal del voyeur]. La película no pornográfica Crash de David Cronenberg aparece de la nada absoluta para ganar algo que se llama el Premio al Mejor Largometraje Alternativo para Adultos. La señorita Stephanie Swift gana el Premio a la Mejor Actriz en Vídeo y le dice al público: «Gracias a todos. Mi escena de sexo en grupo fue una pasada».51
49. Ya no queda voluntad para preguntar por esto (y mucho menos por la logística ginecológica de una triple penetración); llegado este punto estos enviados especiales están repantingados en direcciones opuestas en sus sillas, solamente un po
