Cazadores de Dune (Las crónicas de Dune 7)

Brian Herbert

Fragmento

cap-2

NOTA DE LOS AUTORES

Ojalá Frank Herbert hubiera estado aquí para escribir este libro.

Tras la publicación de Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985), Frank Herbert ya tenía muchas ideas para la continuación de la historia, un gran clímax a las épicas «Crónicas de Dune». Cualquiera que haya leído Casa Capitular conoce el increíble suspense con que acaba.

Frank Herbert escribió su última novela, Man of two Worlds, en colaboración con Brian, y los dos comentaron la posibilidad de escribir juntos futuras novelas de la saga, en particular la historia de la Yihad Butleriana. Sin embargo, debido a la hermosa dedicatoria y coda que Frank Herbert escribió al final de Casa Capitular, un tributo a su esposa Beverly, Brian decidió en un primer momento que las «Crónicas de Dune» debían terminar ahí. Tal como explicó en Dreamer of Dune, la biografía de Frank Herbert, sus padres habían formado un excelente equipo de redacción, y ya no estaban. De modo que durante muchos años prefirió dejar la serie tal cual.

En 1997, más de una década después de la muerte de su padre, Brian empezó a plantearse la posibilidad de completar el proyecto en colaboración con Kevin J. Anderson y escribir el legendario Dune 7. Pero parecía que Frank Herbert no había dejado notas y eso significaba que teníamos que crear el proyecto partiendo únicamente de nuestra imaginación. Tras hablarlo extensamente, nos dimos cuenta de que antes de acometer la redacción de Dune 7, había que completar buena parte del trabajo… no solo poner la base para la novela, sino volver a introducir a los que ya conocían la saga y a una nueva generación de lectores en el increíble e imaginativo universo de Dune.

Han pasado más de veinte años desde la publicación de Casa Capitular. Y aunque muchos lectores se habían enamorado del clásico original, Dune, e incluso de los primeros tres libros de la serie, una parte significativa no había seguido la saga. Por tanto, necesitábamos despertar de nuevo su interés y prepararlos.

Para empezar decidimos escribir una trilogía, el «Preludio», integrado por Casa Atreides, Casa Harkonnen y Casa Corrino. Cuando empezamos a revisar los papeles que Frank Herbert había reunido para preparar Casa Atreides, Brian descubrió con sorpresa dos cajas de seguridad que su padre había guardado antes de su muerte. En estas cajas, Brian y el fiscal del estado encontraron un documento impreso y dos antiguos disquetes de ordenador con la etiqueta «Esquema Dune 7» y «Notas Dune 7»… en los que describía exactamente hacia dónde quería llevar la historia.

Cuando leímos este material supimos enseguida que Dune 7 sería la culminación perfecta para la saga, porque en ella se unían la historia y los personajes que todos conocíamos en un emocionante argumento con muchos giros y sorpresas. También descubrimos otras notas y papeles en los que describía diferentes personajes y su historia, páginas de epígrafes que no había utilizado y el esquema de nuevos trabajos.

Así pues, ahora que ya teníamos un mapa ante nosotros, nos sumergimos en la trilogía del «Preludio de Dune», que seguía las historias del duque Leto y la dama Jessica, el perverso barón Harkonnen y el planetólogo Pardot Kynes. Después de la trilogía escribimos las «Leyendas de Dune» —La Yihad Butleriana, La cruzada de las máquinas y La batalla de Corrin—, que nos introducen en los conflictos y sucesos que constituyen la base de todo el universo de Dune.

Indiscutiblemente, Frank Herbert era un genio. Dune es la novela de ciencia ficción más vendida y valorada de todos los tiempos. Desde el principio de esta tarea monumental, comprendimos que no solo sería inútil tratar de imitar el estilo de Frank Herbert, sino también absurdo. Los dos estábamos fuertemente influidos por sus escritos, y algunos fans nos han señalado ciertas similitudes en el estilo. Sin embargo, decidimos que escribiríamos tratando de captar la atmósfera de Dune, con ciertos rasgos originales del estilo de Frank Herbert, pero siguiendo nuestro propio ritmo y estilo.

Nos complace informar al lector que desde la publicación de Casa Atreides, las ventas de las «Crónicas de Dune» originales han aumentado de forma exponencial. Se han emitido dos miniseries de televisión de seis horas de duración cada una, protagonizadas por William Hurt y Susan Sarandon —Dune y Children of Dune—, con un gran éxito de audiencia y crítica y galardonadas además con premios Emmy. Son dos de las tres series más vistas en la historia de Sci-Fi Channel.

Finalmente, después de más de nueve años de preparación, pensamos que ha llegado el momento de Dune 7. Basándonos en el esquema y las notas de Frank Herbert, vimos que la amplitud y el alcance de la historia habrían dado como resultado una novela de más de mil trescientas páginas. Por tanto, decidimos presentarla en dos volúmenes, Cazadores de Dune y la novela de próxima aparición Gusanos de arena de Dune.

Aún queda mucho por escribir de esta epopeya épica, y tenemos intención de crear otras emocionantes novelas en las que se expliquen nuevos aspectos del maravilloso y brillante universo que Frank Herbert creó. ¡La saga de Dune está muy lejos de haber terminado!

BRIAN HERBERT Y KEVIN J. ANDERSON,

abril de 2006

Después del reinado de tres mil quinientos años del tirano Leto II, el imperio quedó a su suerte. Durante los tiempos de la Hambruna y la posterior Dispersión los restos de la raza humana se perdieron en las profundidades del espacio. Los humanos huían hacia lo desconocido buscando riquezas y seguridad, pero fue en vano. Durante mil quinientos años, estos supervivientes y sus descendientes sufrieron grandes penurias y vivieron una reorganización completa.

Privado de su energía y sus recursos, el gobierno del Imperio Antiguo decayó. Nuevos grupos de poder arraigaron y se hicieron fuertes, pero los humanos estaban decididos a no volver a depender nunca más de un líder monolítico ni de una sustancia finita, cosas ambas que solo podían llevar al fracaso.

Algunos dicen que la Dispersión fue la Senda de Oro de Leto II, un crisol para fortalecer a la raza humana de forma permanente y enseñarnos una lección que no pudiéramos olvidar. Pero ¿cómo puede un solo hombre —incluso un hombre-dios que era en parte gusano de arena— infligir un sufrimiento tan grande a sus propios hijos? Ahora que los descendientes de los tleilaxu perdidos están regresando de la Dispersión, podemos imaginar los horrores que nuestros hermanos y hermanas tuvieron que afrontar ahí fuera.

Registros del Banco de la Cofradía,
sucursal de Gammu

Ni siquiera los más instruidos entre nosotros podemos imaginar el verdadero alcance de la Dispersión. Como historiador, me horroriza pensar en la gran cantidad de conocimientos que se han perdido para siempre, los registros exactos de triunfos y tragedias. Civilizaciones enteras han aparecido y caído mientras los que quedaban en el Imperio Antiguo se regodeaban en la complacencia.

Nuevas armas y tecnologías surgieron por las dificultad

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