Tú primero

Lola Ortiz

Fragmento

cap-1

Primero Tú

No pienses en gustarle a nadie más que a ti, de verdad; no pienses en lo que puede pensar ese que ni siquiera sabe el color de tus ojos. Y piensa en ti, que te conoces hasta cada lunar.

Si hiciéramos todo lo que nos dicen, si nos pusiéramos sólo lo que se lleva y no lo que realmente nos gusta ponernos, si comiésemos sólo lo que no engorda y si eligiéramos siempre lo que se supone que es lo correcto, todo sería un aburrimiento. Y peor aún, no seríamos nosotros.

Así que, primero, TÚ. Y segundo, tú también. Y después ya veremos, pero por si las moscas, también tú.

Que hagas lo que te dé la gana y con quien te dé la real gana. No te escondas, no te limites ni te rayes la cabeza. Basta de darle mil vueltas a algo que sólo requiere una. Que te pongas lo que te apetezca para ir a donde sea, y si no se lleva, pues mejor, más original. Come como te dé la gana, tú más que nadie conoces tu cuerpo y lo que puedes o no tomar, no dejes que nadie decida por ti.

Perdemos demasiado tiempo tratando de gustar a todo el mundo cuando en realidad a quien tenemos que gustar es a nosotros mismos, que para eso nos vemos todos los días. Que nos miremos en el espejo y nos sintamos orgullosos, porque somos quien queremos ser. Que hagamos lo que sea, cómo, cuándo, dónde y por lo que queramos, porque es nuestra vida y somos los únicos que tomamos decisiones en ella.

Recuerda: primero tú.

cap-2

Afortunada

He pasado por situaciones duras, por épocas difíciles y por momentos en los que las cosas no iban nada bien, pero aun con todo eso, me considero una persona superafortunada.

Afortunada, porque en esos momentos donde todo está oscuro y casi no te encuentras, hay alguien que te da la mano y te rescata del mundo. Alguien que sabe quedarse a tu lado, en silencio, simplemente para que recuerdes que no estás solo. Alguien que quizá no pueda darte solución a cada uno de tus problemas ni respuesta a todas tus preguntas, pero sabe entenderte e intenta salvarte de eso que tienes ahí dentro en tu cabecita.

Afortunada, porque cuando todo va regular, casi no queda nadie. Quizá hay mucha gente a tu alrededor, pero las personas que realmente te ayudan se cuentan con una mano, y a veces incluso te sobran dedos. Y esas pocas personas consiguen sacarte una sonrisa cuando para ti era imposible, cuando tú casi no tenías ganas de nada y, mucho menos, de enseñar los dientes. Una persona que te abraza y parece que se para el mundo, porque, al fin y al cabo, un abrazo era lo único que necesitabas. Y esa persona lo sabía de sobra.

Por eso cuando hablo de suerte, y mira que yo no soy muy de eso, hablo de esas personas que merecen la pena, que te demuestran cada día que están ahí y que pase lo que pase no se irán. Personas que te quieren de verdad, te cuidan e intentan hacerte mejor cada día.

Personas que te recuerdan que, suerte, es la tuya con ellos.

cap-3

No es el dolor

No es el dolor lo que duele.

Lo que duele es el vacío que dejó al marcharse, y los rincones donde solías encontrártelo cada tarde, el creer que volverás a hacerlo. Lo que duele son las fotografías que te recuerdan ese «quiero y no puedo». Y la ausencia, ese hueco que se queda siempre en el corazón sin poder llenarlo nunca más.

No es el dolor.

Lo que duele son las sonrisas que se escapan sin darnos cuenta cuando escuchamos su nombre. Lo que duele son todos los abrazos que nos quedaron por dar, los momentos que nos quedaron por vivir y las sonrisas que nos quedaron por regalar.

Lo que duele son las ganas de querer, simplemente, mirarle, hablarle, tocarle.

Y no poder hacerlo.

cap-4

La sensación de sentirte vivo

Cómprate una hucha y ahorra.

Cuando veas que va a explotar, ábrela, cuenta el dinero y busca un destino.

Si existe una buena manera de gastar el dinero es viajando. Porque en realidad eso no es gastar, es vivir. Así que no lo dudes, no lo pienses ni un segundo y vete. Vete a donde sea, da igual si es al pueblo de al lado o a no sé cuántos kilómetros más allá. Si son tres días o una semana. ¡Eso no importa!

Búscate un buen acompañante, o dos, o los que sea. Y viaja. Déjate llevar.

Conoce mundo, vive nuevas experiencias, sonríe, deja que te conozcan, disfruta. Haz fotos, pero no te pases, las mejores fotografías son las que se quedan en la memoria. No dejes que se te escape nada. Aprecia todo lo que tienes a tu alrededor, cierra los ojos y respira el olor de ese sitio, disfruta de las vistas, de lo que te rodea. Aprovecha ese momento, esa compañía, ese nuevo lugar. No dejes que se te escape ni un segundo sin haberlo vivido.

Vive, vive de verdad.

Y cuando vuelvas a casa, cuando sientas que no has podido ser más feliz, que no hay nada como viajar, vuelve a ahorrar.

Y vete otra vez.

imagen

cap-5

Ojalá

Ojalá esto no acabe nunca. Ojalá sigas enamorándote cada día. Y enamorándome. Ojalá sigas teniendo un hueco en tus días para mí. Y sigas teniendo tiempo para regalarme. Aunque sólo sean segundos. Ojalá sigas riéndote como sólo tú sabes. Y sigas mirando de esa forma que derrite a cualquiera. Ojalá me sigas eligiendo para tus momentos más importantes y para las mayores tonterías.

Ojalá quieras. A todo. Y a mí. También.

Ojalá sigas siendo tú, con todo lo que a ello se refiere, con tus virtudes y tus defectos, con tu manera de hacer las cosas. Ojalá sigas aceptándome tal y como soy, aunque sea difícil de llevar a veces. Ojalá sigas quedándote. Venga lo que venga. Ojalá te sigas viendo tan atractivo. Y sigas superando cada beso y cada uno de los escalofríos que producen. Ojalá sigas haciendo de un abrazo el mejor lugar para vivir. Y ojalá sigas teniendo las manos suaves para acariciarme, para recomponerme o para contar todos mis lunares.

Ojalá no dejes de quererme. Ni de recordarme que lo haces. Ojalá sigas siendo un romántico. O al menos lo intentes. Y ojalá sigas ten

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