Los reinos olvidados de España

José María de Mena

Fragmento

La palabra «Sobrarbe» empezó a formarse en la Edad Media como definición localizadora de un territorio o comarca situado Supra Arbae, o sea, «Más arriba del río Arba, río que recorre 96 kilómetros desde el sur de los Pirineos, bajando por Huesca, y desemboca en el Ebro, en la actual provincia de Zaragoza .

De Supra Arbae, por la evolución del latín tardovisigótico se pasó de Supra a Sre, y de Arbae a Arbe . El heroismo de los naturales, rechazando la invasión árabe del 711, tras derrotar a los invasores, originó el reino de Sobrarbe, primero de los reinos cristianos en la Reconquista .

Así, lo que había sido una mera localización de un terreno, Supra Arbae, se convirtió en el nombre de un importante reino que duró varios siglos .

Probablemente después, se creó la leyenda piadosa de la cruz aparecida sobre un árbol, con las mismas palabras: Supra Arbe, que incluso se plasmó en la acuñación de monedas: el árbol con la cruz .

hSobrarbe y Ribagorza: el territorio

El territorio de Sobrarbe y Ribagorza está situado al norte de España, en la zona de los Pirineos central y occidental, desde el Valle de Arán hasta el mar Cantábrico .

En la actualidad abarcaría algo más de la provincia de Huesca y parte de Lérida y de Navarra .

Todo el territorio de Sobrarbe-Ribagorza queda comprendido entre el río Noguera Ribagorzana y el río Vera, al borde del valle del Roncal . Y por el sur llegaría hasta Huesca y Barbastro .

La orografía de Sobrarbe-Ribagorza puede resumirse en tres palabras: todo son montañas . En el norte, la sierra de Visourín con 2 .068 metros de altitud; Collarada, 2 .069; sierra Tendereña, 2 .853; Chías, 2 .912; sierra Negra y Benasque con el pico de la Maladeta y el pico de Aneto de 3 .308 y 3 .404, respectivamente; y Ordesa y Monte Perdido, 2 .860 .

En el centro las sierras de San Juan de la Peña, El Mallo, Olaria, Santa Marina, Cotiella, Turbón y Chordal, todas con altitudes próximas a los 2 .000 metros .

Y en el sur de la región, Sobrarbe-Ribagorza, las sierras de Sol, Caballera, Grotal, Lopera, Lopina, Presin, Guara, Curra, Sivil y Buñero, con altitudes comprendidas entre 1 .100 y 2 .000 metros .

Aunque situado en un territorio colindante, de las mismas características topográficas y climatológicas, su poblamiento fue sustancialmente diferencial . Sobrarbe-Ribagorza fue ocupado por las etnias ibéricas de los iaccetanos (Iaca, que dio lugar a Jaca) y cerretanos, establecidos en la comarca del nacimiento del río Segre . En cambio, al oeste del Pirineo se establecieron los vascones .

Esta diferencia étnica se acentúa en el siglo ii antes de

Cristo, pues los iaccetanos y los cerretanos se romanizaron por completo, y más tarde se integraron plenamente en la nueva sociedad visigótica, en idioma, leyes, usos y costumbres, mientras que los vascones mantuvieron su idioma y sus ordenamientos .

Así el territorio de Sobrarbe, desde el valle del Roncal hasta el río Noguera Ribagorzana, evolucionará en sus gentes según la exigencia de cada tiempo, y pasará del latín al hispano-visigodo, y a final de la Edad Media obtendrá como resultante idiomática la hermosa «fabla» que todavía en la actualidad, como una reliquia, aparece en algún periódico regional de Jaca, la capital espiritual y cultural del Pirineo central, solar del antiguo reino de Sobrarbe-Ribagorza .

Por el contrario los vascos han conservado, sin adaptarse a la romanización ni a la gotización, su idioma ancestral y sus hábitos sociales y familiares .

El poblamiento de Sobrarbe-Ribagorza ha obedecido primitivamente a las exigencias del terreno: aprovechamiento de arroyos y ríos para riego de campos, pastaje y abrevadero de ganados, así como usos domésticos . En la época romana, las características de la topografía sirvieron para las comunicaciones Hispania-Galia-Roma, con fines comerciales y religiosos . Y en el siglo viii, al producirse la invasión árabe, que castigaba con incursiones y matanzas a los habitantes de la comarca, obligó a la población a agruparse en torno a puntos defensivos, murallas en pueblos y castillos en los montes .

La invasión árabe (año 711)

Para entender lo ocurrido en España en el primer tercio del siglo viii es absolutamente necesario contar con la información de un testigo presencial: el autor de la llamada Crónica Mozárabe o Crónica de 754 . Dicho autor es un clérigo que debía de tener dieciocho o veinte años en 711, cuando los árabes, tras la batalla de Guadalete, o del Barbate, una vez destruido el ejército y el Estado visigodo, se apoderan de España .

A lo largo de su vida este joven clérigo va tomando notas de los sucesos que ocurren en España, pero además maneja abundantes noticias de lo que sucede tanto en el Imperio de Bizancio como en Roma . Es un brillante corresponsal, meticuloso y fiable, pues comparando su obra con las crónicas de los escritos de autores árabes y europeos y bizantinos, se comprueba generalmente su veracidad .

Con una sola página de la Crónica Mozárabe se puede entender lo que fue la invasión árabe del 711: una invasión que parece suceso de apenas un instante: Muza y Tarik llegan a Gibraltar, entran, derrotan a don Rodrigo y, sin más, se extiende el islamismo por toda la Península .

Pero no fue así . Este testigo presencial que tendría, como se ha dicho, dieciocho o veinte años, escribió su crónica hasta sus sesenta años . Con todos sus detalles . Antes de la llegada de Muza y Tarik, ya van tanteando el terreno, y las costas andaluzas estaban siendo objetivo de repetidas incursiones . «Taric, Abuzara et ceteros diu sibi prociam credita incursantibus simulque et plerasque, civitates devastantibus.» (Tarik, Abuzara y otros estaban ya desde hacía tiempo realizando incursiones a la provincia que [su califa] les había encomendado, y en ella devastaban ciudades .)

Así se desarrolló la invasión árabe, que no estaba constituida por un ejército árabe, sino por multitud de tropas diversas, principalmente bereberes marroquíes mauros o mauritanos, libios, egipcios e iraqueses . Había grandes diferencias entre ellos, pues mientras unos, los bereberes y mauritanos, lo que buscaban era el saqueo rápido para llevarse el botín a sus países, los otros, los árabes, intentaban disputarse el favor del califa de Bagdad para obtener privilegios, empleos, honores . Y los menos islamizados, los egipcios, libios y tunecinos, lo que pretendían era quedarse en la Península, precisamente porque en ellos era menos influyente la doctrina del Corán, y aspiraban a establecerse en una nueva patria que estaba más civilizada, más romanizada, y por tanto, era más cómoda y libre para vivir .

Sin embargo, la entrada de más de medio millón de invasores en España, que no pasaría entonces de quince o veinte millones de habitantes, supuso la ruina de aquella comodidad y aquella libertad, pues el saqueo y la destrucción no sólo afectaron a edificios, puentes y acueductos, sino que se demolieron totalmente las formas de vida social, al borrarse a sangre y fuego el idioma y la religión, bases de toda sociedad .

El autor de la Crónica Mozárabe nos lo cuenta así:

Sicque non solum ulteriorem Spaniam, sed etiam et citeriorem usque ultra Cesaraugustam antiquisimam et florentisimam civitatem iam iudicio Dei patenter apertam: gladio, fame et captivitate depopulat.

(Así conquistan no sólo la España Ulterior sino también la Citerior, hasta más allá de Zaragoza; antiquísimas y florecientes ciudades las devasta con el fuego como un juicio de Dios, y con la espada, el hambre y la cautividad las despuebla .)

¿Quis enim narrare queat tanta pericula? ¿Quis dinumentare tan importuna naufragia? Nam si omnia membra verterentur in lingua omnino nequamquam Spanie ruinas vel eius toht tantaque mais dicere humana natura.

(¿Quién pudiera narrar tantos peligros? ¿Quién enumerar tan funestos desastres? Pues aunque todos los miembros del cuerpo se convirtieran en lengua, no podrían alcanzar a describir la inmensa ruina de España y sus desgracias mayores a lo que alcanza la naturaleza humana .)

Y otro cronista nos informa de la consigna que los jefes árabes dictaban a sus soldados bereberes, al entrar y saquear un pueblo . Consigna que, traducida al latín castizo y popular, era: «Delevit omnes omines mingentes ad parieten» . (Matar a todos los varones que orinan contra la pared .)

Esto requiere hoy una explicación: en aquella época en que todavía no se habían inventado los pañales desechables, los niños no llevaban ninguna prenda en la parte inferior del cuerpo, y cuando tenían ganas de orinar, lo hacían directamente al suelo . Esto ocurría hasta los cinco años de edad .

Pero a partir de los seis o siete años, el niño aprendía a no enseñar sus genitales, así que cuando tenía que orinar lo hacía contra la pared . Esta costumbre adquirida a esa edad ya se continuaba durante el resto de su vida . No había urinarios públicos en las calles, y el niño o el hombre orinaban contra la pared más cercana .

Por lo tanto, la consigna de matar a todos los varones que orinan contra la pared —«omnes omines mingentes ad parieten»— significaba matar a todos los varones que tuvieran más de seis años . Una medida política para asegurarse de que no quedaría vivo ninguno que, pasados los años, al recordar los sucesos de su infancia pudiera convertirse en enemigo . Es decir, tenía como objetivo la paz futura .

El verbo latino mingere ha evolucionado con el paso del tiempo y de civilización a convertirse en «mear» .

Así pues, la orden de los jefes a los bereberes era, ni más ni menos, matar a todos los varones que mean contra la pared .

Hay quienes huyen a las montañas y quienes intentan defenderse . Unos pueblos desaparecen y nacen otros por razones puramente estratégicas, sacrificando cultivos y ganaderías dispersas en caseríos, para construir poblaciones en lugares de sierras inaccesibles a las incursiones y protegidas por murallas, por torres y por castillos .

Todos los roquedales del Pirineo se llenan de estas edificaciones, con nombres que indican alturas, peñascales: Pueyo (podio) de Aragua, Plasencia del Monte, Piedrafita de Jaca, y tan expresivos de ponerse a salvo, como Salvatierra .

Los árabes y moros (pues la invasión aunque mandada por jefes religiosos y militares de Arabia, Jordania y Egipto, está formada por una masa de bereberes marroquíes y mauritanos, los mauritanos a quienes llamaban mauros o sea moros) habían progresado hasta Huesca, donde establecieron un cadiato, es decir, una administración militar gobernada por un cadí que era al mismo tiempo autoridad civil o alcalde . Más al norte de Huesca no se habían establecido sino que hacían razias, saqueaban aldeas y apresaban mujeres y niños para venderlos en los mercados de esclavos de la misma Huesca, o en Zaragoza y Tarragona, ya sometidas .

Pero el cadí de Huesca decidió realizar una operación mayor para ocupar las poblaciones más importantes, Ainsa, La Roda y Jaca, consolidando la organización y dominio total del territorio del Pirineo .

Es justo entonces cuando va a empezar la historia del Sobrarbe y Ribagorza .

De entre las versiones que podemos considerar históricas y las que podemos considerar legendarias, crónicas árabes y cristianas, y leyendas en su mayor parte piadosas, se ha ido depurando con el paso de los siglos un conocimiento admisible del suceso que dio origen a la formación del reino de Sobrarbe-Ribagorza .

Rechazaremos, pues, las versiones claramente legendarias, algunas infantiles, y también las que se manifiestan tendenciosas e interesadas en no hallar la verdad, y nos inclinaremos por el relato de un historiador de finales del siglo xv y primera mitad del xvi, investigador que pudo tener acceso a documentos hoy desaparecidos, y a fuentes fidedignas, de los archivos más importantes de Aragón en que pudiera haber documentación a este respecto .

Mosén Pere Tomich publicó en el año 1534 su obra Historias e conquestas dels excellentissims e catholics reys de Arago e lurs anteçessors los comtes de Barcelona . Si añadimos a ésta la Crónica Albeldense y las distintas crónicas de autores árabes, es posible conocer de un modo bastante fiable lo que aconteció en este territorio de los Pirineos .

La invasión árabe había llegado hasta Huesca, donde se había consolidado y desde donde salían frecuentemente pequeñas tropas que saqueaban e incendiaban las aldeas y caseríos . En una de esas incursiones los cristianos de aquellos lugares se refugiaron en una spluga, o sea una cueva, llamada la cueva de los Paños . Descubierto el escondite por los moros, éstos mataron a todos los cristianos, cuyo número debió de ascender a más de un centenar, pues procedían de unas cuantas aldeas .

Llegadas las cosas a este extremo, se reunieron trescientos hombres, todos ellos propietarios y pertenecientes a la pequeña nobleza (las crónicas y Pere Tomich los mencionan como caballeros) . Armados y entrenados, esperaron la venida de una de aquellas tropas árabes, y allí mismo en la cueva atacaron a los moros, aunque éstos eran más numerosos . La tradición piadosa dice que cuando por la superioridad de los moros parecía que la batalla estaba a punto de perderse, se vio sobre una encina una cruz luminosa con una corona . Esta visión reanimó a los cristianos, que finalmente vencieron a los moros . Esta victoria, al conocerse en Huesca, infundió temor al caíd, quien no sólo suspendió nuevas razias, sino que determinó que se replegaran las pequeñas guarniciones que había situado en algunos pueblos, quedando así el territorio desguarnecido, lo que aprovecharon los cristianos para murar y fortificar lugares importantes .

En la batalla de la cueva de los Paños se destacó un hombre que no era un propietario rural, sino un refugiado de los que, tras la batalla de Guadalete, se habían ido a las montañas del norte . Este caballero pertenecía a la familia real de los godos y los trescientos lo eligieron como jefe con el título de rey de todo el territorio de aquellas montañas de Sobrarbe y Ribagorza .

No podemos resistirnos a la belleza de la lengua catalana bajo-medieval en que el historiador barcelonés mosén Pere Tomich escribió su obra Historias e conquestas, de la que reproducimos a continuación algunos fragmentos:

Deuen saber que en les muntanyes de Sobrarbe e de Ribagorça, en lo temps que lo Comte Juliá feu la trahiçió e los moros cougeren tota la Hispanya, se salvaren alguns chrestians en la Spluga de Panno, en lo munt Ouell, qui est apres de la ciutat de Jaca. E esser se salvats dits chrestians en los lochs dessus dits, foren fortment perseguits per Al-Dama de Osca, e ab multitut de moros correc les muntanyes, pres la Spluga de Panno e destrui e cativa les chrestians qui aqui eran, e per feu puja en Osca.

(Deben saber que en las montañas de Sobrarbe y de Ribagorza, en el tiempo en que el conde Julián hizo la traición, y los moros cogieron toda la España, se salvaron algunos cristianos en la cueva del Paño, en el monte Oruel, que está cerca de la ciudad de Jaca . Y los pocos cristianos que se salvaron fueron cruelmente perseguidos por Al-Dama, caíd de Huesca, quien con multitud de moros recorrió dichas montañas, todas las próximas a la dicha cueva de Paños, mató y cautivó a los cristianos que allí estaban a los cuales vendió en Huesca como esclavos .)

En aprés la Spluga foy recobrada per los chrestians de munt Ouell qui eren en nombre de CCC chrestians. Per aquesta rahó la dita Spluga fou enfortada e murada, e poch temps venc aqui un ermitá, en la cova en que hauía una grad penya de roca. E per rahó d’aquesta penya, los chrestians apellant aquesta cova, la cova de Sant Johan de la Penya, levant li nom de Cova de Panno.

(Pero después la cueva fue recobrada por los cristianos del monte Oruel, que eran en número de trescientos; por esta razón la dicha cueva fue fortificada y amurallada, y poco tiempo después vino un ermitaño, y como en la dicha cueva había una gran peña de roca le dieron a la ermita y a la cueva el nombre de San Juan de la Peña quitándole el nombre de Cueva de los Paños .)

E los chrestians hagueren fer lur Capitá e Senyor un cavaller qui era del linatge Real dels gots, appellat García Ximenic, e aquell fo axí bon cavaller e virtuos, que ab aquells pochs chrestians se subyuga e leva a los moros totas les montanyes dessús ditas de Sobrarbe e Ribagorça, e daquellas se intutula Rey. E lo dit Rey García Ximenic leva a los moros grand parte de Navarra, e la torna a la fe chrestiana. E aprés feu fer aqui un monastir a honor de Sant Johan. Com lo dit Rey hage acabades les coses dessús dita fini sos días en l’any que tenían de la incarnació de Jesu Christo DCCLII anys.

(Y los cristianos quisieron hacer su capitán y señor a un caballero del linaje real de los godos, llamado García Ximénez, el cual fue buen caballero y virtuoso, que con aquellos pocos cristianos venció y quitó a los moros todas las montañas antes dichas, Sobrarbe y Ribagorza, y de las cuales se intituló rey . Y el dicho rey García Ximénez quitó a los moros gran parte de Navarra y le devolvió la fe cristiana . Y después hizo construir aquí un monasterio en honor de San Juan . Y como el dicho rey hubo acabado las cosas, ya dichas, finó sus días en el año de la encarnación de Jesucristo 752 años .)

Todo esto empezó, según los cronistas más fiables, el año 716, o sea cinco años después de la invasión de los árabes, y mientras Al-Dama era caíd de Huesca . García Ximénez, elegido rey, reconstruyó la estructura social de la época anterior, y unos años más tarde derrotó al mayor ejército musulmán, comandado por el general Abdemelic; así quedó definitivamente repuesta la fe y liberado el territorio pirenaico de la amenaza musulmana .

La batalla en que los trescientos derrotaron a un ejército numeroso de moros con jefes árabes es un episodio que también recogió el cronista de la Crónica Mozárabe, incluso proporcionando datos del jefe de aquel ejército de los hechos acaecidos en el año 734 .

Abdemelic, general en jefe, trataba de justificar su inacción en Córdoba, por lo que el emir de Marruecos, su superior jerárquico, le amonestó . Entonces Abdemelic le contestó con orgullo que estaba preparando una campaña que sería victoriosa y provechosa, pero el emir lo desautorizó, dándole en cambio otras órdenes muy distintas:

Et ob hoc monitu, predictus Abdemelic quare il et in terras Francorum prosperum evenire de pugne victoria, statum a Corduba exilens cum omni manu publica subuertere nititur Pirineica inhabitantum iuga et expeditionem per loca dirigens angusta, nihil prosperum gessit. Convictus de Dei potentia a quen Christiani tandem preparantipinnacula retinentes prestolabant misericordiam et depis amplius hinc inde cum manu valida appetens loca multis su is bellitoribus perditis sese recipit in plana repatriando per dubis.

(Y habiendo sido amonestado Abdemelic por el emir de Marruecos [quien a su vez había sido amonestado por el Califa de Damasco], se desautorizó a Abdemelic para llevar su ejército a Francia y se le señaló que debía asegurar la posesión de los Pirineos, deshabitada tierra, aunque allí había refugiados algunos fugitivos cristianos . Obedeció Abdemelic y juntando un poderoso ejército salió de Córdoba y se dirigió a los Pirineos . Pero en aquellos picachos montañosos fue derrotado su ejército, perdió multitud de sus guerreros, por lo que regresó a Córdoba, donde perdió sus honores y mando, por designio de Dios .)

El desarrollo de los acontecimientos debió diferir algo de lo que relatan los cronistas: la elección de García Ximénez como capitán o jefe se haría antes de la campaña, no después . Pero sí se determinaría después de la victoria convertir el territorio en reino y otorgar la autoridad real a García Ximénez, primer rey y hábil y animoso guerrero, virtudes propias de un caballero perteneciente a la familia real o al menos a la nobleza goda . García Ximénez preparó un plan estratégico de combate tan pronto como tuvo noticia de que Abdemelic venía de Córdoba hacia Huesca dispuesto a reducir la población de los Pirineos .

El plan consistió en dejarle llegar hasta el corazón mismo de Sobrarbe, más arriba de Ayerbe, sin que encontrase resistencia, y a continuación, mediante ataques de guerrilla a su retaguardia, obligarle a dar la vuelta hacia el este . Cuando los moros entraron en un desfiladero de la montaña les cortaron el paso e infligieron sobre la columna de Abdemelic un ataque desastroso desde las alturas con flechas y peñascos, causándole centenares de bajas . Después lo empujaron hacia el Cinca . El ejército moro, agotado por las marchas y desmoralizado por el continuo hostigamiento, llegaría así al punto de confluencia del río Lera con el Cinca, donde los cristianos lo atacarían de frente y lo derrotarían a las puertas de Ainsa .

Este plan de batalla se desarrollaría punto por punto, desviando la caballería mora hacia zona pantanosa de la ribera .

El resultado fue que los guerreros montañeses de García Ximénez pusieron en fuga al resto del ejército de Abdemelic, que se retiró diezmado y derrotado hacia Huesca .

Que esto ocurrió de este modo lo atestiguan tanto la Crónica Mozárabe y la Crónica árabe de Córdoba como el hecho de que durante siglos se ha venido conmemorando con una romería religiosa y popular la derrota de los moros en el lugar de la batalla, a la vista de Ainza, justo en el emplazamiento de la cruz de piedra que recuerda la encina sobre la que se vio una cruz milagrosa el día de la batalla, el 14 de septiembre del año del Señor de 734 .

Así fue el comienzo del nuevo reino de Sobrarbe y de la dinastía de sus reyes que duraría desde el año 734 hasta 1149, ya que el 20 de abril de este año Ramón Berenguer, en una escritura notarial, dice: «Yo don Ramón Berenguer, haciendo oficio y veces y ocupando el lugar de Rey, así en el reino de Sobrarbe como en el de Aragón por mi amada esposa y consorte . . .» . (Este documento fue transcrito por el cronista Juan Bris en su Historia de San Juan de la Peña y

de los reyes de Aragón, libro impreso en Zaragoza en el año de 1628 .)

Muchos autores han visto en el suceso de San Juan de la Peña, con la derrota del ejército de Abdemelic y el nacimiento del reino de Sobrarbe, una gran semejanza con el episodio de Covadonga, cuando tuvo lugar la derrota de los invasores moros y el nacimiento del reino de Asturias . Algunos intentan de algún modo negar la realidad del episodio de San Juan de la Peña, y considerarlo como una leyenda piadosa inspirada en la gesta de Pelayo . Fray Justo Pérez de Urbel pasa sobre ello diciendo: «Parece como un eco del suceso de Covadonga» . Y Sánchez Albornoz declara: «Otra vez Guadalete y Covadonga» . Pero el caso es que no es una leyenda piadosa porque hay por medio los testimonios de los propios árabes sobre el desastre del ejército de Abdemelic y cómo se dejaron en los Pirineos, muchos de sus guerreros, su prestigio y honores . No se trata de una leyenda sino noticia de página de sucesos, con un ejército destrozado y parte de sus efectivos muertos .

Tras la batalla ganada por los cristianos, la cueva de San Juan de la Peña se convirtió en un centro patrimonial del nuevo reino, con un monasterio y un panteón de los reyes, otro testimonio de la realidad hecho de piedra, de tumbas y de rezos .

h

Plan estratégico de desarrollo de Sobrarbe

El nacimiento de este reino es un episodio militar, exigido por el simple instinto de supervivencia de los individuos y de la comunidad . Tras la horrible matanza de la cueva de los Paños, en la que se habían refugiado todos los vecinos de una aldea, y que fueron exterminados, los habitantes de los caseríos y las aldeas del Pirineo central no tenían otra salida que tenderle una emboscada al ejército de Abdemelic, pero una vez acabada esa lucha desigual, en que jugaba tanto el valor como la astucia, había que pensar en consolidar la victoria . Y para ello era preciso contar con un territorio y una comunidad humana mucho mayor que los caseríos situados en las inmediaciones de Jaca .

El plan estratégico exigía ensanchar el territorio reconquistado en dirección al sur, hasta la línea del Ebro, y en dirección al este, al río Noguera Ribagorzana .

Para conseguirlo era necesario unificar los intereses y esfuerzos de la gente de origen iaccetano y la de origen cerretano, así como los de la ribera del río Gállego y los de la cabecera del río Segre .

Había dos aspectos que suponían una ventaja: la religión cristiana y el idioma latino, con ligeras variantes . Ya desde la época romana había algunos rasgos idiomáticos que diferían, que a mediados de la Edad Media llegarían a constituir una «fabla», pero en todo caso las diferencias eran mínimas .

No ocurría lo mismo si se trataba de cubrirse por el oeste, ya que el pueblo vasco conservaba su idioma, que no era de raíz latina, y sus costumbres familiares, sociales y comunitarias no se habían adaptado a la romanidad .

El plan estratégico de Sobrarbe sería, por tanto: proteger su flanco oriental creciendo hasta el Segre, o algo más, hasta el Noguera, aprovechando las alturas de las sierras entre uno y otro río para ir fortificando con castillos y pueblos amurallados la defensa del centro del reino .

Por el sur la situación era más difícil a causa de la menor

elevación de las montañas y de la existencia de ciudades importantes, Osca (Huesca), Barbastro y Monzón . Esto se podría mejorar bastante desde el punto de vista defensivo con el emplazamiento de la capital en Ainza, que se convertiría así en polo de atracción para disponer de un caudal humano presto para la defensa, y que frenase las apetencias de los moros, limitando las aspiraciones de éstos a Huesca, pero no más arriba .

Este plan estratégico es seguido por todos los reyes de Sobrarbe, reyes de Sobrarbe-Ribagorza, y reyes de Ribagorza, es decir, por todos los monarcas que desde el año 734 dedicaron sus vidas a recuperar y conservar esa parte de España, que había sido invadida, devastada y privada de sus más preciados patrimonios: el idioma latino (la «fabla») y la religión cristiana .

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La dinastía de los reyes de Sobrarbe

Como muy bien puntualizó el ilustre historiador Armando Besga Marroquín, de la Universidad de Deusto, en su excelente trabajo Los orígenes de la Reconquista:

La escasez de fuentes, la brevedad y laconismo de las crónicas asturianas y el origen de interpretación de los textos complican el esclarecimiento de lo que fue el reino de las Asturias en el siglo viii y el inicio de la Reconquista .

Esto hemos de aplicarlo igualmente al tratar de los reinos de Sobrarbe y de Ribagorza, pues es idéntica la escasez de fuentes y el laconismo de los cronistas de entonces, tanto cristianos como árabes . Además hay que tener en cuenta la manipulación o la mutilación de textos por parte de quienes han tenido, antes y ahora, interés en ocultar y negar la propia existencia de estos reinos en la época de la Reconquista, incluso buscar justificación histórica para reivindicar hoy derechos territoriales negando o alterando la verdad histórica de los territorios del siglo viii .

El número de reyes que forman la dinastía reinante en Sobrarbe desde el año 734 hasta 1149 sería, según unos autores, de nueve, mientras otros lo hacen ascender hasta doce . Esto no significa, sin embargo, que existan dudas sobre la legitimidad de algunos de ellos, sino que por motivos de minoridad o de incapacidad no llegaron a reinar de facto aunque lo fueran de iure.

Mosén Pere Tomich da el número de doce, desde García Ximénez hasta Sancho Ramírez, y de ahí en adelante ya pasa a segundo término el título de rey de Sobrarbe porque sus descendientes ya usan en primer lugar el de rey de Navarra o el de rey de Aragón . El último documento en que aparece el título de rey de Sobrarbe es el que hemos mencionado antes de Ramón Berenguer, que data de 1149 .

Ahora nos ocuparemos de la sucesión en la línea dinástica de los reyes de Sobrarbe .

García Ximénez

Uniendo los datos de Mosén Pere Tomich, la Crónica Albeldense y la Crónica Mozárabe, y alguna otra información de distintos autores, podemos obtener una versión más verosímil de los hechos iniciales de la Reconquista y de la creación del reino de Sobrarbe .

Tras la invasión árabe del 711, y estableciendo el poder musulmán de Huesca, el caíd Al-Dama organizó incursio

nes a los pueblos pirenaicos, tanto para matar a los cristianos fugitivos como para cautivar mujeres y niños para venderlos en los mercados de esclavos . En una de estas razias, mataron y apresaron en las proximidades de Iacca (Jaca) a los que se habían refugiado en la cueva de los Paños, lo que despertó la ira de los campesinos próximos al monte Oruel . Los cristianos se agruparon hasta formar un contingente de trescientos hombres y derrotaron al ejército musulmán del caíd de Huesca, operación que fue dirigida por un caballero godo de la familia real de Toledo, que estaba refugiado por aquellos lugares . La victoria sobre un enemigo muy superior acrecentó el ánimo de los montañeses, quienes eligieron a dicho caballero godo como su caudillo para emprender la campaña contra los moros y asegurar la independencia de los Pirineos . Esto ocurrió en el año 716 .

Más tarde, consolidado ya el pequeño territorio cristiano, con los pueblos amurallados y la construcción de castillos en los altos, lo que ya representaba un peligro para los moros, éstos temieron que los cristianos atacaran Huesca . Así pues, el emir de Córdoba envió un gran ejército mandado por el general Abdemelic, el cual con varios miles de hombres se dispuso a arrasar todo el Pirineo, pero el caudillo godo García Ximénez atrajo a los moros a un desfiladero, donde los atacó desde las cumbres, ocasionándoles la pérdida de cientos de hombres; al resto, aterrorizado y en fuga, lo atacó a media legua de Aoiz, donde, según la tradición piadosa, los cristianos vieron aparecer sobre una encina una cruz luminosa con una corona, lo que interpretaron como una señal para que fundaran un reino (la corona cristiana bajo el símbolo de la Cruz) . Así lo decidieron, y en el año 734 nombraron rey a su caudillo . Éste continuó las campañas hasta su muerte el año 758 . Su cuerpo fue enterrado en el monasterio que había edificado sobre la cueva de los Paños, a la que dio el nombre de San Juan de la Peña un ermitaño que se estableció allí y reanudó así la vida religiosa del territorio de Sobrarbe .

García Eniego I

A la muerte de García Ximénez fue rey su hijo García Eniego (Eniego es Íñigo), que era también muy virtuoso, justo y batallador, que atacó y conquistó Pamplona, por lo que se autoproclamó rey de Navarra, convirtiéndose así en el primero en establecer el reino de Navarra, aunque pasado un tiempo los moros volvieron a tomar Pamplona y él dejó de usar el título de soberano de ese reino . Empero continuó sus guerras y ocupó muchas montañas y valles por la orilla del río Cinca; también devolvió a la fe cristiana a todos sus vecinos, y puso iglesias y monasterios, además de amurallar muchos lugares y edificar muchos castillos . Y en su tiempo permitió y ayudó a un caballero llamado Alvar a que formase ejército, con el que éste tomó Jaca y otras villas, a resultas de lo cual adoptó el título de conde de Aragón . Este Alvar, conde de Aragón, murió el año 795 y fue conde su hijo Galindo . El rey García Eniego le hizo enterrar en el templo de San Juan de la Peña . Cuando al cabo de unos años murió el rey García Eniego, heredó el reino su hijo Fortuño como rey de Sobrarbe, de Ribagorza y de Navarra . Asimismo, fue enterrado en San Juan de la Peña, en el año 803 .

Fortuño (Ordoño)

Fortuño comenzó su reinado continuando la consolidación del reino . Se casó con la hija del conde de Aragón y así unió dicho condado a los territorios del Sobrarbe . Fortuño murió en el a

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