Por orden de los Peaky Blinders

Matt Allen

Fragmento

Page 4 of 226
background image
background image
background image
Finn ShelbyJohn ShelbyMichael GrayAda ThorneTommy ShelbyArthur ShelbyPolly GrayFAMILIALAShelby
Page 5 of 226
background image
background image
background image
Introducción deSteven Knight ConMatt Allen
Page 6 of 226
background image
background image
background image
Page 7 of 226
background image
background image
background image
Page 8 of 226
background image
background image
background image
Con mi agradecimiento y gratitud,por un reparto y un equipo brillantesque con tanto ahínco han trabajadolos últimos diez años en Peaky Blinders.
Page 9 of 226
background image
background image
background image
ÍndiceÉrase una vez en las West Midlands:Introducción de Steven Knight ...............8La creación de PeakyBlinders:Construir las catedrales de luz ..........................22«Es fingido» ....................................................................................................................28«Tengo planes para los Peaky Blinders» ...................................................................38«Estamosprosperandoenelmundo,hermano»....................................................48Primera parte Eljefe:Cillian Murphy sobre Thomas Shelby ..........................................................56Elinstrumentocontundente:Paul Anderson sobre Arthur Shelby .....................68El minuto del soldado:Una mirada desde dentro a la temporada uno ..............80Segunda parte Campo de batalla Birmingham:Los secretos detrás de la escenografía ..........94Lareina:Helen McCrory sobre Polly Gray ..............................................................102Solohumoyproblemas:Una mirada desde dentro a la temporada dos ...........114Tercera parte Cruzalasvías:La historia detrás de la música de Peaky Blinders ......................128Elpredicador:Benjamin Zephaniah sobre Jeremiah Jesus ..................................138El heredero natural:Finn Cole sobre Michael Gray ..............................................152Siempre a puñetazos de distancia:Una mirada desde dentro a la temporada tres .......................................................................................................162Cuarta parte «Mis trajes los paga la casa»:Cómo se creó la imagen de los Peaky Blinders ..176Laprincesasalvaje:SophieRundlesobreAdaThorne........................................188Laconfidente:Natasha O’Keeffe sobre Lizzie Stark...............................................198Es Dios quien aprieta el gatillo:Una mirada desde dentro a la temporada cuatro ..................................................................................................206Epílogo: ¿Qué le espera a Tommy?Una mirada desde dentroa la temporada cinco .....................................................................................................219
Page 10 of 226
background image
background image
background image
L
a inspiración para Peaky Blindersme vino de mis padres. Deniño me hablaban de su infancia en Small Heath, Birmingham. Aunque yo me hubiera criado en la misma ciudad, sus historias eran como cuentos de otro mundo. Sus palabras cobraban vida en mi imaginación.Supe por ellos que en la década de los años veinte las callessecundarias de Birmingham eran salvajes y, en mi mente, un lugar maravilloso. Un reparto de personajes anárquicos que fumaban y bebían se movía al ritmo de porrazos, estruendos y marti
Érase una vez en
las
West
Midlands
Introducción de Steven Knight, guionista y creadorLos auténticos Peaky Blinders, hacia 1917
Page 11 of 226
background image
background image
background image
Érase una vez en lasWestMidlands| 9llazos misteriosos que procedían de las fábricas de coches yarmas, que funcionaban de manera ininterrumpida todo el año,y cuya ceniza caía como nieve en las calles ennegrecidas.A los nueve años, mi madre era la ayudante de un corredor de apuestas. Los corredores de apuestas del barrio utilizaban aniños para recaudar el dinero porque hacerlo fuera del hipódromo era ilegal y sabían que no sospecharían de ellos ni los detendrían. Con una cesta para la colada, ella iba por Little GreenLane y los jugadores le tiraban sus apuestas envueltas en un trozo de papel —solían ser monedas—, donde escribían el nombredel caballo por el que apostaban y su nombre en clave. Transportaba los sueños y las esperanzas de los pobres hasta el salónde juego ilegal de Tucker Wright, el corredor de apuestas de lazona, después de sortear a su feroz perro atado a una cadena yesquivar las botellas rotas de cerveza.Su padre —mi abuelo— era uno de los mejores clientes deTucker Wright, y a menudo mi madre llevaba su único traje a la casa de empeños para conseguir dinero para apostar. Cuandosuscaballosnoganaban,élseponíaatocarelpianoyacantarA los nueve años, mi madre era la ayudante de un corredor de apuestas.
Page 12 of 226
background image
background image
background image
Page 13 of 226
background image
background image
background image
Érase una vez en las West Midlands| 11en el pub Garrison a cambio de pintas y whisky gratis para olvidar todo lo que había perdido.Algunas de las anécdotas que me contaban eran puramenteimágenes, casi escenas de una película. Como cuando enviaron a mi padre a hacer un recado en Small Heath: llevar unmensajeasustíos.Lafamiliademipadresehabíadedicadoatrabajar en las barcas del canal, pero sus tíos eran una familiamuy conocida de corredores de apuestas y gángsteres. Mi padre tenía ocho años y corría descalzo por los adoquines con untrozo de papel en la mano que le había dado su padre para quese lo entregara a los tíos. Tenía miedo porque a esa familia y aArriba: Los auténticos PeakyBlinders hacia 1920. De izquierdaa derecha: Henry Fowler, ErnestBayles, Stephen McHickie,Thomas Gilbert. Izquierda:El auténtico Billy Kimber juntoa su actor
Page 14 of 226
background image
background image
background image
12| POr Orden de lOs PeaKY Blinderssus asociados se los conocía como «Peaky Blinders» por toda laciudad.Puede que los historiadores sostengan que la expresiónpeaky blinderdejara de usarse con el nuevo siglo, pero todosmis tíos y mis abuelos me confirmaron que siguió vivita y coleando hasta los años treinta. Eran Blinders desde la punta de sussuaves gorras de visera hasta sus lustrosas botas negras. Cuandosetratadelahistoriadela clase obrera,meheencontradosistemáticamente con que los libros de historia no son una fuentedeinformaciónfiable,yaque,engeneral,lagentenosemolestaba en escribir las cosas. Yo me fío de los relatos orales, delos recuerdos auténticos y, por supuesto, de los periódicos e informes judiciales.Mipadrellegóala calle Artillery y,nervioso,golpeó en lapuerta trasera, que se abrió con un fogonazo de humo de cigarrillos, cerveza pasada y whisky. Contaba que al entrar se encontró con un grupo de hombres repantingados en sillas que llevaban gorras bajas con cuchillas cosidas a las viseras y las armasSmall Heath hacia 1920Mi padre tenía miedo porque a esa familia y a sus asociados se les conocía como «Peaky Blinders» portoda la ciudad.
Page 15 of 226
background image
background image
background image
Page 16 of 226
background image
background image
background image
Page 17 of 226
background image
background image
background image
Page 18 of 226
background image
background image
background image
16| POrOrdendelOsPeaKY Blindersapenas medio escondidas debajo de las chaquetas abiertas. Yen medio del grupo, apilada sobre una mesa, una montaña demonedas de plata.Era un barrio donde escaseaba el dinero, pero los Peaky Blinders eran reyes y príncipes, y ese era su tesoro. Mientras mi padre observaba con ojos como platos, alguien le lanzó media corona. Explicaba que iban vestidos de manera impecable: con lasrayas del pantalón tan afiladas como las cuchillas de las gorras, reflejos en las punteras de los zapatos, pajaritas y corbatas bienpuestas en el cuello.Pero lo que más le llamó la atención fue que esos hombres de la realeza de Small Heath bebían la cerveza y el whisky en tarros de mermelada en lugar de vasos o copas. No se gastaba niun penique de la fortuna de la mesa en algo tan trivial como artículos de vajilla. El dinero estaba en las fibras y el cuero de laropa, en el acicalamiento y en las armas.Yo tendría unos nueve años cuando mi padre me contó esahistoriaen concreto.La imagen de la banda reunida alrededordel dinero se me quedó grabada durante décadas, creo que fueporque me explicó todos los detalles con la visión inocente deun niño que vivía realmente esas cosas por primera vez.Más tarde, por el fútbol, yo iba con frecuencia a Small Heath,así que pude ver lo que quedaba de las viejas terrazas y pisosantes de que los derribaran. Todos los pubs tenían detrás unahistoria. Pasaba por delante del Garrison, del The Hen and Chickens o del The Marquis of Lorne y me imaginaba a mi abueloaporreando una melodía en el piano para que le dieran cervezagratis. O a mi madre, cuando era una niña de mi edad, corriendopor los callejones con su cesta de la ropa en la mano. Sobretodo, me imaginaba a los Peaky Blinders.Temporada tras temporada de fútbol, veía desaparecer pubs,fábricas y casas adosadas de Small Heath. Eso solo hacía que megustara más toda la mitología que entraba de sopetón con elhumo y el polvo de las demoliciones. Había un pub que se llamaba The Chain donde, en la época de los Peaky, solo dejabanTemporada tras temporada de fútbol, veía desaparecer pubs, fábricas y casas adosadas de Small Heath.
Page 19 of 226
background image
background image
background image
Érase una vez en lasWestMidlands| 17entrar a mujeres. No era por imperativo legal, sino porque si unhombre intentaba poner un pie, la clientela, integrada en su mayor parte por fabricantes de cadenas de las factorías de la zona,le daba una paliza tremenda.Las calles rebosaban de personajes. Había un pastor llamadoJimmy Jesus que era negro, iba descalzo y predicaba el evangelio seguido de niños para quienes era el único hombre negro delmundo. Había un hombre, Tommy Tank, que solía explotar sinprevio aviso y destrozaba él solo pubs enteros. Había hombresque se habían quedado ciegos en la guerra y que caminaban enfila con la mano sobre el hombro del que tenían delante. Habíapubs que abrían a las seis de la mañana para que los trabajadoresde la fábrica pudieran beberse unas cervezas antes de entrar altrabajo, donde se les pagaba con cerveza, limpiaban las máquinas con ella y, al parecer, vivían únicamente a base de la bebida.En otro punto, había combates de boxeo a puño limpio enlos que se ataba al perdedor y se lo arrojaba al canal, donde debía nadar hasta la esclusa más cercana sin usar las manos. Otro hombre eraconocidopor ir de pubenpuby meterlacabezadentro de una jaula para enfrentarse con los dientes a la rata quehabía en su interior. Eran historias dementes que la mayoría de escritores no se atreverían a incluir en una obra de ficción por serdemasiado descabelladas, pero todo era cierto. Se trataba de nuestra historia.Yo logré ver de ese mundo en desaparición más que la mayoría porque mi padre acabósiendo herrero. Viajaba por lasWestMidlands herrando caballos. Además de ir a los establos habituales, seguía en contacto con varios gitanos y chatarreros quetenían desguaces y caballos en los barrios pobres del centro yen el Black Country. Yo era el menor de siete hijos y, a veces, enun día de colegio, nos preguntaba a mis hermanos y a mí:«¿Queréis ir al colegio o venir conmigo?». Por supuesto, la respuesta era obvia. Íbamos en familia a herrar con la camioneta y,cuando llegábamos a los desguaces, conocía a unos personajesincreíbles, parecían de otro universo.Había un hombre, Tommy Tank, que solía explotar sin previo aviso y destrozaba él solo pubs enteros.
Page 20 of 226
background image
background image
background image
18| POrOrdendelOsPeaKY BlindersUno de los mejores desguaces donde se podía tomar el té yescuchar anécdotas era el de Charlie Strong, un chatarrero. Suayudante era un tipo llamado Curly; más tarde me contaron queera mi tío abuelo. Mientras tanto, esos lugares eran como la cueva de Aladino. De niño, no podía evitar sentirme fascinado porlos trastos y las joyas que se encontraban allí. Cuando les preguntaba si algo de aquello era robado, me decían con firmeza: «Esta gente no roba; encuentra estas cosas antes de que se pierdan».A veces mi padre nos llevaba a ferias de gitanos como la deStowe Fair, que eran lugares aterradores llenos de personajesespeluznantes. Él había sido boxeador, así que se manejababastante bien, pero me acuerdo de cuando me llevó a Stowe.Estaba un poco nervioso y me advirtió: «Hijo, no mires a nadie. Si me meto en una pelea aquí, perderé».La infancia de mis padres tuvo como telón de fondo un reparto de personajes secundarios víctimas de la guerra y de las circunstancias.Erantiemposdifícilesylavidasolíasercruel,peligrosa y dura. En verano se llevaban los colchones a los patios yse quemaban para eliminar los chinches del tejido. La higieneprácticamente no existía. Los hombres se peleaban, las mujeresse defendían y los niños observaban desde las sombras.Para mí, como narrador, saber lo dura que era la vida en elmundo que habitaban los Peaky Blinders no lo hizo menos atractivo. Siempre sentí que había encontrado mi propia fuente demitos y poesía que debería transformar en una historia que enalgún momento podría compartirse. Y lo más importante: la vidade esas personas no se había contado. Con la ayuda de la BBC,me propuse rectificarlo.Steven Knight,guionista y creador dePeaky BlindersMe advirtió: «Hijo, no mires a nadie. Si me meto en una pelea aquí, perderé».Derecha, en el centro: Steven Knight,guionista y creador, con Cillian Murphy
Page 21 of 226
background image
background image
background image
Page 22 of 226
background image
background image
background image
Page 23 of 226
background image
background image
background image
La creación de
Peaky Blinders
Page 24 of 226
background image
background image
Construir las
catedrales de luz
Hace veinticinco años, el guionista Steven Knight construyó las fábulas sobre la clase obrera que después conformarían la historia de Peaky Blinders. Su idea cobró vida rápidamente
Page 25 of 226
background image
background image
background image
cOnstruir las catedrales de luz| 23STEVEN KNIGHT:Cuando pensé en adaptar a la televisión lashistorias que había escuchado de pequeño,quería conservar la misma mitología: la ideade que mis padres, de niños, habían experimentado de verdad esas historias y conocido a esos personajes. Después ellos me lascedieron. No quería que fuera una descripción de lo horrible que era la vida en Birminghamenaquellaépoca.Quería enseñar alagente lo fantástico, loco y anárquico que eratodo.De algún modo, quería abordar Peaky Blin-dersigual que los estadounidenses se habíanaproximado a su historia en la televisión. Losvaqueros eran obreros agricultores del sigloXiX,pero guionistasycineastas habíantransformado sus vidas en el salvaje Oeste.Quería mantener una atmósfera en pantalladonde presentáramos nuestros respetos a lasvidas de los británicos de esa época posteriora la Primera Guerra Mundial en lugar de compadecernos de ellos. Quería que los espectadores se imaginaran a los personajes de talmanera que los admiraran.Los protagonistas se desparramaban sobrela página. Polly Gray, la tía, interpretada porHelen McCrory, era una persona real y era aterradora,todosloshombre

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos