A
NTES
DE
EMPEZAR
,
EL
MINIYONQUITEST
Hace muchos años, el cuestionario con el que empezaba un libro cambió mi vida para siempre (te contaré la historia más adelante). Hoy quiero proponértelo a ti, ya que puedes ser adicta a un gilipollas sin saberlo.
Subraya las frases con las que te sientas identificada:
Siempre termino dolida, triste y frustrada por mis relaciones sentimentales.
No consigo la relación de pareja que quiero.
He permitido comportamientos tóxicos a mis ligues pasados.
Me siento enganchada a un gilipollas como si fuera mi droga emocional.
Lo aguanto todo con tal de que un hombre me quiera.
Repito una y otra vez el patrón propio de relaciones de pareja tóxicas.
No tengo suficiente autoestima.
Si has subrayado alguno de estos siete enunciados, te garantizo que podrías ser adicta a un auténtico gilipollas. ¡SIGUE, NO TE DETENGAS! Este libro es para ti.
Encontrarás la versión completa del yonquitest más adelante.
Querida lectora, gracias por haber elegido este libro. Te agradezco infinitamente que hayas confiado en mí para iniciar tu proceso de desintoxicación. A lo largo de mi vida he leído libros que me han cambiado el rumbo. La mayoría llegaron a mí de la forma más casual, bien como regalo de alguien cercano, bien por mi intuición, que me gritó que tenía que leerlo y, por alguna razón, me llevó a escogerlo de entre todos los que había en la mesa de novedades de una librería. Deseo que este libro cambie también el rumbo de tu vida. Me alegro de que te hayas comprometido a trabajar en ti y en tu desarrollo personal. ¡Enhorabuena!
Por mi parte, te aseguro que me he dejado la piel y que he puesto todo el tiempo y el esfuerzo que he podido en él, y me gustaría que tú hicieras lo mismo. ¿PACTAMOS? He oído un «¡Sí!» bien fuerte por tu parte. Genial, ¡trato hecho! Empecemos el viaje juntas. Estará lleno de emocionantes aventuras emocionales. Yo seguiré aquí, apoyándote en todo, y reiremos y lloraremos a partes iguales. Quiero que tomes aire y te tranquilices; todo saldrá bien. No te voy a soltar la mano en ningún momento. Por complicada que pueda ponerse tu situación, no te abandonaré. Pase lo que pase, estaremos juntas hasta el final.
He escrito este libro desde lo más profundo de mí para ti y para todas mis pacientes en terapia. No vale rendirse. Sacarás una fuerza desconocida que vive en ti y llegarás hasta el final.
Si te identificas con alguno de estos puntos, ¡tienes la lectura perfecta en las manos!
1. Mujeres que quieren dejar de ser adictas emocionales a gilipollas.
2. Mujeres que tienen miedo de reincidir con su ex.
3. Mujeres que han sido abandonadas más de una vez por un hombre tóxico, pero vuelven con él.
4. Mujeres que van bailando de un perfil de gilipollas a otro.
5. Mujeres solteras que necesitan reforzar sus aprendizajes sobre la adicción emocional para no iniciar una relación tóxica en el futuro.
6. Mujeres en pareja que notan cambios en él. Al principio era maravilloso, pero se está convirtiendo en un gilipollas (en el fondo, lo ha sido siempre).
7. Mujeres con baja autoestima.
8. Mujeres que desean encontrar una pareja sana.
9. Mujeres que quieren dejar de perder el tiempo con el hombre incorrecto.
10. Mujeres que anhelan sentirse realmente amadas por un hombre.
11. Mujeres que desean encontrar a su verdadero compañero de vida.
12. Personas que tienen alguna amiga, hermana, hija o familiar que está en algún tipo de relación basura, y necesitan herramientas para ayudarla.
13. Personas que quieren leer este libro porque el tema les despierta curiosidad, y después recomendarlo o regalarlo a alguna amiga que lo necesite.
14. Personas que quieran identificar perfiles tóxicos en las relaciones de pareja.
15. Personas que quieran saber más sobre psicología.
16. ¡Para todas vosotras! ¡Este libro está escrito para ti!
En estas páginas me dirijo a las mujeres, por eso hablo en femenino, ya que el 95 por ciento de las personas que vienen a mi clínica y que visitan mi cuenta de Instagram (psicologa_laraferreiro) lo son. Pero ser gilipollas no es una cuestión de género. También hay mujeres con comportamientos muy perjudiciales hacia los hombres. Si la tóxica eres tú, por favor, léelo para cambiar. No hagas lo que no quieras que te hagan, y así podrás crecer. En definitiva, nunca hay que dañar al otro ni tampoco a uno mismo.
El título de este libro es toda una declaración de intenciones: Adicta a un gilipollas. Más claro, agua. Cuando mis amigas me llaman y me dicen que están atrapadas en relaciones de pareja tóxicas en las que las marean, si veo que no tienen futuro con ese hombre, lo primero que me sale del alma es mi característico: «Este es un gilipollas, y tú otra por aguantarlo». De ahí el título. Después de mi frase eslogan, como experta en la materia les explico los argumentos, la teoría aplicada y los datos clave para que se planteen si merece la pena continuar en esa relación o es mejor salir corriendo sin mirar atrás. Y precisamente eso es lo que voy a hacer contigo.
Fruto de mi experiencia en un centro de adicciones en Madrid —donde vi a todo tipo de adictos— y de mi especialización en terapia de pareja, se me ocurrió una idea revolucionaria y pionera: unir estos dos mundos, las adicciones y las relaciones de pareja, mis dos pasiones. Como verás, en el capítulo 4 trabajaremos el «Programa de desintoxicación radical en seis semanas» que se aplica en procesos de drogas, pero en este caso referido al enganche a un hombre tóxico. Fruto de mi formación y de toda mi experiencia en la clínica, he formulado un novedoso método que te ayudará a desintoxicarte. No encontrarás un programa así en ningún otro lado. Hasta ahora nadie había puesto el foco en la adicción emocional desde el marco teórico que explicaré en el primer capítulo.
CÓMO LEER ESTE LIBRO
Este manual está estructurado en cinco capítulos. Léelos con atención porque son esenciales para superar tu adicción emocional.
1. Adicción emocional
2. Adictas emocionales
3. Perfiles de hombres tóxicos
4. Programa de desintoxicación de la adicción emocional
5. Operación autoestima
Todos te aportarán tanto como tú quieras. Decide el grado de implicación y esfuerzo que le vas a dedicar. La responsabilidad es tuya. Puedes hacerlo sola o con una amiga que esté pasando por una adicción emocional, al estilo «terapia de grupo» semanal. Cada una puede tener su libro y un cuaderno, por si queréis ampliar las respuestas de los ejercicios. Si vivís lejos, podéis crear un grupo de trabajo virtual. Sentirse acompañada por alguien de tu entorno durante este proceso de desintoxicación es muy alentador. Además, encontrarás grupos de apoyo de nuestra comunidad de internet. Búscame en las redes sociales para preguntarme por ellos:
Instagram: @psicologa_laraferreiro
TikTok: @psicologa_laraferreiro
YouTube: @PsicólogaLaraFerreiro
En cada capítulo puede aparecer una o varias de estas secciones. Te explico con detalle en qué consiste cada una:
Algunas de mis pacientes me llaman Dama de Hierro, de ahí el nombre. En este apartado quiero reforzar las ideas que no serán negociables entre tú y yo. Aquí me pongo seria y sale mi lado más racional y radical.
Este símbolo señala las ideas clave que quiero remarcar para que las interiorices y las apliques.
Esta es la sección más práctica del libro, en la que te propongo ejercicios de escritura terapéutica como herramienta de expresión emocional. Son fáciles de poner en práctica y, al mismo tiempo, muy eficaces.
SIETE PASOS PARA SUPERAR TU ADICCIÓN
Cada travesía comienza con un primer paso adelante. Estos serán algunos de los grandes pasos que tendrás que ir dando en tu proceso de recuperación:
1. Identificar el problema. Adicción a una relación tóxica de pareja.
2. Reconocer que lo tienes. Ser consciente de que eres una adicta emocional.
3. Buscar ayuda. En el libro o en terapia, con una psicóloga experta en adicción emocional, como la que han recibido mis pacientes.
4. Comprometerte al cien por cien con el proceso.
5. Identificar tu perfil de adicta emocional.
6. Saber con qué tipo de gilipollas estás.
7. Seguir el programa de desintoxicación radical en seis semanas.
Copia estos pasos en un folio y, si no vives con tu gilipollas, pégalos en la nevera de casa. También puedes sacarles una foto y ponértela de fondo de pantalla en el móvil o en el ordenador, pero tendrás que interiorizarlos. El método lo eliges tú.
Para ayudarte a identificar si eres adicta, te propongo el yonquitest. Lo llamo así porque una yonqui es una drogadicta, y mi intención es que seas consciente de tu nivel de adicción. Ese es el primer paso para recuperarte.
EL YONQUITEST: ¿SOY ADICTA A UN GILIPOLLAS?
Antes de comenzar a leer el libro te has encontrado con un aperitivo, el miniyonquitest de siete cuestiones. Ahora te enfrentarás a su hermano mayor. Es importante que te tomes tiempo para responderlo y que lo hagas con toda la sinceridad del mundo. El autoengaño no sirve de nada. ¿Me lo prometes? ¡Vale, adelante! Al final del cuestionario te daré los resultados. Si te identificas con alguna de las veinte situaciones que te presento a continuación subráyalas:
Mantienes un historial de relaciones con gilipollas desde la adolescencia. Hace años que vives obsesionada con el tema. No dejas tiempo entre una ruptura y una nueva ilusión. Encadenas un gilipollas con otro. Cuando se acaba una relación, intentas volver con tu ex o te bajas una aplicación de ligoteo para buscar al siguiente.
Tu estado de ánimo diario depende de cómo estés ese día con tu gilipollas.
Tu pareja te ha dicho frases como las siguientes: «Necesito practicar esta actividad solo», «Me agobias», «Quiero espacio», «Eres una pesada» o «No me escribas tanto».
Poco a poco te vas anulando. Dejas tus aficiones —como ir al gimnasio, quedar con tus amigos o ver a tu familia— para tener más tiempo para él.
No mantienes una relación sana contigo. Sabes que eres económicamente libre y que has conseguido muchos objetivos en la vida, pero no te lo crees. En el fondo, tienes una baja autoestima, incluso criticas tu imagen.
Eres una mujer independiente. Puedes irte de viaje sola, de compras, realizar actividades sin él o gestionar una alta responsabilidad laboral, pero a nivel emocional siempre has de tener una pareja o un gilipollas, aunque te eche migajas de amor.
Has sido capaz de arriesgarte, incluso podrías jugarte la vida por conservar su «amor». Toleras sus desprecios con tal de que no te deje.
Desde pequeña, estás «enamorada del amor». Piensas que tu vida solo cobra sentido si mantienes una relación de pareja o estás con un hombre. Has interiorizado la fantasía del cuento de hadas.
Tienes conductas de «comprobación del amor». Por ejemplo, le pides que te dé un beso o un abrazo para reafirmarte en que te quiere. Relees sus wasaps para contabilizar el número de palabras cariñosas que te ha enviado, o cronometras cuánto tarda en contestarte. Además, necesitas constantes pruebas para convencerte de que te ama. Si sientes que está más frío, se lo echas en cara o le castigas con tu silencio en lugar de hablarlo con él.
Pides validación externa. Das más importancia a lo que piense tu pareja de ti que a tu opinión. Si él te dice que has cogido peso, de inmediato te pones a dieta o vas al gimnasio, aunque no te apetezca. O si no le gusta tu vestido, te cambias de ropa. Te desvives por agradarle. Sin embargo, él no lo hace contigo.
Serías capaz de enfrentarte o te has enfrentado a tus amigos o familiares por defender a tu gilipollas, aunque sabes que tienen razón en lo que te dicen.
Puedes sentir celos y desconfianza, o caer en el control excesivo. Le haces reproches del tipo: «No soy suficientemente importante para ti. Si lo fuera, harías esto por mí».
Cotilleas cual detective profesional en sus redes sociales por si agrega a una seguidora nueva. También miras a quién da like o a quién comenta. Si es alguien que no conoces (y más si es una mujer), le preguntas quién es o empiezas a compararte físicamente con ella.
Sientes pánico y ansiedad ante la idea de que te deje, te rechace o te abandone.
Siempre acabas hecha polvo por elegir mal a tu pareja. Al final, ellos rompen contigo, aun sabiendo que hace tiempo que deberías haber terminado con esa relación. Tus parejas te generan un alto grado de sufrimiento e inestabilidad.
Experimentas el famoso «síndrome de abstinencia» tras las rupturas. Sientes la necesidad de retomar la relación. Contactas con él con cualquier excusa. Si se comunica contigo, desaparece la angustia. Por ejemplo, estabas llorando, pero en cuanto te llama, te sientes tranquila, incluso alegre.
