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NAZARETHOLIVERABELARTGUÍADECUIDADOSDELBEBÉCONEVIDENCIAYMUCHAEMOCIÓN
Ser
bebé

Primera edición: noviembre de 2024© 2024, Nazareth Olivera Belart© 2024, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona© 2024, Ramon Lanza, por las ilustracionesPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección de la propiedad intelectual. La propiedad intelectual estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes de propiedad intelectual al no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 67.3 del Real Decreto Ley 24/2021, de 2 de noviembre, PRHGE se reserva expresamente los derechos de reproducción y de uso de esta obra y de todos sus elementos mediante medios de lectura mecánica y otros medios adecuados a tal fin. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-253-6604-8Compuesto por Olga Coderch BlascoComposición digital: www.acatia.esA mis hijos, por regalarme la magia de criar a tres bebés. Y a todos los bebés
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INTRODUCCIÓN6EPÍLOGO290AGRADECIMIENTOS294ÍNDICE DETALLADO Y RECURSOS 296 y 302ELNACIMIENTO DELBEBÉ36ADAPTACIÓNDELBEBÉALNACER46ASÍESUNRECIÉNNACIDOHUMANO64ALIMENTACIÓN DELBEBÉ72LASPRIMERAS 24HORAS108ANQUILOGLOSIA126LASSEGUNDAS 24HORAS136PRIMERASEMANADEVIDADELBEBÉ150SEGUNDASEMANADEVIDA188ELDOLOREN LOSBEBÉS194FISIOTERAPIAPEDIÁTRICA202PROBLEMASDIGESTIVOS210MIBEBÉ YATIENE1MES222MIBEBÉCUMPLE 2MESES236ELSUEÑO DELBEBÉ242
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ELBEBÉDE 3A6MESES256



Introducción7Cuando me propusieron este segundo li-bro, no tenía muy claro si estaría a la altu-ra. Maduré la idea un tiempo y, finalmente,ha sido un camino emocionante poderdarvoz a los bebés. En mi día a día como ma-trona, en contacto continuo con mujeres,madres, bebés y familias, comparto conellas sus realidades y necesidades. Mu-chas de las inquietudes y las dudas se re-piten frecuentemente. La intención de estelibro es acompañar la llegada del bebé. Este libro no es una guía médica ni untratado sobre enfermedades del bebé.Muchos pediatras ya han escrito sobreesto y de forma exhaustiva. Este es un librosobre los cuidados durante los primerosmeses del bebé, y los cuidados englobantanto lo físico como lo emocional. Nuestrosbebés son seres humanos pequeñitos eindefensos. Aveces, la sociedad lo olvida.No es un libro con verdades absolu-tas sobre crianza. Las familias son dife-rentes y sus necesidades también lo son. Algunas madres, padres, familias somos más afines, y otras piensan y optan porcrianzas completamente diferentes. Pero sí es un libro que parte de la biología y de las necesidades de la especie. La cien-cia avanza y cambia, se retracta. Lo hace continuamente. Cuanto más sabemos científicamente, más redescubrimos que la biología tiene una razón de ser. Yesto devuelve a los bebés una crianza instinti-va y de contacto. Con todo, la crianza y el cuidado de los bebés no pueden separarse de la ex-periencia personal de cada maternidad y paternidad de acuerdo con su propio contexto familiary social. La diversidad es evidente. Todas las realidades son indivi-duales.En mi intento pordescribircómo es un recién nacido humano, espero aportarun granito de arena para disfrutarcon más libertad e instinto del poco tiempo que son bebés. Cuidar, criarconllevará elec-ciones en función de nuestra forma de sentiry de vivir, pero también de la situa-ción individual que se nos presente. Soy cada día más consciente del impacto de las palabras, de la cantidad de situacio-nes que surgen. Intento cuidarel lenguaje de forma exquisita, pero es difícil acertarsiempre. Escribo estas páginas con la me-jorintención, objetividad y respeto. Quiero darvoz al bebé, enfatizarsu punto de vis-ta, y hablo de madres y de parejas para englobara parejas de hombres y de mu-jeres, aunque en algunos puntos hablaré en concreto de padres y familias mono-



8Ser bebémarentales. La diversidad familiares in-mensa, y espero que podamos sentirnos representados. Donde para algunas familias la llega-da de un bebé será una experiencia muyamable, cansada seguro, pero feliz, paraotras se convierte en una vivencia de ex-tremo agotamiento físico y emocional. Al-gunas madres, además, sufrirán depresiónposparto que podría llevarlas a vivirsitua-ciones muy duras que escapan a este libroy precisan de apoyo profesional muy espe-cífico desde la psicología perinatal. Este no es un libro de métodos ni entre-namientos. El desarrollo del bebé humano es madurativo. Solo necesita tiempo, con-tacto y amor. Su evolución es fascinante si nos permitimos conectarcon sus tiempos. Maternar, paternary criarse hace demanera única. Todos lo hacemos lo mejorque podemos. Yeso está bien. La perfec-ción es una idea social, no una cuestiónbiológica, y la naturaleza no la exige. Noexiste la crianza perfecta, sino crianzasreales, humanas. Cansadas y emocionan-tes. Los bebés no esperan madres y padresperfectos. Los bebés solo esperan amor.La información debe ayudarnos a en-contrarrespuestas, a descubriropciones que no conocíamos, a hacerque nos plan-teemos cosas que no habíamos pensado. Pero no debe seruna fuente de estrés o de mayorautoexigencia, sino servirnos para reforzarel instinto y no sentirnos cul-pables por nada.Teniendo presente que las necesidades del bebé humano no son un capricho, po-dremos respondersin dudar. El bebé no escoge necesitarlos brazos para sentirse seguro. Obedece a su instinto primitivo de supervivencia: están robustamente dise-ñados. Tomemos las decisiones de crian-za que tomemos, si comprendemos esto, quizás (y solo quizás) nos pueda facilitary permitir disfrutar de la experiencia. El recién nacido humano. La situación socioculturalDar voz a los bebés Muchas familias a menudo comentanque reciben diferentes recomendacionesy pautas en el cuidado de sus bebés. En unmomento en el que podemos sentirincer-tidumbre, esto genera miedo, dudas y unasensación de no sabersi lo hacemos bien.Los consejos pueden venirdesde diferen- tes profesiones, pero también de diferentes profesionalesconla mismaprofesión.¡Unestrés!Podemos distinguiruna línea de reco-mendaciones actualizadas en función de lo que sabemos o descubrimos en cada momento. Además, son recomendaciones respetuosas. Cuando digo «respetuosas», me refiero a que tienen en cuenta el im-pacto que ejercen en los bebés y las fami-lias y que valoran, empatizan y también



Introducción9protegen. En el caso de los bebés, el res-peto se basa en tenerpresente su digni-dad, sus derechos y sus necesidades bio-lógicas, que son innatas y características de la especie humana. Pero también existe otra línea de reco-mendaciones que no se fundamentan en la ciencia, sino en creencias arraigadas. Estas no son respetuosas con el bebé ni con las familias. Algunas, además, anulan la libertad de decisión de las familias en general, y de las madres en particular, en cuestiones absolutamente personales sobre el cuidado de sus bebés. Se ningu-nea el instinto de cuidado de las madres y las familias, lo que con frecuencia genera culpabilidad o miedo a estarhaciendo las cosas mal. «Los bebés vienen a revolucionarlo todo. De forma maravillosa. Lo úni-co que necesitan es el cuerpo de su madre, un cuerpo que es perfecta-mente capaz de darle lo que ne-cesita. Mi cuerpo lo sabía, lo había escuchado alguna vez, pero, una vez que tuve a mi hija mayor, me pudieron los miedos adquiridos du-rante tanto tiempo. Las dudas, ¡ay!, esas dudas del principio, ¡cuántas lágrimas se llevan!». NoeliaEn otros animales, la crianza consistebásicamente en cubrirlas necesidadesinnatas de la especie. Es puro instinto. Elserhumano es, sin duda, el animal máscomplejo de todos, así que, en nuestrocaso, hay más que una mera cuestiónbiológica: el entorno sociocultural tieneun peso determinante en las costumbresde crianza. Llama la atención que mu-chas ideas socioculturales van en contrade las necesidades biológicas, pero bue-na parte de la sociedad las acepta comoverdades.Porejemplo, la mayorparte de la socie-dad cree y ve adecuado que, nada más nacer, el bebé humano no esté en bra- zos. Después de llevargestándose en el cuerpo de su madre durante 9 meses, pretendemos que el bebé ahora ocupe su lugaren una cuna. Profesionales y fami-lias consideran que el bebé debe apren-dera estarsolo, a no pedircontacto. Si es preciso dejarle llorar, que así sea. Es una lucha deshaceresta idea absurda que va en contra de las necesidades de super-vivencia del recién nacido humano. Los bebés se sienten seguros en brazos. La seguridad favorece el desarrollo de co-nexiones neurológicas de forma saluda-ble en su cerebro. Yel instinto de llorarsi no está en brazos es el mecanismo que ha hecho sobrevivira la especie. No siem-pre hemos vivido en casas con puertas. Los seres humanos nos forjamos siendo cazadores-recolectores.



10Ser bebéNo todo está descrito en estudios cientí-ficos. Las madres, las familias no debemos dejarde lado nunca dos herramientas que tenemos a nuestro alcance: el senti-do común y el instinto. El instinto es algo real: un conjunto de reacciones y sensa-ciones que, en los animales, contribuyen a la conservación de la vida, la propia y la de la especie. El sentido común y el instin-to nos permiten discernirlo que precisa-mos y confiaren nosotros mismos, en lo que sentimos y lo que necesitamos para la crianza de nuestros bebés. Durante el 99 porciento de la historia de la humanidad fuimos cazadores-re-colectores. Las decisiones sobre crianza pertenecían inalienablemente a la madre y después a la familia. Antes de la Revo-lución Industrial en Europa, la crianza se asemejaba en esencia a la practicada porlos cazadores-recolectores, basada en el contacto y la responsividad hacia los bebés. Al menos, en su mayoría.«La información de calidad es im-portante y maravillosa, pero es igualde importante el silencio para darespacio a la escucha del instinto». DianaLa ssponsividd eS un act si sfLejo. ss un lsLgus L eLbsbé. LoSbsbés emen ssñaLeS qe sL scBaS s dre, s dre y ss aoreS. S LSgusL Lsar, ss ssñaLeS sL sspondids ds fma ssLSBls, nsntiv qzás. sl bsbé ss exreSa sdiants lsLgus poraL, ssoS, ids, sLids y aL ás, msceptibLe y difíil ds dsscibi en lbraS. ss un lsLgus exqSo, aL qe sspondss brsLo ss Lsssiddss físis y emocLlss. no qss dsi qe si un bsbé lLora LSgamoS lmar siemre s lLant. SoLo qss dsi qe, si un bsbé lLora, sspondss ntsLand enL l uSa LSoLarl y lmar eL lLant.



Introducción11Los profundos cambios sociales quetrajo consigo la Revolución Industrialtambién afectaron a las ideas y la formade crianza, especialmente a principiosdel siglo . Las familias comenzaron aestructurarse de forma más nuclearyapareció el concepto de «hacerniños in-dependientes» de forma precoz. Surgie-ron también los expertos, que se erigie-ron en la voz de la autoridad. Decidieronlo que se debe y no se debe haceren elcuidado del bebé. Los expertos cuestio-nan en un instante toda una historia hu-mana de miles de años de crianza na-tural. Por«natural» entendemos, simpley llanamente, propia de la especie. Estapalabra en los tiempos actuales generarechazo. Consultarsu definición en el dic-cionario quizá le devuelva el significadocorrecto.De la noche al día, llevaral bebé en brazos o atendersu llanto se convierten en conductas equivocadas que se deben corregir. Malcriamos. Los bebés se ape-gan demasiado a sus madres y se les atribuye la capacidad de manipular. Se arrebata a las madres y a las familias su propia autoridad, se obvia el conocimien-to generacional y el papel que desempe-ñan el sentido común y su instinto. Apare-ce la culpa materna, cuando las mujeres se saltan las recomendaciones de los autoproclamados expertos, pues van en contra de su sentiry de su conocimiento más visceral. Desobedecen, pero con cul-pa, y con ello, temen perjudicara su bebé. Al fin y al cabo, el experto es el que sabe. Todos estos cambios van de la mano dela medicalización en masa de los partos y la expropiación de estos a las mujeres. Seimponen prácticas dañinas para madres ybebés sin justificación científica alguna. Lamirada adultocéntrica rige el cuidado delos bebés.En la actualidad, intentamos sentarunasbases científicas que protejan a los bebésy a las madres para respaldarsu crianzaen libertad y sin culpa. Aunquetambiénpodemos encontrarnos de forma extremacon una idea romantizada de la crianzarespetuosa. El apego y el respeto hacianuestros bebés no es exclusivo de un ca-mino concreto ni de cumplircon una se-rie de decisiones. Tampoco significa criarsin límites, a costa de la salud de las ma-Biel



12Ser bebédres, generando una carga emocional yun agotamiento físico extremos, especial-mente en una sociedad que espera quelas madres lleven cargas insostenibles.Buscarsalud, bienestary disfrute en la crianza pasa pordarvoz a lo que viven las madres y las parejas, a la vez que tam-bién damos voz a los bebés para que la sociedad no vuelva a olvidarqué es un bebé humano. Podemos reencontrarnos como especie con nuestras criaturas. Con independencia de las elecciones que ha-gamos, todos partimos del mismo punto: los bebés humanos nacen inmaduros y son completamente dependientes. Las sociedades modernas, desconecta-das, esperan comportamientos adultos enlos bebés, y las expectativas se construyenalrededorde este fantasma social. Se leatribuye al bebé una capacidad de autono-mía para la que su cerebro no tiene madu-rez. Y no la tendrá durante varios años. Las madresEl bienestarde las madres y su salud mental es central. La figura paterna co-rresponsable es, hoy día, bastante nueva, y en muchas familias la carga de los cui-dados físicos y mentales sigue recayendo por completo en las madres. Los cambios sociales de los últimos doscientos años que han evolucionado hacia familias más pequeñas y nucleares, la vida en grandes ciudades y la producti-vidad laboral como motorde las socieda-des capitalistas individualistas han conlle-vado la desaparición en gran medida del apoyo del grupo y de los cuidados com-partidos. Asimismo, la incorporación al mundo laboral de las mujeres aumentó la carga física y mental sobre ellas, sin aportarso-luciones de conciliación. Para sobrevivir, muchas simplemente viven extenuadas. La sociedad perpetúa que las madres pueden con todo, y, además, de forma invisible.



Introducción13Sin red, sin parejas corresponsables, sin una sociedad sensibilizada, muchas mu-jeres viven ahogadas. Quizás muchas de las familias que estáis leyendo este libro tenéis una relación corresponsable. Otras familias están en ese camino, que a veces requiere discutir, deconstruiry reapren-der. Pero fuera de cierto círculo y contexto sociocultural, sigue sin existirni un atisbo de corresponsabilidad. Cuidara un bebé requiere una entrega inevitable que la es-tructura social no solo no facilita, sino que obstaculiza. En otros modelos de familia, como lasmonomarentales, la búsqueda de red, deapoyo familiary profesional es esencial.Resulta imprescindible, asimismo, que lasociedad adopte medidas de apoyo y pro-tección que les faciliten los cuidados a estasmujeres y equiparen los derechos de sushijos a los de los niños criados en pareja.La teoría está clara, pero, en la prác-tica, lo que hay es mucha soledad. Esta ocupa un lugarcentral en la sensación frecuente de que la maternidad nos pasa porencima. Criaren soledad es una ex-periencia nueva para la humanidad. La sociedad occidental ha aislado a las ma-dres en una etapa en la que necesitan del grupo. Los bebés no son bienvenidos en la mayoría de los espacios públicos. No hay más que vercómo se enfurecen las redes sociales cuando la mujerdetrás de una cuenta se convierte en madre y comparte su experiencia vital. «Hace tiempo que, para mí, el usode redes sociales se convirtió en unaherramienta para mostrarmi traba-jo, pero no mi vida, no la parte per-sonal e íntima, desde luego.Sin embargo, desde que toméconciencia feminista, sobre todo araíz de mi libro El Placer, comencé ahablarde aquellos aspectos que nosayudan a comprenderlas violenciasestructurales que hemos recibido lasmujeres porel mero hecho de ser-lo. Mientras escribía el libro, leía lasvoces de otras mujeres a las que du-rante mucho tiempo no había llega-do porque no se les da la visibilidadque merecen, siendo consideradasla otredad. Encontraren ellas expe-riencias que había vivido o sentidome hizo comprenderque no estabasola, que lo que me pasaba era nor-mal y que yo era parte de algo másgrande.Narrardesde el yo, en concreto,sobre mi educación afectivo-sexual ycómo lo había vivido, tuvo una granacogida. En mi libro Malas mujeres, pongo sobre la mesa otras cuestiones como la violencia de género o cómose nos ha señalado a lo largo de lahistoria como locas, putas, malas ma-dres y un largo etcétera porel merohecho de no cumplircon los patronesque se establecen para nosotras».



14Ser bebérespuesta habitual: no les interesa porque que no les interpela, se ale-ja mucho de sus vidas. Es tal el me-nosprecio que he sentido en redes, que algunas personas incluso se han atrevido a decirme que esta-ba siendo muy pesada. Porsuerte, hace tiempo que este tipo de men-sajes me dan igual. Me compensa leera otras mujeres que necesitan compartirlo que están atravesando y encuentran en mi perfil un lugardonde poderhacerlo. Me compen-sa porque yo estoy ahí, como ellas, luchando porrompercon este si-lencio y esta soledad a los que nos empujan». María Hesse, ilustradora «Cuando me quedé embarazada y tras el parto, sentí la necesidad de compartirlo que me estaba ocu-rriendo. Para mí está siendo lo más bestia que me ha pasado en todos los sentidos, lo bueno y lo malo. En esta experiencia se mezcla la sen-sación total de abandono y sole-dad en uno de los momentos en que más necesitamos sercuidadas. Abandono porparte de las institu-ciones y de la propia sociedad.Porotro lado, si tienes suerte, en-cuentras una tribu donde apoyarte.Un lugardonde no nos juzgamos,nos ayudamos. Aquí no importaquiénes éramos antes. Yesta tribues también la experiencia más femi-nista que me ha pasado. Una red deapoyo real, hogar. Mis comadres.Hablarde esto en redes sociales me parece importante. Es la forma de decirle a otra mujerque está muerta de miedo, embarazada o que acaba de parir, que no está sola. Que es normal sentirse así y que sepa que también hay luz. Si lo que nos pasa a las mujeres ha sido menospreciado a lo largo de la historia, lo que nos pasa a las madres ocupa el último peldaño del interés.En el momento en que se habla de maternidad, se produce una La maternidad, el origen de toda vida.Literalmente, sin romanticismos. ¿Cómo esposible que sea con tanta frecuencia unaexperiencia dura? ¿No será, más bien, que la sociedad actual la dificulta y no la va-lora?La llegada de un bebé, sí, lo transfor-ma todo. La familia, la rutina, la pareja y la identidad propia. ¿Quién soy? ¿Quién era? ¿Qué queda de mi yo anterior? Du-rante un tiempo, nos fundimos con el bebé, como una extensión de nuestro cuerpo. Aveces será un disfrute y otras nos abrumará.



Introducción15«Mi hija tenía un nivel de demanda que no me imaginaba y eso me lle-vó a una depresión posparto muy grande, pues no conseguía vincu-larme con ella. Aunque no le faltó nunca atención y cuidados pormi parte. Lo más doloroso fue no sentirel vínculo del que toda madre ha-blaba. Tardé meses o incluso más del año de vida de mi hija en serconsciente de lo que sentía porella. Eso hacía que me viera como una madre horrible. Con el tiempo me he perdonado y he entendido que ese día no solo nació mi hija, tam-bién nació una nueva versión de mí misma y que no supe reconocerme en ella. Al final es una etapa, y aho-ra puedo decirque tenemos una re-lación insuperable».Anónimo¿Cómo están el resto de las madres? ¿Ylos padres? ¿Ylas parejas? ¿Cómo lo viven desde su lugar? ¿Cómo lo hacen las otras familias? Encontrarel espacio para ave-riguarlo, verbalizarlo y compartirlo palía la soledad. También encontramos madres y fami-lias viviendo un posparto suave, sosteni-do, feliz. ¿Qué necesitamos como socie-dad para que haya más experiencias así? ¿De qué depende?Si el posparto tiene su inicio en el parto, ¿cómo nos han acompañado? ¿Hay heri-das físicas o emocionales? ¿Cómo cuida el entorno a la mujerrecién parida? ¿Exis-te escucha, un hombro para acompañarlas quejas, el llanto o la alegría? ¿Prefiere la sociedad no sabernada y que quede todo entre las cuatro paredes del hogar? ¿Preguntamos a las madres cómo están ellas, además de preguntarporel bebé? ¿Ofrecemos apoyo logístico? ¿Respeta-mos las decisiones de las madres y las familias? La sociedad banaliza y normaliza in-tervenciones como una episiotomía. Ha-blamos de una mujerque empieza el posparto sin podersentarse. Aveces los puntos se abren, las heridas se infectan. El dolorno desaparece con las semanas ni los meses. ¿Qué sostén, qué cuidado da-mos a las madres con complicaciones en el parto y el posparto? Darapoyo no es una palmadita en el hombro, sino prestarcuidados físicos. El bebé está aquí porque la madre lo ha gestado y parido. Si pudiéramos cuidarsu recuperación y nutrirla. Si pudiésemos librarla de tareas, aliviarsu carga mental. Si existiesen más espacios para compar-tir. El cuidado compartido forma parte de la solución biológica a la prematuridad con la que nacen los bebés humanos. ¿Qué podríamos hacercomo sociedad para recuperarlos?



16Ser bebéEl bebé no es el problemaEn este contexto de soledad, de cansancio y de dudas, surgirán siempre soluciones mágicas: negocios y expertos que prome-ten a las familias métodos para quitarnos de encima el peso del cuidado del bebé. Se señala de alguna manera al bebé co-mo el origen del problema. Si no pidie-ra tantos brazos. Si durmiese de un tirón toda la noche. Si pidiese de comersolo cada 3 o 4 horas. Como si con eso ter-minara todo. Tenerhijos es un proyecto de vida. Cuidarlos, quererlos, educarlos y acompañarlos es una constante desde que decidimos tenerlos. Es un compromi-so largo, y no acaba cuando el bebé deja de ser bebé.«Es normal que los bebés no se comporten como los adultos que-remos. Los padres necesitamos re-cursos para poderrespondera sus necesidades. Me hubiera gustado bajarmis expectativas, sobre todo en cuanto al sueño de mi hijo. Aho-ra entiendo que es una necesidad biológica y emocional el que se despierte a menudo porla noche, y que mejorará cuando esté pre-parado a nivel madurativo, sin que yo tenga que intervenir. Me hubiera ahorrado mucha frustración y cul-pa. Me hubiera gustado entender¿Puede la cría de una especie serla responsable de todo? La idea de base es que el bebé está equivocado o, al menos, mal diseñado. El bebé nos esclaviza y hay que ponerle solución. Tenerun bebé, pero que no se comporte como tal. Y, a partirde aquí, surgen discursos muy ela-borados para justificarmétodos de adies-tramiento. El bebé paga poruna sociedad que desprecia y desprotege los cuidados, y que ignora su origen biológico y se ha desconectado de qué es el bebé huma-no. En definitiva, una sociedad que pide esconderla crianza y apartarla de la vida pública.Durante los primeros meses de vida del bebé, nuestras vidas se adaptan a sus que cada niño tiene un ritmo de desarrollo distinto y que los padres podemos acompañarlo, pero no in-fluenciarlo».Berta



Introducción17ritmos. Es lo normal. Ysi pudiésemos fluircon ello, bajarel ritmo, conectarcon esta etapa diferente, sin prisa, sin expectativas más allá del día a día, sería ideal. Si las madres contasen con apoyo suficiente, quizá podríamos disfrutary conectarcon la magia de cada bebé. Poco a poco, con el tiempo, es nuestro bebé el que se irá incorporando a nuestros ritmos. De nues-tros brazos al descubrimiento del mundo. ¿Conciliación?Tenerun bebé nos obliga a plantearnos cómo vamos a conciliar. Conciliarquiere decirhacercompatible. Pero entonces ¿hacermalabares es conciliar? ¿Perderpoderadquisitivo y calidad de vida porreducciones de jornada o excedencias es conciliar? Incorporarse a los cuatro meses de vida del bebé (o antes si no trabajáis porcuenta ajena), cumplircon el horario ¡y rendir!, correra recogeral bebé, so-breviviren casa, despertaros varias veces porla noche y volvera madrugar, ¿eso es conciliar? Es más bien supervivencia. La organización social no sostiene ni consi-dera los cuidados.Son muchas las sociedades capitalis-tas, la española entre ellas, que no favo-recen condiciones ni promueven políticas que faciliten el cuidado a las familias. Ba-jas tardías en el embarazo que no cuidan la salud de la mujerque lo necesita y el bebé en gestación. Bajas de maternidad incoherentes con el desarrollo del bebé humano: insuficientes para las familias y para todos los bebés. Los bebés son lac-tantes exclusivos durante al menos seis meses. Los permisos actuales son incohe-rentes con las recomendaciones oficiales de salud. Yasí, la natalidad ha caído a mínimos históricos en España. Con tantos obstáculos, hay que pensárselo mucho. La ampliación de la baja para las pare-jas ha sido, sin duda, un gran avance. Era obvio: criarno es cosa solo de las madres. Al fin, las parejas pueden estarpresentes en los primeros meses de vida de sus be-bés y el reparto de tareas podría serreal desde el día uno. Si queremos que las pa-rejas puedan desarrollarvínculos y com-portamiento de cuidados hacia los hijos, es imprescindible que tengan el tiempo para hacerlo y, portanto, la ampliación de las bajas es fundamental. Aunque esto depende, una vez más, del modelo de pa-reja. Yde que ambos tengan trabajos da-dos de alta para tenerderecho a la baja. Ydel modelo de familia. En el caso de las monomarentales, el derecho al tiempo de cuidados para el bebé es menorque en las familias en pareja (si ambos trabajan dados de alta).Porotro lado, no estaría mal teneren cuenta que la madre ha gestado y atra-vesado un parto o una cesárea de los que debe recuperarse físicamente. Portanto, necesita ese tiempo antes de iniciarel permiso por maternidad como tal.



18Ser bebéLa equiparación de las bajas lucha contra la discriminación laboral de las mujeres, pero solo en parte. Al no darres-puesta a la necesidad de los bebés, ni a las familias a nivel de cuidados, tras la baja, son las mujeres las que habitual-mente pedirán reducciones de jornada o excedencias, si es que se lo pueden per-mitiry así lo desean. Con permisos cohe-rentes con los tiempos biológicos, esto no tendría porqué serasí. Porotro lado, se dan casos de despido también en las pa-rejas porhaceruso de sus bajas comple-tas. Al final, se desprotege el derecho de los bebés a ser cuidados. Porúltimo, no olvidemos que la incor-poración al trabajo exige rendimiento. Con 16 o 20 semanas de vida, los bebés no duermen de un tirón. Así que vete a trabajary rinde. Los cerebros están en modo crianza. El bebé es muy pequeñito aún. Buscarcon quién o dónde dejaral bebé, cuando tantas madres querrían serellas quienes lo cuidan, resulta absurdo y, para muchas familias, tremendamente doloroso. No es natural en esta etapa tan temprana. El bebé sigue siendo porcom-pleto dependiente de cuidados, física y emocionalmente. el bebé, en un entorno adultocéntri-co, que también produce sufrimien-to en las familias. Ojalá nos conta-sen lo que es de verdad serbebé en una sociedad que da la espalda a la infancia, y sermadre en una so-ciedad que da la espalda también a los cuidados y a la maternidad. Fuera del mundo productivo y la-boral, está la VIDA. La de verdad. Porla que nos recordarán nuestras hijas e hijos. Ojalá consigamos un mundo más respetuoso y menos productivista».Eider«Sabemos muy poco sobre la fisio-logía de los bebés. Dieciséis sema-nas no es suficiente ni para el bebé ni para la mamá. Es violencia hacia Quedan muchas cuestiones porresol-very en las que avanzarsi queremos una sociedad más amable. Protegerla mater-nidad implica corresponsabilidad social, y estamos lejos de siquiera sersensibles a esta. La respuesta de los gobiernos a la conciliación y la crianza se basa en la externalización de los cuidados, es decir, trabajarpara pagara otra persona para que cuide a nuestros hijos. La periodista Diana Olivertraza de ma-nera sublime todas estas cuestiones en su libro Maternidades precarias.



22Ser bebéPortanto, el crecimiento cerebral delprimeraño del bebé será el mayorde todasu vida. Esto es clave para acompañarlo. Tras nacer, el bebé seguirá creciendo durante varios meses a la misma veloci-dad que lo hacía en el útero. El hecho de que la velocidad de crecimiento fuera del útero se mantenga similaral crecimiento fetal pone de manifiesto que los bebés humanos maduran y terminan de ges-tarse fuera del útero materno, o sea, na-cen antes de tiempo. Para que un recién nacido humano pudiese valerse mínima-mente porsí mismo, es decir, que fuera un poquito menos dependiente, la gestación humana debería durarentre 18 y 21 me-ses, según la antropología. Sin embargo, esto no es posible para los humanos. La naturaleza diseña diferentes soluciones en función de cada especie. Porejem-plo, los elefantes tienen el embarazo más largo de todos los mamíferos, 22 meses, y dan a luz a crías de alrededorde 100 kilos. El elefantito está muy desarrolla-do al nacer. Pero en los humanos, la solución biológica ha sido el nacimiento de un bebé inmaduro.Con 18 meses de gestación, el bebé no podría pasarporel canal del parto. Una de las principales teorías que explican porqué los humanos nacen tan prematuros en comparación con otros primates es la del dilema obstétrico. Se compone de dos conceptos:1. El tamaño de la pelvis materna: al con-vertirnos en primates bípedos, la pelviscambió su orientación y su tamaño. Elparto es un proceso orquestado porhormonas que requiere la apertura de la pelvis materna, la contención de lapared abdominal, el estiramiento delsuelo pélvico y la flexión, la rotación y elamoldamiento de la cabeza del bebéhumano. 2. El crecimiento del cerebro de la especiea lo largo de millones de años conllevó el crecimiento de la cabeza de nues-tros bebés, más grande en proporción al cuerpo materno que el de otros pri-mates.La hipótesis metabólica complementa la teoría del dilema obstétrico. El bebé humano nacería prematuroporla in-sostenibilidad del coste energético para la mujersi se prolongase la gestación. El embarazo supone un estrés metabólico importante (de ahí la relevancia de una nutrición rica y suficiente). De prolongarse 18 meses, el coste energético para propi-ciarel desarrollo cerebral y corporal del bebé no sería posible, debido a los límites de la capacidad metabólica materna. El resultado es que nuestros bebés pre-cisan del proceso de exterogestación, de unos cuidados muy cercanos y en con-



Introducción23tacto continuo. Sostenía Montagu que la gestación no termina ni se completa con el parto, pues continúa en los humanos de manera extrauterina. Y esto es ciencia.Esta situación da lugara un escenariomágico: tanto Montagu como Portmannven en esta inmadurez al nacimiento y enel proceso de exterogestación una oportu-nidad aprovechada porla naturaleza. Lacontinuación del crecimiento del bebé enun ambiente mucho más rico en estímulosque el útero materno tiene consecuenciastrascendentales en el desarrollo cognitivoy emocional de las personas. En biologíano hay puntada sin hilo. Es decir, la inma-durez del recién nacido humano no es ca-sual, ni un error, es una oportunidad.En palabras de la antropóloga Karen Rosenberg: «Esta prematuridad, de alto coste en cuidados, probablemente haya mejorado el desarrollo social y emocio-nal de las relaciones del bebé con sus cuidadores, promoviendo la adquisición del lenguaje y otras habilidades humanas complejas. La crianza de estas criaturas tan dependientes presenta grandes retos, pero también crea oportunidades que han determinado nuestra evolución bio-cultural».La plasticidad del cerebro del bebé hu-mano es más prolongada que en otrosprimates. Al nacerantes de su pico de cre-cimiento, el cerebro del bebé es más sus-ceptible que en otras especies de primatesa la adquisición de habilidades sociales.Los bebés humanos comienzan la vida extrauterina con poco control motor, una visión limitada y escasa capacidad para termorregularse. Tampoco podrían ali-mentarse solos y, portanto, no saldrían adelante. Dependen porcompleto de los cuidados que se les brindan. Cuando cumplan 18-24 meses, seguirán siendo al-tamente dependientes. Pero los cuidados, en comparación con los primeros meses, serán de una intensidad de atención y energía menores. Exterogestación: Alma<
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