
No importa si estás en el grupo de los populares, si lo que necesitas son unos pantalones de mezclilla nuevos o si se trata de algo que te pasó hace tres meses y aún te hace sonrojar; este libro contiene respuestas para todos los años de adolescencia; te dice la verdad para que puedas formar tu propia opinión.
, está de tu lado.
Tu adolescencia empieza cuando aún eres niña y termina cuando ya eres adulta. Durante ese periodo ocurren montones de cambios, y no sólo me refiero a que tu color favorito ya no sea el rosa Barbie. De acuerdo, yo soy adulta, ¿cómo sé lo que las chicas quieren leer? Diseñé una página web con una encuesta y obtuve más de 4,000 respuestas. Así supe que querían saber más acerca de los cambios en su cuerpo, comida, ejercicio, cabello, su mente, sus sentimientos, alcohol, drogas, familia, amor, sexo, confianza, en qué creer, ayudar a otras personas, escuela, trabajo, dinero, compras, ropa, maquillaje y derechos. Después pregunté a muchos expertos, en salud y otras áreas, lo que creían que las chicas debían conocer y más de setenta, generosos, compartieron su tiempo y conocimiento para crear este libro.
La adolescencia puede ser la etapa más emocionante y divertida de tu vida, ya sabes, no puedes dejar de reír, haces muchos amigos, empiezas a descubrir quién eres y a decidir lo que quieres hacer con tu vida. Pero también tiene sus desafíos
te ayudará a sacar el mayor provecho de este periodo y a manejar algunos de los problemas que te hacen querer gritar en tu almohada. El libro aborda muchos “problemas”, pero no te preocupes, eso no quiere decir que por fuerza tendrás alguno o todos esos problemas. Significa que encontrarás mucha información que quizá llegues a necesitar.
Algunos consejos que vienen en libros o revistas para chicas adolescentes empiezan en periodos y terminan en “estados de ánimo”, mencionan las hormonas, sin mucha explicación. Otros dicen “¡ten confianza!”, pero pareciera que nadie te explica cómo hacerlo. O te sugieren que descubras qué silueta tiene tu cuerpo y luego uses esa información para relacionarte con las personas, te conviertas en alguien súper popular y te cases con un príncipe.
Algunos más, están llenos de fotografías de modelos famosas que lucen como si pasaran su vida de vacaciones en la playa. Y al parecer piensan que la forma de tu ceja es más importante que si eres feliz o no.
Y luego están los adultos, que opinan que las chicas adolescentes son malvadas, crueles y egoístas, hay también quienes no las respetan, esto por desgracia es un problema que enfrentarás a lo largo de tu vida, en este caso la mejor venganza es ignorarlos. Este libro te habla de cómo transformarte en una mujer fuerte e independiente, cómo descubrir en lo que eres buena y aprovechar al máximo tu vida, no sólo tus cejas.
Muchos adultos ven a las adolescentes como “problemas”: piensan que son un montón de cabezas huecas a quienes no les importa nada excepto ellas mismas. Yo no estoy de acuerdo (aunque todos hemos conocido a una o dos no muy brillantes). Pienso que son inteligentes y divertidas, que se preocupan por el planeta y por cómo marcar una diferencia en la vida de los demás, al tiempo que se forjan un brillante futuro. Son creativas, emotivas, consideradas, cariñosas y sí, a veces egocéntricas. Pero ¿quién las puede culpar? Tienen que lidiar con un cuerpo y sentimientos nuevos, y una cultura de medios que nos motiva a idolatrar a las mujeres más egocéntricas del planeta.
Depende de ti decidir si tienes edad suficiente para saber, o si estás lista para ciertas cosas. Si por ejemplo no estás interesada en el alcohol, las drogas o el sexo, está bien. Puedes dejar esos capítulos para el futuro, o leerlos ahora para tomar decisiones informadas. Saber algo no quiere decir que debas hacerlo; a veces saber cosas significa que comprendes que no es buena idea hacerlas. Como dice el refrán “el conocimiento es poder”, y tú necesitas ese poder para tomar decisiones inteligentes e informadas respecto de tu vida.
Las citas que encontrarás por todo el libro son de miles de chicas que respondieron la encuesta de la página web de
, es decir, son reales. Los nombres de las encuestadas se cambiaron para proteger su identidad, guardamos los secretos de todas.
Cada una de las cuatro partes de
aborda un tema: el cuerpo, la mente, el corazón e información para llevar. No tienes que leer todo el libro de un tirón, como si fuera una historia. Puedes usar el índice (al principio), para encontrar lo que te interese. También puedes acudir a las bibliotecas del área donde vives o de la escuela para conseguir mayor información.
Por favor ten cuidado al navegar por internet: hay gente peligrosa o que trata de venderte cosas, y hacer que registres tu correo electrónico para mandarte cientos de correos basura.
Algunos de los temas explorados en el libro también aparecen en revistas y sitios web. Muchas de sus historias son de utilidad y están bien fundamentadas, pero no puedes confiar en que las revistas con anunciantes te den un consejo imparcial. Sin importar lo que digan las revistas o sus anuncios, no existen los “esenciales” de moda o belleza, es sólo una forma de hacer que compres artículos. Lo que encontrarás en
es la verdad, sin los anuncios.Y este libro, a diferencia de las revistas, no te dará 173 tips acerca del esmalte de uñas, porque además nos moriríamos de aburrimiento. Así que empieza ya, por donde quieras, y aprende
.



CUERPO 
1. CAMBIO Comprendiendo a la nueva “tú”
2. PIEL No te conformes con tus problemas de piel
3. CABELLO Cortar, enchinar, afeitar y el cabello mal portado
4. IMAGEN CORPORAL Una talla no es para todas
5. COMIDA Analizando la comida y los sentimientos
6. MUÉVETE Encuentra tu ritmo
7. SALUD FÍSICA Aprende a cuidarte

Lamento decirlo de esta forma, pero la madre naturaleza es una lata, y algunos de los cambios naturales pueden ser una pesadilla, por ejemplo en la “pubertad”: el crecimiento de vello en sitios donde antes no había, empezar a menstruar, el cambio de la forma del cuerpo y las nuevas emociones.
Para algunas chicas, la pubertad empieza a los 8 o 9 años, para otras a los 15 o 16, pero para la mayoría empieza entre los 11 y 12. Por suerte, estos cambios ocurren a lo largo de unos cuantos años hasta que has alcanzado tu estatura final, que puede ser tan pronto como a los 14 años, o tan tarde como a los 18.
A la madre naturaleza le importan un comino los problemas que esta etapa puedan causarte, le vale gorro si te sale acné, si te sientes miserable o te embarazas. De hecho, su trabajo es preparar tu cuerpo para el embarazo. Lo cual está bien, porque tú además tienes un cerebro que puedes usar mientras creces y te conviertes en mujer. Los cambios son graduales, que empieces a menstruar no quiere decir que estés lista para tener sexo o un bebé, o para dirigir tu propio negocio. Aún eres una niña.
Este capítulo te hará sentir más tranquila y responderá a todas tus preguntas, así que empecemos.

Cuando me comenzaron a crecer los senos, el vello, etcétera, estaba muy consciente de ello y no quería que ocurriera. Después me acostumbré y ya no es un problema. Pero recuerdo que fue difícil. Megan, 15
¿Qué está pasando?
Durante los años de adolescencia hay cambios importantes que puedes ver, y otros que no, porque ocurren dentro de tu cuerpo.
Te haces más grande
En esta etapa vas a crecer de forma regular, tendrás algunos saltos de crecimiento o darás el estirón. Algunas chicas crecen varios centímetros al año, regularmente entre los 12 o 13 años.
Las manos y pies son los primeros en crecer, a continuación brazos y piernas, después tu espina dorsal. Los músculos crecen y se fortalecen, para algunas estos cambios son graduales, para otras, parece que ocurren en un día. Cambiar así de rápido puede afectar tu sentido del equilibrio, quizá te haga sentir incómoda o torpe, pero es sólo mientras te acostumbras a tu nuevo cuerpo, te adaptarás con rapidez.
Tus senos, caderas y muslos crecerán y se redondearán. Algunas chicas tendrán más curvas que otras, pero aumentar de tamaño es un proceso natural.
Las adolescentes con frecuencia se preocupan de que su vientre “se sale”, esto es natural. Tener un vientre plano o redondeado es normal. Algunas chicas permanecen delgadas y sin muchas curvas, incluso cuando han terminado de crecer, tampoco eso es un problema. Por dentro tus partes femeninas, incluidos ovarios y útero, también están creciendo.
Vello y más vello
Al final de tu adolescencia tendrás:
vello en las axilas
vello púbico, que crece entre tus piernas y sobre el monte de Venus, el pequeño bulto al frente
el vello de las piernas se nota más
vello en los antebrazos (debajo de los codos) también se notará más
quizá algo de vello extra, aquí y allá.

El vello corporal es casi siempre del mismo color que tus cejas o un poco más oscuro.
Tendrás “goteras”
Quizá te parezca vergonzoso al principio, pero te acostumbras porque es normal. Tu piel y cabello pueden volverse más grasos, vas a sudar más. Verás que de tu vagina, sale un fluido claro o blancuzco y también algo de sangre, es decir, tu periodo o menstruación, lo cual ocurrirá cada mes y por varios días.

Cambios de ánimo
Durante la adolescencia, varios órganos del cuerpo fabrican algunas hormonas nuevas; estos químicos deambulan por tu cuerpo y permiten que ocurran cambios físicos. Pero también se meten con tu cerebro lo que provoca diferentes estados de ánimo. Te puedes sentir con ganas de llorar, triste, enojada o súper feliz sin saber con exactitud por qué. Algunas chicas se ponen de mal humor o sensibles antes de su periodo.
El orden de los cambios
Aquí está el orden en que, por lo general, ocurren los cambios. Toma de cuatro a seis años, pasar del cuerpo de una niña pequeña al de una mujer joven.
La etapa secreta Puede suceder en algún punto entre los 8 y los 11 años. Glándulas y órganos (como los ovarios) empiezan a crecer y a mandar mensajes hormonales. Tus manos y pies también crecen y te vuelves más alta.
La etapa de los senos Por lo general comienzan a crecer entre los 9 y los 14. Primero aparecen como capullos, pequeños bultos debajo de cada pezón, a veces uno antes que otro. Meses, incluso años después, los pezones empujan hacía afuera y empiezan a crecer. Puedes también tener un estirón y crecer de todas partes.
La etapa del vello púbico Normalmente ocurre un poco después de la etapa de los capullos. Una de cada cinco niñas tiene un poco de vello púbico antes de ver acción en el área de los senos, lo que también es normal. Los primeros vellos son finos y lacios. Algunas chicas comienzan a tener vello alrededor los ocho años. Con el tiempo se ira formando un triángulo de vello.
La etapa del periodo Usualmente ocurre uno o dos años después de los primeros signos del tema de los senos, (a esta primera menstruación, los doctores la llaman menarquia). La mayoría de las chicas la tiene a los 12 o 13 años, muchas antes o después (entre los 9 y los 15), la diferencia no es importante. (Ve a tu doctor para un chequeo si aún no la tienes para cuando cumplas dieciséis). Tu pecho sigue creciendo, y tu vello púbico se hace un poco más grueso, oscuro y rizado. Aunque no lo notes, tu vagina se está ensanchando (lo cual es bueno si quieres usar tampones). Seguramente también has notado un líquido transparente o blancuzco en tu ropa interior, este proviene de tu vagina.
La etapa del vello en las axilas Esto puede ocurrir en cualquier momento entre los 10 y los 16, pero en promedio empieza a los 13 o 14. En este momento se desarrolla el área del pezón y, por dentro, tus ovarios están liberando un huevo de vez en cuando, quizá no de manera regular, o sea no cada mes.
La etapa de todo pasa al mismo tiempo Casi siempre a la edad de 16, tus senos y tu cuerpo están “terminados”, y estás cerca de tu estatura adulta. Tu periodo llega todos los meses, y cada vez se libera un huevo, más o menos a la mitad entre un periodo y otro.

Los senos
Pechos, bubbies, busto, llámales como quieras (pero quizá no debas llamarles melones, tetas ni chichis). Una vez que empiezan a crecer, les toma entre tres a cinco años llegar a su tamaño final, y si tienes algún día un bebé, tus pechos producirán leche. (Por ahora no tienes leche).

Pezones
Son las puntas de tus senos, tienen hoyitos diminutos escondidos, como un sistema de aspersión para que la leche, llegado el momento, pueda salir.
Durante la adolescencia los pezones y el área de color que los rodea puede tornarse más oscura. Los pezones pueden ponerse erectos, duros, cuando hace frío, cuando estás pensando en sexo o cuando los tocas, esto es normal. Algunas chicas se preocupan porque pueden transparentarse sobre la ropa, en ese caso, puedes usar un top corto o un brasier grueso debajo de la ropa, una blusa con estampado (en lugar de color sólido) o una camisa holgada.
Salidos e invertidos Algunas chicas tienen pezones que siempre están salidos, algunas los tienen invertidos (también es normal). Estos últimos, generalmente, salen a saludar si tienen frío o si piensas algo sexy.
Color El área de color alrededor de cada pezón se llama areola. Cuando están creciendo, cada areola tiene la forma de montículo; ni se quedan así, ni vuelven a verse planos. Algunas areolas (con frecuencia en piel blanca) son de color rosa claro o durazno, otras son de color ciruela o café oscuro. Pueden ser redondas, ovaladas o casi alargadas.
Los que duelen Algunas veces tus nuevos pezones son sensibles y llegan a doler por el roce de la ropa. Puedes usar un top para que no se muevan tanto. Eres más consciente de tus senos cuando son “nuevos”, se pueden sentir más llenos y incluso doler un poco antes de tu periodo.
Bultos y protuberancias Muchas chicas y mujeres tienen los senos así y la mayoría de estas protuberancias no tienen nada que ver con el cáncer de seno, que es muy raro en chicas jóvenes, aunque llega a pasar. Si tienes de pronto un bulto inusual, debes ver al doctor de inmediato.

El tamaño tus senos
Tu pecho empezará y terminará de crecer en momentos diferentes a los de tus amigas. La mayoría de las mujeres tienen un seno más grande que el otro, de por sí ya es frustrante que no crezcan a la par (igual que tus pies), pero nadie lo nota.
La forma y el tamaño de tus senos ya están programados, aún antes de nacer, por los genes que heredas de ambos lados de tu familia. No hay nada que puedas hacer para que sean más grandes, pequeños o firmes, y esto incluye ejercicio, dietas, pastillas, cremas y lociones “reafirmantes”. La publicidad afirma lo contrario, pero no es verdad. Una vez que tus senos han terminado de crecer, sólo cambiarán de tamaño cuando pierdas o ganes peso; antes de tu periodo, cuando tomes píldoras anticonceptivas (crecen ligeramente); y durante el embarazo y la lactancia (aún más).

Pequeños Algunas chicas se preocupan porque sus pechos no crecen tan rápido o tan grandes como quisieran, pero no existen los senos “demasiado pequeños”, tus senos son los adecuados para ti. Si alguien te molesta, recuerda que a las chicas de senos grandes también las molestan, y que a las chicas de senos medianos las molestan por algo más, o les dicen que sus senos son muy grandes o muy pequeños.
Las compañías fabrican sostenes para levantar y juntar tus senos y crear un “escote”, o les ponen relleno, no porque ocurra algo malo con los senos pequeños, sino que buscan hacerte creer que los necesitas y así ellos ganan más dinero.
Grandes Los senos están justo aquí al frente, no se pueden ocultar. Los chicos adolescentes y algunos hombres extraños tienden a mirar los senos grandes. Es simplemente una grosería que alguien no pueda ver más allá de tus bubbies y hablarte a la cara. Algunas personas asumen que las chicas de pechos grandes son mayores y tienen más experiencia sexual (desde luego son unos imbéciles, pero es molesto). Algunas chicas con un busto muy grande, pueden volverse tímidas, como una especie de protección, y desarrollar problemas físicos. Los senos pueden ser incómodos cuando hace calor; mientras te acostumbras a ellos, pueden influir en el equilibrio y estorban para algunas actividades como el deporte. Pueden causar, por el peso, dolores de espalda, cuello y hombro. Estas chicas necesitan soporte extra, deben usar sostenes con tirantes más anchos y necesitan ayuda de la vendedora para encontrar la talla correcta. Algunas toman la gran decisión de practicarse una cirugía de reducción de senos: chicas, deben esperar hasta que sus pechos se hayan desarrollado completamente.
Ama los que tienes Cualquier combinación de tamaño, forma y color es normal. Debes aprender a amar o por lo menos sentirte bien con tus senos sin importar cómo luzcan, aunque apunten al este, al oeste, al norte, al sur o al suroeste. No pierdas el tiempo preguntándote por qué no “lucen como los de mis amigas”, tus rodillas tampoco son iguales. (Y no te importa lo que los chicos piensen de ellas, además, a ellos les encantan los senos no importa el tamaño, la forma o el color.)

¿Necesitas un brasier?
Cada año se gastan cientos de millones de pesos en anuncios de sostenes. Por lo general, mientras más lindos, más caros. Las compañías pagan a supermodelos, cantantes o actrices para poner sus nombres en sostenes (y pantaletas que hagan juego), con la esperanza de que los compres pensando en que quizá se te pegue algo de ese glamour.
Pero el propósito principal del sostén es simple: impedir que se balanceen y reboten, especialmente durante actividades físicas. Los pechos que rebotan pueden doler, ser molestos o atraer miradas indeseadas. Sólo un brasier hecho de metal podría impedir todo el movimiento, lo cual sería incómodo y raro.
Muchas chicas sólo necesitan usar sostén cuando están haciendo ejercicio, bailando o practicado algún deporte. Si no te molesta un poco de rebote, entonces no necesitas uno.
Los sostenes no impiden que los pechos se cuelguen cuando envejezcas, o que cambien de forma después del embarazo. A veces es bueno dejar que los ligamentos del cuerpo, que sostienen tus pechos, hagan su trabajo, porque el sostén lo hace todo por ellos.
Alternativas En lugar de un brasier puedes usar un top con tiras de tela elástica, de hecho algunos tienen una capa doble de tela en el área de los senos y en ocasiones traen una pequeña cubierta debajo para que no tengas que preocuparte ni por que se vean los pezones, ni por el rebote.
Comprar un brasier
Debe ser cómodo, no se supone que se entierre o te deje marcas rojas cuando te lo quites.

Tallas La talla de un sostén se divide en dos partes: la talla del pecho y la de la copa. Es importante, que no sólo las copas sean de talla correcta, sino que además el sostén no te quede muy apretado ni muy flojo de la espalda. A la mayoría se les pueden ajustar los tirantes pues la distancia entre tu hombro y el pecho varía, además seguirás cambiando de talla hasta que tus senos dejen de crecer.
Algunos de tus primeros sostenes, tops o corpiños los encontrarás por tallas de acuerdo a tu edad: 9-0, 11-12, 13-14, etcétera, pero la mayoría se venden usando una medida del pecho (30, 32, 34, 36, 38, etcétera), y la talla de la copa, que es del seno (AA la más pequeña, después A, B, C, D, DD –“doble D”– etcétera). Esto significa que tu talla puede ser algo como, 30AA o 32D o 36B.
Tú misma puedes medirte con una cinta métrica, pero trasladar tus medias a la talla correcta de brasier puede resultar algo confuso. Toma siempre dos medidas: una debajo del busto, alrededor de tu cuerpo para obtener la talla del pecho en pulgadas, y la otra, sobre la parte más llena de tus senos y alrededor de tu cuerpo para la talla de la copa.
Algunos sitios de venta de sostenes por internet, una vez que has puesto estas dos medidas, pueden calcular tu talla. Pero recuerda que las tallas del pecho varían en diferentes partes del mundo, aunque las de copa son más o menos iguales. De cualquier modo siempre debes probarte un sostén antes de comprarlo.

Si estás plana, te van a decir de cosas, si tienes mucho busto, te va a molestar igual. Tracy, 17
Probarse un brasier La mejor forma de acertar es pedir ayuda a la vendedora del departamento de lencería, ella sabrá cómo hacerlo, no hay razón para ser tímida. sólo di: “Hola, necesito ayuda para saber mi talla correcta”. La señorita te medirá y se asegurará de que la talla sea la correcta. No tengas miedo de pedir algo más barato o más sencillo.
Tus partes femeninas
También llamado sistema reproductor femenino, incluye órganos internos y partes externas, que se llaman genitales, según algún grupo de doctores muy serios a los que les vendría bien una fiesta, y te dirán lo mismo.
Aún cuando todavía no necesites todo el equipo interno, tu cuerpo se está preparando por si algún día quieres tener un bebé. Ya ha producido hormonas que tienen un trabajo específico, las hormonas más importantes para chicas y mujeres son:
estrógeno
progesterona
Cuando tu cuerpo empieza a producir mucho más estrógeno, se disparan los cambios de la pubertad. Es como si las hormonas le dijeran a tus partes femeninas lo que tienen que hacer.
La principal hormona para chicos y hombres es la testosterona. Nosotras también tenemos, pero sólo un poco; así como ellos también tienen un poco de estrógeno.

Partes internas
Las siguientes están escondidas dentro de ti:
Ovarios Son dos pequeñas glándulas del tamaño de una pasa (o una almendra, depende de cuál sea la favorita de tu doctor) y alcanzan el tamaño de una nuez cuando eres adolescente. Durante el embarazo crecerán del tamaño de una barra de chocolate (mentira, eso lo inventé). Los ovarios producen estrógeno y, por instrucción de tu cerebro, lo envían a todo tu cuerpo. Cada ovario contiene miles de huevos, más pequeños que este punto. Cada huevo se llama óvulo y el trabajo de los ovarios es justamente eso, ovular: uno de ellos libera un huevo cada mes dentro de una de las trompas de Falopio (por lo general, se turnan).


Trompas de Falopio Estos dos pequeños y delgados tubos bajan desde los ovarios hasta el útero. Miden de siete a doce centímetros y, por fuera, son tan gruesos como una hebra de lana, pero por dentro son tan delgados como un hilo de algodón. Si, en su trayecto en uno de los tubos, el huevo es fecundado, estarás embarazada. Esto puede ocurrir si tienes sexo sin usar un método anticonceptivo.
Útero También conocido como matriz, crece durante tus años de adolescencia, va del tamaño de un pulgar al tamaño de una pera (hueca) invertida. Si algún día se aloja ahí un bebé, el útero crecerá junto con él, de modo que siempre quepa, y después volverá a encogerse al tamaño de una pera.
Cuello del útero Es un disco esponjoso en la parte inferior del útero y tiene una pequeña apertura que lleva a la vagina. Esta apertura se estirará hasta unos diez centímetros durante el parto para que el bebé pueda pasar del útero a la vagina y al mundo exterior. (Esto no ocurre en ningún otro momento).
Vagina Es un pasaje de piel elástica que va desde la apertura media, que está entre tus piernas (entre las aperturas para orinar y defecar). De aquí sale la sangre de tu menstruación, aquí es donde entra el pene si tienes sexo con un chico, y es por donde saldrá el bebé, si algún día tienes uno (a menos que nazca por cesárea).
Partes externas
Puedes ver tu monte Venus, esa área abultada y redondeada de piel donde va a crecer, si no es que ya está ahí, el vello púbico. Si te paras frente al espejo, en especial de lado, notarás la forma.
Puedes, también usando un espejo pequeño, mirar tus partes externas. Quizá debes cerrar la puerta con seguro antes de realizar esta inspección, porque, primero, no sería un buen momento para visitas y segundo, porque nadie te va a creer cuando digas: “me estoy depilando las cejas”. Bien, ahora tomemos un tour.
Vulva Es el nombre del área completa que se encuentra entre tus piernas. Mira todo ese rosa un poco brillante y quizá vello aquí y allá. Sé lo que estás pensando: no es posible que eso sea lo que hay entre las piernas de todas las mujeres, pero eso es justamente lo que hay, y es correcto y natural. Y quizá te sientas un poco consternada, porque hay quien quiere vendernos rastrillos u otras cosas para que nos sintamos horrorizadas por la idea del vello, o porque la piel no sea tan suave, pero no te preocupes, tu vulva es perfectamente normal.
Labios mayores Son estos “labios” grandes que rodean y protegen la entrada de la vagina (y la apertura frontal, por donde sale la orina). Aquí crece también vello púbico. Muchas chicas creen que sus “labios” o son muy grandes, o muy pequeños, o desiguales, pero todas las variaciones son normales. Y en esta área sucede que, cuando tienes sentimientos de índole sexual, hay un flujo de sangre y se pueden sentir sensibles y calientes, como un hormigueo.
Labios menores O labios internos, si separas tus labios mayores, verás que dentro hay dos labios más pequeños, los cuales no tienen vello. Lucen un poco como dos lenguas pequeñitas, puede que sean apenas visibles, o largos y gruesos, pueden ser desde color rosa claro hasta púrpura o café oscuro, ah y uno es más grande que el otro. Los labios menores son como cortinas que se abren y son una linda cubierta esponjosa sobre la entrada de tu vagina. (Muchos artistas han retratado la entrada de la vagina como una hermosa y delicada flor).
Apertura de la vagina e himen El himen es una porción de piel elástica, con algunos vasos sanguíneos, que rodea y quizá cubra de manera parcial la apertura de la vagina que se encuentra entre los labios. Tu himen tiene uno o varios agujeros para que la sangre de tu periodo pueda salir, y al paso de los años se estira o se “rasga”, pero sin causar dolor. Esto puede ocurrir cuando bailas o practicas algún deporte, entonces luce como algo parecido a una dona, con un agujero en medio. Casi ninguna chica siente cuando el himen se rompe. (Algunas ni siquiera tienen himen, lo cual no es un problema, así que no te preocupes si no puedes ver el tuyo).
Clítoris Es un pequeño bulto redondo que todas las chicas tienen. Al frente, donde los labios internos se encuentran, hay un pliegue de piel que se llama la capucha del clítoris que conecta con el mismo. Si jalas la capucha con tus dedos, podrás ver mejor el pequeño bulto cuyo único propósito es hacerte sentir bien, si se toca de manera adecuada (no tienes que hacer uso del clítoris ahora, pero ahí estará cuando lo necesites). Esta es la parte más sensible de tu cuerpo y posee el mismo tipo de piel que la punta del pene. Si tocas tu clítoris sentirás un leve cosquilleo, si lo frotas, es probable que sientas algo más duro por debajo, es el eje del clítoris.
Ya que estás ahí, con el espejo, quizá quieras echar una miradita a tu uretra (o si prefieres un nombre con más clase: el agujero por donde haces pipí). Entre el clítoris y la apertura de la vagina se encuentra una especie de capucha que guarda la pequeña apertura urinaria (tan pequeña, que puede resultar difícil verla) de donde sale la orina.
Más lejos, hacia tu espalda, podrás ver tu ano, por donde defecas. Está separado de la vulva por una pequeña área de piel llamada perineo.
¿Transparentes o blancas?
Empezarás a notar secreciones transparentes o blancas en tu ropa interior, vienen de tu vagina, y todas las chicas las tienen más o menos en el momento de la ovulación, cuando hay un huevo listo para fecundar. La secreción es, con regularidad, clara y fina (y ayuda a los espermatozoides a nadar a través de ella). Cuando se seca en tus pantaletas, puede lucir amarilla y polvosa.

Estas secreciones se dan en pequeñas cantidades, nada que alguien vaya a notar, pero son la razón de que algunas compañías quieran venderte “panty protectores” para que te sientas “fresca”. Estas toallas absorben sólo un poco de la secreción, son caras y no es necesario que las uses. Mientras uses ropa interior limpia y te bañes todos los días, estarás fresca y limpia.
Si tienes una secreción muy espesa o con grumos (también se llama descarga) o alguna que huela mal, y tienes comezón en la vulva o te arde al orinar, pueden ser signos de infección y vas a necesitar tratamiento (puedes tener este tipo de infección aún sin haber tenido sexo). Si tienes alguna secreción que sea inusual, debes acudir al médico.
Tu periodo
Este es un recordatorio de por qué menstrúas. Más o menos una vez al mes, el estrógeno hace su llamado: “¡Liberen el huevo!”, uno de tus ovarios libera un diminuto óvulo, que se dirige hacía el útero.

Aunque su viaje de bajada por la trompa de Falopio más cercana es corto, mide diez centímetros más o menos, le puede llevar de dos a tres días llegar (quizá sean casi milagrosos, ¡pero no son rápidos!). El huevo se queda en la tropa de Falopio en espera de ser fecundado, pero si esto no ocurre, el óvulo se da por vencido y lentamente viaja al útero donde se disuelve.
Mientras esperaba al óvulo, el útero preparó un suave recubrimiento de endometrio. Un huevo fecundado se puede implantar y crecer en la sangre especial del endometrio. Si el huevo no es fecundado, o si tu cuerpo decide que el huevo no está bien, el útero lo toma todo y envía el recubrimiento fuera, esto es el periodo. El endometrio se convierte en sangre y empieza a resbalar por las paredes de útero, el cuello del útero, la vagina y afuera, entre tus piernas.
El periodo menstrual (ese es el término técnico) por lo general dura de cuatro a seis días. Entre cinco y nueve días después de que tu periodo termina, el ovario libera otro óvulo y todo vuelve a comenzar.
Cuándo prepararse
Como ya lo vimos, la mayoría de las chicas empiezan a menstruar entre los 9 y 15 años, así que es buena idea tener algunas toallas sanitarias en tu cuarto o baño y en tu mochila.
Qué esperar
La primera vez que ocurra verás la sangre de periodo en tus pantaletas. Algunas ocasiones, sentirás la sangre cuando sale de tu vagina o sentirás mojado entre tus piernas, pero en otras no te darás cuenta
¿Cuánta sangre sale durante el periodo? Quizá pueda parecer mucha sangre, pero en realidad es una pequeña cantidad. Todo tu periodo equivale, más o menos, a dos cucharadas de líquido. Algunas chicas sangrarán sólo un poco, otras sangrarán algunos coágulos (que parecen mermelada color rojo oscuro), estas son justamente las células del endometrio, que se agrupan, en lugar de volverse líquido. Por lo general, la cantidad de sangre es mayor al principio y va disminuyendo hasta que termina. Más de dos tercios de la sangre saldrán en los primeros dos o tres días. Sin embargo, si piensas que estás sangrando demasiado o por mucho tiempo, debes ver al médico.
La sangre, ¿de qué color debe ser? La sangre del primer día del periodo es rojo brillante, luego, hacía el final, puede tornarse color óxido o más café porque es sangre “vieja”. Conforme la sangre se seca, la toalla sanitaria lucirá de un tono más café.
¿La sangre de la menstruación huele? La sangre del periodo tiene aromas muy finos, nada que una persona pueda percibir, siempre y cuando cambies tu toalla sanitaria, o tampón, cada dos horas y te laves a diario. Es la sangre “vieja” la que tiende a oler más cuando entra en contacto con el aire.
Tu ciclo menstrual
Al patrón de cambios hormonales, la liberación de óvulos y los periodos se le llama ciclo menstrual. Cada ciclo dura más o menos 28 días, pero hay personas con ciclos más largos o más cortos o que varían entre un mes y otro. El día uno de tu ciclo menstrual es el día uno de tu periodo.
Si bien el periodo ocurre usualmente cada mes, puede no ser así cuando empiezas. Tendrás el primero, luego quizá pasen un par de meses antes del siguiente, y así. Esto es normal, con el tiempo se regularizará. Más adelante encontrarás una tabla que te servirá para registrar tu ciclo menstrual.
Un calendario de periodos Con ayuda de tu diario, calendario u organizador personal, puedes llevar un registro para tu próxima menstruación. Cuenta 28 días a partir del primer día de tu último periodo, y escribe “fecha periodo” (o marca el día con una media luna u otro símbolo secreto). Obvio, si tu periodo tiende a llegar en el día 29, o sigue algún otro patrón, cuenta y marca de acuerdo a eso. Puedes fotocopiar o esca
