AGRADECIMIENTOS
La información que aparece en los mapas proviene en parte de The Latins in the Levant, de William Miller (1908), Westermanns Grosser Atlas zur Weltgeschichte (1956), The Hamlyn Historical Atlas (1981), de R.I. Moore, y de The Atlas of the Crusades (1991), de Jonathan Riley-Smith. Las ilustraciones y notas de los mapas de este libro, así como los sumarios que los preceden, me han resultado muy útiles para la redacción del texto principal.
Como no podía ser de otro modo, las publicaciones del profesor Riley-Smith me han sido de incalculable ayuda, y asimismo me siento en deuda con el historiador militar de la Primera Cruzada, John France Norman, en relación con el periodo de las cruzadas más tardías, y por supuesto con el clásico A History of the Crusades, de sir Steven Runciman, publicado en la década de 1950. En la bibliografía y en las notas hago referencia a otras fuentes. He recurrido también a artículos especializados y, en más de un caso, me he servido de antologías de artículos de un solo especialista. En este sentido, me ha sido de especial utilidad la colección The Crusade, Holy War and Canon Law, de James A. Brundage. Allí donde esas publicaciones antológicas respetan la convención de reproducir el artículo original y mantener sus referencias, la anotación asume la forma «IV, 65», donde el número romano alude al artículo y el arábigo a la página que se cita.
Mis editores me han sugerido que una cronología de los acontecimientos más importantes, así como unas listas de los principales gobernantes de la época, incluidos papas, resultarían de utilidad al lector, y he hecho caso con gusto de su consejo. No es la originalidad en los planteamientos de la investigación lo que persigue esta obra. Si aspira a algo es a ofrecer una visión general de un aspecto de la historia occidental conocido por la mayoría aunque tal vez no con demasiado detalle. Y parece claro que una «cruzada», aunque siempre proclamada en nombre de la religión, podía iniciarse a causa de motivos diversos, entre los cuales los de índole política y económica desplazaban en ocasiones, por no decir casi siempre, a los ideológicos. Harold Wilson, el primer ministro británico, dijo en una ocasión: «El socialismo será una cruzada o no será.» Seguro que los que defienden otras opciones políticas se opondrán con vehemencia al uso de ese término. Pero lo cierto es que sigue usándose como grito de guerra en las más diversas causas.
MAPAS




CRONOLOGÍA DE LA «YIHAD» Y LAS CRUZADAS
El mundo islámico conocido por los cruzados se extendía desde España hasta Persia (aunque las conquistas musulmanas habían alcanzado el norte de la India e incluso puntos más distantes), y la mayor parte de ese territorio había sido conquistado mediante acciones bélicas contra gobernantes cristianos anteriores, sobre todo del Imperio bizantino. Así, tanto Alejo I, emperador de Bizancio, como los propios cruzados y los soberanos de la España cristiana podían alegar que estaban recuperando territorios que formalmente pertenecían a la fe de Cristo. Las campañas contra los pueblos paganos de Europa se justificaban como guerras defensivas contra una amenaza potencial, de manera análoga a la de los gobiernos americano y británico, que se sintieron justificados para defender una guerra contra Iraq en 2002. (Las mayúsculas destacan acontecimientos fundamentales o personajes clave.)
CONQUISTAS MUSULMANAS DESDE LA MUERTE DE MAHOMA (632) HASTA LA CAPTURA DE NICEA POR LOS TURCOS (1078)
| 635-642 | Ejércitos árabes conquistan las provincias bizantinas entre Egipto y Siria. Damasco cae en 635, Antioquía y Jerusalén en 637, Alejandría en 642. |
| 711-732 | Conquistas musulmanas de ciudades y reinos cristianos de la península Ibérica. Córdoba y Sevilla (711); Toledo (712), Zaragoza (714). |
| 732 | BATALLA DE TOURS/POITIERS. El soberano francés Carlos Martel frena el avance musulmán en Europa. |
| 903 | Culmina la conquista de las islas Baleares. 965 Conquista árabe de Sicilia, hasta entonces en poder de Bizancio. |
| 969-973 | La dinastía fatimí funda El Cairo y posteriormente extiende su imperio hasta Palestina. |
| 969 | El emperador bizantino Nicéforo II recupera Antioquía. |
| 985 | Antioquía cae en poder turco a causa de una traición. |
| 1012 | El califa al-Hakim destruye la iglesia del Santo Sepulcro. |
| 1071 | BATALLA DE MANZIKERT (Malazgirt, Turquía oriental). El sultán Alp Arslan derrota al emperador bizantino Romano IV. |
| 1071-1080 | Captura selyúcida de las ciudades cristianas históricas de Iconium (Konya, Turquía) y Nicea (Iznik, Turquía). |
HITOS DE LA HISTORIA CRUZADA
| 1090 | La visita del conde de Flandes a Constantinopla lleva al emperador Alejo I a considerar la posibilidad de reclutar caballeros occidentales para luchar contra los turcos. |
| 1095 | Noviembre, concilio de CLERMONT. PRIMERA CRUZADA proclamada por el papa Urbano II. |
| 1096-1097 | Llegada de los principales ejércitos a Constantinopla bajo el mando del legado pontificio Ademaro de Monteuil, obispo de Puy. Jefes militares: Godofredo de Bouillon, duque de la Baja Lorena; Raimundo de Tolosa; Roberto de Normandía; Esteban de Blois; Hugo de Vermandois; Bohemundo de Otranto. Juran lealtad al emperador Alejo. |
| 1097 | Captura de Nicea. Julio: Victoria en Dorilea sobre Kilij Arslan. |
| 1098 | Marzo: Balduino de Bolonia toma Edesa. Junio: Captura de Antioquía tras un asedio de ocho meses. Bohemundo asume el control de la ciudad. |
| 1099 | 15 de julio: RECONQUISTA DE JERUSALÉN. |
| 1101-1102 | Derrota de la cruzada lombarda en Amasya. El cruzado Guillermo de Aquitania es vencido en Heraclea. |
| 1107-1108 | Cruzada contra el Imperio bizantino proclamada por el papa Pascual II a favor de Bohemundo, señor de Antioquía. |
| 1107-1110 | Cruzada de Sigurd de Noruega. |
| 1113 | Los caballeros hospitalarios obtienen privilegios papales de Pascual II. |
| 1114 | Cruzada catalana contra las islas Baleares musulmanas. |
| 1118-1120 | Establecimiento de los caballeros templarios en Jerusalén. |
| 1119 | BATALLA DE SARMADA o «Campo de Sangre» —derrota de Roger de Antioquía a manos de Ilghazi de Alepo. |
| 1135 | Inocencio II proclama la cruzada contra el «antipapa» Anacleto II. |
| 1144 | Diciembre: ZANGI de Mosul toma EDESA. 1145 Diciembre: El papa Eugenio III proclama una cruzada. |
| 1147-1149 | SEGUNDA CRUZADA. Jefes militares: Conrado III de Alemania, Luis VII de Francia. |
| 1147 | Octubre: Ingleses y cruzados de Europa del norte ocupan Lisboa, en poder musulmán. 1148 Julio: Derrota de Conrado y Luis a las puertas de Damasco. |
| 1154 | Nur al-Din entra en Damasco. 1169 Saladino logra el control de Egipto. |
| 1172 | Saladino sustituye al califa fatimí de El Cairo. 1174 Muerte de Nur al-Din. |
| 1171-1180 | Fundación de las órdenes militares españolas de Santiago, Avis y Alcántara. |
| 1174-1186 | Saladino controla Damasco, Alepo y Mosul. |
| 1187 | BATALLA DE HATTIN. Octubre: SALADINO CONQUISTA JERUSALÉN. |
| 1189-1192 | TERCERA CRUZADA. Jefes militares: Emperador Federico I; Felipe II Augusto, rey de Francia; Ricardo I, rey de Inglaterra. |
| 1189 | Mayo: Partida del emperador Federico a Tierra Santa. Agosto: Inicio del SITIO DE ACRE. |
| 1190 | Junio: Muerte del emperador Federico durante la cruzada. |
| 1191 | Junio: Ricardo de Inglaterra toma Chipre. Ricardo llega a Acre. Julio: ACRE SE RINDE A LOS CRUZADOS. |
| 1192 | Septiembre: Tratado de Jaffa entre Ricardo I y Saladino. |
| 1193 | Muerte de Saladino. 1193-1230 Cruzadas livonias. 1198 Fundación de la Orden Teutónica. Agosto: El papa Inocencio III proclama una cruzada. |
| 1202 | Fundación de la Orden de la Hermandad de la Espada. |
| 1202-1204 | CUARTA CRUZADA. Jefes: Bonifacio de Monferrato, dux Dandolo de Venecia. |
| 1204 | Abril: LOS CRUZADOS SAQUEAN CONSTANTINOPLA. |
| 1208 | EL PAPA INOCENCIO III PROCLAMA LA CRUZADA CONTRA LOS ALBIGENSES. |
| 1212 | Cruzada de los Niños. Cruzada española proclamada por el papa Inocencio III. BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. Españoles y portugueses derrotan a los almohades. |
| 1213 | EL PAPA INOCENCIO III PROCLAMA UNA CRUZADA PARA RECUPERAR TIERRA SANTA. |
| 1216 | Fundación en Tolosa de la orden dominica de predicadores. Misioneros contra los albigenses. |
| 1217-1229 | Inicio de la QUINTA CRUZADA PROCLAMADA POR INOCENCIO III EN 1213, bajo los auspicios de HONORIO III. Jefes: Cardenal Pelayo, legado pontificio; Juan de Brienne, rey de Jerusalén; posteriormente, Federico II. |
| 1219 | Captura de Damieta, Egipto. 1221 Los cruzados capitulan en Mansura. |
| 1225 | La Orden Teutónica se establece en la frontera polaca en Prusia. |
| 1225-1228 | EL EMPERADOR FEDERICO II inicia al fin la Quinta Cruzada a Tierra Santa, a pesar de su excomunión. |
| 1229 | Febrero-marzo: Federico firma un tratado con al-Kamil, sultán de Egipto. Jerusalén recupera un gobierno cristiano. Federico se corona «rey de Jerusalén». |
| 1229 | Primeras campañas de la Orden Teutónica contra los prusianos. |
| 1231 | Juan de Brienne, antiguo rey de Jerusalén, es coronado emperador latino de Constantinopla. |
| 1229-1253 | Las cruzadas en España llevan a la conquista aragonesa de Mallorca, Ibiza y Valencia; los castellanos toman Córdoba (1236) y Sevilla (1248). |
| 1237 | La Orden de la Hermandad de la Espada se integra en la Orden Teutónica. |
| 1239 | El papa Gregorio IX y el emperador Federico II en guerra. |
| 1240-1242 | Cruzada inglesa de Ricardo, conde de Cornualles. |
| 1242 | BATALLA DEL LAGO PEIPUS. La derrota de la Orden Teutónica a cargo de SAN ALEJANDRO NEVSKI de Novgorod detiene la expansión de la orden hacia el este. |
| 1244 | Agosto: Pérdida final de Jerusalén. |
| 1248-1254 | Primera cruzada de Luis IX de Francia a Egipto (también llamada Séptima Cruzada). |
| 1249 | Toma de Damieta, Egipto. |
| 1250 | Derrota de los cruzados y captura del rey Luis. |
| 1250-1254 | Tras pagarse su rescate, Luis recupera la libertad y llega a Acre. |
| 1260 | Baybars se convierte en el cuarto sultán mameluco de Egipto. |
| 1261 | El emperador Miguel VII Paleólogo expulsa a los latinos de Constantinopla. Restauración del Imperio bizantino. |
| 1268 | Antioquía cae en poder del sultán Baybars. 1269 Segunda cruzada de Luis IX de Francia. |
| 1270 | Muerte de Luis en Túnez. |
| 1274 | Segundo Concilio de Lyon. Los emisarios bizantinos aceptan formalmente la sumisión a Roma de la Iglesia ortodoxa, que durará poco. |
| 1285 | Cruzada francesa contra Pedro de Aragón por apoyar las reivindicaciones de los Anjou sobre el reino de Sicilia. |
| 1291 | Mayo: CAÍDA DE ACRE en poder de los mamelucos egipcios. |
| 1307 | El papa Clemente V proclama una cruzada contra Constantinopla. |
| 1309 | La Orden Teutónica traslada su sede a Marienburg. |
| 1310-1311 | Los caballeros hospitalarios establecen su base de operaciones en Rodas. |
| 1312 | El papa Clemente V suprime la Orden de los Caballeros Templarios. |
| 1328 | El papa Juan XXII entra en guerra con el emperador electo Luis IV. |
| 1344 | La Liga Cruzada toma Esmirna (Izmir, en poder de los caballeros hospitalarios entre 1374 y 1402). |
| 1348-1351 | Cruzadas suecas contra los finlandeses. |
| 1365 | El papa Urbano VI proclama una cruzada en apoyo de Pedro I de Chipre, toma Alejandría y la retiene brevemente en su poder. 1394 El papa Bonifacio IX de Roma, y el antipapa Benedicto XIII de Aviñón proclaman una cruzada contra Nicópolis. |
| 1396 | Bayazid I derrota al ejército de Segismundo de Hungría y a su aliado occidental, Juan de Nevers, en la BATALLA DE NICÓPOLIS. |
| 1410 | BATALLA DE TANNENBERG; una fuerza conjunta de polacos y lituanos derrota a la Orden Teutónica. |
| 1415 | Los portugueses toman el puerto africano de Ceuta. |
| 1420 | El príncipe Enrique el Navegante de Portugal es nombrado gran maestre de la Orden de Cristo. Sus naves, durante sus viajes de descubrimiento de la costa africana, lucen la cruz roja en las velas. |
| 1420-1431 | Cruzadas contra los HUSITAS en Bohemia, proclamadas por el papa Martín V. Jefes militares: Emperador electo Segismundo y otros. |
| 1439 | En el Concilio de Florencia, la Iglesia ortodoxa se somete a Roma durante poco tiempo. |
| 1443 | El papa Eugenio III proclama una cruzada contra los turcos en defensa de Constantinopla. |
| 1444 | El sultán Murad II derrota a la cruzada de Varna. |
| 1452-1456 | Las bulas papales de Nicolás V y Calixto III sancionan las conquistas portuguesas contra «los sarracenos y otros no creyentes contrarios a Cristo». |
| 1453 | 29 de mayo: CONSTANTINOPLA cae ante el sultán MEHMET II EL CONQUISTADOR. |
| 1464 | Muere el papa Pío II sin que su llamamiento a una nueva cruzada obtenga respuesta. 1492 EL REINO MORO DE GRANADA cae en poder de los españoles. |
| 1523 | Los hospitalarios abandonan la isla de Rodas, ocupada por el sultán Solimán I tras un sitio de seis meses. |
| 1525 | Alberto de Hohenzollern, gran maestre de la Orden Teutónica en Prusia, se convierte al luteranismo, disuelve la orden en el país y seculariza sus tierras, que pasan a ser feudo hereditario de su familia sometido a la corona polaca. |
| 1565 | GRAN SITIO DE MALTA. Los caballeros hospitalarios, comandados por su gran maestre Valette, repelen a las fuerzas del sultán Solimán I. |
| 1588 | ARMADA INVENCIBLE contra la Inglaterra protestante. |
INTRODUCCIÓN
Cuestión de nombres
Una cruzada —o en palabras de algunos protagonistas de las mismas passagium generale, iter, voyage o Reise— era una expedición militar financiada y bendecida por el Papa o sus representantes contra los enemigos de la fe cristiana. A lo largo de los aproximadamente cuatrocientos años que abarca esta obra, los europeos occidentales identificaron ese término con la Iglesia católica romana. En las cruzadas, los enemigos declarados fueron, en un primer momento y principalmente, regiones o gobernantes musulmanes, aunque no tardaron en iniciarse expediciones contra los pueblos paganos de la Europa central y las regiones bálticas. El espectro acabó ampliándose para incluir a herejes y cismáticos acusados de amenazar la autoridad de la Iglesia, y en más de una ocasión papas rivales declararon cruzadas contra los partidarios de sus oponentes.
La Iglesia católica, con una convicción inquebrantable, se consideraba a sí misma depositaria de la gracia divina en el mundo y fuente de la que emanaba toda autoridad celestial, ordenada por Dios y fundada por Su hijo Jesucristo bajo el ministerio de Su discípulo san Pedro, primer obispo de Roma. Según ese marco de creencias, era inconcebible que la Iglesia se planteara si estaba obrando bien o mal, o que admitiera que su autoridad fuese cuestionada. Para conservar su poder y ampliar la influencia del cristianismo católico al servicio del príncipe de la Paz, incluso la guerra estaba permitida, si se ajustaba a los términos de un estricto código de «guerra justa» desarrollados por los doctores de la Iglesia. La gran mayoría de los cristianos occidentales aceptaban esas inmensas atribuciones. Muchos se enrolaban en expediciones arduas y peligrosas, y quienes lo hacían juraban votos de fidelidad a la cruz y veían asegurada así una serie de beneficios espirituales tanto en esta vida como en la otra.
Si tomamos como punto de partida el concilio de Clermont de 1095, durante el cual el papa Urbano II predicó lo que conocemos como Primera Cruzada y, como punto final de nuestra historia la batalla de la Armada Invencible española contra Inglaterra, en 1588, bendecida por el papa Sixto V, última «expedición de la cruz» a una escala comparable a las demás, nos encontramos frente a un periodo aproximado de 480 años durante el cual cientos de miles de hombres y muchos miles de mujeres se embarcaron en inciertas campañas militares en nombre de Dios y, según creían, a las órdenes directas de su representante en la Tierra. En esas guerras santas los enemigos podían ser los no creyentes, como era el caso de los Estados «infieles» musulmanes, situados en territorios del Mediterráneo en otro tiempo sometidos al Imperio romano cristiano, o los paganos, prusianos, eslavos o vendos, de los confines septentrionales de la cristiandad. Pero también podían ser herejes —cristianos disidentes que rechazaban lo que se consideraba la verdadera fe— o incluso integrantes de la otra gran comunidad cristiana, la de la Iglesia ortodoxa de Oriente, con sede en la gran ciudad cristiana de Constantinopla, saqueada por los cruzados en 1204.
Aunque los historiadores aceptan el término «cruzada», que engloba convenientemente el conjunto de vocablos empleados en la época en que se desarrollaron, algunos cuestionan la enumeración tradicional que se hace de las mismas, ya que sólo incluye las campañas contra el mundo islámico, y ni siquiera todas. Sin embargo, como el nombre de la Primera Cruzada de 1095 sí es exacto, y como el de la Segunda Cruzada, entre los años 1148 y 1149, sigue grabado con fuerza en el recuerdo de los admiradores de Leonor de Aquitania; como la Tercera Cruzada de la década de 1190 va ligada, en el mundo anglófono, a los nombres de Ricardo I Corazón de León, y a Saladino, y la Cuarta Cruzada de 1204 es notoria por el saqueo de Constantinopla, esos nombres han sido adoptados de manera universal. Esta introducción persigue describir el significado de la palabra «cruzada», mientras que el propósito del resto del libro se centra en exponer los acontecimientos principales de la historia de las cruzadas, así como en arrojar cierta luz sobre lo que las personas implicadas creían estar haciendo. En palabras de John Riley-Smith, las cruzadas, y más concretamente las que tuvieron como escenario Tierra Santa, «extenuaban, desorientaban e infundían temor, y a sus participantes les resultaban peligrosas y caras. Además, el entusiasmo sostenido con que se abordaron durante años no es fácil de explicar».[1]
La primera referencia inglesa al término «cruzada» (crusade) que, según el Oxford English Dictionary, se encuentra en un texto literario, data de 1757 y es de William Shenstone, quien afirma que «los fanáticos con cogulla forzaban a emprender la cruzada». También en francés, la palabra croisade, que no tardó en anglificarse como croisad, es una aportación tardía, del siglo XVI, y constituye una adaptación del término español «cruzada» y/o del italiano cruzeta. A partir del siglo XIII, los escritores franceses en lengua vernácula recurren tanto a croiseries como a croisades, en detrimento de los latinismos más formales en uso (en fuentes inglesas, la adopción de ambos vocablos está documentada). Por ejemplo, los hombres hablaban de un «pasaje general» (passagium generale), de un «viaje» (iter), de una «expedición de la cruz» (expeditio crucis) o, sencillamente, de una «peregrinación» (peregrinatio), de la misma manera que a los cruzados se los conocía por lo general como crucesignati, es decir, «marcados por la señal de la cruz».
Desde sus orígenes, «peregrinación» no era, citando al historiador Marcus Bull, «únicamente un símil con que dar razón de la novedad de la campaña, ni un modo de disimular una agresión expansionista, sino que se refería a la esencia misma de su propósito, sus formas y sus rituales».[2] No hay duda de que la empresa iniciada por el papa Urbano en Clermont constituía una novedad, pero en el sur de Europa los cristianos occidentales ya llevaban siglos en guerra con el mundo islámico. En la península Ibérica, conquistada por los musulmanes en el siglo VIII, hacía más de trescientos años que los reinos cristianos guerreaban contra los estados moros; en Sicilia, los expedicionarios normandos tardaron casi setenta años en arrebatar la antigua provincia bizantina a sus dirigentes árabes. Sin embargo, y para seguir con el análisis de Bull, en Clermont se da la unión de tres elementos y se origina la creación de algo enteramente nuevo en las guerras de religión: una terminología (los votos), un simbolismo (la cruz) y unas compensaciones espirituales (la remisión de la penitencia).[3]
La tradición de las peregrinaciones ya estaba establecida. Hacia el año 350 d.C. existía entre Burdeos y Jerusalén una ruta bien trazada y con hospederías, y en la década de 390 Eteria, una dama noble procedente de una familia patricia del noroeste español, viajó a Egipto y, tras cruzar el desierto del Sinaí, se maravilló ante la roca desde la que Moisés separó las aguas. Ya en Jerusalén, asistió a la primera eucaristía del domingo en la basílica «cercana al Anastasis [...] frente a las puertas [...] donde colgaban bujías para ese propósito [...] y donde una multitud se congrega antes del canto del gallo».[4] La peregrinación cristiana a los Santos Lugares no se interrumpió una vez Jerusalén, que hasta entonces formaba parte del Imperio romano cristiano, se rindió a los ejércitos del islam, en su siglo de conquistas triunfales que siguió a la muerte de Mahoma, acaecida en 632.
Las ansias viajeras y la curiosidad sin duda influían, pero no sería correcto minimizar el sentimiento religioso de los participantes seglares. En tanto que grupo social, el estamento europeo de los caballeros era muy dado tanto a actos de devoción práctica como a luchas sangrientas. Y si su financiación de comunidades religiosas locales la interpretamos como un descargo de su conciencia, no nos queda más remedio que admitir que no eran inmunes a los remordimientos. Los diversos fueros nos hablan de un desarrollado sentido del pecado, una «preocupación por el bienestar espiritual de sus allegados, y la consideración de que [...] los miembros vivos de una familia tenían cierta responsabilidad sobre sus muertos».[5] El cristianismo, en esencia, se consideraba una extensión de la familia, mientras que sus miembros se veían a sí mismos como integrantes de familias numerosas que habitaban en el tiempo y en la eternidad. La humanidad se nutre de motivos muy diversos, buenos y malos. Así, cuando un hombre o una mujer emprendían un recorrido de casi cinco mil kilómetros con el corazón lleno de fervor religioso y, a su regreso (si es que regresaban), ingresaban en una comunidad religiosa, sería absurdo por nuestra parte creer que sus motivaciones eran meramente las ansias viajeras y el hambre de botín.
En un primer momento, la mayoría de cruzados, que se llamaban a sí mismos «francos», procedían de Francia o de Flandes, tanto de la zona francesa como de la flamenca. A partir de la Segunda Cruzada, también contribuyeron, en mayor o menor medida, contingentes de alemanes, ingleses e italianos, mientras que, a título individual, participaron hombres y mujeres de prácticamente todas las «naciones» (en latín, natio significa «nacimie
