CANCIONES MÁS ALLÁ DE LA HUMANIDAD
Pocos poetas han revelado tan poco de sí mismos sin dejar de ser al mismo tiempo tan transparentes en su obra como Mary Oliver. Su voz está hecha de una extrema intimidad que sin embargo reprime una y otra vez la invasión de la subjetividad para dar espacio a todo lo que queda fuera del ego. Es la suya una poesía de la atención en un sentido radical. La atención, escribió ella misma en sus ensayos, es «el principio de la devoción». Y como dijo Walter Benjamin recordando a Malebranche, la atención es «la oración natural del alma». Por eso los poemas de Oliver, sin adscribirse a ningún credo ortodoxo, transmiten una intensa espiritualidad que se va acendrando en el lector sin imposiciones dogmáticas, abriendo su propia percepción a un sentido más alto y como sobrevenido de la naturaleza, apartando el discurso humano, poniéndolo en cuarentena, como quien pide una tregua y reclama otra forma de contemplación.
La vida de Mary Oliver (1935-2019) puede resumirse con las pocas pinceladas que ella misma ofreció en las escasas entrevistas que concedió. Nacida en un entorno rural de Ohio, perteneció a una familia «disfuncional» y sufrió de niña abusos sexuales que no logró superar hasta muy tarde, ya en la vejez. De muy joven, se hizo cargo del legado de la poeta Edna St. Vincent Millay, junto a la hermana de la autora. Estudió en la Universidad Estatal de Ohio y en el Vassar College, pero sin llegar a graduarse. A finales de la década de 1950, Oliver conoció a la fotógrafa Molly Mallone Cook, quien sería su pareja y agente literaria durante cuarenta años. Juntas vivieron en Provincetown (Massachusetts), paisaje habitual en la obra de la poeta. Oliver dio clases en distintas universidades e instituciones. En la década de 1980 empezó a ser reconocida, ganando primero el Pulitzer y luego el National Book Award. En 2005 murió su pareja y más tarde se mudó a Florida, donde falleció de un cáncer de pulmón a los ochenta y tres años.
Oliver logró hacerse un hueco muy particular en la tradición que Harold Bloom definió como the American sublime, esa genuina actualización de los presupuestos románticos en la literatura estadounidense. No en vano, la poeta siempre citó entre sus autores favoritos a Shelley, Keats, Emerson o Walt Whitman, además de los medievales persas Rumi o Hafez. En uno de sus mejores ensayos, Oliver explicó su deuda con Emerson en estos términos:
El apego a lo Ideal, sin la participación en el mundo de hombres y mujeres, era la tarea de zorros y flores, no de los hombres ni de las mujeres. Esto era, para el propio Emerson, difícil. Por fuera, él se mostraba sereno, razonable, paciente. Toda su locura estaba en su cabeza; ¡qué buen lugar para ella! Mas su certeza de que el pensamiento, aunque pudiera fortalecerse más en el reposo de la mente, se recibía y tenía sentido para la participación en el mundo, nunca se alteró ni cedió. Hay, para mí misma, cien razones por las que vería mi vida —no solo la vida literaria y pensativa sino también la emocional y sensible— empobrecida con la ausencia de Emerson, pero ninguna es mayor que esta apertura del pensamiento al brillante y peligroso presente del mundo. Pienso en él siempre que me pongo a trabajar en algo importante.[1]
De Emerson, Oliver aprendió pues que la atención a la naturaleza no es una huida del mundo sino otra forma distinta de acción política, otra manera de participar en la colectividad desplazando las personales preocupaciones a un ámbito olvidado, cuyo redescubrimiento puede ayudar a sanar todo aquello que ha quedado vulnerado en el espacio desquiciado de la civilización. Quizá por ello, los poemas de Oliver no son nunca evidentes ni militantes en ninguna diferencia ideológica, social o sexual, algo que le valió la crítica de corrientes más reivindicativas. Ni siquiera su total entrega a la observación de la fauna y la flora se olvida de la brutalidad que ahí anida o del papel inquietante que la humanidad juega en su seno. En el poema «Zona agrícola» dice, por ejemplo:
He afilado mis cuchillos, me he puesto
el pesado mandil.
Quizá creáis que la vida es sopa de pollo, servida
en cuencos azules de estilo chino.
Me he puesto las botas y he abierto
la puerta de la cocina y he salido
a la luz del sol. He cruzado el césped,
he entrado
en el gallinero.[2]
Esa autenticidad es también posible por la aguda conciencia de fisicidad que Oliver tiene siempre en su particular forma de atención. El cuerpo, antes que la inteligencia o el espíritu, es el principal receptor de la vida, como se evidencia por ejemplo en el poema «El pez»:
El primer pez
que cogí
no se estaba
quieto en el cubo
sino que se agitaba y boqueaba
en el ardiente
asombro del aire
y murió
en el lento drenaje
de arcoíris. Luego
le abrí el cuerpo y separé
la carne de las espinas
y me lo comí. Ahora el mar
está en mí: soy el pez, el pez
brilla en mí; se nos
saca, entremezclados, seguros de caer
de nuevo al mar. Con dolor
y dolor, y más dolor
nutrimos la trama febril, nos alimenta
el misterio.[3]
La forma de componer de Oliver, por otra parte, también debe mucho a Walt Whitman. Pero más que imitar un determinado tono, ella aprendió de él a concebir el poema como un espacio habitable:
Los poemas de Whitman se me presentaron como un modelo de entrega cuando empecé a escribir poesía. Me refiero al poder oceánico y el estruendo que recorre un poema de Whitman, la sintaxis hechizante, la inagotable afirmación. Pero, ante todo, aprendí de Whitman que el poema es un templo —o un campo verde—, un lugar en el que entrar y sentir. Solo de un modo secundario es un objeto intelectual —un artefacto, un momento de apropiada y robusta palabrería—, maravilloso también en esa dimensión. Aprendí que el poema se hacía no solo para existir sino también para hablar, para hacer compañía.[4]
De ahí, probablemente, que Mary Oliver demostrara siempre una particular y genuina concepción de la forma. En sus poemas, a diferencia de lo que ocurre en buena parte de la poesía moderna, determinada por el peso de la teoría y de la especulación, hay siempre mucho aire. Como ocurre también en la mejor música clásica del siglo XX —pensemos por ejemplo en Arvo Pärt, un compositor con quien se le podría encontrar más de una concomitancia, al igual que con Sibelius—, el oyente no se ve obligado a seguir un determinado relato, una línea discursiva y narrativa, sino que es invitado a entrar en un espacio amplio donde la propia conciencia sufre una especie de transferencia a algo que está más allá de sí mismo y de la limitada percepción del mundo que de ello se deriva. La forma es para ella certeza y por eso una adecuada atención a las formas de la naturaleza devuelve una seguridad y una integridad que se habían extraviado en la dispersión.
Los poemas de Mary Oliver están poblados de todo tipo de plantas, árboles, flores, tubérculos, pájaros, serpientes, roedores, peces, minerales, tormentas, fenómenos lumínicos, descritos siempre con una extraordinaria precisión casi científica. Pero la relación que la autora establece con ese cosmos natural no es, al modo romántico, de reflexión subjetiva o de sentimiento de pérdida sino más bien de fusión, hasta el punto de que la contemplación absoluta permite suspender las tradicionales búsquedas de sentido y finalidad que suelen gobernar los ejercicios intelectuales. Muchas veces, la naturaleza le sirve incluso a Oliver para olvidarse de la moral, la expiación y la culpa, bendecida por la aceptación de la mudable e inagotable existencia:
No tienes que ser buena.
No tienes que andar de rodillas
cientos de millas a través del desierto lamentándote.
Tan solo tienes que dejar al suave animal de tu cuerpo
amar lo que ama.
Háblame de la desesperación, la tuya, y yo te hablaré de la mía.
Entre tanto el mundo continúa.
Entre tanto el sol y la clara gravilla de la lluvia
se van moviendo a través de los paisajes,
sobre las praderas y los hondos árboles,
las montañas y los ríos.
Entre tanto los gansos salvajes, elevados en el límpido aire azul,
están volviendo a casa otra vez.
Quienquiera que seas, sin importar lo sola que estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te reclama como los gansos salvajes, severos y excitantes;
anunciando una y otra vez tu lugar
en la familia de las cosas.[5]
En una parte del poema «A veces» se encuentra sintetizada del mejor modo toda su filosofía: «Instrucciones para vivir una vida: / Presta atención. / Asómbrate. / Cuéntalo».[6] Esa cadena de atención, asombro y expresión es lo que hace de Mary Oliver una poeta religiosa en un sentido hondo y ecuménico, de estirpe lucreciana, capaz incluso de reformular la idea de resurrección cristiana de un modo inesperado:
Todo el día
su oscuro, resbaladizo bronce se empapa
en un lugar musgoso,
sus dientes,
una multitud
dispuesta
para la comedia
que nunca llega
su cola
nudosa y brillante,
y con un punzón pesado
metido en torno al hueso.
En la bella Florida
él es el rey
de su propia parte
del río negro,
y de su siesta
despertará
a la cálida oscuridad
para estallar e impulsarse,
paralizando
al ágil pez de cintura fina
o al pájaro
con su túnica blanca de volantes
que se ha zambullido
desde el cielo de hojas
una última vez,
para beber.
No creáis
que no tengo miedo.
Hay un tal despliegue
de horror.
Luego recuerdo:
la muerte llega antes
que el rodar
de la piedra.[7]
Para ella, la escritura es una forma de acceso al infinito que está más allá de la conciencia humana, una oportunidad para trascender los límites de la propia inteligencia —los imperativos de la razón—, y ver nuestra existencia, al modo spinozista, sub specie aeternitatis:
En esto no cabe discusión alguna; la labor creativa requiere una lealtad tan completa como la del agua a la fuerza de la gravedad. Una persona atravesando la infinidad de la creación que no sea consciente de esto —que no se lo trague— está perdida. Aquel que no anhela ese espacio sin techo, la eternidad, debería quedarse en casa. Una persona así es perfectamente digna, y útil, e incluso bella, pero no es un artista.[8]
Así es como Mary Oliver entró a formar parte de la restringida familia de artistas que en el siglo XX —pensemos en Paul Klee, Rilke, los citados Sibelius y Pärt— trataron de superar la negatividad característica de la modernidad, intentando hacer del arte una fuerza al servicio de la comunidad, espiritualmente sana, más cerca incluso de la educación que de la cultura y capaz de tutear a la humanidad. De hecho, Devociones parece cumplir el mandato que, desde el más negro horror, dejó pendiente un poeta como Paul Celan: «Es sind noch Lieder zu singen jenseits der Menschen» («Hay aún canciones por cantar más allá de la humanidad»).[9]
ANDREU JAUME
NOTA DE EDICIÓN
La presente edición y traducción de la poesía de Mary Oliver reproduce la antología que la propia autora preparó de su obra poco antes de morir con el título de Devotions, Nueva York, Penguin Press, 2019. La selección abarca toda la poesía de Oliver, desde el primer libro, No Voyage and Other Poems, publicado en 1963, cuando la poeta contaba veintiocho años, hasta el último, Felicity, aparecido en 2015.
A. J.
Para Anne Taylor
DEVOCIONES
DE
ALEGRÍA
(2015)
ME DESPIERTO CASI DE MAÑANA
¿Por qué la gente insiste en ver
las credenciales de Dios
cuando la tiniebla abriéndose al alba
es más que suficiente?
Cualquier Dios se iría enfadado.
Pensad en Saba acercándose
al reino de Salomón.
¿Creéis que iba a preguntar
«es este el sitio»?
I WAKE CLOSE TO MORNING
Why do people keep asking to see
God’s identity papers
when the darkness opening into morning
is more than enough?
Certainly any god might turn away in disgust.
Think of Sheba approaching
the kingdom of Solomon.
Do you think she had to ask,
“Is this the place?”
ESTA MAÑANA
Esta mañana los huevos del cardenal
han roto y ya pían los polluelos
pidiendo comida. No saben de dónde
viene, tan solo siguen gritando «¡más!, ¡más!».
Igual que en todo, no han tenido
ni un solo pensamiento. Sus ojos
aún no se han abierto ni conocen
el cielo que ahí les aguarda.
O esos miles, millones de árboles.
Ni tan siquiera saben que tienen alas.
Y así, cual un simple acaecer
vecinal, un milagro
está teniendo lugar.
THIS MORNING
This morning the redbirds’ eggs
have hatched and already the chicks
are chirping for food. They don’t
know where it’s coming from, they
just keep shouting, “More! More!”
As to anything else, they haven’t
had a single thought. Their eyes
haven’t yet opened, they know nothing
about the sky that’s waiting. Or
the thousands, the millions of trees.
They don’t even know they have wings.
And just like that, like a simple
neighborhood event, a miracle is
taking place.
EL MUNDO EN EL QUE VIVO
Me he negado a vivir
encerrada en la pulcra casa
de las razones y las pruebas.
El mundo en el que creo y vivo
es más amplio que eso. Y en fin,
¿qué hay de malo en quizás?
Nadie creería lo que yo he visto
una vez o dos. Os diré
esto nada más:
solo si hay ángeles en tu mente
podrás ver uno algún día.
THE WORLD I LIVE IN
I have refused to live
locked in the orderly house of
reasons and proofs.
The world I live in and believe in
is wider than that. And anyway,
what’s wrong with Maybe?
You wouldn’t believe what once or
twice I have seen. I’ll just
tell you this:
only if there are angels in your head will you
ever, possibly, see one.
CISNES SILBADORES
¿Bajas la cabeza cuando rezas o miras
en ese azul allá en lo alto?
Elige, vuelan de todas partes las plegarias.
Y no te preocupes por qué lengua usas,
sin duda Dios las entiende todas.
Incluso cuando los cisnes vuelan al norte
y arman ese alboroto, Dios escucha
y lo entiende, seguro.
Rumi dijo, no hay prueba alguna del alma.
¿Mas no es el regreso de la primavera
y cómo nos brota adentro un buen indicio?
Sí, lo sé, Dios nunca rompe su silencio,
¿pero de verdad es eso un problema?
Hay miles de voces, después de todo.
Y además, ¿no veis (es solo una idea)
que los cisnes saben tanto como nosotros
acerca de todo el tinglado?
Así que escuchadles, miradles cantar y volar.
Tomad de ello lo que podáis.
WHISTLING SWANS
Do you bow your head when you pray or do you look
up into that blue space?
Take your choice, prayers fly from all directions.
And don’t worry about what language you use,
God no doubt understands them all.
Even when the swans are flying north and making
such a ruckus of noise, God is surely listening
and understanding.
Rumi said, There is no proof of the soul.
But isn’t the return of spring and how it
springs up in our hearts a pretty good hint?
Yes, I know, God’s silence never breaks, but is
that really a problem?
There are thousands of voices, after all.
And furthermore, don’t you imagine (I just suggest it)
that the swans know about as much as we do about
the whole business?
So listen to them and watch them, singing as they fly.
Take from it what you can.
ALMACÉN
Cuando me mudé de una casa a otra
no tenía espacio para muchas cosas.
¿Qué se hace? Alquilé el espacio
de un almacén. Y lo llené. Pasaron años.
De vez en cuando iba y miraba,
pero nada sucedía, ni tan siquiera
un pinchazo en el corazón.
A medida que envejecía las cosas
queridas eran menos, pero de mayor
importancia. Así que un día abrí
el candado y llamé al trapero.
Se lo llevó todo.
Me sentí cual burro por fin
aliviado de su carga. ¡Cosas!
¡Que ardan, que ardan! ¡Haced
un buen fuego! ¡Más sitio adentro
para el amor, los árboles! Las aves
sin pertenencias, que por eso vuelan.
STORAGE
When I moved from one house to another
there were many things I had no room
for. What does one do? I rented a storage
space. And filled it. Years passed.
Occasionally I went there and looked in,
but nothing happened, not a single
twinge of the heart.
As I grew older the things I cared
about grew fewer, but were more
important. So one day I undid the lock
and called the trash man. He took
everything.
I felt like the little donkey when
his burden is finally lifted. Things!
Burn them, burn them! Make a beautiful
fire! More room in your heart for love,
for the trees! For the birds who own
nothing—the reason they can fly.
PARA TOM SHAW S. S. J. E. (1945-2014)
¿De dónde viene este frío?
«Viene de la muerte de tu amigo».
¿Y seré ya para siempre este frío?
«No, menguará. Mas siempre
estará contigo».
¿Por qué razón?
«¿No fue siempre vuestra amistad
bella como una llama?».
FOR TOM SHAW S.S.J.E. (1945-2014)
Where has this cold come from?
“It comes from the death of your friend.”
Will I always, from now on, be this cold?
“No, it will diminish. But always
it will be with you.”
What is the reason for it?
“Wasn’t your friendship always as beautiful
as a flame?”
SÉ DE ALGUIEN
Sé de alguien que besa
como se abre una flor, pero más rápido.
Son dulces las flores. Tienen vidas
breves, beatíficas. Procuran
mucho placer. Nada en el mundo
se puede decir contra ellas.
Qué pena, verdad, que solo puedan
besar el aire.
¡Sí, sí! Somos las afortunadas.
I KNOW SOMEONE
I know someone who kisses the way
a flower opens, but more rapidly.
Flowers are sweet. They have
short, beatific lives. They offer
much pleasure. There is
nothing in the world that can be said
against them.
Sad, isn’t it, that all they can kiss
is the air.
Yes, yes! We are the lucky ones.
ESA BESTEZUELA
Esa preciosa bestezuela, un poema,
tiene criterio propio.
A veces busco que dé manzanas,
pero prefiere carne roja.
A veces quiero pasear tranquila
a lo largo de la orilla
pero prefiere quitarse toda la ropa
y zambullirse.
A veces quiero usar palabras simples
y hacerlas importantes
pero empieza a gritar el diccionario,
las posibilidades.
Quiero a veces resumir y agradecer,
poniendo las cosas en orden
pero empieza a bailar en la estancia
con sus cuatro patas peludas, riéndose
y llamándome extravagante.
Pero a veces, cuando pienso en ti,
sonriendo sin duda,
se sienta con calma, una garra bajo el mentón,
y se limita a escuchar.
THAT LITTLE BEAST
That pretty little beast, a poem,
has a mind of its own.
Sometimes I want it to crave apples
but it wants red meat.
Sometimes I want to walk peacefully
on the shore
and it wants to take off all its clothes
and dive in.
Sometimes I want to use small words
and make them important
and it starts shouting the dictionary,
the opportunities.
Sometimes I want to sum up and give thanks,
putting things in order
and it starts dancing around the room
on its four furry legs, laughing
and calling me outrageous.
But sometimes, when I’m thinking about you,
and no doubt smiling,
it sits down quietly, one paw under its chin,
and just listens.
EL ESTANQUE
Agosto de otro verano, y de nuevo
me bebo el sol
y los lirios se extienden en el agua.
Ahora sé que buscan tocarse.
Hacía mucho que no venía por aquí
y durante este tiempo he hecho mi vida.
Como la garza que solo grazna y cantar
quisiera,
ojalá pudiera yo cantar.
Un solo gracias en cada cuello sería lo justo.
Esto es lo que ha habido y es lo que hay:
toda mi vida he sabido sentir felicidad
aunque aquello que no lo era
también lo recuerde.
Todos llevamos una sombra.
Pero ahora mismo es verano otra vez
y estoy mirando cómo se encorvan los lirios
para luego deslizarse en el viento y el tirón del deseo,
juntos, juntos unos con otros.
Pronto me daré la vuelta y me iré a casa.
Y quién sabe, quizá vaya cantando.
THE POND
August of another summer, and once again
I am drinking the sun
and the lilies again are spread across the water.
I know now what they want is to touch each other.
I have not been here for many years
during which time I kept living my life.
Like the heron, who can only croak, who wishes he
could sing,
I wish I could sing.
A little thanks from every throat would be appropriate.
This is how it has been, and this is how it is:
All my life I have been able to feel happiness,
except whatever was not happiness,
which I also remember.
Each of us wears a shadow.
But just now it is summer again
and I am watching the lilies bow to each other,
then slide on the wind and the tug of desire,
close, close to one another.
Soon now, I’ll turn and start for home.
And who knows, maybe I’ll be singing.
ACABO DE DECIRTE
Acabo de decirte
algo
ridículo
y en respuesta
tu gloriosa risa.
Son los días
en que el sol
vuelve nadando
al este
y la luz sobre el agua
brilla
como nunca antes, parece.
No puedo recordar
cada primavera,
no puedo recordarlo
todo…
¡tantos años!
¿Son los besos de mañana
los más dulces
o los de atardecida
o los de entremedio?
Solo sé
que un «gracias» debería salir
en algún sitio.
Así que por si acaso
no encuentro
el lugar perfecto…
«Gracias, gracias».
I HAVE JUST SAID
I have just said
something
ridiculous to you
and in response,
your glorious laughter.
These are the days
the sun
is swimming back
to the east
and the light on the water
gleams
as never, it seems, before.
I can’t remember
every spring,
I can’t remember
everything—
so many years!
Are the morning kisses
the sweetest
or the evenings
or the inbetweens?
All I know
is that “thank you” should appear
somewhere.
So, just in case
I can’t find
the perfect place—
“Thank you, thank you.”
EL DON
Calma, alma mía, sé firme.
Tanto la tierra como el cielo aún miran
aunque el tiempo se desagüe en el reloj,
y tu paso, que era seguro y rápido,
sea de pronto lento.
Bien está que vayas lenta, mas deja
al corazón jugar aún su auténtico papel.
Ama aún como solías, hondamente
y sin paciencia. Que Dios y el mundo
conozcan tu gratitud.
Sepan que el don se ha concedido.
THE GIFT
Be still, my soul, and steadfast.
Earth and heaven both are still watching
though time is draining from the clock
and your walk, that was confident and quick,
has become slow.
So, be slow if you must, but let
the heart still play its true part.
Love still as once you loved, deeply
and without patience. Let God and the world
know you are grateful.
That the gift has been given.
DE
CABALLOS AZULES
(2014)
TRAS LEER A LUCRECIO
ME VOY AL ESTANQUE
El sapo verde y escurridizo
que halló la muerte
en el gaznate rosa de la garza
era mi hermano pequeño,
y la garza
con las blancas plumas
como una corona en la cabeza
que se lava ahora su gran pico espada
en el estanque de luz
es mi hermano alto y delgado.
Mi corazón se viste de negro
y baila.
AFTER READING LUCRETIUS,
I GO TO THE POND
The slippery green frog
that went to his death
in the heron’s pink throat
was my small brother,
and the heron
with the white plumes
like a crown on his head
who is washing now his great sword-beak
in the shining pond
is my tall thin brother.
My heart dresses in black
and dances.
NO QUIERO SER MODESTA
NI RESPETABLE
No quiero ser modesta ni respetable.
Estuve así, dormida, durante años.
Y así solo se olvidan demasiadas cosas importantes.
Cómo las piedrecillas, aunque no las oigas,
cantan.
Cómo el río se apresura a llegar al océano
y el cielo ha estado ahí antes.
¡Qué viaje!
Es un placer imaginar esas distancias.
Podría ahorrarme el sueño los próximos cien años.
Hay fuego en las pestañas de mis ojos.
No importa dónde esté, podría ser un cuartito.
El destello de oro que Böhme vio en la cacerola
pasó desapercibido a todos en la casa.
Quizá el fuego de mis pestañas es un reflejo de eso.
Por qué tengo tantos pensamientos, me vuelven
loca.
¿Por qué siempre voy a donde sea en lugar de a
algún sitio?
Si se me escucha o no, apenas importa.
No intento ser sabia, eso sería ridículo.
Puro parloteo.
I DON’T WANT TO BE DEMURE
OR RESPECTABLE
I don’t want to be demure or respectable.
I was that way, asleep, for years.
That way, you forget too many important things.
How the little stones, even if you can’t hear them,
are singing.
How the river can’t wait to get to the ocean and
the sky, it’s been there before.
What traveling is that!
It is a joy to imagine such distances.
I could skip sleep for the next hundred years.
There is a fire in the lashes of my eyes.
It doesn’t matter where I am, it could be a small room.
The glimmer of gold Böhme saw on the kitchen pot
was missed by everyone else in the house.
Maybe the fire in my lashes is a reflection of that.
Why do I have so many thoughts, they are driving me
crazy.
Why am I always going anywhere, instead of
somewhere?
Listen to me or not, it hardly matters.
I’m not trying to be wise, that would be foolish.
I’m just chattering.
LA QUEBRADA DE STEBBIN
por el desorden
con que
las rocas cayeron
hace siglos
el agua fluye
y fluye
y fluye
sin cesar por la vertiente
de la bajada
estallando sus pulgares de plata
contra las rocas
o parándose a tallar
un súbito espacio en remolino
donde el brillo del pez
salpica o dormita
mientras arriba el martín pescador
revolotea y observa
y así sigue durante millas
este rayo de luz,
su sola labor
es descender
y ser bello
mientras lo sea;
en cuanto a finalidad,
pues no la hay,
es tan solo
una de esas maravillas
que fue creada
para hacer eso perfecto
y durar,
como casi nada lo hace,
casi para siempre.
STEBBIN’S GULCH
by the randomness
of the way
the rocks tumbled
ages ago
the water pours
it pours
it pours
ever along the slant
of downgrade
dashing its silver thumbs
against the rocks
or pausing to carve
a sudden curled space
where the flashing fish
splash or drowse
while the kingfisher overhead
rattles and stares
and so it continues for miles
this bolt of light,
its only industry
to descend
and to be beautiful
while it does so;
as for purpose
there is none,
it is simply
one of those gorgeous things
that was made
to do what it does perfectly
and to last,
as almost nothing does,
almost forever.
LOS CABALLOS AZULES DE FRANZ MARC
Entro en la pintura de los cuatro caballos azules.
Ni siquiera me sorprende poder hacerlo.
Uno de los caballos viene hacia mí.
Sus ollares azules me olfatean un poco. Pongo el brazo
sobre sus crines azules, no para resistir sino
mezclándome tan solo.
Él me concede el placer.
Franz Marc murió joven, metralla en el cerebro.
Preferiría morir antes que explicarles a los caballos azules
qué es la guerra.
Se desmayarían de horror o simplemente
les parecería imposible de creer.
No sé cómo darte las gracias, Franz Marc.
Quizá nuestro mundo se vuelva más amable algún día.
Quizá el deseo de hacer algo bello
es el pedazo de Dios que llevamos dentro.
Ya se han acercado los cuatro caballos
inclinando las cabezas,
como si tuvieran secretos que contarme.
No espero que me hablen, y no lo hacen.
Si siendo tan bellos no es suficiente, ¿qué
más podrían decir?
FRANZ MARC’S BLUE HORSES
I step into the painting of the four blue horses.
I am not even surprised that I can do this.
One of the horses walks toward me.
His blue nose noses me lightly. I put my arm
over his blue mane, not holding on, just
commingling.
He allows me my pleasure.
Franz Marc died a young man, shrapnel in his brain.
I would rather die than try to explain to the blue horses
what war is.
They would either faint in horror, or simply
find it impossible to believe.
I do not know how to thank you, Franz Marc.
Maybe our world will grow kinder eventually.
Maybe the desire to make something beautiful
is the piece of God that is inside each of us.
Now all four horses have come closer,
are bending their faces toward me
as if they have secrets to tell.
I don’t expect them to speak, and they don’t.
If being so beautiful isn’t enough, what
could they possibly say?
SOBRE LA MEDITACIÓN, MÁS O MENOS
La meditación, según dicen, se alcanza mejor
si adquieres una determinada postura fija.
Francamente, prefiero holgazanear bajo un árbol.
¿Así que por qué debería creer que algún día triunfaré?
Algunos días me duermo o aterrizo
en ese lugar aún mejor, medio dormida, donde el mundo,
primavera, verano, otoño, invierno,
vuela a través de mi mente con su
duro ascenso y su inflexible descenso.
Así es como me tumbo, pues, mientras distancia y tiempo
revelan sus verdaderas actitudes: nunca
han oído hablar de mí ni nunca lo harán ni lo necesitan.
Por supuesto me despierto finalmente
pensando qué maravilla ser quien soy,
hecha de tierra y agua,
mis propias ideas, mis huellas dactilares,
todas esas cosas temporales, gloriosas.
ON MEDITATING, SORT OF
Meditation, so I’ve heard, is best accomplished
if you entertain a certain strict posture.
Frankly, I prefer just to lounge under a tree.
So why should I think I could ever be successful?
Some days I fall asleep, or land in that
even better place—half-asleep—where the world,
spring, summer, autumn, winter—
flies through my mind in its
hardy ascent and its uncompromising descent.
So I just lie like that, while distance and time
reveal their true attitudes: they never
heard of me, and never will, or ever need to.
Of course I wake up finally
thinking, how wonderful to be who I am,
made out of earth and water,
my own thoughts, my own fingerprints—
all that glorious, temporary stuff.
SOLEDAD
Yo también he conocido la soledad.
Yo también he sabido qué es sentirse
incomprendida,
rechazada, y de pronto
ya en absoluto bella.
Oh, madre tierra,
grande es tu acomodo, tus brazos nunca retienen.
Saber eso me ha salvado la vida.
Tus ríos fluyen, tus rosas se abren al alba.
¡Oh señales de ternura!
LONELINESS
I too have known loneliness.
I too have known what it is to feel
misunderstood,
rejected, and suddenly
not at all beautiful.
Oh, mother earth,
your comfort is great, your arms never withhold.
It has saved my life to know this.
Your rivers flowing, your roses opening in the morning.
Oh, motions of tenderness!
¿SIENTEN LAS PIEDRAS?
¿Sienten las piedras?
¿Aman esa vida?
¿O ahoga su paciencia todo lo demás?
Cuando voy por la playa cojo unas cuantas
de color blanco, negro, de múltiples colores.
No os preocupéis, digo, os traeré de vuelta, y lo hago.
¿Está el árbol encantado con sus muchas
ramas,
cada una cual un poema?
¿Se alegran las nubes de descargar sus fardos de lluvia?
Casi todo el mundo dice no, no, es imposible.
Me niego a llegar a esa conclusión.
Sería demasiado terrible, equivocarse.
DO STONES FEEL?
Do stones feel?
Do they love their life?
Or does their patience drown out everything else?
When I walk on the beach I gather a few
white ones, dark ones, the multiple colors.
Don’t worry, I say, I’ll bring you back, and I do.
Is the tree as it rises delighted with its many
branches,
each one like a poem?
Are the clouds glad to unburden their bundles of rain?
Most of the world says no, no, it’s not possible.
I refuse to think to such a conclusion.
Too terrible it would be, to be wrong.
A LA DERIVA
Lo estaba disfrutando todo: la lluvia, el camino
a donde fuera que me llevaba, las raíces de la tierra
empezando a avivarse.
No tenía intención de pensar en Dios,
ocurrió nada más.
Cómo Dios o los dioses son invisibles,
se entiende muy bien.
Pero lo sagrado es visible, por completo.
Es maravilloso caminar de esa manera,
sin pensar en la intención habitual de obtener respuesta
sino tan solo a la deriva.
Como nubes que parecen ingrávidas,
pero no lo son, por supuesto.
Son realmente importantes.
Quiero decir, tremendamente importantes.
De ningún modo un simple ornamento.
La semana próxima las violetas florecerán.
En fin, ese fue mi delicioso paseo bajo la lluvia.
¿De qué se trataba en el fondo?
Pensad en lo que la música intenta decir.
Era algo parecido.
DRIFTING
I was enjoying everything: the rain, the path
wherever it was taking me, the earth roots
beginning to stir.
I didn’t intend to start thinking about God,
it just happened.
How God, or the gods, are invisible,
quite understandable.
But holiness is visible, entirely.
It’s wonderful to walk along like that,
thought not the usual intention to reach an answer
but merely drifting.
Like clouds that only seem weightless
but of course are not.
Are really important.
I mean, terribly important.
Not decoration by any means.
By next week the violets will be blooming.
Anyway, this was my delicious walk in the rain.
What was it actually about?
Think about what it is that music is trying to say.
It was something like that.
ARÁNDANOS
Ahora vivo en un lugar cálido, donde
se pueden comprar arándanos frescos
todo el año. Sin esfuerzo. De varios
países de Sudamérica. Son tan dulces
como cualquiera, y comparados con
las bayas que solía coger en los campos
de las afueras de Provincetown, son
enormes. Pero las bayas son bayas. No
hablan ninguna lengua que yo pueda
entender. Ni veo garrapatas o pequeñas
arañas arrastrándose entre ellas. Así pues,
estoy, en términos generales, bastante satisfecha.
Pero hay limitaciones. Lo que
no tienen es campo. El campo al que
pertenecían y que a lo largo de los años
empecé a sentir mío. En fin,
hay vida y luego un después.
Quizá me echo de menos a mí misma. El
campo, y el gorrión cantando al
filo de los bosques. Y esa corza una mañana
de pronto ante mí, sin aviso, tan
tensa y espléndida. Dio un golpe
de pezuña como haríamos con un intruso:
me dedicó luego una larga mirada, como
quien dice, está bien, quédate en tu sitio
y yo en el mío, tal y como hicimos. A ver
si sabes mandar eso, Sudamérica.
BLUEBERRIES
I’m living in a warm place now, where
you can purchase fresh blueberries all
year long. Labor free. From various
countries in South America. They’re
as sweet as any, and compared with the
berries I used to pick in the fields
outside of Provincetown, they’re
enormous. But berries are berries. They
don’t speak any language I can’t
understand. Neither do I find ticks or
small spiders crawling among them. So,
generally speaking, I’m very satisfied.
There are limits, however. What they
don’t have is the field. The field they
belonged to and through the years I
began to feel I belonged to. Well,
there’s life, and then there’s later.
Maybe it’s myself that I miss. The
field, and the sparrow singing at the
edge of the woods. And the doe that one
morning came upon me unaware, all
tense and gorgeous. She stamped her hoof
as you would to any intruder: Then gave
me a long look, as if to say, Okay, you
stay in your patch, I’ll stay in mine.
Which is what we did. Try packing that
up, South America.
LAS ALAS DEL BUITRE
Las alas
del buitre
son de color
negro muerte
pero bajo el ala
relumbran
las plumas
brillantes
anegadas
de luz.
Ello
se explica
por el ángulo
del sol
sigo
mirando
sigo pensando
ahí de pie
tan lejos abajo
de estas altas
aves flotantes
¿podría esto
como tantas
otras cosas
estar ofreciéndo-
nos
algo en que
pensar
muy en serio?
THE VULTURE’S WINGS
The vulture’s
wings are
black death
color but
the underwings
as sunlight
flushes into
the feathers
are bright
are swamped
with light.
Just something
explainable by
the sun’s
angle yet
I keep
looking I
keep wondering
standing so
far below
these high
floating birds
could this
as most
things do
be offering
something for
us to
think about
seriously?
QUÉ PRECIOSIDAD
No sé qué preciosidad
está diciendo el azulejo,
la voz manándole del cuello,
el pico, el cuerpo en el aire rosa
del alba. Sea lo que sea,
me gusta. A veces me parece
lo único que hay en el mundo
sin preguntas que no pueden
tener respuesta y quizá
nunca la tengan, lo único
por completo a gusto
con el alba rosa y luego
clara y que al decirlo
sabe dar las
