Índice
Portadilla
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Dedicatoria
De Muy mal humor
¡Grrr!
Dos cabezas mejor que una
Mi mascota favorita
Mi mascota maloliente
Doctora Judy Moody
El club RM
Lo peor de todo
Peor todavía
Lo más divertido
Mi COLLage
Tiritas y helado
Notas
Biografía de la autora
Biografía del ilustrador
Créditos
Grupo Santillana
Para mis hermanas Susan, Deborah, Michele y Melissa
Megan McDonald
Para mi hija sarah y su gato Twinkles
Peter H. Reynolds
De Muy mal humor
Judy Moody no quería que se acabara el verano. No le apetecía nada peinarse todos los días, ni aprenderse de memoria listas de palabras para luego deletrearlas, y menos todavía sentarse en clase con el pelma de Frank Pearl.
Judy Moody estaba de mal humor. De muy mal humor.
Ni siquiera pensar en sus lápices nuevos Gruñón conseguía sacarla de la cama.

—¡Hoy empieza el cole! —canturreó su madre—. Así que a levantarse y a vestirse.
Judy se echó la manta por encima y metió la cabeza debajo de la almohada.
—¿Me has oído, Judy?
—¡Grrr! —contestó.
Tendría que acostumbrarse a una clase nueva y también a una mesa que no tuviera su nombre escrito en una pegatina, como la del curso pasado. Tampoco habría un erizo llamado Roger en la clase.
Y seguro que tendría la mala pata de que la pusieran otra vez en primera fila, con lo que el señor Todd la vería cada vez que pasase un mensaje a Rocky, su mejor amigo.
La madre volvió a asomar la cabeza por la puerta de su habitación:
—No te olvides de peinarte, ¿vale?
Otra de las peores cosas del primer día de clase era que todo el mundo volvía del verano con camisetas en las que ponía: DISNEY WORLD O SEA WORLD O JAMESTOWN: TIERRA DE POCAHONTAS. Judy rebuscó en todos los cajones, incluso en el de los jerséis y el de la ropa interior… Nada, no había camisetas con dibujos.
Al final, se puso un pantalón de pijama con rayas de tigre y arriba una vieja camiseta lisa.
—¡Se ha puesto un pijama! —se sorprendió su hermano Stink cuando la vio bajar—. ¡No se puede ir al colegio en pijama!
Stink se pensaba que ya lo sabía todo porque iba a empezar Segundo. Judy lo fulminó con una de sus famosas miradas de trol.
