
Este soy yo, Hiro.
Aunque lo parezca, no estoy escapando de un monstruo de siete cabezas.
Ni de un dinosaurio hambriento. Ni de un extraterrestre invasor con tentáculos y cara de mosquito. Huyo de algo muchísimo más terrorífico.
Huyo de…

… ELLA.
Os presento a Akira, mi hermana mayor. Bueno, es mayor solo por diez minutos: es mi trilliza. Naoko llegó el segundo, y yo, el tercero. Digamos que lo de llegar tarde ya me viene de lejos… Y también vienen de lejos los enfados épicos de Akira.


Tengo que confesar algo: siempre que oigo la palabra «examen» me preocupo. Sobre todo si no sé de qué examen hablan… Y, para variar, Akira se aprovecha de mi preocupación por el examen para vengarse con un conjuro. ¡Es tan típico de ella!

Sí: Akira, Naoko y yo somos magos. Eso significa que tenemos poderes. Podemos hacer desaparecer objetos pequeños, encender el televisor sin levantarnos del sofá, convertir un sapo en una mariposa… Y también tirarnos la leche por encima con un simple conjuro.

Papá también es mago. Mamá no, aunque es tan lista que a veces parece que tenga poderes. Papá siempre nos dice que antes había muchos más magos, pero ahora quedamos muy poquitos. Por eso tenemos que preservar la magia y, sobre todo..., no hacer magia para cualquier cosa, porque eso nos podría traer PROBLEMAS.
¡¡¡Pero esta vez ha sido culpa de Akira!!!


Normas sobre la magia para Hiro, Akira y Naoko
