Por eso me he pasado los últimos días de vacaciones dando saltitos de emoción por casa como si fuera un canguro. Mi abuelo estaba de los nervios, pero es que este mes van a pasar tres cosas superimportantes:
Emma, nuestra estratega, y Laurita, delantera pichichi, son las primeras en llegar a la caseta de los materiales. Como viven cerca la una de la otra y no se han ido de vacaciones fuera, han pasado mucho tiempo juntas este verano estudiando y ayudando en el restaurante de los padres de Laurita.
Suena a que sus vacaciones han sido muy poco vacacionales…, pero es que a Emma le encantan los cuadernos de ejercicios (todos los veranos ¡llena cinco!) y la familia de Laurita es superdivertida, así que…
El siguiente que aparece es Manu…, y no dice nada de nada salvo un «ey» por lo bajini. Nuestro defensa es muy tímido: siempre que volvemos de vacaciones le cuesta un poco acostumbrarse a estar rodeado de gente otra vez. Pero todos sabemos que nos quiere un montón. ¡Incluso nos ha traído camisetas chulísimas de sus vacaciones en Galicia!
Justo después, entran el mejor portero con un ojo vago que jamás hayas visto (¡Mateo!) y nuestros laterales expertos en el arte de molestar (¡Dani y Tami!). En esta época del año me gusta llamarlos «los gambas»: Mateo siempre visita a su abuela en Canarias ¡y vuelve rojo de tanto tomar el sol en la playa! Y a los gemelos se les despelleja la nariz porque pasan los agostos en un chalet con piscina en Fuengirola.
¡GUAAAAU!
Suena muy bien, pero no os dejéis engañar: tiene que compartirlo con sus primos. O sea, con Fer y Mer, los malévolos gemelos del Villavieja de la Pineda y nuestros
El curso pasado conseguimos ganarles dos veces, una en la liga y otra en
(¡Eh, nada de risas! ¡¡¡Que significa Campamento de Campeones!!!).
Pero vamos a lo que vamos: nos hemos reunido un lunes por la mañana (justo antes de que empiecen las clases) porque hay que preparar
