DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTOS
«Audentes Fortuna iuvat»./ La fortuna ayuda a los valientes.
Wasap de «mamita» ayer a las 0.43 de la madrugada
A mi madre, mi fuente de inspiración diaria, la mujer más valiente que jamás he conocido, y a ti, Stephan, por quererla tanto.
A mis hermanos, en especial a Nacho, mi más leal compañero de vida y en quien siempre he podido confiar para que me cuide, ayude y proteja.
A mi hijo, por ser el motor de mi vida.
A ti papá, por estar al lado de tu «pinguirrillo».
Al doctor Santiago Tofé (endocrino), la doctora Carmen Lessen (ginecóloga), el doctor Simone Meli (director médico) y la doctora Elena Llompart (médica analítica), por respaldarme y darme la mano en este proyecto.
A mis amigas Pati, Neli, Alba, Elia, Eli, Clarissa y Leyre, grandes pilares de mi vida.
A Almudena Cid Tostado, por ser un referente en mi infancia y en mi vida profesional y por creer en mis proyectos.
A mis chicas deportistas, por ayudarme a comprender mejor el cuerpo de la mujer, que es un ser maravilloso.
A los que me hicieron caer, porque levantarme me ha enseñado a no rendirme, a ser constante y perseguir mis sueños.
A ti, por tener este libro entre tus manos.
¡A todos gracias!
PRÓLOGOS
por ALMUDENA CID
Reciclar nuestra experiencia y nuestro pasado es un síntoma de madurez. Eso es lo que me ha enseñado la vida hasta ahora.
A lo largo de mi carrera deportiva aprendí a escuchar a mi cuerpo porque era mi herramienta de trabajo. Equivocadamente, también aprendí a silenciarlo, porque debía estar por encima del dolor de cualquier lesión para poder enseñar el trabajo, ese que en mi profesión mutaba desde años de entrenamiento hacia un minuto y medio. Me di cuenta de cómo reaccionaba mi cuerpo después de una gran cita como unos Juegos Olímpicos. Tuve cuatro ciclos olímpicos para experimentar esa situación. Casi siempre necesitaba unos días para recuperar la estampida de defensas que se daba dentro de mi organismo.
También recuerdo cómo miraba mi calendario para que la menstruación no coincidiera con el fin de semana de competición. Esto era incontrolable, por supuesto, la naturaleza tenía su propio curso. Trataba de engañar a mi mente con pensamientos que me alejaran todo lo posible de la queja, la pesadez, la apatía o la tristeza, sentimientos que provocaban los cambios hormonales en mí.
Supongo que esta intolerancia que me generaba el proceso de mi cuerpo me impulsó a que realizara un esfuerzo titánico durante muchos años para no perder un solo entrenamiento, ya que no quería echar a perder mi carrera deportiva. Es curioso. Ahora que ya no soy una deportista de élite me siento muy liberada, aunque esto no significa necesariamente que esté arrepentida de cómo he tratado a mi mente y a mi cuerpo.
Hoy en día hago deporte por salud. Escucho a mi cuerpo como lo hacía antes, pero en otra frecuencia. Por decirlo de otra manera, una frecuencia más sana. Me ayuda a reconciliarme conmigo, a quererme y respetarme más que en los años en los que mi profesión era el deporte de élite.
Cuando María me dijo que estaba desarrollando este proyecto, pensé en lo necesario que era un manual, un espacio donde poder leer acerca de todo aquello que sentimos, que nos modifica, que nos preocupa y que nos «sabotea» a la hora de llevar a cabo nuestro entrenamiento. Ese que tras realizarlo nos hace sentir mejor y nos hace disfrutar de sus beneficios a corto, medio y largo plazo.
Me encanta ver cómo las mujeres cada vez nos cuidamos más y ejercitamos nuestro cuerpo y nuestra mente. Pero todo crece proporcionalmente, y tanto la información como nuestros límites deben estar al alcance de todos para un buen desarrollo y evolución en nuestros resultados.
Conocí a María como gimnasta y amante de la rítmica, una disciplina bonita y artística que enamora al espectador. Pero lo que más me gustó de ella fue descubrir en quién se ha convertido, aunque puede que la palabra correcta sea reconvertido, porque en cada pensamiento, en cada movimiento que comparte a través de sus redes sociales, su web o sus proyectos, recicla su forma de eludir la rutina subrayándola con buenas dosis de creatividad.
Sin duda, lo que se encuentra en estas páginas hubiera sido un buen manual para mi época como gimnasta profesional. Quizá por eso voy a seguir redescubriéndome gracias a ella y a los profesionales que hicieron posible este trabajo.
Almudena Cid Tostado
Gimnasta de la Selección Española de Gimnasia Rítmica desde 1994 hasta 2008.
Cuatro Juegos Olímpicos a sus espaldas (Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008).
Oro en los Juegos del Mediterráneo 2005, Bronce de la Copa del Mundo 2003 y 2008, Bronce en el Campeonato de Europa por Equipos 2001.
Única gimnasta que ha disputado cuatro finales olímpicas.
Actriz.
por PATRICIA CONDE
El otro día le comentaba a mi amiga María, autora de este libro, que gracias a mujeres como ella nos redescubrirnos. Desde mi punto de vista este libro es una herramienta muy poderosa para aprender más sobre nosotras mismas, guiarnos y, en definitiva, manejarnos mejor en el mundo actual, independientemente de cuál sea nuestra profesión u ocupación.
Las famosas «hormonas» nos juegan malas pasadas, y durante siglos hemos tenido que oír eso de «¿qué pasa, que tienes la regla?», metidas en el saco de una sociedad que muchas veces ignora lo que ocurre y por qué ocurre en el interior de la mujer.
«Nosce te ipsum» (en latín, conócete a ti mismo), aforismo atribuido a sabios de la antigua Grecia, nos recuerda que para alcanzar la excelencia, la liberación y el sentido de nuestra presencia en el mundo, conocerse bien es algo indispensable y fundamental para alcanzar todo lo que nos propongamos.
Conocernos a nosotras mismas es lo mejor que podemos hacer por la comunidad femenina, por las que nos preceden y las que siguen nuestros pasos.
El feminismo se ha convertido actualmente en una necesidad para alcanzar la libertad y la igualdad, para que todos y todas estemos al mismo nivel en una sociedad sin discriminaciones.
Quizá sea un buen momento para dejar de sacar de contexto el concepto «feminismo», sin exageraciones o dramas, sin necesidad de malinterpretar la palabra.
Siempre he creído que las personas más interesantes son aquellas cuyas vidas no han sido fáciles. Aquellas que han alcanzado sus metas y objetivos a pesar de los baches, mostrando mucho esfuerzo, sufrimiento y perseverancia... Aquellas que están en plena e incansable lucha.
Lejos de lo que pueda parecer, lo que nos diferencia a las mujeres son muy pocas cosas. Hablando de mujer a mujer hablamos de madre a madre, de amiga a amiga, de compañera a compañera, etcétera. Solo nosotras tenemos la capacidad de entendernos al cien por cien. Es precisamente por este hecho que tengo claro que nuestra manera de enfrentarnos a la vida no es muy diferente entre unas y otras, a pesar de que nuestras cualidades o condiciones de vida sean diferentes. Y es que todo es tan relativo… Lo que a veces consideramos defectos propios pueden resultar ser deseos para otras. Nuestra condición sexual como mujeres nos une, y está claro que llegan nuevos tiempos y debemos evolucionar. Dejar de hundirnos para empezar a aliarnos, encontrando el mejor apoyo que puede existir. Aportándonos más valor del que muchas veces pensamos que tenemos. Convirtámonos en mujeres «pro-mujer», defendámonos desdramatizando las tragedias para poder acabar algún día sentadas en una mesa tramando soluciones a nuestros problemas desde un punto de vista humilde, sin críticas destructivas, sin prejuicios y, ante todo, empatizando.
Hay mujeres que respetablemente no quieren ser madres o no pueden, pero eso no las elude de ser mujeres ni de tener un ciclo que las mueve y las remueve, no es algo que podamos controlar, sea como sea eso está ahí, y aceptar y aprender a manejar esa forma de funcionar, ese instinto (y todo lo que ello comporta), hará que entendamos mucho mejor lo que pasa por nuestro cuerpo y nuestra mente a todos los niveles. Durante la fase fértil de la vida femenina, el cuerpo se prepara mensualmente para engendrar vida en su interior, un huracán de movimientos internos que afectan al estado, la forma y el ser de cada una de nosotras.
La palabra «feminista» se prostituye día a día, señalándose como un adjetivo peyorativo, cuando las mujeres de hoy en día se han reinventado y convertido en seres independientes, que concilian su carrera profesional, estudios y trabajo con su familia, concepto que, por cierto, también se ha reinventado. Las mujeres de ahora saben lo que no quieren y siguen luchando por esa igualdad que parece estar cada día más cerca.
Cuanto más me conozco, más tranquila estoy. Cuanto más sé sobre mí, más me acepto, más feliz soy. Se trata de una especie de liberación, un conocimiento que nos abre unas puertas que muchas ni sabíamos que existían. Nuevos aspectos que nos sorprenderán sobre nuestro organismo, sobre cómo podemos controlar y cambiar un pensamiento, una actitud o un malestar físico o emocional.
Gracias a personas como mi amiga María, conocerse bien y tener las herramientas adecuadas para hacerlo facilita la praxis de este aprendizaje. Seamos inteligentes, ayudémonos unas a otras. Apoyémonos en alguien como María, una mujer que se ha dedicado con empeño a estudiar a fondo nuestro funcionamiento frente a la capacidad de rendir físicamente. Una mujer sabia, comprometida, valiente y de éxito que ha luchado por sus ideas, y a las pruebas me remito. Después del éxito de sus últimos libros, crea un innovador sistema, un método de entrenamiento adaptado a nosotras, un libro que sin duda nos ayudará a todos los niveles. ¡Disfrutadlo!
Patricia Conde Galindo
Presentadora de televisión, humorista, actriz y empresaria de moda.
Conocida por los programas de humor Sé lo que hicisteis y El Informal o por doblar a Lucy Wilde en la saga Gru, mi villano favorito.
Premio Antena de Oro a la Televisión 2006, Premio ATV a la Mejor presentadora de programas de entretenimiento 2006, Premio TP de Oro a la mejor presentadora de variedad y espectáculos 2008.
Premio Influencer a la mejor Actriz Cómica 2011.
INTRODUCCIÓN
«La mujer debe sentir su feminidad, descodificarla y tratar de fluir en un mundo lineal».
Un día de junio del año 2008 a las 15.00 del mediodía salía de mi último día en la «uni» (estudié la carrera de CAFYD, Ciencias de la Actividad Física y del Deporte). Recuerdo que estaba loca por volver a mi isla con la cabeza llena de conocimientos y lista para entrar en el mercado laboral.
Desde que decidí dedicarme al entrenamiento y la preparación física lo supe, no me sentía totalmente cómoda entrenando a hombres. Lo siento, pero es así. Algunos te miran por encima del hombro por ser mujer, además, huelen mal, tiran flemas y más cosas que no vienen al caso… La cuestión es que sentía la necesidad de estar tranquila y a gusto currando, así que decidí trabajar solamente con mujeres, y de paso ayudarnos a todas a sentirnos cómodas en este mundillo fit.
Con el tiempo entendí que muchas de las teorías que había estudiado no encajaban con el trabajo que yo estaba desarrollando. En realidad me di cuenta tras aplicar sistemas y metodologías creadas para hombres o atletas que estaban lejos de las preferencias y necesidades de mis humanas y mortales clientas.
Te estarás preguntando ¿no hay estudios en el rendimiento de mujeres? Sí, claro que sí, pero prácticamente todos se han hecho con grupos de mujeres dedicadas al deporte profesional. Estos estudios, si bien son de gran ayuda, no aportan información del todo válida. Para que lo entiendas mejor, una mujer sometida a unos niveles
