Las cuatro preguntas más repetidas sobre el miedo en los niños
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Las cuatro preguntas más repetidas sobre el miedo en los niños

«El miedo.» Ya solo escribirlo o pronunciarlo produce una sensación incómoda en la cabeza y en el cuerpo. Y si la provoca en los padres y madres, imagínate en nuestros hijos, que carecen de recursos emocionales para analizar la situación y superarla con éxito. 

Hoy hablamos de las preguntas más frecuentes que nos hacemos las madres y los padres respecto a los miedos de nuestros hijos e hijas y contamos con la ayuda de la educadora sociofamiliar y autora de libros infantiles Tania García. 

EQUIPO PENGUIN KIDS

Entendemos de libros que molan

Somos muchas las personas que disfrutamos del miedo controlado, por ejemplo, al entrar en una atracción de feria que nos provoca sustos o al ver una película de terror a oscuras. Pero cuando esa sensación aparece sin elegirla de forma consciente, dominar esa emoción no es nada fácil; el corazón late más fuerte, somos incapaces de controlar los temblores de nuestro cuerpo y la producción de adrenalina se dispara. 

Por suerte, con algo de calma y un poco de inteligencia emocional somos capaces de dominar esos miedos más habituales o inofensivos. 

Los miedos de los adultos son tan numerosos como seres humanos hay en el planeta. Algunos temen conducir, otros tienen pánico a las alturas, miedo a hablar en público... pero hay un miedo que nos acompaña a todos los padres y madres: no hacerlo bien.

En realidad los miedos se multiplican cuando somos padres: miedo a que se pongan malos, miedo a que sean niños rebeldes, miedo a que sufran por baja autoestima, etc. 

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¿Y los miedos de nuestros hijos e hijas? ¿Qué hay detrás de esos miedos?

Lo primero es saber que los miedos surgen por un peligro real o imaginario. Los miedos reales son fáciles de identificar; algunos vienen dados por una mala experiencia y otros, incitados por nosotros mismos. Si, por ejemplo, a nuestro hijo le ha mordido un perro en el parque, es normal que, al encontrarse con cualquier otro perro, el niño o niña recuerde el suceso que le traumatizó y crea que se va a repetir siempre. Los incitados, en muchos casos por los padres, son aquellos que usamos para corregir erróneamente un comportamiento. «Si no te duermes vendrá el hombre del saco y se te llevará.» ¿Te suena? Con semejante condición es prácticamente imposible relajarse y conciliar el sueño. 

Los miedos imaginarios, sin embargo, surgen por una asociación de ideas que no tienen una relación directa con la realidad, como, por ejemplo, miedo a la oscuridad o a los insectos, pensando que ambos son más peligrosos de lo que en realidad son, o a la separación de los padres. 

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Las cuatro preguntas más frecuentes sobre los miedos

  • ¿Nos necesitan mientras tienen miedo?

Muchos padres y madres pensamos en alguna ocasión que, si estamos muy pendientes de nuestros hijos cuando tienen algún miedo, su temor se acentuará. Pero es un error creer que ellos solos van a poder gestionar sus emociones. Definitivamente nuestros hijos necesitan nuestra compañía y ayuda para superar esos miedos y que no se conviertan en algo crónico. 

  • ¿Es contraproducente que duerman con los padres?

Al ser humano le gusta y necesita dormir acompañado. Dormimos con nuestra pareja, dormimos con nuestras mascotas... ¿Por qué no dormir con nuestros hijos cuando necesitan estar acompañados para superar una mala noche? Por cuestiones biológicas, para dormir necesitamos estar completamente relajados. Si nuestro cerebro siente que está en peligro, necesitaremos la seguridad de una compañía que pueda protegernos en caso de peligro. (Recuerda los miedos imaginarios de los que hemos hablado antes.)

  • ¿Cuándo terminan los miedos? 

Los miedos no acaban nunca, sino que se transforman según la edad o la etapa de crecimiento. 

  • ¿Qué actitud debemos tomar los padres ante los miedos de nuestros hijos?

Cuando decidimos acompañar a nuestros hijos en el miedo, hemos de hacerlo sin juicios. Nuestro propio miedo hace que queramos que ese miedo pare. Sin embargo, esa decisión de acompañar a nuestros hijos significa «saber estar» a su lado en ese camino. Paciencia, respeto, gestos físicos afectivos (caricias, abrazos, etc.) o verbalizar ese miedo son algunas de las mejores maneras de acompañarles en esa fase. 

La teoría para los padres y madres está clara, pero para los niños y niñas no es fácil identificar que lo que les está sucediendo es algo pasajero y que en la mayoría de los casos es irracional. Alguien de su edad, como Luna, la protagonista de ¿Qué necesito cuando tengo miedo?, puede ayudar de forma complementaria a los más pequeños de la casa.

que necesito cuando tengo miedo

Hace poco, Tania García dio una charla para nuestros lectores en la que analizó el miedo y compartió algunos consejos de comportamiento para padres ante la emoción de miedo en nuestras hijos. 

Clica sobre el vídeo para poder aprender a suavizar esos miedos de nuestros hijos y que no prosperen en el tiempo. 

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