Lo que todas callan

Irene G Punto

Fragmento

Callan-51

Agradecimientos

Es muy difícil dar a luz sola, siempre se necesita la generosidad de unas manos a las que no les importe ensuciarse con sangre ajena, acariciar el vacío de un vientre habitado y ayudar a empujar. Y yo, en este segundo alumbramiento en menos de un año, he estado rodeada de palmas abiertas que no dudaron ni un segundo en fabricar espacios sagrados para protegerme y poder, así, volver a parir.

Gracias a mi marido por entender desde el principio que no era Eloy todo lo que llevaba dentro. He quitado mucho tiempo a nuestra familia desde que mi hijo tenía tres meses para poder encontrarme en estas palabras. Gracias por estar ahí por los dos cuando yo me encerraba a escribir. Sobre todo, en los dos retiros que necesité en Toledo y El Escorial para concebir a solas y llorar a oscuras. Te quiero flaco.

Gracias a mis padres por amar tanto a Eloy y entender que vuestra hija aún llevaba mucha vida dentro que sacar. Vosotros me habéis enseñado a no estar callada y eso es lo que he hecho. Obedecer y aullar. Gritar tan alto como he podido las dificultades que fui adivinando en mi primer año como madre y de las que tanto habéis sido testigos. Visteis mi desgarro, olisteis mi sangre en la multitud de pañales que necesité en los días donde me dejé cuidar en vuestra casa —que siempre será la mía— y oíais mi desconcierto cuando no sabía qué pecho era el que tocaba. Gracias por dejarme vuestro despacho. La mayoría de este poemario está escrito ahí, bajo la atenta mirada de los cuatro abuelos que han estado conmigo en todo momento iluminando mis sombras. Gracias papá y mamá por ser mi verdadero útero de referencia.

Gracias a mi matrón Benjamín Prado que me dio el título, los motivos y el color de cada poema. Siempre de guardia para mí, no fuera a ser que el niño naciera antes de tiempo. Un año, me dijo, nunca antes. Es lo que tienen los profesionales en buenos partos, que saben que no es lo mismo engendrar que alumbrar. Y él siempre me mantuvo firme y activa para cuidar lo primero y nunca adelantar lo segundo. Gracias maestro.

Gracias a mi matrona Loreto Sesma, la enfermera perfecta que, tirando de empatía y ternura, me ha acompañado en un proceso que, aunque en un principio parecía más ajeno a ella por su juventud, el libro nos fue enseñando a las dos que los poemas no entienden de experiencias cuando lo que se dilata sabe a verdad. Gracias caminante por no dejar ni un segundo que abandonara este libro vagina.

Gracias a Zahara que, en pleno ataque de confusión, me agarró del pecho y me dijo: «A mí también me ha pasado. Cuéntalo. Cuéntaselo a todas. Y tranquila, todo pasa». Fuiste muy importante en uno de los momentos más vulnerables de mi posparto. Gracias, astronauta, por dejarme un poco de tu espacio.

Gracias a mis amigas por las lecturas con tanto mimo que hicisteis en los inicios de esta aventura. Gracias a Eva, Laura y Chene.

Gracias a Beatriz Grande por subirte a mi tren con tu talento. Eres mi música.

Gracias Luna Miguel por tu cariño y compresión en todo el proceso.

Gracias María Leach por ese mail lleno de buena vibra.

Gracias a mi editora, Mónica Adán, por volver a confiar en mí y entender que este era el libro que tenía que salir (le había entregado otro cuando salió este poemario de entre mis piernas). Las dos nos miramos y supimos que Lo que todas callan era realmente el libro que debíamos sacar.

Y, por último, gracias a ti, Eloy. Sin versos no hay poema. Y sin ti, tu madre nunca hubiera podido poner un altavoz a nuestro reencuentro (tú y yo ya nos conocíamos de antes). Gracias por romperme entera porque solo así, he podido repararme desde la perspectiva más acertada. Respetándome a mí misma con mucho amor.

Te quiere con toda el alma, mamá.

sinopsis

 

 

 

Lo que todas callan es un poemario visceral y sensitivo sobre algo de lo que nunca se ha hablado en poesía: el posparto y el origen de los sentimientos maternales.

 

 

Cubierta

Lo que todas callan es el resultado de mi encuentro con el amor, el dolor, el silencio y la supervivencia convertido en versos dispuestos a poner luz a muchos tabúes que, como mujer y como madre, me bebí sin sed. La RAE dice que el posparto es el periodo que transcurre desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado ordinario anterior a la gestación. Pero para mí esta definición es inexacta y vengo con un puñado de poemas para enriquecerla.

 

Reseñas:
«Este libro es una reconciliación, pero también es volver a abrir unas heridas que no sanarán del todo nunca. Afortunadamente. Unas cicatrices hechas poema que me dicen que yo también estuve ahí, en ese lugar del que nadie me había hablado.»
Zahara

 

«Irene G Punto ha cogido un margen y lo ha hecho suyo. Hablo del margen de la maternidad en general, y del margen del posparto en particular. Pocas veces se había escrito así sobre un momento de la vida del cuerpo de quien fue madre en el que todo pueden ser sombras iluminadas por unas leves y diminutas luces.»
Luna Miguel

 

«Hay dos formas de ser original y merecer ser oído: decir lo que nadie sabe o lo que muchos ocultan. Este libro tiene el valor de hacer lo segundo, porque abre una ventana de la maternidad que estaba condenada y por la que ahora entra el sol y la luz, pero también el frío. Sus poemas los ha escrito Irene G Punto, pero los firmarían Anne Sexton o Sylvia Plath.»
Benjamín Prado

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