Cartas 1977-1984 (Tomo 5)

Julio Cortázar

Fragmento

A ANA MARÍA HERNÁNDEZ

París, 2 de enero de 1977

Querida Ana María:

Por supuesto, si tú prefieres, como dices, “no hablar más del asunto”, cumpliré tu deseo. Quiero que sepas solamente que las excusas a que haces referencia no existen en mi recuerdo, cosa que probablemente es culpa mía, demasiado traumatizado por lo que había sucedido. No dudo de tu palabra, y te pido perdón por haber olvidado una cosa y recordar demasiado otra; así es el corazón humano, que manda en la memoria y en otras regiones de la psiquis.

Jamás me “enojaré” por las críticas que pueda encontrar en tu tesis;1 soy loco y muchas veces tonto, pero creo que jamás he sido necio, y de alguien como tú he aprendido y sé que aprenderé todavía muchas cosas. Voy a leer tu trabajo con todo el afecto y la gratitud que merece, y te diré luego lo que pienso.

Lamento de verdad que tu trabajo se haya cumplido en un clima de angustia y de problemas graves. Ojalá los hayas superado, y seas de nuevo la Ana María que recuerdo siempre por encima o por debajo de cosas que después de todo no tienen importancia. Trata tú también de acordarte de mí como yo lo quisiera.

Y déjame llamarte bichito, y desearte un buen año, y acordarme de muchas, muchas cosas.

Julio

A GREGORY RABASSA

2/1/77

Querido Greg:

¿Por qué tanto silencio? Hace meses que espero noticias tuyas y empiezo a inquietarme. Mándame dos líneas, compañero! Feliz año para ti, Clem y la niña,

un gran abrazo,

Julio

A JOSÉ MIGUEL ULLÁN

París, 13 de enero de 1977

Querido José Miguel:

Tal vez cuando recibas estas líneas ya te habrás encontrado con Saúl Yurkievich, que te llevaba un mensaje mío; pero como quizá él haya debido partir en seguida a La Habana, prefiero comunicarme directamente contigo para facilitar las cosas.

Saúl me transmitió tus noticias y tu pedido. Inútil decirte que me alegro mucho de las dos cosas, porque hace rato que no sabía nada de ti, y me alegra saberte en Madrid por muchas cosas que eso significa para mí (y ojalá no me equivoque).

Pasando a lo que le dices a Saúl, necesito de tu parte mayores explicaciones, porque no entiendo bien de qué se trata. Desde luego me gustaría mucho colaborar contigo en cualquier edición que estés estudiando, pero necesito que me dés detalles. ¿De qué se trata, qué quieres concretamente, etc.? ¿Puedes mandarme dos líneas a vuelta de correo? A mi vez me comprometo a contestarte de inmediato.

En febrero iré a Madrid, pues he aceptado participar en un programa de TV (que dirige Soler Serrano, o Serrano Soler, ya no sé cuál es el orden de los apellidos);2 pienso quedarme unos días para ver a mis amigos y a don Diego Velázquez, de modo que sería una gran oportunidad para encontrarme contigo y charlar un buen rato. Si entre tanto adelantamos la tarea en el otro terreno, quizá mi presencia sería útil para darle término.

Espero, entonces, dos líneas. Un gran abrazo y hasta pronto,

Julio

Lo más seguro es mi dirección postal, pues la privada recibe extrañas (pero no incomprensibles) visitas. Aquí la tienes:

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

FRANCIA

A JACQUES CHESNEL

Paris, le 15/1/77

Cher Jacques Chesnel,

Merci de votre lettre. Si vous le voulez bien, on pourrait se voir chez moi le lundi 7 Février, vers 11 heures du matin. S’il y a des inconvénients, proposez moi une autre date, je serai à Paris jusqu’à la mi-Février.

Bien sûr je suis d’accord pour que M. Dutilh prenne des photos.

A bientôt, très amicalement,

Julio Cortázar

68, rue St. Honoré, 4ème.

75001 PARIS

Tel: 236-4970

Tout cela à garder pour vous seul, je vous en prie.3

A MARÍA TERESA PERDOMO DE SCHLUSCHE

París, 21 de enero de 1977

Señora María Teresa P. de Schlusche

SCHWELM

Usted sabe bien que no soy crítico, y mucho menos frente a mi propia obra. Por eso la buena crítica me enseña siempre una cantidad de cosas sobre mis libros, y usted acaba de hacerlo de una manera que me parece muy notable.4 Su conocimiento de Rayuela (sin hablar de mis otros libros) es extraordinario, y por eso su análisis evita de inmediato las superficies para ir a buscar las claves menos visibles. En ese sentido la he sentido a usted como un buzo de mi escritura, volviendo de sus exploraciones con una gran cantidad de hallazgos, muchos de los cuales yo no había sospechado.

No crea que hay falsa modestia en la última frase. Siempre he escrito como respondiendo a una pulsión en la que los elementos racionales sólo aparecen más tarde, cuando lo que cuenta para mí está dicho; por eso una indagación como la suya me permite descubrir a mi vez lo que sin duda existe por debajo de mi tarea tal como la siento y la realizo. El capítulo sobre la confusión del tiempo, por ejemplo, es revelador; nunca se me había ocurrido que hubiera todo ese juego, esas interfusiones temporales que usted demuestra tan claramente. Lo mismo ocurre con los elementos lúdicos; su capítulo sobre el juego es uno de los que más me gustan. Y también por supuesto, el referente al humor, que usted ubica en su más justa perspectiva.

Por todo eso, y por mucho más, gracias. Tener lectores como usted es la más alta recompensa para un escritor como yo. Ojalá algún día me sea dado conocerla personalmente, para hablar de tanto que nos interesa. Por ahora, y con toda mi gratitud, un saludo muy afectuoso de su amigo.

Julio Cortázar

A FÉLIX GRANDE

París, 27 de enero de 1977

Gaucho Félix:

Fíjate el trabajo que me dio poner bien la fecha del año, debe ser un impulso muy propio de mi edad, es decir que escribí 1967, con lo cual ganaba diez años, y después me salió 1976, que de todas maneras era un año menos. Ya ves que el doctor Freud es un enano al lado mío. ¡Cómo me psicoanalizo!

Todo esto es para decirte que recibí Persecución, y que te lo agradezco de veras. Es un hermoso trabajo, se lo escucha de un tirón y se queda uno como andando en esa terrible y hermosa caravana perseguida por una historia miserable y que no se decide a cambiar. Tu voz, tus palabras, y la música, todo está ahí como una acusación que al mismo tiempo es una esperanza y una seguridad de que el sol no nos ha abandonado del todo.

Esta carta tiene además un motivo agradable suplementario, y es que si estás en Madrid entre el 22 y el 28 de febrero, podremos vernos. He aceptado una entrevista en ese prograna de TV que se llama algo así como De frente o Cara a cara, ya no me acuerdo, sobre el cual me han dado garantías de calidad y de buena fe. Aprovecharé para quedarme unos días con los amigos, y la guarida de la calle Alenza será la primera que querré ver apenas llegue. Si tu teléfono es siempre el 254 2159, te llamaré apenas llegue al hotel (no sé cuál, la TV me instala en algún lado). Si no lo fuera, mándame ahora dos líneas para que no me sea difícil dar contigo.

El resto nos lo diremos tomando vino. Ahora mismo la llamas a Paquita y la abrazas muy fuerte de mi parte, a cuenta de mayor cantidad. Y también a la barra brava que siempre encuentro contigo y que confío en ver otra vez.

Hasta muy pronto, con un gran abrazo,

Julio

A SERGIO RAMÍREZ

30/1/77

Querido Sergio:

Mucho me alegra que quieras reproducir mi relato5 en Costa Rica, y desde luego cuentas con mi total aprobación. No escribí antes porque viajé y trabajé... lo de siempre.

Espero recibir noticias de tu Sandino. Ojalá se haga muy pronto.

Sé que Miterrand y Debray andan por esos pagos, y los envidio. Mis cariños a tu mujer, y un gran abrazo de tu amigo

Julio

Afectos a Samuel y a los otros amigos, y si ves a Ernesto6 dile que sigo desde aquí su acción y que lo abrazo mucho.

A JAIME ALAZRAKI

París, 3 de febrero de 1977

Querido Jaime:

Recibo hoy tu carta, y me alegra saberte bien y en plena actividad. Una de las cosas que más deseo es leer tu trabajo de introducción al insensato libro que me dedica el cronopio Ivar,7 y como le debo una carta, le pediré que me lo envíe en seguida pues aún no lo ha hecho. Lamento que te haya dado tanto trabajo como decís, pero preveo los resultados.

Quiero agradecerte mucho la invitación o invitaciones que me hacés para que vaya a La Jolla. Por el momento me es imposible aceptar por varias razones, pero esto no es ni con mucho una negativa sino la espera de condiciones más propicias. En los meses que vienen tengo mucho trabajo, y el momento central es otro viaje a Cuba, probablemente a fines de marzo. La verdad es que si yo fuera a La Jolla, me gustaría aceptar el plazo más largo, pues me gusta adaptarme a una situación dada, conocer bien a los nuevos amigos, y no pasar a lo turista por algo que sin duda estará lleno de cosas y de gentes interesantes. Tal como se presenta la situación actual, no puedo aceptar las fechas de abril a junio. En ese sentido, si la invitación sigue en pie, podrías indicarme en otra carta las posibilidades futuras en materia de fechas.

La segunda razón por la que prefiero no ir en este momento, es que espero con impaciencia y alguna esperanza (soy críticamente optimista, creo que lo sabés) la actitud del gobierno de Carter con relación al conjunto de América Latina. Si las cosas continúan empeorando como en tiempos de Nixon y Ford, me quedaré en Europa, pero si hay un asomo por lo menos de diálogo y de comprensión en ese terreno, consideraré más útil y desde luego más agradable trabajar con ustedes para que esa apertura se afirme aún más en el terreno intelectual.

Desde luego tomo muy buena nota de todo lo que me explicás sobre las condiciones de trabajo y de vida en La Jolla; estoy perfectamente seguro de que sería muy agradable, como lo fueron Norman y las pocas horas que pasé con ustedes en Los Ángeles. Sé que encontraré viejos y nuevos amigos, y que trabajar allí sería una grande y maravillosa experiencia. Por eso, si conseguimos conciliar los factores que ahora dificultan ese viaje, lo haré con una gran alegría.

Espero que si tu proyecto de pasar a Harvard se concreta, estaré entre los primeros en enterarme por unas líneas tuyas. Lo espero y lo deseo con todo cariño.

Gracias otra vez, te escribiré cuando haya leído tu trabajo, y aquí te va un abrazo fuerte de tu amigo,

Julio

Cariños a quienes, junto con vos, me padecieron durante un par de días y fueron tan gentiles y cariñosos.

A ANA MARÍA HERNÁNDEZ

8/2/77

Sí, bichito, tu trabajo me llegó hace una semana. Me voy a Londres esta tarde y a la vuelta lo leeré y te escribiré.

Te agradezco tu carta, tan de nuevo tuya, y sin embargo sigo sin comprender. Frases como “Julio... por encima o por debajo”, como dices tú (es decir yo) de tantas cosas que nunca debí haber escuchado. ¿Qué quieres decir? Y agregas: “Como si todo eso, aunque cierto, pudiera deshacer lo que sé de ti..., etc.”. ¿Por qué no me hablas con claridad? ¿Qué coño son estos Hydes and Jekylls en que según parece me transformo?

Tal vez no nos sea dado volver a vernos como un día nos vimos, desnudos y claros y tan nosotros mismos. Pero que por lo menos no haya manchas en el recuerdo y en la amistad que los dos merecemos.

Te quiere

Julio

A SERGIO RAMÍREZ

París, 17/2/77

Querido Sergio:

Qué hijos de puta los censores, pero qué buena la denuncia de La Prensa Literaria. Claro que no se podía esperar otra cosa, y siempre duele y jode, pero hay que seguir p’alante y eso sé que lo hacés vos y todos los amigos.

Me conmovieron las fotos que van con el cuento (vos estás formidable en una de ellas). Gracias por el cheque, no era necesario pero será útil.

Hasta pronto, con cariños a todos los compañeros. Mandá noticias de cuando en cuando. Un abrazo para Tulita8 y para vos de tu

Julio

Me hago un lío con tus direcciones. Te mando ésta a la Revista. Decime adónde debo escribirte en el futuro.

A GLADYS ADAMS

París, 18 de febrero de 1977

Señora:

Usted se me deja de jorobar inmediatamente con eso de las pataletas y otras bajas de presión. De ninguna manera admito que se enferme en mi ausencia, lo cual, si soy obedecido, le seguirá dando salud por muchos años según pintan las cosas. Ya ve que yo siempre saco algo bueno de lo malo, como dijo el que perdió un diente picado en un acceso de tos.

Pese a tu malísima conducta, he decidido empezar este párrafo devolviéndote el tuteo y además, oh magnanimidad, felicitándote por varias cosas: tus hijos y sus mujeres, y tus flamantes nietos (donde dice “nietos” léase of course “sobrinos”). Me alegró tanto que ellos estén tan cerca de vos, que Sergito y su mujer estén de vuelta en Mendoza, y que haya viñedos y departamentos a mano donde sin duda pasan todo el tiempo cosas dignas de cronopios. Cumplo con tu expreso pedido, y no hago ninguna reflexión melancólica sobre tu separación con Juanito; yo también creo que ciertas cosas que fueron bellas no tienen que ir perdiendo lentamente el pelo y la sonrisa; sabés que también me ha ocurrido a mí, después de 16 años de ser lo que se llama un marido ejemplar (qué ejemplar de marido, dice mi mister Hyde que vigila todas mis cartas). Sabés que tengo mucha estima por Juan, y espero que también él se sienta bien; en todo caso me gusta que guarden una relación cordial, porque también en esto yo salvé mucho de mi naufragio conyugal y me hace feliz encontrarme a veces con mi ex mujer y torcernos los dos de risa nada más que acordándonos de cualquier pavada de los viejos tiempos.

Qué buena idea tuvieron los muchachos con el Taller en memoria del gran Oso. Fijate que hace cinco días estaba buscando unas fotos que me pedían para una revista donde insensatamente me toman por un genio, y encontré las fotos que hizo Fernando un día en que nos llevó a pasear a Sergio y a mí (y a Susana, claro) y lo pasamos tan bien y el Oso estaba tan contento de charlar conmigo y yo con él, como si de veras fuese cierto el gardeleano “que veinte años no es nada”; y en verdad no eran nada ese día, y las fotos lo muestran a Sergio con una cara iluminada que es la que siempre guardaré de él.

Por mi parte vivo “solo en una multitud de amores”, como dice el Dylan (Thomas, no Bob, aunque este último también dice cosas fenomenales y además las canta, lo que tiene su mérito). Como me ha tocado el extraño destino de vivir contra el reloj, o al revés si te parece mejor, hoy a los 62 me siento mucho más joven que cuando tenía 30, y se diría que hay como una revancha, una a veces terrible necesidad de vivir hasta lo último. Pero en el fondo estoy solo, aunque de esa soledad hago una especie de laboratorio central del cual salen ramas en todas direcciones, rubias, pelirrojas, Amsterdam, negras, Soho, altas, petisas, Oklahoma, obras completas de Felisberto Hernández, Fellini, redonditas, beaujolais a ríos, flacuchas pero no tanto, Roma al sol, y ya, no te parece, pero en resumen todo lo que me pasa al alcance de esta sed. Y hasta escribo a veces, fijate, terminé un nuevo libro de cuentos que saldrá dentro de tres o cuatro meses en B.A. y que tiene un título que resume un poco todo lo que acabo de decirte: Alguien que anda por ahí.9

Gladys, yo por mí seguiría y seguiría, pero me voy pasado mañana a Madrid y tengo ríos de cosas; ya ves que las pongo un rato en cuarentena para que sepas, mi muy querida, que tu carta me trajo una vez más algo que siempre fuiste vos para mí, y que quiero que lo sepas en seguida y que cuando te dé la gana me mandes otra y así sucesivamente como corresponde en los círculos cultos. Deciles a los muchachos que les mando un gran abrazo que envuelva a las dos familias enteritas. Para vos, sin que nadie se meta en lo que no le importa, otro abrazo lleno de cariño a solas y mirándote en los ojos, y agradeciéndote un montón de cosas que jamás sospecharás pero que están siempre ahí,

Julio

Ahora tengo una dirección postal segura:

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

FRANCIA.

A SUSANA MARA

París, 18 de febrero de 1977

Señora Susana Mara.

Querida amiga:

Gracias a su visita a París y la conversación que acabamos de tener, me he informado de las intenciones que existen por parte de la Televisión Española con respecto a una posible adaptación de mi relato “Cartas de mamá”.

Este proyecto, que de por sí me agrada, adquiere para mí una significación muy especial en la medida en que usted sería llamada a desempeñar el papel protagónico en dicha adaptación de mi relato. Conociendo como conozco su trayectoria artística y sus relevantes cualidades de actriz, no dudo de que los resultados serán excelentes y de la más alta calidad estética.

Por todo ello, me es grato autorizar a la Televisión Española, por intermedio de usted, para que se lleve a cabo la referida adaptación, a reserva naturalmente de un contrato en buena y debida forma que, una vez firmado por mí, constituirá una autorización de hecho.

Señalo asimismo que la firma del contrato queda supeditada al reconocimiento por parte de la Televisión Española de mi derecho de supervisión del texto de la adaptación de mi relato “Cartas de mamá”. Me comprometo a examinar y a devolver dicho texto dentro de la máxima brevedad posible, y eventualmente a tener un contacto directo con el adaptador a fin de llegar a un texto satisfactorio para todas las partes.

Quedo, pues, a la espera de sus noticias, y le agradezco sus esfuerzos por presentar a autores latinoamericanos en la pantalla de la Televisión Española. Con la plena seguridad del éxito que ha de lograr su trabajo artístico, le hago llegar un saludo muy cordial y cariñoso,

Julio Cortázar

A HARRY MARCUS

París, 2/3/77

Amigo y cronopio Harry,

No, no escribiré más historias de cronopios pues creo en eso de que “nunca segundas partes fueron buenas”, pero en cambio sé que estarán siempre presentes en mis páginas, escondidos como el suyo (usted quería fotografiarlo y yo hago lo mismo pero con palabras). Muy bello su texto, se lo agradezco porque me trajo mucha alegría. En cuanto al cronopio en sí, quizá llegó a París pero todavía no lo he visto. A lo mejor ya está instalado dentro de un placard, y desde ahí me toma el pelo.

Gracias por ofrecerme su casa, si viajo por esa zona llamaré a su puerta.

Un abrazo,

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A JACQUES CHESNEL

Cher Jacques,

Voilà, j’ai à peine touché votre texte10 qui me semble très bien. Je n’ai pas le points de suspension entre phrase et phrase mais je sais que c’est pour l’“oralité” de la chose. Mais un peu moins, peut-être? Cela se remplace si bien par des “point et virgule” en général.

J’ai ajouté quelques oublis graves (Thelonious, Dolphy, etc.).

Merci, je pars en vitesse en España.11

Amistad,

Julio

A RICARDO BADA

3/3/77

Querido Ricardo, ya nos encontraremos otro día. Me alegra que sigas persiguiendo a Johnny Carter, pero en cuanto a Juan Fernández ando un poco perdido. Tendrás que explicármelo de nuevo.

Un abrazo

Julio

A ANA MARÍA HERNÁNDEZ

París, 7 de marzo de 1977

Bichito Ana María:

[...] Sí, anoche terminé la tesis de la señora profesora Hernández. Y qué tesis, joder. Me has dejado de cama, me has sacudido contra las cuerdas, me has rodeado de espejos para que me viera en todos los ángulos posibles, me has disecado como a una lechuza, y todo eso está tan bien (los reparos son menores, ya verás) que me cuesta recomponerme, volver a ser un poco el que creía que era, a notar que sigo entero y no pulverizado por tu láser crítico. No hay broma en lo que digo, a pesar del lenguaje; de alguna manera tengo que acercarme a algo que quema tanto.

Comprenderás que un trabajo de esa envergadura no puede ser comentado en una carta. Tú parecías, si no inquieta, un poco recelosa de mi reacción ante tus críticas; tranquilízate, la idea que me hago de mí mismo no es vanidosa, y acepto siempre que me demuestren las brechas y las falencias. Te diré solamente que en algunos momentos (el último capítulo sobre todo) tú caes en la actitud de quien desarrolla un determinado punto de vista crítico y entonces algunos de tus reparos no se aplican tanto a mis libros tal cual son sino en la medida en que no son como tu punto de vista quisiera que fuesen. Acepto desde luego tu análisis junguiano porque me parece fecundo y cierto; acepto un poco menos que la obra literaria (porque no se trata de “confesiones” o de un diario de vida) tenga que responder al itinerario del héroe y a la estructura de los mitos y arquetipos con la precisión que tú pareces demandarle. Hay algunos momentos en que te la tomas con los pobres Horacio o Juan o Andrés simplemente porque no hacen lo que tendrían que hacer. Y deduces que yo, el autor, peco por cobardía o disimulo o incapacidad de llegar al fondo. Es más que posible, sobre todo lo último, pero también es posible que mis personajes no sean tan adaptables a un esquema junguiano o campbelliano, y que les quede por lo menos un resto de libertad para hacer tonterías, traicionar o jugar o saltar a la vereda de enfrente. Porque lo terrible es lo que ya te dije en una carta (que citas en parte); lo terrible es descubrir que a la luz de una investigación como la tuya, uno llega a creer que no ha escrito nada por su cuenta, que todo estuvo determinado por las estructuras primordiales, en primer lugar, y por las influencias literarias (a su vez nacidas de estructuras primordiales) en segundo término. No es fácil sobreponerse a la angustia que una cosa así provoca. Tú llegas a trabajar sobre nombres, ciudades, detalles nimios, probando (yo creo realmente que lo pruebas, y es duro) que responden en cada caso a una fatalidad de lo profundo. Si tienes razón, es a la vez prodigioso y descorazonante; fíjate, anoche terminé un cuento que se llama “Queremos tanto a Glenda”, y mientras lo copiaba, pensé que si un día llegara a tus manos, tal vez me entere por ti de sus fuentes, sus obediencias y desobediencias, todo eso que ignoro hoy porque escribí el cuento como siempre, como alguien que canta o camina. Realmente me gustaría que algunas de las cosas que he escrito, por lo menos, no estén tan sometidas a las huellas preestablecidas por el inconsciente colectivo.

Inútil decirte que tus análisis de Poe y de Keats me parecen extraordinarios por el conocimiento minucioso de cada faceta de su personalidad y de sus obras. Ya un poco olvidado de lo que en otro tiempo estudié en detalle, las referencias, citas y fuentes vuelven desde tus páginas con una fuerza que me devuelve a treinta años atrás. En realidad el título de tu tesis es injusto para ellos, pues aunque los tratas para acercarte a mí, es evidente que los tres estamos en un pie de igualdad total, y me avergüenza leer mi nombre como centro del trabajo mientras los de Poe y Keats corresponden a las “influencias”. Pienso en tu tesis cuando sea un libro12 (porque tiene que ser un libro y lo antes posible, no imagino que un trabajo semejante termine en un archivo), y casi se me ocurren títulos como Las constantes poéticas y míticas: Keats, Poe, Cortázar, o algo así, en donde mi nombre no concentre el foco. Pero no soy nadie para decirte esto, la profesora Hernández decide, y decide bien.

Si tuviera que elegir dentro del libro, me quedaría por razones muy personales con el capítulo tercero; creo que los temas del camaleonismo y del vampirismo te han dado los ingresos más hondos en lo que buscabas. Cada página de ese capítulo está lleno de hallazgos y, para mí, de lecciones y de revelaciones.

A lo largo de todo el estudio surge la convicción de que yo no entendí nunca a la Mujer. Creo que es cierto, y lo creo con una gran tristeza. Las razones deben ser muchas, y tú insinúas o precisas unas cuantas, que también tienen que ver con Poe. Mi sexualidad nunca fue normal, estuvo llena de compensaciones y, por extraña paradoja, alcanzó en la casi ancianidad una madurez que nunca tuvo en la juventud, por razones a la vez físicas y psicológicas. Hoy, que acaso podría encontrar a la mujer en un plano de plena comprensión, me temo que es demasiado tarde, y vivo como en el verso de Dylan Thomas, “solo en una multitud de amores”. En este mismo día en que te escribo estoy una vez más en plena crisis y hace una semana viví en Madrid una plenitud espléndida. Todo se sucede a una velocidad vertiginosa, pero yo me quemo rápidamente en esa carrera de antorchas. A veces eres muy cruel en tu visión de mis “héroes” incapaces de vivir lo femenino, sobre todo con Medrano a quien quiero tanto, y el primer Andrés. Pero la mujer es siempre cruel con quien no la alcanza en sus planos más propios, y está bien que lo sea, no me quejo ni protesto.

Para que veas cómo te he leído, un reparo preciso. En la p. 38 me atribuyes autobiográficamente un texto que no tiene nada que ver conmigo sino con un amigo (que nunca supo de la alusión, pues ni eso supo ver). En la p. 44, encuentro demasiado far-fetched13 imaginar que Johnny (Carter) se conecta con John (Keats). Estas asociaciones se dan muchas veces en el libro, y casi siempre las encuentro gratuitas; lo malo es que dentro de tu línea de trabajo uno ya no sabe si puede o no negar, pues hay tantos aciertos inesperados que bien podría ser que también eso lo fuera; sin embargo hay acercamientos que (I feel it in my bones)14 no creo exactos. Incluso en este caso, el paralelo increíble que descubres entre los dos John me deja pensativo. Coño, Ana María, a ti hay que retirarte el saludo. (Para que juzgues de mis sentimientos, en la p. 47, donde sigues con el paralelo, escribí: You’re tops, babe).15

Una de las frases más deslumbradoras por la síntesis (el análisis también lo es) está en p. 80, primera frase. Yo me hubiera muerto sin saber lo que allí descubres, y creo que es cierto y bastante extraordinario, en todo caso no sé de nadie que haya operado una alquimia parecida, porque mira que trasvasar la poética de Keats en la de Poe es algo que se las trae... ¿Sabías que escribes maravillosamente bien? En p. 87, eres tú quien trasvasa a Keats y a Baudelaire a la mesa de disección de Lautréamont: very brilliant, little bug, very brilliant and beautiful.16 Llegas incluso a aprovecharte del azar, como todo poeta, como en la p. 96 donde, con aparente indiferencia, haces notar que yo traduje a Poe en la ciudad donde murió Keats, cosa que jamás se me había ocurrido pensar aunque vivía exactamente a dos cuadras de la casa de Keats. Y cuando entras a tratar del vampirismo, aciertas plenamente. No estoy seguro de que tengas razón cuando te refieres al capítulo suprimido de Rayuela; en ese entonces me guié exclusivamente por razones estéticas, pues los dos capítulos estaban separados por dos años de trabajo, y al revisar el monstruo total me di cuenta de que había una repetición monótona en el uso de los piolines y decidí suprimir el capítulo inicial. Naturalmente tú dirás que la razón estética no impedía otras, etc., y no puedo discutirlo; el problema a estas alturas del pavor y las revelaciones es que uno no puede discutir nada, porque incluso la discusión te daría otro punto de apoyo, horrenda Sherlock. ¿Cómo no caerse decúbito dorsal cuando descubres la asociación Polidor-Polidori? El restaurante Polidor existe en París, lo sabes; ergo, si Juan lo eligió entre otros diez, fue porque... Polidori. Me da frío en la nuca, bichito, todo eso sin hablar de Butor-Bathori, joder con la nena.

Protesto (si puedo): no hay parodia de Le Fanu en la escena de Frau Marta y la chica inglesa. Pero ya ves qué poco puedo protestar; todo ese capítulo es para mí lo más alto y bello del libro. Con muchas otras cosas, como p. e. la p. 131, segunda mitad, perfecta.

¿Qué hacer contigo, salvo estrujarte minuciosamente? Tu descubrimiento de los Fatherless writers,17 p. 157, me deja sin aliento; ahora resulta que yo estaba atento incluso a la familia de mis escritores admirados... “Mañara-maraña-araña”18 es otra inferencia más que curiosa, y en cuanto a “Cuello de gatito negro”, la asociación con los poemas de Keats me parece a la vez vertiginosa y plausible, ya uno no está para nada a estas alturas. (En la línea 16 de la p. 178 confundiste significativamente el nombre de Lucho con el de... Juan. ¿Hago una tesis sobre esto?) El paralelo Acteón-Lucho, otra sorpresa un poco aterradora. Ah, señora, protesto por el hecho de que en p. 194 usted le atribuye a Horacio “ambiciones literarias”; que yo sepa, sólo las tenía metafísicas, pero usted mezcla autor con personaje, lo cual está muy mal, vaya a un rincón y cuente hasta cuarenta.

Bueno, creo que te he dado una idea de lo que siento y de lo que pienso y de lo que me empavorezco; supongo que estarás muy satisfecha, sobre todo de esto último. En serio, tu trabajo es una gran maravilla, y yo quiero que lo publiquen para que todo el mundo me vea como de veras soy, una maraña de caminos no cumplidos, un hombre como cualquiera que se pasó diez libros manoteando puertas y ventanas no siempre bien elegidas, y que creyendo escribir una escena original en “Relato con un fondo de agua”, plagió sin saberlo a Usher. Y Usher, ¿a quién plagiaba? Lieber Jung, el único escritor original pudo ser Adán, pero no está probado que supiera escribir.

Es curioso que del conjunto de tus críticas restrictivas, lo único que me apena por razones sentimentales es tu visión de Medrano. Yo le tengo cariño a Medrano, y nunca vi su actitud final como un rechazo frente a Claudia, muy al contrario. En cuanto a su sueño, otro plagio ignorado de “Ligeia”, me da ganas de emborracharme con hipocrás y olvidarme de todo por varios años. Sin hablar del acercamiento entre la homosexualidad de Valentín y el acto de “sodomizar” a Rocamadour... ¿No se le fue un poco la mano, doctora?

Bueno, basta. Escríbeme cuando tengas ganas porque quisiera saber que te llegó esta carta por muchas razones, quisiera saber que estás bien, quisiera saber que me querés todavía un poquito a pesar de estar enterado de que soy un asesino sádico y un plagiario.

Nunca podré agradecerte bastante todo lo que trato de agradecerte en esta carta.

Un beso,

Julio

A DARÍO LANCINI

París, 13/3/77

Amigo Darío Lancini, acabo de recibir por Sergio Pitol su maravilloso oiradario. Gracias, muchas gracias por estas horas fascinantes que he pasado con su libro, un libro interminable porque se vuelve a él una y otra vez, a solas y con los amigos, en plena calle, en pleno sueño.

Me ha hecho usted un regalo que no olvidaré nunca. Al mostrarnos así las dos caras del espejo,19 nos enriquece en poesía, nos entraña en el vértigo de la palabra. Gracias,

con un abrazo,

su amigo,

Julio Cortázar

A ÁNGEL RAMA

París, 15 de marzo de 1977

Mi querido Ángel:

Aquí tenés las páginas sobre Felisberto,20 que me nacieron en una medianoche después de leer mucho sobre él y rondar de nuevo sus cuentos y pensar tanto en Montevideo y en Buenos Aires.

Creo recordar que te las había prometido para abril, después de tenerte esperando mucho tiempo, y ya ves que te llegan un poco antes, cosa que espero sea buena para tus planes de edición.

Me alegro de haberlas escrito y que respondan desde muy hondo a mis sentimientos hacia Felisberto, porque en algún momento la fatiga y el exceso de trabajo me crearon una mala conciencia muy grande con respecto a vos. Me gusta cumplir con los amigos, y aunque un poco tarde ahí va lo prometido. Que te encuentre bien, así como a Marta,

y ojalá tenga pronto noticias de ustedes, a la espera de volver a encontrarnos en algún lugar del mundo.

Un gran abrazo de

Julio

No sé si tenés mi dirección postal, la única segura (me han roto dos veces el buzón de mi casa, y la literatura no tenía nada que ver con eso, podés estar seguro!):

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A HARRY MARCUS

19/3/77

Amigo Marcus:

La idea de “El último poema” es excelente, y le agradezco su envío, así como los otros recortes.

Ya se imagina cuánto trabajo tengo y lo imposible que me resulta una correspondencia regular con mis amigos. Pero quiero que reciba estas líneas de gratitud y de amistad, de cronopio a cronopio.

Un saludo muy cordial,

Julio Cortázar

A OFELIA CORTÁZAR

París, 7 de abril de 1977

Mi querida Ofelia:

Contesto con mucho atraso tu larga carta que tanto gusto me dio leer. En ella me contabas con todo detalle la mudanza y la instalación en el nuevo departamento, y gracias a vos pude hacerme una idea muy clara de cómo es el nuevo bulín y la forma en que mamá y vos están arreglando las cosas para sentirse cómodas y vivir mejor que en Artigas. Me alegró muchísimo, te aseguro, que me dijeras que Beatriz había estado como siempre cerca de ustedes, pues ya sé qué buenos y generosos amigos son Miguel y ella,21 y te pido como primera cosa que les dés un gran abrazo de mi parte. Si no les escribo es porque vivo una vida de loco, viajando todo el tiempo (esta misma noche me voy a Italia por diez días, y acabo de volver de España!!); las causas de esos viajes no te las explicaré ahora, pero espero que llegue el día en que pueda hablar con todos ustedes y ponerlos al tanto de muchas cosas.

Bueno, comprendo que los problemas económicos son difíciles, pero quiero que sepas que yo siempre estaré presente para ayudar a mamá y a vos cuando haga falta. Las sumas que exigió la compra del departamento han sido un golpe bastante fuerte para mis finanzas, pero eso no importa pues sigo trabajando y no pasará mucho sin que pueda organizar un envío regular de refuerzos, de manera que mamá no esté angustiada y se sienta segura. Confío en vos para tenerme al tanto de las novedades en este sentido, y no vaciles nunca en hacerme saber lo que sea.

Te imaginás que la muerte de Hetty22 me deprimió profundamente, pues aunque estaba seguro de que no podía tardar dadas las noticias anteriores, su pérdida ha sido un duro golpe para alguien que la quería mucho como yo. Toda la infancia volvió de golpe, con recuerdos inolvidables, y pasé muchos días sintiéndome muy mal y teniendo que distraerme de las maneras más estúpidas para ir saliendo poco a poco del pozo. Ya estoy mejor, desde luego, y este viaje que haré a Italia me ayudará (a fuerza de ocupaciones) a mejorarme del todo.

Bueno, hermanita, que estas líneas las encuentren bien, que todo esté marchando bien en el bulín (empezando por el bendito ascensor) y decile a la gordita que ahora no tiene excusas para no darse unos paseos por el barrio aunque sea para comprar el diario. Mis cariños a todos tus amigos, que son también los míos, y un beso grande de tu hermano viejo.

Julio

A ANTONIO SAURA

24/4/77

Querido Antonio:

A la espera de que le pases a Julio Silva los materiales que irán en mi librito, necesito con urgencia una fotocopia de los textos que te di, pues me encuentro con que he perdido una parte y sólo tengo cuatro o cinco.

Por favor, ¿puedes enviármelos? Estamos mandando ya los textos a México para componer, y te agradecería mucho que me resolvieras este desagradable problema.

Perdóname la lata, Antonio, y hasta pronto, con cariño para Mercedes y un gran abrazo para ti de

Julio

La dirección más segura es:

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A MIGUEL OTERO SILVA

Nancy, 4 de mayo de 1977

Querido Miguel:

Tengo un pedido que hacerte, y trataré de explicártelo en unas pocas líneas, confiando en que María Teresa podrá ampliar los detalles si fuera necesario.

Hace tiempo que trato de colaborar en el trabajo que hacen los chilenos con el Museo de la Resistencia Salvador Allende. Como sabes, este museo que no había llegado a inaugurarse en Chile en tiempos de la U.P., quedó en manos de la Junta. Muchos y grandes artistas habían enviado obras como prueba de solidaridad con el pueblo chileno, y todo eso se perdió en el momento del golpe. El organizador del museo, Mario Pedrosa, pudo salir de Chile y vive en París. Tanto él como Matta23 y otros artistas chilenos pensaron de inmediato que el museo debía ser reconstituido en el exilio y llamarse “museo de la resistencia”. La idea tuvo éxito, y ayer el Museo fue inaugurado en el Festival de Nancy. Es una hermosa colección de arte moderno, con obras internacionales.

El Museo va a viajar a Berlín y a Avignon en los próximos meses, pero su destino posterior es incierto pues no existe una sede donde instalarlo, y además esta idea de una sede no nos gusta a quienes quisiéramos que el museo siga viajando por el mundo como un símbolo de la resistencia chilena, sin hablar de que su repercusión sería infinitamente mayor si pasara continuamente de un lugar a otro. Puedes imaginar que cada nueva presentación permitiría un gran trabajo político y cultural, debates, conciertos, cine, etc.

Los responsables del Museo piensan que en el plano práctico lo mejor sería instalar las obras en un par de camiones, que se convertirían en el depósito permanente y ambulante de la muestra. Toda Europa, para empezar, podría ser “cubierta” en esa forma, y el museo llegaría a una gran cantidad de países y ciudades, sin problemas mayores. El problema es, como siempre, la financiación de este equipo. Los compañeros chilenos descuentan que alguien como Matta, siempre generoso, contribuirá sustancialmente a la financiación, y por mi parte yo he pensado que si estás de acuerdo con el proyecto, es posible que puedas movilizar fuerzas en Venezuela con el mismo fin. Para ubicarte mejor, pero sólo como una hipótesis de trabajo, pienso que si el Museo recibiera por tu lado una ayuda cifrable en diez mil dólares, la continuidad y la acción del Museo se volverían perfectamente factibles; aquí se piensa que con un total de 25 o 30 mil dólares se podría contar con todo el equipo y la gestión necesarios.

Dime qué te parece la idea, y si la ves factible, entonces te pondré en contacto con los responsables directos, pues yo soy el eterno compañero de ruta y no intervengo directamente en nada de esto. Incluso procedo a mi manera en este caso, sin dar difusión al hecho de que te escribo; si la cosa saliera bien, sería magnífico; de lo contrario, queda entre nosotros y no se habla más.

Querido Miguel, que estas líneas te encuentren bien. Ugné te envía un abrazo, y yo todo mi cariño de siempre,

Julio

Mi dirección postal segura (la otra ha sido saqueada ya dos veces) es:

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01.

AL COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON ARGENTINA EN HOLANDA

París, 10 de mayo de 1977

A los compañeros del S.K.A.N; en Amsterdam.

Estimados compañeros:

A mi regreso del Festival de Nancy encuentro su carta del 26 de abril.

Mis obligaciones de trabajo relacionado con los problemas que ustedes saben, no me permitirán asistir a la reunión del Tribunal a la cual me invitaron.

Confío, sin embargo, en tener la oportunidad de visitar Holanda dentro de poco tiempo, y en esa oportunidad hablaremos sobre la posibilidad de que mi presencia en ese país nos permita algunas actividades útiles. No dejaré de ponerme en contacto con ustedes cuando llegue el momento.

Saludos muy cordiales,

Julio Cortázar

A JUAN LUIS CEBRIÁN

París, 20 de mayo de 1977

Señor

Don Juan Luis Cebrián

Director de EL PAÍS

MADRID

Señor Director:

Con mucho retraso, recibo un ejemplar de El País Semanal (domingo, 10 de abril de 1977) en el que figura una entrevista que me hiciera mi amigo José Miguel Ullán en Madrid.

Para mi gran sorpresa, veo que en la presentación de dicha entrevista se me califica de militante comunista. Como esta calificación es falsa, y perfectamente gratuita, le pido que el periódico publique inmediatamente la rectificación que corresponde. Le ruego asimismo que me haga enviar un ejemplar a la dirección que indico más abajo.

Saludos atentos de

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS     CEDEX 01

FRANCIA

A JOSÉ MIGUEL ULLÁN

París, 20 de mayo de 1977

Querido José Miguel:

Sí, todo esto ha sido bastante desgraciado. Coincide con mi experiencia global en esos días de Madrid, los cortes en el programa de la TV,24 la conducta de un periodista a quien tuve que decirle lo que pensaba de su persona, y en conjunto una tendencia a falsear las cosas y a sacarles partido por donde más conviniera.

No te preocupes más de la cuenta. Le he escrito unas líneas, como lo hiciste tú, al director de El País. Te adjunto copia por las dudas. Creo como tú que el diario está utilizando el hecho de que no podemos dejarlo en descubierto pues le haríamos el juego a muchos cabrones. Pero en todo caso, ya que no publicaron tu carta, te ruego verifiques si sale la rectificación que pido, pues si no es así, buscaré una manera menos agradable para ellos de que se aclare ese jodido asunto.25 Ya te imaginas que ser calificado de militante comunista no arregla mis cosas en ciertos contextos locales; una rectificación siempre es útil en un rincón del bolsillo.

Gracias por el volumen sobre Fraile,26 que me va a dar un buen fin de semana de lectura y de placer visual. Con respecto al cuento prometido, tengo uno inédito que me gusta bastante y que se llama “Queremos tanto a Glenda”. ¿No podría Rayuela mandarme una carta oficial con los detalles de la cosa? Mi agente literario (que de paso es mi amiga) me arma unos líos terribles cuando falta un contrato o un cambio de cartas formales; y tiene razón porque después le pierde la pista a las cosas y le complica la vida inútilmente.

Hasta pronto, un gran abrazo,

Julio

A RICARDO BADA

París, 20 de mayo de 1977

Querido Ricardo:

Anduve de viaje y después enfermo, con lo cual la pila de cartas a contestar se volvió la torre de Pisa. Ahora llego a la altura de la tuya (viene a ser en el tercer piso más o menos) y veo que esperabas respuesta antes del 15, en que te ibas a España. Supongo que te reexpedirán estas líneas, y disculpá la fayuteada, pero gripe y aviones tuvieron la culpa.

No tengo a mano tus cartas anteriores, y no entiendo demasiado bien la propuesta, pero desde luego pienso que ya es tarde y que lo mejor es que consideres mi respuesta como negativa. Tengo mucho trabajo durante el verano, y no podría concentrarme en un texto extenso. De todos modos, ya que no me acuerdo bien de la cosa, y si todavía valiera la pena que me la explicaras, hacelo en cuatro líneas y yo te diré entonces definitivamente cuál es mi posibilidad.

Hasta cuando quieras, con un abrazo,

Julio

A JAIME ALAZRAKI

París, 25 de mayo (que amaneció frío
y lluvioso…) de 1977

Querido Jaime:

Dos líneas para agradecerte tu carta del 18 de este mes. Lamento que la majestuosa lentitud harvardiana te tenga todavía a la espera, y confío en recibir pronto la buena noticia de que todo está resuelto. Por lo que se refiere a mí, soy el primero en lamentar la eventualidad de una estancia en La Jolla sin tu presencia amiga, pero todo eso es tan aleatorio que no creo que tengamos que preocuparnos más de la cuenta. Como te dije en mi anterior, no me disgusta la idea de ir a pasar un tiempo bajo cielos californianos, y quiero que lo sepas y que llegado un día propicio se pueda encontrar le lieu et la formule.

Inútil decirte que siempre me conmueve saber que sigues trabajando sobre mis textos, y si el año que viene estás todavía ahí y das tu curso en inglés, a lo mejor me cuentas entre tus oyentes; cosas más extrañas se han visto en mi vida, y sigo creyendo que cuanto más absurdo es un hecho, más posibilidades hay de que sirva para algo. Bromas aparte, me alegra saber de ese curso, puesto que me decís que el nivel de los estudiantes es bueno, cosa que te debe estimular considerablemente.

En estos días espero que Jaime Salinas me mande ejemplares del librito de cuentos que está por salir en Alfaguara; me gustará saber qué piensas de algunos de ellos, porque yo mismo no lo veo tan claro (y no lo lamento, porque estar seguro es casi siempre perder el tiempo en otros planos).

Mándame dos líneas cuando tengas noticias sobre Harvard, afectos a los amigos que sabes y que siempre recuerdo, y un abrazo grande de tu cronopio

Julio

A EVELYN PICON GARFIELD

París, 26 de mayo de 1977

Querida Evie:

Me alegró mucho recibir tu carta, y tener noticias tuyas. Haces alusión a una carta que me escribiste hace poco, y dices que no te la contesté. Es posible, pero no me acuerdo de haber recibido nada de ti desde hace mucho tiempo. La verdad es que estoy siempre abrumado de trabajo y de correspondencia, y a veces hay cartas que se van quedando debajo de una verdadera montaña, y mi memoria ya no es lo que fue en otros tiempos; de modo que perdóname si no te la contesté, no fue por mala voluntad ni mucho menos; ya sabes que te quiero mucho y que no te olvido.

En todo caso tu nueva carta me da la oportunidad de redimirme un poquito ante ti, pues ya ves que te contesto en seguida. He preparado dos cartas dirigidas a los centros que me indicas, y las enviaré al mismo tiempo que ésta; para tus archivos te mando copia de una de ellas, y allí verás lo que pienso de ti, y que es lo mínimo que puedo decir de alguien a quien tanto respeto y admiro en el plano de tu trabajo. Confío en que esas cartas se agreguen a muchas otras para ayudarte a obtener el trabajo que necesitas, y espero que me tengas al tanto de las novedades llegado el momento.

Estoy en París, trabajando mucho aunque no en literatura. Chile y la Argentina me llevan mucho tiempo en numerosas actividades que puedes imaginarte, y que además suponen viajes, mesas redondas, artículos... De todos modos terminé un libro de cuentos que va a salir pronto en Madrid y Buenos Aires, y que se llama Alguien que anda por ahí. Un día me dirás qué te parece alguno de estos relatos.

Hasta pronto, Evie, y muy buena suerte en tus gestiones. Afectos a Luis y a tus hijos, y para ti un abrazo muy fuerte de tu siempre amigo

Julio

A FÉLIX GRANDE

1/6/77

Gaucho:

Gracias por la fotocopia de la carta de Rodolfo.27 De veras lamento no ir ahora a Madrid, pero será en noviembre y nos veremos largo. ¿Renunciaste a un viaje por la Provenza? Thiercelin me había hablado de la posibilidad, pero me ha dicho que por ahora no puedes.

Me alegra que publiques los diálogos con Sara Castro Klaren.28 En el plano de las entrevistas recordaré prudentemente a la Mano Negra y haré repetidos elogios a la democracia liberal y bien peinadita.

Gaucho, abrazos a la Paquita y para todos el afecto de

Julio

A ENRIQUE FIERRO

2/6/77

Amigo Enrique Fierro,

Gracias por el número de la revista de la Confederación. Su contenido me parece excelente y necesario –más que nunca. Bonito nombre, Manatí.

Un abrazo de su amigo,

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A FERNANDO URÍA

París, 6 de junio de 1977

Querido Fernando:

Ya estarás pensando que soy un olvidadizo o un ingrato. La verdad es otra: vivo un tiempo abrumador de trabajo, Chile y la Argentina me llevan días y días de quehacer, tratando de ayudar desde aquí a quebrar esas malditas tiranías que están acabando con nuestros pueblos. Pero no olvido a mis amigos, y la presencia de Cuba en París me consuela un poco de tanta distancia física. Hace muy poco pude escuchar a Silvio y Pablito,29 los amigos de la embajada me traen y me llevan mensajes de afecto, y como me conoces bien ya sabes que de alguna manera estoy siempre con ustedes, allá.

Desde luego, la tristeza tuvo también su cuota en estos tiempos. Lezama, como me lo recuerdas, y Saúl Yelín, a quien acababa de ver en París durante una semana de cine cubano, y a quien encontré joven y dinámico como siempre. No es fácil habituarse a estos enormes huecos en nuestras vidas; pero por otro lado voy sabiendo de cosas que suceden en Cuba y que espero sean favorables, esa posibilidad de ir saliendo con dignidad y sin concesiones de ese largo y terrible sitio que ustedes supieron mantener con tanto coraje.

Ojalá pueda ir a verlos –y a verte– antes de que pase mucho tiempo. En el interín, un abrazo a todos los compañeros de la Casa, y si ves a Marcia, dile a la señora Directora de Teatro del Ministerio de Cultura (suena bien, ¿no?) que siempre la recuerdo con el mismo cariño y la misma admiración.

Abrazos, y que la historia te abra grandes los brazos: he sido testigo de todo lo que has hecho y haces para que ella retribuya tus esfuerzos.*

Tu amigo

A PATRICIO CATANESI

París, 6/6/77

Amigo Patricio Catanesi:

Muchas gracias por su hermoso Homenaje a Marcel Duchamp. Si de algo estoy seguro, es que el marchand du sel hubiera tenido una gran alegría al conocer ese testimonio de admiración, puesto que responde tan de cerca a su visión del mundo y a su especialísimo sentido de la belleza y del humor.

Gracias otra vez, con un saludo de su amigo

Julio Cortázar

A RICARDO BADA

13/6/77

Querido Richard (pronunciado Ríjard):

O.K.

Para septiembre, ni un día antes (es mi mejor posibilidad de hacerlo mucho antes, por pura alegría de tener tanto tiempo).

Un abrazo

Julio

Macho dulce se me ha perdido entre montañas de papeles. Ya aparecerá, espero. Por ahora, usted perdone y disculpe, como decía un lechero de Bánfield (Pcia. de Buenos Aires).

A NORAH GIRALDI

París, 14 de junio de 1977

Muy estimada Norah Giraldi:

Me da mucha vergüenza escribirle con un retraso que ya se puede contar en años, e incluso tengo miedo de que usted ya no esté en Lille y que nunca reciba estas líneas. Se las envío de todos modos, por muchas razones.

En primer lugar, quiero agradecerle lo que me escribió, y su libro sobre Felisberto. Además, porque ese libro me fue precioso para algo que le voy a contar en seguida.

Hace un año, Ángel Rama me pidió unas páginas de introducción a la edición que prepara en la editorial Ayacucho sobre las obras completas de Felisberto. Esto sucedía en Caracas, y a mi vuelta a París me encontré con su libro. Antes de empezar mi trabajo, lo leí con un enorme placer, porque allí hay una cantidad de cosas que solamente usted conoce, y que expone de una manera que estoy seguro le hubiera agradado a Felisberto. Cuando llegó el momento de redactar la introducción, que hice en forma muy personal (una carta a Felisberto, imaginaria y anacrónica por supuesto, pero que para mí vale como si él hubiera podido recibirla y leerla), muchas páginas y referencias de su libro me fueron utilísimas, y como es natural las cité. Le digo esto para que sepa que colaboró en un acto de amor y de fidelidad hacia un escritor que cada día creo más grande y más “adelantado”.

Desde luego, cuando Rama me envíe ejemplares de la edición (saldrá, pienso, el año que viene) le haré llegar inmediatamente uno, seguro de que le agradará recibirlo. Por otra parte, usted me habla de su proyecto de reeditar su libro en forma completa, y con la iconografía de que dispone; pienso que llegado el momento podríamos encontrar sin mayores dificultades un editor, ya sea en América Latina o en España; piénselo y, si sigue interesada por ese proyecto, dígamelo y veremos juntos la manera de encontrar quien lo publique.

Yo viajo mucho (por razones nada literarias, ay, sino por todo lo que hay que hacer por nuestros desdichados países del cono sur) y a veces paso meses lejos de París. De todos modos le anoto mi dirección postal más segura, y le ruego me envíe unas líneas cuando tenga tiempo. Si le ocurre venir a París, avíseme con alguna antelación para que podamos encontrarnos.

Querida Norah, vuelvo a pedirle disculpas por la demora de mi respuesta. Y ojalá le lleguen estas líneas, y me las conteste.

Un abrazo de su amigo

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A ÁNGEL RAMA

París, 27 de junio de 1977

Querido Ángel:

Me alegro de que nuestra correspondencia se ponga al día, y te mando dos líneas para responder a tu pedido.

La gente que ha trabajado sobre Rayuela es mucha, como lo sabés de sobra, pero entiendo que aquí se trata de elegir a alguien que sea capaz de sintetizar una presentación de manera lo más clara y abierta posible. No hay duda de que entre los nombres que me citás, Jaime Alazraki y Davi Arrigucci están más que calificados para ese trabajo. Lo mismo podría decirte de Saúl Yurkiévich; en cuanto a Josefina Ludner y Ana María Barrenechea, no me acuerdo mucho de la primera, y no sé si la segunda tendrá ganas a estas alturas de ocuparse del trabajo, aunque desde luego lo haría bien. Yo, personalmente, prefiero a Arrigucci o a Alazraki porque me parece que van más lejos y ven más cosas. El caso de Saúl es distinto; él también puede ver una cantidad de cosas, pero en estos tiempos tiende a escribir de una manera que acaso comprometa la claridad de la presentación; con frecuencia he tenido que “descifrarlo” en el curso de algunas lecturas.

No olvides tampoco a Evelyn Picon Garfield y a Lagmanovich; tampoco a Graciela Maturo y a Lida Aronne de Amestoy, que en su día trabajaron y publicaron bastante sobre Rayuela.

En resumen, vos verás finalmente mejor que yo, pero ya ves que no solamente me gustan las personas que citás sino que te agrego otras para facilitarte la cosa si te fallaran los otros. Madre mía, si alguien me hubiera dicho hacia el año cincuenta y ocho que alguna vez este condenado libro le iba a dar tanto trabajo a la gente, no lo habría creído.

OJO/ Nos estamos olvidando, sobre todo en el aspecto cronológico, a Marta Paley Francescato, que a mi juicio es quien ha hecho la mejor bibliografía sobre mis textos. Tenela en cuenta porque siempre trabajó bien sobre mis libros. Y por último (but not least!) está Ana María Hernández, que también sabe mucho más que yo sobre Rayuela y lo ha demostrado en muchos trabajos que andan por ahí.

Bueno, que todo esto te sirva de algo. ¿No vienen pronto a tomar vino con nosotros a París? Decídanse, los esperamos. Un gran abrazo a Marta, y para vos la gratitud y el afecto de tu amigo

Julio

Me llegó el cheque. Gracias. Lástima que no esté Felisberto para bebérmelo a medias con él.

A ANA MARÍA HERNÁNDEZ

París, 29 de junio de 1977

No, bichito, no es silencio deliberado, ni bronca, ni nada que se le parezca, muy al contrario. Es simplemente esta perra vida con sus Pinochets y sus Videlas, que me arranca de mí mismo y me tiene todo el tiempo en reuniones, viajes, mesas redondas (en general con tipos más bien cuadrados) y así va la cosa. Ocurre que en ese interín la correspondencia con los amigos se va quedando cada vez más arrinconada en un borde de mi mesa, hasta que un día la pila entera se cae al suelo y yo tengo una crisis de vergüenza y de asco y de ternura, y comprendo que han pasado dos meses desde que me escribiste una hermosa carta, y que te debo respuesta. Una respuesta que será, como siempre, insatisfactoria, porque ya dentro de una hora justita tengo que estar fuera de mi casa, etc. Pero lo mismo te escribo, bichito, y lo mismo te quiero. (Debo agregar que tu tarjetita llegada hace pocos días fue el detonador de toda esta culpabilidad acumulada, y que me hizo sentir muy mal al darme cuenta de que tenía tamaña deuda con vos.)

Serías más tonta que de costumbre (aquí estoy viendo tu cara y me río) si pensaras que todo lo que me contaste sobre esa otra persona podía llevarme al silencio o al olvido. Estoy –estamos, lo sé– muy por encima de celos de ese tipo; y además, ¿con qué derecho podría yo sentirme celoso? Me dirás que los celos no se apoyan en derechos, pero por lo menos tienen que ser coherentes con una situación concreta, y no es el caso. De modo que quítese esas ideas de su cabecita loca, como enseña un tango, y tenga la seguridad de que su viejo amigo la sigue queriendo igualito y parejito y sin tormentas à la Oklahoma, horresco referens felizmente sepultado ya en el olvido.

Me gusta mucho tu idea de publicar tu tercer capítulo, tan justamente amado por ti y por su destinatario, en Hispamérica;30 creo que se ajusta muy bien al nivel y al público de esa revista y además le tengo mucho cariño a Sosnowski y me alegrará mucho si le das ese texto (él, creo, se alegrará tanto como yo). En cuanto a enviar la segunda parte a New Directions31 pienso que es también una buena idea, aunque hace años que no sigo de cerca la revista y no sé en qué anda, pero puedo imaginarlo.

La cuestión de los “plagios” no es acaso tan sencilla como me lo explicas en tu carta. Quizá yo reaccioné demasiado sensiblemente (traumatismos de infancia: mi madre tratando de saber si yo había plagiado un soneto que le regalé a los doce años, y que era total y absolutamente mío, y además perfecto como forma, cosa que ella no podía creer, pobre). Desde luego comprendo que no me acusas de plagiar, pero lo que pasa es que yo sólo puedo aceptar el paso subterráneo de influencias; jamás he sido ni soy sensible a ellas cuando escribo, y es sólo après coup cuando lo descubro, es decir cuando algún crítico lo descubre y me lo muestra. Pero no creo que la cuestión sea importante, se trataba simplemente de explicarte mi sentimiento frente a ella.

¿Qué planes tienes, cómo te sientes? Yo me voy en principio a Saignon la semana que viene, pero lo hago en un período difícil de mi vida, todo se resquebraja bastante en torno y aunque yo me sienta mejor que nunca (toco madera con gran énfasis), se me hace difícil trabajar, leer y sobre todo escribir. Alfaguara acaba de publicar en Madrid un libro de cuentos que se llama Alguien que anda por ahí. Me deben ejemplares, razón por la cual no puedo enviártelo ahora, pero si no lo encuentras pronto en Nueva York, avísame y te hago llegar uno. Entre esos cuentos hay varios que te explicarán mejor que esta carta lo que acabo de decirte sobre mi vida presente. Mejor así, por lo menos la desdicha puede dar alguna cosa en otro plano, un buen rato a un lector, una solidaridad lejana.

Ya ves, bichito, que estoy muy lejos de querer apagarte el mundo como me dices en tu tarjeta. No solamente no es así sino que te mando por sobre separado un grandísimo sol de tamaño natural, con millones y millones de bujías y de voltios y de megatones y de megaterios, para tu uso particular. Lo tirás al espacio con ayuda de un cañoncito que ya te prestarán en algún cuartel, y brillará solamente para vos y a veces un poco para mí. Bromas aparte, quiero que sepas que te quiero siempre mucho, y que te agradezco los mensajes y tu paciencia (de las impaciencias es mejor no hablar, y aquí queda espacio libre para que pongas otras de tus caras muy especiales..........).

Un gran beso,

Julio

A ROGER STONE

París, 29 de junio de 1977

Señor Doctor Roger Stone,

Director del Center for Inter American Relations

New York

Estimado señor Director:

En el curso de los últimos días he recibido diversas comunicaciones y pedidos referentes a la presencia del Doctor Ronald Christ en Chile y sus actividades intelectuales en dicho país.

Después de haber considerado atentamente las diversas opiniones que se enfrentan con respecto a la visita del Dr. Christ a Chile, creo de mi deber decirle lo que sigue, en la medida en que he estado vinculado con el Centro, he sido un colaborador de Review, y conozco y aprecio el trabajo que cumple el Centro en materia de relaciones inter-americanas.

En primer lugar, no pongo en duda las manifestaciones del Dr. Christ. No es el único que, en circunstancias análogas, sostiene que hay que distinguir entre un pueblo y su gobierno, y que un intelectual debe tratar de mantener un contacto con el público al margen de la situación política que pueda estar reinando en un país determinado. Hace treinta años, en mi país, la Argentina, conocí este tipo de problemas y tuve que decidir entre seguir ejerciendo la docencia y aceptar por lo tanto el régimen político que tomaba el poder, o alejarme de la universidad. Opté por esta segunda posición, pues estaba seguro de que no me sería posible mantener la libertad de palabra y de pensamiento frente a un régimen que controlaría estrechamente las actividades universitarias. Algunos de mis colegas, en cambio, pensaron lo que piensa el Dr. Christ y optaron por quedarse en sus puestos; los hechos les demostraron muy pronto que se habían equivocado, y su destino consistió en plegarse a las consignas del momento o ser expulsados de sus cargos.

Si bien las actividades del Dr. Christ no dependen del gobierno de Chile, de hecho la situación es la misma, puesto que se conoce de sobra la monstruosa dureza que el régimen de Pinochet aplica en materia de enseñanza, la supresión de todas las disciplinas vinculadas aunque sea lejanamente con una reflexión ideológica libre y abierta, y la presencia de interventores, rectores y decanos que forman parte del ejército o son sus servidores más obsecuentes. Ingenuo tendría que ser el Dr. Christ si imagina posible expresar la menor idea que se aparte del “ideario” de la Junta militar; desde luego, descuento que su programa se limita exclusivamente a temas literarios en nada relacionados con la filosofía de la historia; pero incluso en ese caso de autocensura previa, es evidente que los estudiantes y oyentes que sigan sus cursos y sus conferencias estarán absolutamente impedidos de abrir el menor debate, formular la menor pregunta, manifestar la menor curiosidad por cualquier tema que la Junta, presente a través de las autoridades “culturales”, considere peligrosas para sus fines.

En esas condiciones, me permito dudar de la eficacia de la misión del Dr. Christ en Chile. Y así, la razón mayor de sus argumentos en favor de su presencia en ese país pierden toda importancia y toda validez. El paso del Dr. Christ por los medios intelectuales de Chile, sólo puede servir para llenar algunos huecos culturales en públicos previamente “filtrados” y que poco tienen que ver con la enorme mayoría de una población sometida a una tiranía cuyas acciones sangrientas son harto conocidas. En cambio –y ésta es la única razón de que yo le escriba esta carta– su visita habrá servido para que los servicios exteriores de Chile, que buscan desesperadamente crear una imagen favorable de la Junta en los países extranjeros, aprovechen de la presencia de un intelectual tan destacado como el Dr. Christ para tratar de probar que la Junta se preocupa por el desarrollo intelectual del pueblo chileno. Esto es perfectamente falso y hasta ridículo frente al panorama diario de opresión física, mental y moral que la Junta ejerce en Chile. Es posible que el Dr. Christ no haya pensado que su visita sería utilizada y manipulada de la peor manera; no pongo en duda su buena voluntad y sus excelentes intenciones. Pero creo que su visita es un hecho negativo, y que la única manera de luchar contra una tiranía fascista como la de la Junta chilena consiste en negarle todo apoyo, en cualquier terreno, y dedicar en cambio el máximo de los esfuerzos a la resistencia intelectual del pueblo chileno, como muchos lo hacemos en este mismo momento en Europa y otras regiones del mundo.

Espero haber sido objetivo y claro en la exposición de mi punto de vista, y guardo la esperanza de que tanto el Dr. Christ como los demás miembros del Centro harán un día el balance de esta lamentable situación y llegarán a sus conclusiones y a determinaciones que verdaderamente sean una ayuda para los pueblos oprimidos de América Latina.

Lo saludo muy atentamente,

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

FRANCIA

A ROSARIO SANTOS

París, 29 de junio de 1977

Querida Rosario:

Dos líneas, en plena locura previa a mi partida a Saignon, con todo lo que eso supone como preparativos, búsqueda de papeles y materiales que me serán necesarios en mi rancho, etc.

Recibí los documentos que me enviaste. Y también, claro, los pedidos para firmar una declaración. Recibí también otras informaciones; creo que pocas veces he estado tan informado sobre una cuestión concreta.

Después de haber reflexionado con toda calma, he decidido no firmar la carta colectiva a Stone. En cambio le he escrito una carta a título individual y exclusivamente personal. No te envío copia porque supongo que él te la mostrará, pero si no fuera así, dímelo y te la enviaré.

Ya te imaginas lo que digo en esa carta. No puedo aprobar de ninguna manera la actitud de Ronald Christ en esta circunstancia, pues sus argumentos son los mismos que he visto utilizados tantas veces para disimular o ignorar una realidad mucho más terrible. Pero, en cambio, entiendo que no tengo por qué solidarizarme con una firma colectiva con personas cuyas motivaciones pueden ser muy diferentes de las mías. Por eso he optado por la carta personal a Stone; él sabrá lo que me parece este asunto, y ojalá que mi mensaje le sea útil alguna vez al Centro. Es todo lo que deseo por el momento, al margen de la amargura que me produce un hecho que no resiste, en su defensa, el menor análisis.

Comprendo, por muchas cosas, tu estado de ánimo. Pero creo que te alegrará conocer mi decisión, y que no me sumo a ninguna histeria colectiva.

Que lo pases muy bien en tu país, y mándame unas líneas cuando quieras para contarme de tu viaje.

Te quiere,

Julio

A SUSANA MARA

París, 30 de junio de 1977

Señora Susana Mara

MADRID

Querida amiga:

Después de haber tomado conocimiento de las nuevas actividades que piensa emprender usted con la Televisión española, me es muy grato enviarle estas líneas para precisar las modalidades y los distintos aspectos de esta cuestión.

Por la presente carta queda usted autorizada a efectuar o a hacer efectuar las adaptaciones para la TV española, de mis relatos “La autopista del sur” y “Circe”, quedando entendido que toda realización efectiva por parte de la TV queda supeditada a la aprobación previa que yo dé a dichas adaptaciones, que deberán serme enviadas con anterioridad a la filmación.

Conocedor de sus relevantes cualidades de actriz, me complace desde ahora la posibilidad de que el papel protagónico de mi relato “Circe” sea interpretado por usted, pues estoy seguro de que en esa forma la adaptación televisada contará con una protagonista de primera línea, lo que le dará su máxima fidelidad y belleza.

Queda igualmente entendido que todo lo que se refiere a las gestiones frente a la TV española queda a cargo de usted, y que por su parte la TV deberá enviarme los contratos correspondientes a su presentación de los dos relatos arriba citados.

A tal efecto, le ruego informar a la TV que mis condiciones consisten en el pago de 150.000 pesetas líquidas por cada uno de los dos relatos citados, al margen de los derechos de autor que puedan corresponderme por la presentación en la TV de dichas adaptaciones. En ese sentido, corresponde que la TV me haga llegar los contratos referentes a la presentación de los dos relatos arriba citados, cuya difusión sólo podrá efectuarse una vez que los contratos hayan sido firmados por ella y por mí.

A la espera de sus gratas noticias, y agradeciéndole su preocupación por el mejor conocimiento de las obras de autores latinoamericanos en España, le hago llegar un saludo muy cordial,

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

FRANCIA

A NORAH GIRALDI

París, 1 de julio / 77

Querida Norah:

Me alegro de que llegó mi carta, y a la vez lamento que la suya no me llegó a tiempo para que pudiéramos vernos en París. Yo me voy ahora al sur por 2 meses, de modo que deberemos aplazar nuestro encuentro hasta la rentrée.

Sigo creyendo que su edición de Felisberto es posible (en España, ahora, hay posibilidades) y llegado el momento discutiremos el problema. Con un poco de suerte, creo que lograremos esa edición.

Hasta siempre, pues, con un abrazo de su amigo

Julio

A GREGORY RABASSA

Saignon, 9 de julio de 1977

Querido monstruo del Camino del Arroyo Rojo:

Confieso que tu carta y el batch me sorprendieron, porque yo había empezado a convencerme de que estabas refugiado en un monasterio tibetano o cazando focas por el lado de Kamchatka. Por amigos comunes tenía de cuando en cuando noticias tuyas, pero siempre imaginé que eran maniobras astutas de tu parte para proteger tu retirada de este “mundanal ruido” y dedicarte en paz al cultivo de grosellas o al cálculo de las gotas de agua que entran en la composición de una ola de medianas dimensiones. Me alegro de saber que no es así y que no solamente estás en el Arroyo Rojo con Clem y Clara, sino que al parecer estás muy bien y que mi pobre libro ha vuelto a interesarte. Lo llamo “pobre” porque con este atraso, su relación con la historia contemporánea se vuelve cada vez más lejana (en este mismo momento se me rompió la máquina de escribir y tengo que seguir con otra que no tiene los acentos ni los signos para el español, damn it).32

Bueno, ya estoy en mi rancho veraniego, y aproveché para leer las páginas que me enviaste. De acuerdo con lo que me consultas, aquí van algunos puntos de vista.

RE “Polaquita”. De acuerdo con que toda referencia a los polacos es mejor eliminarla en el nombre cariñoso que se aplica a Ludmilla. Tus posibilidades (little Polecat, etc.) no me convencen mucho. Yo creo, Greg, que lo mejor sería emplear una expresión familiar de cariño, y después de consultar a una o dos amigas estadounidenses en París, pienso que little one sería probablemente lo mejor. No tiene el encanto particular de “polaquita” en español, pero en cambio no tiene la noción derogativa que toda referencia a los polacos parece tener en tu país.

RE hormigas: Perfecto, suena muy bien y es muy divertido. Por suerte las hormigas son cooperativas en USA, y permiten tus combinaciones, que son igualmente ricas o más que en español.

Un detalle: tal vez quedaría cómico separar las palabras con un guión para distinguir la sílaba ants al final (por ejemplo, sycoph-ants, etc.). Te lo digo porque cuando al leer me encontré con sycophants, al principio no me di cuenta de que era una de las variedades de las hormigas, y temí que al lector le ocurra lo mismo. Tú verás si vale la pena en tu versión final. En ese caso habría que aplicar el procedimiento al “organigrama” que figura en la p. 206 de tu versión, y en todos los casos en que aparecen las variedades de hormigas.

RE Ronald Christ: Completamente de acuerdo contigo. Recibí un bombardeo de telegramas, cartas y pedidos para que firmara violentas declaraciones y protestas. En vez de hacer eso, le escribí una carta a Stone, muy clara y enérgica, diciéndole lo que pienso de ese viaje al matadero de Pinochet. No sé si me contestará, pero en todo caso le hago saber exactamente lo que pienso de semejante conducta.

Dile a Clara que sus dos notitas han sido debidamente registradas, y que me alegra saber que el Club sigue adelante. Me quedo aquí hasta fines de septiembre; a principio de octubre voy a Canadá para un congreso, y veré de pasar unos días en Nueva York y, naturalmente, verlos en tu casa o en la ciudad. Ya te confirmaré las fechas.

Mis cariños a Clem, buen verano, y hasta siempre, con un abrazo de tu cronopio.

Julio

Te devuelvo solamente las páginas con notas.

Querido Greg:

Me olvidé de poner estas páginas en el otro sobre. Espero que las recibas al mismo tiempo.

Un abrazo

Julio

A SUSANA MARA

Saignon, 15 de julio de 1977

Señora Susana Mara

MADRID

Querida Susana:

Tal como se lo prometí, acabo de leer la adaptación de Jacobo Langsner basada en mi cuento “Cartas de mamá”.

No hay la menor duda de que Langsner tiene una gran experiencia en la materia, y que ha conseguido adaptar el cuento a la TV sin tomarse las excesivas libertades que son frecuentes en estos casos. En ese sentido, su trabajo es todo un acierto.

Personalmente, mi única crítica es que el lado “espectral” o “fantasmal” del relato está demasiado subrayado. Se trate de alucinaciones o de una presencia fantasmal del hermano muerto, la figura de Nico aparece con demasiada frecuencia en las imágenes; pero reconozco que esto, en la TV, puede crear un clima de angustia y de suspenso que en mi cuento sólo está dado por el clima verbal. Y en ese caso el resultado es positivo, puesto que se trata de un relato profundamente dramático y el espectador se sentirá dominado desde un principio por esa repetición de alucinaciones o de apariciones.

Creo que los diálogos están bien, son fieles al espíritu del relato y no tienen ese “blah blah” tan frecuente en las adaptaciones de textos en los que no había diálogos. En resumen, ya ve que la adaptación me parece bien, y que me alegro mucho de poder decírselo.

Por otra parte, espero que recibió la carta que le escribí desde París. Yo me quedo, pues, a la espera de las noticias de la TV, y por el momento no me muevo de Saignon, aunque para escribirme lo mejor es hacerlo a la casilla de correo que le di y que me hace llegar de inmediato cualquier correspondencia.

Hasta pronto, buena suerte en sus planes, y desde ya me alegra imaginar que un día la veré en el papel de Laura.

Un abrazo,

Julio Cortázar

A SUSANA MARA

Saignon, 4 de agosto de 1977

Querida Susana:

Aparte de los papeles que te devuelve Ugné, firmados por mí, y una carta suya referente a esas cuestiones, te hago llegar dos líneas mías para decirte que me sorprende mucho que no hayas recibido mi carta del 15 de julio donde te daba mi opinión (favorable, por cierto) sobre la adaptación de “Cartas de mamá”.

Esto de que no hayas recibido mi carta, que fue enviada a tu domicilio de Madrid, me preocupa. Y es por eso que ahora que sé que te has ido a la Argentina y que no volvés hasta comienzos de septiembre, he decidido retener todo el contenido de este sobre hasta que vuelvas y me lo reclames. Creo que en tu ausencia una carta puede perderse, y como de todas maneras no te sirve de nada recibirla mientras no estás en Madrid, prefiero que a tu vuelta me avises que puedo enviarte todo esto. Agrego la copia de mi carta del 15 de julio, para que sepas lo que pienso de la adaptación; de veras lamento mucho que no la hayas recibido antes, porque me habrás creído negligente u olvidadizo.

Que te vaya muy bien en la Argentina, y avisame apenas vuelvas para que te envíe todo. Podés, si querés, mandar un telegrama a mi nombre y a la dirección siguiente:

SAIGNON

84400 APT

FRANCIA

En esa forma yo te pondré inmediatamente este sobre en el correo, certificado para más seguridad.

Hasta pronto, con un abrazo de tu amigo

A OFELIA CORTÁZAR

Saignon, 12 de agosto de 1977

Mi querida Ofelia:

Te agradezco mucho tu carta del primero, que acabo de leer al regresar de un corto viaje por la región. Ya entre tanto había recibido unas líneas de mamá, en las que me contaba de su mejoría, y ahora vos me tranquilizás con más detalles, y a la vez me das una idea muy precisa de lo que pasa. Comprendo perfectamente el cuadro que me describís, y si alguna cosa lamento es que las circunstancias no me permitan colaborar con vos desde cerca para ayudar a mamá a salir de sus ideas negras y de su melancolía. Por desgracia toda idea de un viaje tiene que ser descartada por el momento, y sólo me queda el recurso de escribirle seguido a mamá para tenerla lo más contenta posible con mis noticias y comentarios.

Me alegra saber que como siempre los amigos te acompañan en los momentos difíciles. Justamente yo le pedía noticias a mamá sobre los Veraldi, y sos vos quien me las da; en cuanto al doctor Romeo, ya sé que es un amigo fiel y que en el plano médico conoce bien a mamá y la tratará de la manera más adecuada. Ni qué decir que también valoro la compañía de Pepita, siempre tan fiel; mamá me decía en su última que la presencia de Pepita la ayudó a sentirse mejor, porque al mismo tiempo sentía que había alguien más a tu lado en esos días poco agradables.

Confío en que si bien habrás tenido mucho trabajo sumado a la preocupación, el nuevo departamento te habrá permitido hacerle frente en mejores condiciones que antes; mamá me habla muy poco de él, porque creo que en el fondo no se ha resignado a abandonar el de Artigas (cosa que dada su edad y temperamento comprendo perfectamente), pero en tu caso estoy seguro de que apreciarás sus ventajas prácticas y eso te permitirá hacer mejor frente a los problemas de cada día.

Yo estoy bien, con mucho trabajo como siempre pero aprovechando a la vez estos meses de verano en el rancho, donde puedo escribir con más tranquilidad y hacer pequeños viajes a las playas o a las montañas para cambiar de aire. Ugné se ocupa mucho del jardín, que está hermoso, y puesto que me pedís fotos de mí, voy a aprovechar que quiero fotografiar diversos aspectos de las plantas y las flores para incluirme en algunas fotos (no como una flor, por supuesto, sino más bien como el escarabajo peludo que viene a libar en las flores) y te las mandaré dentro de unas semanas. Creo que también a mamá le agradarán, pero no le digas nada por ahora, le daremos juntos la sorpresa.

Bueno, querida hermana, tenme al tanto de cualquier cosa que juzgues necesario, ya sabés que todo cuanto yo pueda hacer por ustedes dos será hecho de todo corazón. Mi afectos a Beatriz, Miguel y el doctor Romeo, así como a Pepita. Supongo que guardarás esta carta para vos sola, por razones evidentes, de modo que le voy a escribir luego o mañana otras líneas a doña Herminia para que tenga mis noticias.

Te mando un gran beso y todo mi cariño,

Julio

Lo de mi libro, que no entendiste bien, es que las autoridades no aceptaron su publicación si yo no retiraba dos33 de los once cuentos que tiene, por considerarlos “ofensivos”. Le he dicho al editor que estoy de acuerdo siempre que se imprima una nota explicando que he debido sacar esos cuentos para que el libro pueda ser leído en mi patria. Vamos a ver si esa nota es aceptada o no, ya te tendré al tanto.

A JULIO SILVA

Saignon, 13 de agosto de 1977

Mi querido Patrón:

Recibí tu bonita postal (corregida y aumentada para mi delicia) y veo que continúas destrozando las pobres canteras de Carrara. Veo también que en el plano personal no parecés demasiado contento, y como ocurre siempre en casos parecidos no sé qué decirte. Digamos que todo está dicho, lo cual por lo demás también es cierto entre nosotros.

Me alegro de tener tus señas en Italia, porque ya me estaba preguntando por qué no me escribías. No sé hasta cuándo te vas a quedar por allá, pero de todos modos te informo de las novedades. Aquí hay un contrato que tenés que firmar y que en el futuro te representará mil dólares; yo ya firmé y mandé el mío a Orfila.

En cuanto al libro en sí, escribí la introducción y por fin le encontré un título honesto y que realmente me gusta bastante: Territorios. Creo que define las diferentes zonas de su contenido, la noción de un paseo por diferentes casillas del camaleón.

Volví a escribirle a Orfila (que se hacía el caprichoso) para que se atenga a nuestras instrucciones y mande las maquetas y el texto ya compuesto. Si llega pronto (tengo mis dudas) te aviso inmediatamente para saber qué posibilidades hay de trabajar antes de mi viaje al Canadá (1 de octubre).

Ugné anda por Turquía, haciendo répèrages para una película sobre el país, y vuelve el próximo sábado. Yo trabajo como un loco, tratando de ponerme al día, cosa nada fácil. El rancho está bien, aunque el verano no es una maravilla.

Hasta pronto, Julio, con un gran abrazo y muchos deseos de ver tus nuevos trabajos,

Julio

A EVA VICENS

Saignon, 13 de agosto de 1977

Querida Eva Vicens:

Muchas gracias por su carta y por el disco. No había olvidado la promesa que me hizo usted en Barcelona, y lo esperaba con mucha curiosidad; ahora que acabo de escucharlo me alegra que haya tenido la generosa idea de hacérmelo conocer, porque es muy hermoso. Para empezar, no conocía una buena parte de las sonatas allí incluidas, de modo que fueron otras tantas primeras audiciones para mí; y luego pienso que su interpretación coincide con mi propio sentimiento de esa música y me la trae llena de autenticidad. Son muy hermosas sonatas, y usted ayuda a su hermosura.

Comprendo muy bien todo lo que me dice sobre Rosencof,34 pues estaba enterado de ese horrible caso (entre tantos, en su país y en el mío). Desde luego y como siempre, haré todo lo que esté a mi alcance para que se conozcan aquí en Francia y en otros países las circunstancias de su prisión y su tortura. Pero creo que en este terreno lo práctico debe primar sobre cualquier otra cosa, y por eso le propongo para empezar un plan de acción en el que yo puedo desempeñar un papel igualmente práctico. Si usted sigue en contacto con María Elena Martínez Salgueiro, propóngale que escriba un texto de cuatro o cinco páginas (no debe ser más largo para poder publicarlo); allí ella podría referirse no solamente a Rosencof sino a los casos de presos cuya defensa asumió como abogada. Yo me ocuparía de traducirlo al francés y hacerlo publicar en seguida aquí; en cuanto al texto en español lo enviaría a diarios y revistas de México y Venezuela. Pienso que alguien con la autoridad de esa abogada, que no habla de oídas sino que ha vivido el drama personalmente, puede tener mucho impacto en la opinión pública.

Aparte de eso, cuando vuelva a París hablaré con compañeros uruguayos y argentinos, con quienes colaboro para fines análogos, y desde luego mi firma estará allí donde se denuncie ese crimen.

Si un día vienen por París, ya saben que me dará mucho gusto verlos y charlar. Mis saludos a Martínez Bravo, y para usted mi admiración y mi gratitud, muy cariñosamente,

Julio Cortázar

B. P. 33

75022 PARIS CEDEX 01

A ROSARIO SANTOS

Saignon, 23 de agosto de 1977

Mi querida Rosario:

Espero que estas líneas te alcanzarán en alguna playa donde puedas descansar como lo deseabas; en el peor de los casos, las encontrarás a tu vuelta a Nueva York.

Comprendo tus problemas, la mala sangre, las turbias maniobras que siempre se adivinan en esta clase de crisis. Me alegró que mi carta a Stone te pareciera justa en su conjunto; yo tengo aquí copia de la de Mario Vargas Llosa, que Ronald acaba de enviarme, y debo decirte que sus razones no me parecen convincentes, aunque sí lo son parcialmente, porque es duro abandonar a todo un pueblo a la noche del encierro y de la ignorancia. Pero en fin, creo como tú que todo esto será mejor que lo hablemos personalmente, y ojalá así sea dentro de poco tiempo.

Tengo mi visa USA; contrariamente a las dos oportunidades anteriores, me la dieron en 20 minutos, y es una visa que me permite toda libertad de movimientos. Long live to Jimmy Carter. Los cambios se advierten, y ojalá sigan aumentando.

Si todo va bien, yo terminaré mi estancia en el Canadá hacia el 15 de octubre, y a partir de ahí puedo llegar en cualquier momento a Nueva York; lo que haré, una vez establecida mi fecha precisa, será telefonearte a tu casa por la noche o enviarte dos líneas para que estés al corriente.

Trabajo como un loco para quitarme de encima un montón de obligaciones y poder partir con la conciencia lo más tranquila posible. Es por eso que incluso mi correo personal lo abrevio lo más posible, aunque en tu caso no me preocupa tanto puesto que te veré y nos pondremos verbalmente al día. Pero ahora quisiera, por esa misma razón de trabajo y premura, pedirte un simple favor, y es que le digas a Ronald que no estoy en condiciones de escribir nada sobre Macedonio Fernández; cuatro textos diferentes me esperan de aquí a mi partida, y yo soy lento y complicado para escribir. Creo que él comprenderá.

Por cierto que, hablando de la carta de Ronald, hay curiosas coincidencias. Me dice que le devolvieron una carta que me mandó hace mucho a mi otra dirección, donde me hablaba de la posibilidad de que el New Yorker publicara algún cuento mío.35 Pues justamente hace algunas semanas tuve noticias de Alastair Read36 (a través de Jill Levine, of all names!), quien quería leer mi último libro de cuentos para elegir alguno con esa misma intención. Pienso que a Ronald le agradará saber, si tienes la bondad de decírselo de mi parte, que el contacto se ha establecido con Reed, y ya veremos lo que pasa. Por su parte Greg Rabassa me está enviando páginas de Libro de Manuel, muy bien traducido como siempre, y aquí estoy con un trabajo adicional, es decir revisar y aclarar dudas, etc. Pero siempre he trabajado bien con el cronopio Greg, y no me pesa como con otros traductores.

Lamento mucho que haya fracasado tu viaje a Bolivia, pero supongo que podrás hacerlo en unas próximas vacaciones. Y todo el resto lo hablaremos en Nueva York, y aquí te mando el libro de cuentos como me lo pides. Está tan bien envuelto que no te lo dedico, pues me gustará más hacerlo mientras estoy cerca de ti.

Mucho cariño,

Julio

A GREGORY RABASSA

1/9/77

Querido Greg:

Aquí tienes los papeles con algunas notas y correcciones. Todo va muy bien y tú eres más Greg que nunca.

Abrazos a Clem y Clara y a ti

Julio

A RICARDO BADA

Saignon, 5 de septiembre de 1977

Querido Ricardo:

Aquí tienes, quiero decir aquí tenés, el texto sobre Juan Fernández.37

Quiero decirte lo siguiente: jamás he escrito teatro y mucho menos piezas radiofónicas. Por consiguiente, vas a encontrar muy probablemente una considerable cantidad de torpezas, ingenuidades e imposibilidades de orden técnico. Desde ya queda en tus manos adaptar la cosa a su forma radiofónica, y de ninguna manera debés considerarla como algo monolítico o definitivo.

Pienso que la idea es buena, y que debidamente ajustada a los parámetros de la radio alemana, puede marchar. En todo caso he hecho lo que podía, y desde luego espero tu opinión y tus

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos