Introducción
Terminé mi gestión como Gobernador de Nuevo León en enero de 2003, nueve meses antes de concluir el periodo de seis años señalado en la Constitución del Estado, con el propósito de aceptar la invitación del Presidente de México, Vicente Fox Quezada, para incorporarme a su gabinete como Secretario de Economía. Entre los objetivos que me había trazado para el término de mi mandato como Gobernador estaba escribir un libro con las experiencias vividas en dicha responsabilidad.
Después de 70 años de gobiernos emanados de un solo partido, el Revolucionario Institucional, fui el primer Gobernador electo por el pueblo de Nuevo León postulado por otro organismo político, Acción Nacional. Consideré que el episodio histórico ameritaba ser plasmado en un texto escrito por mí, como protagonista del acontecimiento y con la visión, ciertamente subjetiva, de quien había vivido con intensidad los hechos que se relatan.
Me di a la tarea. Pedí al Lic. Miguel Ángel Arreola que me ayudara a materializar el proyecto. Aceptó la encomienda con un gran profesionalismo y nos pusimos a trabajar. Para tal efecto, formulé el índice con los temas a desarrollar. Más que una crónica de hechos, pretendía reflexionar desde una perspectiva sociológica las circunstancias y los hechos que pudieran motivar en el lector alguna conclusión, sin duda muy propia y muy diferente en cada quien, y si se generara alguna reacción que derivara en una acción, tanto mejor.
Me gustan los libros de historia, al leer cualquiera de ellos recuerdo el método de enseñanza de esa asignatura en la primaria y secundaria de mi época, los cincuenta del siglo pasado: una sucesión de fechas, batallas, guerras, generales que ganaban, generales que perdían, punto. La historia es mucho más que eso. La historia es maestra, es el relato de un esfuerzo individual y colectivo por ser mejores, algunas veces fallido y otras, exitoso. La historia es el referente en la aspiración por el ascenso. Busco en este relato escribirla con el sentido expuesto: algo que nos ayude a crecer.
Empecé con el proyecto un par de meses después de dejar la gubernatura. Trabajaba por las noches, los fines de semana, en paralelo con mi función de Secretario de Economía. La demanda de tiempo en el Gobierno Federal era total, una enorme carga de viajes internacionales, por ser la inversión extranjera y el comercio exterior parte de las responsabilidades de la dependencia, y la lectura de extensos y complejos documentos propios de la función, no dejaban tiempo libre para escribir mi libro.
Vivíamos en Méxi
