La solución de los telómeros

Elizabeth Blackburn
Elissa Epel

Fragmento

La solución de los telómeros

“Elizabeth Blackburn y Elissa Epel descubrieron que los telómeros, la estructura final del ADN que forma tus cromosomas, no sólo llevan los comandos emitidos por tu código genético. También te escuchan. Absorben las instrucciones que les das. Responden cuando estás estresado o relajado, triste o feliz. Influyen en tu salud mental, humor, velocidad de envejecimiento y riesgo de enfermedades neurodegenerativas. En otras palabras, podemos cambiar la forma en que envejecemos al nivel celular más básico. Así que si quieres mantener tu cerebro activo, ingenioso y perspicaz, debes conocer a los telómeros y conectarte con ellos. Esta obra te muestra cómo de forma emocionante, intelectual y accesible para todos. Se volverá un clásico. Es uno de los libros de biología más emocionantes de la última década.”

—ERIC KANDEL, Premio Nobel, autor de En busca de la memoria:
El nacimiento de una nueva ciencia de la mente1

“Para mejorar la salud pública se necesita que la gente sepa la verdad sobre su propia vida. Blackburn y Epel revelan el descubrimiento de la manera en que envejecen las células y cómo ciertas fuerzas provocan la enfermedad y el envejecimiento prematuros. El efecto telómero explica las cosas (casi siempre invisibles) que afectan nuestra vida, ofreciéndonos conocimiento nuevo y fresco que nos ayuda a concientizar y tomar mejores decisiones de manera individual y social para una mejor salud y longevidad. En resumen, cambiará la forma en que pensamos sobre la enfermedad y la vejez.”

—DOCTOR DAVID KESSLER, excomisionado de la FDA,
autor de los bestsellers The End of Overeating y Capture

“Usando la ciencia y las historias personales, Blackburn y Epel demuestran que la manera en que vivimos cada día tiene un profundo efecto en la forma de envejecer (y no sólo en nuestra salud y bienestar). Éste es un manual para vivir más jóvenes y más tiempo. Un adelanto: dormir es un elemento clave. El efecto telómero es un libro que te ayudará a crecer sano en cada nivel.”

—ARIANNA HUFFINGTON

“Elizabeth Blackburn y Elissa Epel descubrieron un conjunto de hallazgos revolucionarios que pueden transformar la manera en que vivimos, modelando la salud de nuestras células por la forma en que usamos la mente. Estas pioneras del bienestar revelan el poder de nuestras conexiones interpersonales (en relaciones de romance, amistad y padre-hijo) para bajar la velocidad del envejecimiento celular.

”Estos poderosos descubrimientos son muy útiles en tu vida diaria y los presentan con abundantes sugerencias basadas en la ciencia que encantarán tu mente, enriquecerán tu día y mejorarán tu salud.”

—DOCTOR DANIEL J. SIEGEL, autor de
Mindsight: La nueva ciencia de la transformación personal 2 y
Tormenta cerebral: El poder y el propósito del cerebro adolescente 3

“Blackburn y Epel nos enseñan el camino para desarrollarnos muy bien conforme crecemos al ilustrar de forma elocuente las intrincadas relaciones entre la psicología y la biología del envejecimiento. Recurriendo a la ciencia de los telómeros, fortalecen e inspiran al lector para que mejore su periodo de vida saludable. Las autoras señalan posibilidades realistas y al alcance de todos para tener una vida larga, con un lenguaje accesible, informativo y cautivador.”

—DOCTORA LAURA L. CARSTENSEN, profesora de psicología,
directora fundadora del Centro de Longevidad en la Universidad de Stanford, autora de A Long Bright Future

“El dream-team Blackburn-Epel condensó una cantidad masiva de datos complejos y científicos en una guía práctica y fácil de leer llena de estrategias que ayudarán a cualquier persona: un regalo en verdad extraordinario para todos los que queremos mejorar nuestra salud, sin importar en qué etapa de la vida nos encontremos.”

—DOCTORA RITA B. EFFROS,
profesora en la Escuela de Medicina David Geffen de UCLA,
presidente en 2015 de la Sociedad Gerontológica de América

“Las autoras de este fascinante libro muestran cómo los telómeros son los responsables de muchos aspectos de nuestra existencia diaria. En estas páginas, los telómeros se vuelven la conexión de una discusión importante entre la vulnerabilidad, resistencia y adaptación a las influencias de nuestro entorno social y físico y el rol de la conexión mente-cuerpo. En el futuro quizá el monitoreo de los telómeros nos ayude a tener mejor salud (una nueva frontera esperando a ser explorada). En cualquier caso, aprenderás muchas cosas que beneficiarán tu ‘periodo de vida saludable’.”

—DOCTOR BRUCE MCEWEN, profesor de neurociencia en la
Universidad Rockefeller, autor de The End of Stress as We Know It

“La doctora Elizabeth Blackburn es la experta en telómeros, esas puntas que protegen nuestros cromosomas y se relacionan de forma extraordinaria con la salud y la longevidad. Sus descubrimientos científicos y los de la doctora Epel, así como su importancia para nuestra salud, tanto individual como colectiva, son muy profundos. Además, su aparente relación con el estrés abre una emocionante variedad de transformaciones potenciales y saludables para el estilo de vida.”

—LEE GOLDMAN, director general del Centro Médico de la
Universidad de Columbia, autor de Too Much of a Good Thing:
How Four Key Survival Traits Are Now Killing Us

“La exitosa investigación que llevaron a cabo las doctoras Elizabeth Blackburn y Elissa Epel propició un cambio dramático en nuestro entendimiento de las posibilidades en términos de salud y longevidad humana. Los telómeros, los extremos de tu ADN, afectan la rapidez con la que tus células envejecen y mueren. Conforme se acortan, tu vida se enturbia con la enfermedad.

”Las doctoras Blackburn y Epel son las principales investigadoras en el descubrimiento de los telómeros, sus profundos efectos en la salud y las innumerables formas en que la elección del estilo de vida puede reducir el envejecimiento celular. Han colaborado con investigadores de todo el mundo en estudios que van desde entender el mecanismo del envejecimiento celular y exposiciones químicas, hasta clases de entrenamiento mental con el fin de mejorar la salud celular. Un estudio en el que colaboramos mostró, por primera vez, que los cambios en el estilo de vida incrementan nuestra longitud telomérica, empezando a revertir el envejecimiento a nivel celular. Este libro es revolucionario al transformar la manera en que el mundo concibe la salud, el bienestar, la enfermedad y la muerte. El trabajo revela una impresionante imagen del envejecimiento saludable (no solamente como individuos, sino de la manera en que estamos conectados a los demás, hoy y a través de las futuras generaciones). Todo lo que diga es poco para destacar su importancia.”

—DOCTOR DEAN ORNISH, fundador y presidente del
Preventive Medicine Research Institute,
profesor de medicina en UCSF, autor de
The Spectrum, bestseller del New York Times

“Algunos resaltamos los determinantes sociales de la salud; otros hacemos hincapié en los comportamientos como la dieta y el ejercicio, y unos más en la psicología y la salud. ¿Y si tuviéramos una forma coherente y fácilmente comprensible de entender la biología que vincula todo esto a la salud y la enfermedad, así como a la longitud y calidad de vida? No sólo conseguiríamos un mejor entendimiento de las causas del binomio salud-enfermedad, sino también sabríamos qué hacer para mejorar las cosas. Como Blackburn y Epel exponen de manera hermosa y clara en este maravilloso libro, la longitud telomérica provee tal mecanismo biológico unificador. Las autoras toman ciencia innovadora y la hacen fascinante y entendible para lectores interesados y expertos. Más que esto, nos entusiasmamos con su humanidad.”

—PROFESOR SIR MICHAEL MARMOT, presidente de la World Medical Association,
director del Institute of Health Equity de la Universidad Colegio de Londres,
autor de The Health Gap: The Challenge of an Unequal World

“Al fin nos estamos acercando a las influencias biológicas, conductuales y sociales interconectadas que explican por qué algunas personas se desarrollan con buena salud mientras otras son más propensas a tropezar y caer. Siempre educativo y a veces poético, El efecto telómero nos trae un análisis fascinante de dos de las mejores investigadoras del mundo en comportamiento, salud y longevidad.

”Evitando las exhortaciones con soluciones rápidas como los propósitos de año nuevo destinados a desaparecer en primavera, Blackburn y Epel explican los patrones de vida a largo plazo que juegan un rol en alargar los telómeros, los periodos de buena salud y la vida.

”Este excelente libro evita la trampa de ver todo el estrés y los retos como malos. En vez de eso, aporta el sutil entendimiento de que los problemas y tribulaciones no son una amenaza para la salud, más bien un reto que puede generar adaptación y resistencia. El estudio de los telómeros nos ayuda a entender lo que protege y refuerza nuestras células. Esto es lo último en las ciencias que estudian la longevidad.”

—DOCTOR HOWARD S. FRIEDMAN,
eminente profesor en la Universidad de California, en Riverside,
y autor de The Longevity Project: Surprising Discoveries for
Health and Long Life from the Landmark Eight-Decade Study

El efecto telómero nos presenta, en alto relieve y con los detalles prácticos necesarios, la situación general de una ciencia nueva que revela que cómo vivimos nuestra vida, de manera interna y externa e individual y colectiva, afecta significativamente nuestra salud, bienestar y longevidad. La concientización es un ingrediente clave, y de manera importante muestra que también entran en juego problemas de pobreza y de justicia social. Este libro es una invaluable y sabia contribución, con auténtico rigor científico y en esencia sumamente compasiva, para nuestro entendimiento de la salud y el bienestar.”

—JON KABAT-ZINN, autor de Vivir con plenitud las crisis4
y Coming to Our Senses

La solución de los telómeros

Dedico este libro a John y Ben, las luces de mi vida que hacen valer la pena todo en esta vida.

—EHB

Dedico este libro a mis padres, David y Louis, quienes son una inspiración para vivir de manera plena y vibrante, en su casi novena década de vida, y a Jack y Danny que hacen felices a mis células.

—ESE

La solución de los telómeros

Nota de las autoras: por qué escribimos este libro

A sus 122 años, Jeanne Calment es la mujer con la vida más larga documentada. Cuando tenía 85 empezó a practicar esgrima. Cuando cumplió 100 todavía andaba en bici1 y salió a dar la vuelta caminando por su ciudad natal, Arles, Francia, agradeciendo a la gente que le deseaba feliz cumpleaños.2 El entusiasmo por la vida de Calment abarca lo que todos queremos: una vida saludable hasta el final. Envejecer y morir son hechos inmutables de la vida, pero cómo vivimos hasta nuestro último día no lo es. Depende de nosotros, podemos vivir mejor y más plenamente ahora y en nuestros años futuros.

El campo relativamente nuevo de la ciencia de los telómeros tiene implicaciones profundas que pueden ayudarnos a alcanzar este objetivo. Su aplicación puede ayudar a reducir enfermedades crónicas y mejorar el bienestar hasta el fondo de nuestras células y durante toda nuestra vida. Escribimos este libro para ponerte en las manos información importante.

Aquí encontrarás una nueva forma de pensar sobre el envejecimiento humano. Una visión científica, actual y predominante del proceso mencionado es que el ADN de nuestras células se deteriora de manera progresiva, causando que las células se vuelvan viejas y disfuncionales de manera irreversible. Pero ¿cuál ADN se deteriora? ¿Por qué se daña? Todavía no se conocen las respuestas completas, pero ahora las pistas señalan a los telómeros como los principales culpables. Las enfermedades parecen distintas porque involucran órganos y partes del cuerpo muy diferentes. Pero nuevos hallazgos científicos y clínicos concretaron un nuevo concepto. Conforme envejecemos, los telómeros de todo el cuerpo se acortan, y este mecanismo subyacente contribuye a la mayoría de las enfermedades de la senectud. Los telómeros explican cómo se nos acaba la habilidad de reponer el tejido (llamado senescencia replicativa). Hay otras formas en que las células se vuelven disfuncionales o mueren de manera prematura y diferentes factores que contribuyen al envejecimiento humano. Pero el desgaste de los telómeros es un colaborador claro y prematuro para este proceso, y (lo más emocionante) es posible disminuir o incluso revertir ese desgaste.

Ponemos la información de las investigaciones teloméricas en un panorama completo, como se está desarrollando hoy, en un lenguaje para el lector general. Antes este conocimiento sólo estaba disponible en artículos de revistas especializadas y muy disperso. Simplificar este cúmulo de conocimiento científico para el público ha sido un gran reto y responsabilidad. No podíamos describir cada teoría o secuencia de envejecimiento, ni plantear cada tema con sus detalles específicos. Tampoco exponer cada certificación y descargo de responsabilidad. Estos asuntos están detallados en las revistas donde se publicó el estudio original, y alentamos a los lectores interesados a explorar este fascinante conjunto de resultados científicos, muchos de los cuales están citados en este libro. También escribimos un artículo de revisión que cubre la última investigación sobre biología telomérica, publicado en la revista científica arbitrada Science, el cual te dará muchas guías en los mecanismos a nivel molecular.3

La ciencia es un deporte de equipo. Hemos tenido el privilegio de participar en investigaciones con una amplia gama de colaboradores científicos de diferentes disciplinas. También hemos aprendido de los equipos de investigación de todo el mundo. El envejecimiento humano es un rompecabezas compuesto por muchas piezas. A lo largo de varias décadas, nuevas piezas de información han agregado una parte crítica al conjunto. El entendimiento de los telómeros nos ayuda a ver cómo encajan las piezas (la manera en que las células envejecidas pueden causar la gran variedad de enfermedades propias de la edad). Por fin ha surgido una imagen que es tan convincente y útil que era importante compartirla ampliamente. Ahora tenemos un entendimiento extenso del mantenimiento telomérico, desde la célula hasta la sociedad, y lo que puede significar en la vida y comunidades humanas. Compartimos contigo la biología básica de los telómeros, cómo se relacionan con la enfermedad, la salud, nuestra forma de pensar y hasta con nuestras familias y comunidades. Juntar las piezas, iluminadas por el conocimiento de lo que afecta a los telómeros, nos permite una visión más interconectada del mundo, como te compartiremos en la última sección de esta obra.

Otra razón por la que escribimos este libro es para ayudarte a evitar riesgos potenciales. El interés en los telómeros y el envejecimiento está creciendo de forma exponencial, y aunque el público general tiene algo de información correcta, otra puede ser confusa o engañosa. Por ejemplo, hay afirmaciones de que ciertas cremas y suplementos alargan tus telómeros e incrementan tu longevidad. Estos tratamientos, si bien trabajan en el cuerpo, parece que aumentan de manera potencial tu riesgo de cáncer o tener otros efectos peligrosos. Necesitamos estudios más extensos para evaluar los peligros potenciales. Hay otras formas conocidas de mejorar tu longevidad celular, sin riesgos, y aquí tratamos de incluir lo mejor de ellas. En estas páginas no encontrarás ninguna cura instantánea, pero descubrirás las ideas específicas, basadas en investigaciones científicas, que pueden hacer el resto de tu vida saludable, largo y pleno. Aunque algunas ideas quizá no sean nuevas para ti, obtener un entendimiento profundo de lo que hay detrás de ellas te permite cambiar el cómo ves y vives tus días.

Por último, queremos que sepas que no tenemos ningún interés económico en las compañías que venden productos relacionados con los telómeros o que ofrecen pruebas teloméricas. Nuestro deseo es sintetizar lo mejor de nuestro entendimiento y hacerlo accesible a cualquiera que pueda encontrarlo útil. Estos estudios representan un verdadero logro en nuestra comprensión de envejecer o vivir más joven y queremos agradecer a todos los que han contribuido a la investigación que aquí se presenta.

A excepción del relato educativo que aparece en la primera página de la introducción, las historias fueron tomadas de personas y experiencias de la vida real. Estamos profundamente agradecidas con la gente que compartió sus historias con nosotras. Para proteger su privacidad, cambiamos algunos nombres y detalles identificadores.

Esperamos que este libro sea útil para ti, tu familia y todos los que puedan beneficiarse de los fascinantes descubrimientos expuestos.

La solución de los telómeros

INTRODUCCIÓN

Una historia de dos telómeros

Es una fría mañana de sábado en San Francisco. Dos amigas están sentadas en el exterior de un restaurante dando sorbos a su café caliente. Es su tiempo lejos de casa, de la familia, del trabajo y de la lista de pendientes que parece no tener fin.

Kara habla sobre lo cansada que está. De lo cansada que siempre está. El hecho de pescar cada gripa que pasa por la oficina no ayuda, o que esos resfriados de manera inevitable se convierten en una miserable sinusitis. O que su exesposo continúa “olvidando” cuándo es su turno de ir por los niños. O que su malhumorado jefe en la firma de inversión la regañe frente a todos. Y a veces, cuando se recuesta en la cama en la noche, su corazón empieza a galopar fuera de control. La sensación dura sólo unos segundos, pero Kara se queda despierta y preocupada por un tiempo. Tal vez sólo es estrés, se dice. Soy muy joven para tener un problema cardiaco, ¿o no?

“No es justo —le dice a Lisa—. Somos de la misma edad, pero yo me veo más vieja.”

Tiene razón. Con la luz de la mañana, Kara luce demacrada. Cuando va por su taza de café, se mueve con cuidado, como si le dolieran los hombros y el cuello.

Pero Lisa se ve radiante. Sus ojos y su piel brillan, es una mujer con energía más que suficiente para las actividades de un día. También se siente bien. De hecho, Lisa no piensa mucho en su edad, más bien está agradecida por ser más sabia de lo que solía ser.

Al ver a Kara y a Lisa juntas, pensarías que Lisa es más joven que su amiga. Si pudieras mirar de cerca su piel, verías que, en cierto modo, la brecha de edad es mayor de lo que parece. De manera cronológica, las dos mujeres tienen la misma edad. De manera biológica, Kara es décadas mayor.

Lisa tiene un secreto, ¿costosas cremas faciales? ¿Tratamientos láser con un dermatólogo? ¿Buenos genes? ¿Una vida libre de dificultades que su amiga enfrenta año tras año?

Ni siquiera cerca. Lisa tiene estrés más que suficiente. Perdió a su marido hace dos años en un accidente automovilístico, ahora, como Kara, es madre soltera. El dinero está justo, y la empresa de tecnología en la que siempre ha trabajado parece estar a un trimestre de quedarse sin capital.

¿Qué sucede? ¿Por qué estas mujeres envejecen de maneras tan diferentes?

La respuesta es simple, y tiene que ver con la actividad dentro de las células de cada una. Las células de Kara están envejeciendo de manera prematura. Se ve más vieja de lo que es, y recorre con rapidez un camino hacia enfermedades y trastornos relacionados con la edad. Las células de Lisa se renuevan. Vive con más juventud.

¿POR QUÉ LA GENTE ENVEJECE DE MANERA DIFERENTE?

¿Por qué la gente envejece a diferentes ritmos? ¿Por qué algunas personas de edad avanzada son ingeniosas y enérgicas, mientras que otras, mucho más jóvenes, están enfermas y exhaustas? Puedes pensar en las diferencias de forma visual:

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Figura 1: Periodo de vida saludable contra periodo de enfermedad. Nuestro periodo de vida saludable es el número de años de bienestar. Nuestro periodo de enfermedad son los años que vivimos con enfermedades notorias que interfieren con nuestra calidad de vida. Lisa y Kara pueden vivir hasta los cien años, pero cada una tendrá una calidad de vida muy diferente en la segunda mitad.

Mira la primera barra blanca en la figura 1. Muestra el periodo de vida saludable de Kara, el tiempo en que estará libre de enfermedades. Pero a inicios de sus cincuenta, la línea empieza a ponerse gris, y a los setenta, negra. Entra a una fase diferente: el periodo de enfermedad.

Éstos son años marcados por enfermedades de la edad: cardiovasculares, pulmonares, artritis, sistema inmune debilitado, diabetes, cáncer y demás. La piel y el cabello también se ven más desgastados. Y peor, no es que tengas sólo una enfermedad relacionada con la edad y todo quede ahí, es un fenómeno con el sombrío nombre de multimorbilidad, pues las patologías tienden a venir en grupos. Por lo que Kara no sólo tiene un sistema inmune agotado, también tiene dolor en las articulaciones y signos tempranos de una enfermedad cardiaca. Para algunas personas, las enfermedades de la edad apresuran el final de la vida. Para otras, la vida continúa, pero es una vida con menos chispa, más lenta. Los años se arruinan por la enfermedad, la fatiga y el malestar.

A los cincuenta, Kara debería tener buena salud. Pero la gráfica muestra que a temprana edad, está entrando al periodo de enfermedad. Kara podría decirlo sin rodeos: se está haciendo vieja.

Lisa es otra historia.

A la edad de cincuenta años todavía goza de una excelente salud. Envejece conforme pasan los años, pero disfruta del periodo de vida saludable por un largo y buen tiempo. No será hasta bien entrada en sus ochenta, la edad aproximada que los gerontólogos llaman “anciano anciano”, que le será difícil mantener el ritmo de vida como siempre lo hizo. Lisa tiene un periodo de enfermedad, pero se reduce a sólo unos pocos años hacia el final de una larga y productiva vida. Lisa y Kara no son personas reales, las inventamos para demostración, pero en sus historias resaltan preguntas genuinas.

¿Cómo una persona puede disfrutar el rayo de sol de la buena salud, mientras otra sufre en las penumbras de un periodo de enfermedad? ¿Puedes elegir cuál experiencia te sucederá?

Los términos periodo de vida saludable y periodo de enfermedad son nuevos, pero la pregunta básica no lo es. ¿Por qué las personas envejecen de manera diferente? La gente se ha hecho esta pregunta por miles de años, quizá desde que fuimos capaces de contar los años y compararnos con nuestros vecinos.

En un extremo, algunas personas piensan que el proceso de envejecimiento está determinado por la naturaleza. Está fuera de nuestras manos. Los antiguos griegos expresaron esta idea a través del mito de las Moiras, tres ancianas que merodeaban alrededor de los bebés en los días después del nacimiento. La primera Moira tomaba un hilo, la segunda tomaba una medida de ese hilo y la tercera lo cortaba. Tu vida sería tan larga como el hilo. Cuando las Moiras cumplían con su trabajo, tu destino estaba sellado.

Es una idea que continúa hasta la fecha, aunque con más autoridad científica. En la última versión del argumento de la “naturaleza”, tu salud es controlada en su mayoría por los genes. Tal vez no sean Moiras paseándose alrededor de la cuna, pero el código genético determina tu riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, cáncer y tu longevidad antes de nacer.

Tal vez, sin darse cuenta, algunas personas creen que la naturaleza es todo lo que determina el envejecimiento. Si los presionaras para que explicaran por qué Kara está envejeciendo más rápido que su amiga, éstas son algunas cosas que te podrían decir:

“Es probable que sus padres tuvieran problemas cardiacos y malas articulaciones también.”

“Todo está en su ADN.”

“Tiene malos genes.”

La creencia de que “los genes marcan nuestro destino” no es la única posición. Muchos se han dado cuenta de que la calidad de nuestra salud depende de la manera en que vivimos. Pensamos que esto es un punto de vista moderno, pero ha estado presente por mucho, mucho tiempo. Una antigua leyenda china cuenta la historia de un guerrero de cabello oscuro que tenía que hacer un viaje peligroso por la frontera de su tierra natal. Estaba tan aterrado y estresado por la idea de ser capturado y asesinado, que se despertó una mañana y descubrió que su hermosa cabellera negra se había hecho blanca. Había envejecido con premura durante la noche. Hace 2 500 años esta cultura se había dado cuenta de que el envejecimiento prematuro se podía generar por cosas como el estrés. (La historia tiene un final feliz: nadie reconoció al guerrero por su cabello blanco y viajó a través de la frontera sin ser detectado. Envejecer tiene sus ventajas.)

En la actualidad hay mucha gente que siente que la crianza es más importante que la naturaleza, no importa con lo que hayas nacido, lo que cuenta son tus hábitos de salud. Esto diría esa gente sobre el envejecimiento prematuro de Kara:

“Está comiendo muchos carbohidratos.”

“Todos obtenemos el rostro que merecemos conforme envejecemos.”

“Necesita hacer más ejercicio.”

“Es probable que tenga graves problemas psicológicos sin resolver.”

Revisa de nuevo la manera en que ambos lados explican el envejecimiento acelerado de Kara. Los defensores de la naturaleza suenan fatalistas. Para bien o para mal, nacemos con nuestro futuro codificado en los cromosomas. La parte de la crianza es más optimista en su creencia de que el envejecimiento prematuro se puede evitar. Pero quienes apoyan la teoría de la crianza también pueden sonar sentenciosos. Si Kara está envejeciendo con rapidez, dicen, es por su culpa.

¿Quién está en lo correcto? ¿Naturaleza o crianza? ¿Genes o entorno? De hecho ambas son fundamentales, y lo más importante es la interacción entre las dos. Las diferencias reales en el ritmo de envejecimiento entre Kara y Lisa recaen en las complejas interacciones entre genes, relaciones sociales, medio ambiente, estilos de vida, giros del destino, y en especial, en cómo reaccionamos ante éstos. Naces con un conjunto particular de genes, pero la forma en que vives puede influir en cómo se expresan. En algunos casos, factores en el estilo de vida pueden activarlos o apagarlos. Como dijo George Bray, investigador en obesidad: “Los genes cargan la pistola, y el entorno presiona el gatillo”.1 Sus palabras se aplican no sólo al peso, sino a la mayoría de los aspectos de la salud.

Te vamos a mostrar una manera muy diferente de pensar acerca de tu salud. La llevaremos a un nivel celular, para enseñarte cómo luce el envejecimiento celular prematuro y el tipo de caos que produce en tu cuerpo. También te mostraremos no sólo cómo evitarlo, sino cómo revertirlo. Nos sumergiremos en el corazón genético de las células, en los cromosomas. Aquí es donde encontrarás los telómeros (te-ló-me-ros), segmentos no codificados repetidos de ADN que viven en los extremos de tus cromosomas. Los telómeros, que se acortan en cada división celular, ayudan a determinar qué tan rápido envejecen tus células y cuándo morirán, dependiendo de qué tan rápido se desgasten. El extraordinario descubrimiento de nuestras investigaciones en el laboratorio y de otras alrededor del mundo es el siguiente: los extremos de nuestros cromosomas se pueden alargar, y como resultado, el envejecimiento es un proceso dinámico que se puede acelerar o ralentizar y en algunos aspectos incluso revertir. Envejecer no tiene que ser, como se pensó por mucho tiempo, una pendiente resbaladiza de un solo sentido hacia la enfermedad y el deterioro. Todos vamos a envejecer, pero la manera depende mucho de nuestra salud celular.

Somos una bióloga molecular (Liz) y una psicóloga de la salud (Elissa). Liz ha dedicado toda su vida profesional a investigar los telómeros y sus resultados dieron luz a un nuevo campo de entendimiento científico. El trabajo de toda la vida de Elissa es sobre estrés psicológico. Ha estudiado sus efectos dañinos en el comportamiento, la fisiología y la salud, y cómo revertirlos. Desde hace quince años unimos fuerzas para investigar juntas, y los estudios que realizamos pusieron en movimiento una nueva forma de examinar las relaciones entre la mente y el cuerpo. Lo que nos ha sorprendido a nosotras y al resto de la comunidad científica es que los telómeros no sólo realizan los comandos emitidos por tu código genético… también te escuchan. Absorben las instrucciones que les das. La manera en que vives puede decirles a tus telómeros que aceleren el proceso de envejecimiento celular. Pero también puede hacer lo contrario. La comida que ingieres, tu respuesta a los retos emocionales, la cantidad de ejercicio que realizas, si estuviste expuesto a estrés durante tu infancia, incluso los niveles de confianza y seguridad de tu vecindario, todos estos factores y más parecen influir en tus telómeros y pueden prevenir un envejecimiento prematuro a un nivel celular. En pocas palabras, una de las claves para un periodo de vida saludable largo es que hagas tu parte para promover una regeneración celular saludable.

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Figura 2: Telómeros en la punta de los cromosomas. El ADN de cada cromosoma tiene regiones finales que consisten en hebras de ADN revestidas de una delicada funda protectora de proteínas. Aquí se muestran como las regiones más claras al final del cromosoma, los telómeros. En esta imagen los telómeros no están dibujados a escala, porque representan menos de una diezmilésima parte del total de ADN de nuestras células. Son una parte pequeña pero vital del cromosoma.

REGENERACIÓN CELULAR SALUDABLE Y POR QUÉ LA NECESITAS

En 1961 el biólogo Leonard Hayflick descubrió que las células humanas normales se podían dividir un número finito de veces antes de morir. Las células se reproducen haciendo copias de sí mismas (mitosis), y las células humanas contenidas en una capa delgada y transparente en los frascos que llenaban el laboratorio de Hayflick, al principio se reproducían con rapidez. Conforme se multiplicaban, el biólogo necesitaba más y más frascos para contener los crecientes cultivos celulares. Las células en esta etapa temprana se multiplicaban tan rápido que era imposible guardar todos los cultivos. Hayflick recuerda que él y su asistente casi fueron “echados del laboratorio y del edificio de investigaciones por botellas de cultivos”. Hayflick llamó a esta fase juvenil de división celular “crecimiento exuberante”. Después de un tiempo, las células reproductivas en el laboratorio de Hayflick detuvieron la marcha, como si se hubieran cansado. Las células más longevas consiguieron alrededor de cincuenta divisiones celulares, aunque la mayoría se dividieron menos. Con el tiempo estas células cansadas alcanzaban una fase que llamó senescencia. Continuaban vivas, pero todas habían dejado de dividirse de manera permanente. A esto se le llama el límite de Hayflick, el límite natural que las células humanas tienen para dividirse, y el interruptor que las apaga… son los telómeros cortos.

¿Todas las células tienen este límite de Hayflick? No. En nuestros cuerpos encontramos células que se renuevan, incluidas células inmunes, óseas, intestinales, pulmonares, hepáticas, pancreáticas, cutáneas y las que forran nuestro sistema cardiovascular. Éstas se dividen una y otra vez para mantener nuestro cuerpo sano. Las células que se renuevan incluyen algunos tipos de células normales que se dividen por más tiempo, como inmunes y progenitoras. Las células fundamentales en nuestro cuerpo se llaman células madre y se pueden dividir por un tiempo indefinido mientras estén saludables. A diferencia de las células en el laboratorio de Hayflick, las células no siempre tienen un límite de Hayflick, porque (como leerás en el capítulo 1) tienen telomerasa. Si las células madre se mantienen saludables, tienen suficiente telomerasa para continuar dividiéndose a través de nuestros periodos de vida. La renovación celular, ese crecimiento exuberante, es una razón por la que la piel de Lisa luce tan fresca y sus articulaciones se mueven con facilidad. Una razón por la que es capaz de hacer inhalaciones profundas de aire fresco en la bahía. Las células nuevas renuevan de manera constante tejidos y órganos esenciales del cuerpo. La renovación celular la ayuda a sentirse joven.

Desde una perspectiva lingüística, la palabra senescencia tiene una historia común con la palabra senil. De alguna forma, estas células están seniles. Hasta cierto punto es bueno que las células dejen de dividirse. Si continúan multiplicándose, se genera cáncer. Pero estas células senescentes no son inofensivas (están confundidas y cansadas). Confunden las señales que reciben y mandan el mensaje incorrecto a otras células. No pueden hacer su trabajo tan bien como lo hacían. Están enfermas. La época de crecimiento exuberante terminó, al menos para ellas. Y esto tiene serias consecuencias de salud para ti. Cuando muchas de tus células están senescentes, tus tejidos empiezan a envejecer. Por ejemplo, si hay muchas en las paredes de tus vasos sanguíneo

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